QUIERO TENER UNA BUENA VIDA

No estoy nervioso. Él analiza la documentación que Sofía me pidió que le entregara.

—Así que eres el mejor de tu clase. ¿Qué edad tienes? —Pregunta él.

Estamos sentados, mirándonos, pensando cosas y charlando sobre mi pasantía.

—Tengo veinte años.

—¿Estás por graduarte?

—Es correcto.

Baja la vista unos segundos y analiza mi curriculum.

—¿Cómo te ves en diez años?

El hombre que me está entrevistando se llama Ramiro y es el dueño de esta compañía. La pregunta que él me hizo no me sorprende y tampoco me hace tambalear.

—Me veo siendo feliz. ¡Me lo merezco! —Hago una pausa, sonrío ampliamente—. Tal vez esté dirigiendo mi propia empresa o me convierta en nómada. ¡El futuro es incierto! Me he dado de cuenta de que, no importa cuanto éxito logres alcanzar en la vida, al final todo se puede perder con facilidad y de que sirve tanta riqueza si al final el corazón está podrido. Por eso, en diez años me veo siendo feliz porque justo ahora no me siento lleno, no me siento pleno y no siento que esté disfrutando de mi vida.

Sus ojos siguen enfocados en mis ojos y no responde, no hace ningún gesto, solo medita en mis palabras y no me da miedo que no me den el puesto por una respuesta que mi corazón ha estado guardando por mucho tiempo en penumbra.

—Tu curriculum dice que te dedicas a crear contenido para adultos. ¿Es correcto?

—Sí, es correcto.

—Si te doy la pasantía en este lugar, ¿seguirás grabando contenido para adultos?

¿Qué pensamientos tendrá Ramiro de mí?

—Si tú me das la oportunidad de hacer mi pasantía aquí, no seguiré grabando contenido para adultos. ¡Ya no quiero llevar una vida así!

—¿Por qué ya no quieres continuar? Perdona que quiera profundizar un poco más en este tema, pero, he oído que el crear contenido para adultos es muy bien remunerado. Imagino que tendrás tus razones, pero...

—El dinero va y viene, ¿no crees? Y supongo que lo sabes porque eres un empresario —dejo escapar un suspiro—. Durante todo este tiempo que he estado grabando porno, el dinero nunca me llenado. Yo, he estado pagando una deuda familiar y supongo que por eso estoy asqueado de lo que hago.

—¿Tu familia tiene problemas financieros?

—No tengo familia, pero es como si tuviera que mantener a una familia de doce.

—¿Tú...?

—¿Me darás el puesto? —No titubeo en preguntarle.

—Solo quiero hacerte una pregunta.

—Claro.

—Desde que llegaste he estado pensando en tu nombre, pero sobre todo, en tu apellido, por qué al unir ambos, tengo un recuerdo en mi mente —dice y parece un poco nervioso en sus palabras—. Por eso decidí hacerte la entrevista yo mismo, porque quiero averiguar algo importante.

—¿Averiguar algo?

Asiente.

—Recuerdo que un amigo de mi padre tenía dos hijos, uno de ellos se llamaba Amaury. ¿Tu papá como se llama?

—Alberto Jiménez Cruz, ese era el nombre de mi padre.

La sorpresa hace que sus ojos se abran por completo. Sonríe con amplitud.

—¡Eres tú!

—Sí, yo era su hijo.

—¡No puede ser! ¿Te acuerdas de mí? —Su pregunta me saca un poco de onda

—No.

—¿No?

—No, yo no me acuerdo de ti. Esta es la primera vez que nos vemos.

Se ríe tenuemente.

—Cuando eras pequeño, tú solías estar muy apegado a mí.

—¿De verdad? Perdona que sea un poco frío, pero, no me acuerdo de ti.

—No te preocupes. Tu hermano era mi mejor amigo y yo solía ir mucho a tu casa.

—¿Eres el mejor amigo de Germán?

—Sí. Pero también, era tu amigo.

—¿Cuántos años tienes? —Me atrevo a preguntarle.

—Treinta.

—Pues sigo sin recordarte —soy sincero con él.

—Sí, eso fue hace muchos años. Mi familia se mudó a Monterrey y cuando volvimos Puebla, intente buscarlos, pero mi padre me dijo que tu padre había muerto y que las circunstancias de tu familia habían cambiado mucho.

—Te dijo la verdad. Mi familia cambio mucho desde que papá murió.

—Lamento mucho que hayas tenido que perder a tu papá.

De pronto me sentí muy extraño hablando con Ramiro de esto. ¿De verdad nos conocimos cuando éramos niños? ¿Por qué quería buscarnos?

—Cosas que suceden, no pasa nada.

—¿Cómo está tu hermano? —Su pregunta me sorprendió un poco.

—Él está en prisión.

—¡¿Qué?

—Sí, Germán está en prisión.

Ramiro se sacó mucho de onda.

—¿Y tu mamá?

—Ella está bien. Envejeció un poco y dejo de ser de la clase alta.

Percibí un poco de nostalgia y compasión en su mirada. ¿Qué pensaba sobre mí?

—Amaury.

—¿Sí?

—Tienes la pasantía, es tuya —dice él.

Sus palabras me hacen feliz y estoy muy emocionado. ¡Al fin mi vida iba a tomar un rumbo diferente!

—¡Muchas gracias, Ramiro!

La puerta de su oficina se abre, Ramiro se pone de pie y parece estar muy contento.

—Que bueno que llegas —se dirige a la persona que recién entro a la oficina—. ¿A que no sabes a quién logre encontrar?

—¿A quién encontraste? —La voz provenía de un hombre maduro, yo aún no era capaz de voltear a ver de quién se trataba.

—Encontré a Amaury, el hijo de tu amigo Alberto Jiménez —dice Ramiro y me señala.

Es mi momento para ponerme de pie y voltear a ver de quién se trata. Cuando hago contacto visual con él, mi corazón se acelera y mis sentimientos se vuelven un nudo en mi alma. ¡Él también me reconoce! Me observa, se queda pasmado y yo me siento roto.

—Amaury —se anima a pronunciar mi nombre.

—Él es mi padre —dice Ramiro—. ¿Te acuerdas de él?

¿Y como no olvidarlo? ¿Cómo no reconocerlo? ¡Su rostro no se puede borrar de mi mente!

—Sí. De él, si me acuerdo —me animo a decir.

—Que lastima que no te acordaste de mí —dice Ramiro—. ¿Y si vamos a comer juntos?

—Eso estaría bien, así sirve que nos ponemos al día —dice el padre de Ramiro.

Mi celular empieza a timbrar y me sentí superagradecido de que sucediera así. Era una llamada de Francisco.

—¡Lo siento! Pero no me será posible acompañarlos a comer —les hago saber—. Tengo un compromiso en la escuela, de hecho, ya me está llamando mi profesor.

—No te preocupes. Lo bueno es que ahora podremos vernos más seguido —Ramiro sí que estaba totalmente emocionado por el reencuentro.

Salgo de a oficina a toda velocidad, me apresuro a tomar el ascensor y cuando la puerta está por cerrarse, él lo detiene. Sus ojos vuelven a enfocarse en mí, se acerca y el ascensor se cierra.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play