Una noche con el rey

El día de la boda del rey había llegado, Escocia se vestía de fiesta, el palacio recibía a los Lairds de sus tierras, entre ellos los Macduff de las tierras del norte. El lugar estaba lleno de guerreros de distintos clanes, la ciudad estaba totalmente llena de visitantes.

Derya ayudada por las criadas se vestía para la boda, llevaba un vestido blanco con decoraciones en dorado, era un vestido tal y para la época medieval, ella miraba todo con indiferencia, poco le importaba su unión con ese hombre, al terminar, las criadas salieron dejándola sola en la habitación.

La puerta volvió a abrirse, ingresando la exreina Edwina, madre del rey Robert quien miraba a la joven con desdén.

— Que te cases con mi hijo no te hace parte de mi familia, ¿entendido?

La joven Derya solo la miraba con curiosidad y un poco de burla, la mujer le parecía patética, es más le recordaba a su madre, sobre todo cuando está quería verse autoritaria, solo que no le quedaba.

— Mire señora, poco me importa si hago parte de su familia o no, al final voy a ser la reina —

— Solo eres una niñita, que ni educación tiene, mira como le hablas a alguien mayor, no eres adecuada para reinar, pero mi hijo se dará cuenta de eso pronto, el reaccionara. —

— Espero que lo haga pronto —

— Qué seas reina, no te da el poder, para eso tendrías que nacer de nuevo y ser hombre —

— Si fuera hombre, quizás no llagaria hasta este punto, a no ser que al rey le guste más el otro bando —

La joven le guiño el ojo a modo de burla, la mujer la miro con enojo, la joven se le hacía cada vez más irrespetuosa.

— Si fueras mi hija ya te hubiese castigado por tu falta de educación, Pero espero tener la oportunidad de darte una lección —

— Por suerte no es mi madre, y tampoco me voy a casar con usted... — La joven se acercó intimidante — No olvide que solo es una reina olvidada, no tiene autoridad, Pero yo, seré la reina y Escocia entera se inclinaría ante mí, incluyéndolas a usted.

— Niña insolente, el día que me postre ante alguien será hacia el futuro gobernante, y tú solo serás una reina de adorno —

La chica parecía otra, la mujer estaba sorprendida, cuando la conoció parecía frágil, incluso pensó en que sería fácil intimidarla, pero la cara que está mostrando ahora no le gusta para nada

— Disculpe, Pero debo ir a la iglesia, hay una boda que realizar, ya sabe, mi rey me espera —

— Así que es eso, quieres la corona, mi hijo te da igual —

— Por san Ferguz, su majestad es todo un Adonis, ¿Cómo podría no amarlo? —

El sarcasmo en la voz de la joven no le pasó desapercibido a Edwina, quien abrió la boca a punto de decir algo, pero la joven solo la dejo allí, enojada a la mujer no le quedo más remedio que partir hacia la iglesia, pero durante el camino solo iba rumiendo su rabia.

Kieran listo con su traje, salió de su palacio, debía ir a la boda, su padre prácticamente le había obligado, por ahora haría lo que esté le pedía, Pero dentro de poco, esperaba verlo caer y dejar ese trono que tanto atesora, sobre encima de todas las cosas. En su camino se encontró con la anciana, quien se veía enojada.

— Por san Ferguz, ¿Pero qué te pasa? —

— Hay kieran, es esa niña, es un demonio —

— ¿Que niña? —

— La que tu padre escogió por esposa, esa niña no es lo que aparenta —

— ¿No estarás exagerando un poquito? — Kieran no podía creer que la joven fuera como su abuela decía — Puede que no te agrade, Pero tampoco es para que la llames demonio.

— No exagero nada, es un demonio, sabes todo lo que me dijo, si vieras sus ojos, eran como los de un demonio —

— Cálmate, Quizás fue solo tu imaginación, ahora vamos o llegaremos tarde, y... —

— Un buen ciudadano nunca llega tarde a un evento — Finalizó la mujer.

Ya más tranquila, siguió a su nieto, sin embargo, la mirada desafiante de la joven no salía de su mente.

La ceremonia fue larga, para Derya fue una tortura, el vestido la ahogaba, debido a su cuello, Pero aguanto, además de la mirada del hombre a su lado, no le gustaba nada. Al mirar a su derecha se encontró con la mirada marrón de el príncipe Kieran, era una mirada magnética, la joven siguió mirando hacia el frente, la mirada del joven la ponía bastante nerviosa, era mejor concentrarse acá.

Edwina noto la mirada de tensión de ambos, y negó con la cabeza, jamás dejaría que esa embaucadora, seduciera también a su nieto.

El padre terminó la ceremonia, y llegó el momento del beso, el cual solo fue un roce de labios, que al rey le pareció muy poco, Pero sabría esperar a la noche de bodas, ya estaba ansioso.

Uno a uno cada noble los fue felicitando, había caras de descontento, pero poco le importaba a Derya, hasta que llegó el turno de kieran.

— Felicidades a sus majestades —

Derya lo miro a los ojos, sabía que ella le llamaba la atención al joven, y eso le agradaba, a pesar de haberse casado recién, no podía negar que ese joven era un Adonis.

— Gracias, su alteza —

Luego pasaron a el trono en el palacio, dónde se llevó a cabo la coronación de Derya como reina de Escocia, para luego recorrer las calles de Stirling en carruaje, dónde la gente gritaba su nombre y le deseaban una larga vida.

Cuando todos pasaron al gran banquete, la joven salió al balcón del palacio dónde sonrió con astucia, empezó a carcajearse, frente a la situación.

— ¿Quien iba a pensar que llagaria a ser reina? —

La noche llegó, el palacio seguía con la celebración, en las calles los borrachos solo causaban estragos, y el rey cansado de esperar, tomo a Derya del brazo y dispuesto a llevarla a su habitación.

La joven con un poco de torpeza debido a la rapidez del hombre, se mantenía de pie para seguirle el ritmo, al llegar a la habitación, había una mesa con aperitivos y un buen vino. El rey dejó su capa a un lado, luego paso a tomar una copa de vino tendiéndole una a la joven, quien solo le observo bebiendo, pero ella no ingirió ni una sola gota, dejo la copa en la mesilla.

— No sabes cuántas noches soñé con este encuentro —

El hombre empezó a quitarse la camisa, pero de repente empezó a sentirse mareado, algo no estaba bien con el.

— Me siento un poco mal —

Se sentó en la cama, luego vio hacia Derya quien solo le observaba tranquilamente.

— Llama a los guardias, creo que el vino estaba envenenado —

— Por supuesto que lo está —

— ¿Cómo lo sabes? —

— ¿Por qué lo se? Quizás por qué fui yo quien lo coloque —

—Maldita perra, me las pagarás —

El hombre intentó levantarme, pero termino cayendo al suelo, por las prisas que llevaba de hacer suya a la joven, los guardias no le habían acompañado, por eso el corredor estaba solo, no había nadie que pidiera ayudarlo.

— Pensé que ser reina seria más difícil, pero resultó que el gran rey de Escocia es un idiota mujeriego — La joven se reía con sarcasmo.

El hombre la miraba desde el suelo confundido, no entendía a qué se refería la joven. ¿Acaso fue su plan convertirse en reina todo este tiempo?.

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Comments

Socorro Hernández

Socorro Hernández

Qué bien por tí Deira,al fin empieza tú venganza.

2025-02-03

1

Adalgiza Aguilar

Adalgiza Aguilar

así es que se vengue de todos

2025-02-17

1

Margelis Lucía Izarra Laguna

Margelis Lucía Izarra Laguna

sedujera

2024-12-30

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