Un príncipe cruel

Con el paso del tiempo, las cinco jóvenes fueron seleccionadas, entre ellas Safiye, quien es sus tiempos libres visitaba a la pequeña y le hacía compañía. Se habían vuelto cercanas, tanto que a algunas les molestaba tanto.

La concubina favorita del rey, Emyne, había dado a luz un niño, lo cual tenía al palacio de fiesta, al fin había un heredero, Derya también estaba feliz, al fin tenía un hermanito, quizás juntos pudieran ser amigos o eso era lo que esperaba ella.

Al poco tiempo Safiye también quedó en cinta, los meses avanzaban y su barriga crecía, Derya siempre están con ella cuidando la y velando por qué estuviera bien, luego la mujer dio a luz gemelos, una niña y un niño, al igual que con Derya la niña fue rechazada, pero al pequeño lo separaron de su madre, pues debía ser criado como un príncipe, ocasionando dolor en Safiye, pero en su dolor se encargaba de las dos pequeñas que tenía con ella.

Ocho años después:

Era el cumpleaños número ocho del príncipe heredero, el pequeño Selin, todo el imperio se encontraba de celebración, Derya quien para la época tenía dieciséis años, se encontraba con la pequeña Ayse, quien todo el tiempo andaba con la princesa, eran muy unidas. Para Derya, era como una hermanita, jamás olvidaría que gracias a Safiye ella no recibía castigos como antes, incluso recibía los castigos por la pequeña, eso la jovencita lo tenía muy claro, siempre velaría por ella, como si fuera su madre.

Muchos hombres importantes navegaron hasta sus costas, entre ellos uno de los príncipes de noruega, Quien se encontraba admirando los lugares de la zona. Llegó hasta el imperio otomano, como enviado de su padre, hoy en conmemoración por el cumpleaños del príncipe firmarían un tratado de paz. El príncipe era un hombre corpulento, tenía una gran cicatriz en su rostro, con barba, y daba miedo de solo mirarlo, todos en el sitio lo miraban con cautela.

— Príncipe, ¿está seguro de estar en este lugar? —

— Mi padre quiere firmar este acuerdo, además, dicen que las mujeres aquí son hermosas, quizás me lleve una como amante — El hombre se echó a reír con cinismo.

Era un ser despreciable, a los países dónde iba terminaba llevándose una chica para satisfacer sus necesidades, pero nunca más se llegaba a saber de ella.

— Vamos al palacio, aquí afuera no hay mucho que ver —

Él y su hombre de confianza volvieron al palacio, dónde se estaban quedando desde ese día, al pasar la puerta principal, vio una jovencita a lo lejos, la cual llamo su atención, era una chica albina, con una tés blanca, con una figura envidiable y muy delicada, sin dudas era de la nobleza, sus vestimentas así se lo indicaban.

— Averigua quién es la joven — Duo la orden y siguió su camino.

Derya, quien estaba abusando al pequeño Mehmed, no noto la presencia, ni la mirada lasciva de aquel tipo, luego de recorrer casi todos el palacio, encontró al pequeño en la biblioteca, la chica suspiro y colocando sus brazos en jarra le dijo:

— Mehmed, debemos prepararte para la celebración, ya sabes que a padre no le gusta la tardanza —

— Li siento hermana, me distraje con este libro —

Derya solo revolvió el cabello del joven y sonrió, amaba la inocencia del pequeño, a quien le encantaba leer y todo el tiempo estaba en la biblioteca.

Al salir del lugar, la sultana y madre de Derya enojada tomo al pequeño del brazo.

— No es propio que un príncipe de este imperio no esté listo a la hora de ceremonia del heredero —

Derya Quiso intervenir, pero la mirada asesina de su madre la detuvo y agachando la cabeza solo se inclinó antes de ver al jovencito pidiéndole calma con la mirada.

— Vamos jovencito, y tú, solo no nos avergüences más —

La mujer se alejó con el pequeño del brazo, Derya solo se sintió mal por lo que aquella le había dicho, a veces deseaba ser más como Safiye quien no se amedrentaba frente a nadie, menos frente a la sultana.

Minutos después en la habitación del príncipe Hakon, su hombre de confianza le daba información sobre la joven.

— Así que es una princesa otomana — Sonrió ladino.

"Será mía no importa lo que tenga que hacer"

El hombre termino de vestirse y le pidió a las criadas salir de inmediato, no sin antes echarles una mirada pervertida.

— Dile al sultán que las cosas cambiaron, quiero a la princesa a cambio firmaremos el tratado de paz y le daremos una gran compensación —

El imperio otomano había tenido ciertos conflictos con noruega, y el sultán no quería perder más de lo que había perdido en esos años de guerra, por eso había acordado un acuerdo de paz, Hakon sabía cómo jugar sus cartas, y esa princesa sería suya a como diera lugar.

Durante el banquete el pequeño príncipe Selin recibía Miles de regalos de distintos países, lo mejor de cada tierra. En el trono solo estaba el emperador y sus dos hijos varones, y a un lado la sultana zeynep.

Abajo cerca del emperador estaban las concubinas, y princesas del imperio, como cualquier otro invitado en ese lugar, Hakon miraba de forma lasciva a la princesa, no podía esperar a tener sus manos en la pequeña.

Luego de la celebración, el sultán y el príncipe Hakon, además de los consejeros, se reunieron para la solicitud, dónde el hombre de Hakon expuso el intercambio, lo cual beneficiaria al imperio, luego el y su señor salieron de la sala para que estos deliberarán.

— Su majestad, lo mejor es entregar a la princesa, que pague por su cuidado —

Todos los hombres en la sala estaban de acuerdo con esto, la princesa al fin serviría para algo.

— Bien que la orden llegué hasta la princesa, mañana mismo se llevará a cabo la ceremonia, y que parta hacia noruega lo antes posible —

Un guardia imperial fue quien llevó el edicto ante la sultana zeynep, quien solo cayó de rodillas, su hija sería vendida con carne de res, pero no tenía remedio, al final sería algo bueno, pues la paz volvería al imperio, así que se dirigió a la habitación de Derya para darle la noticia.

— Te casarás con el príncipe de noruega —

— No madre, te lo ruego, no permitas esto — Derya estaba llorando de rodillas frente a la mujer.

— Es una orden real, no hay mucho por hacer, solo sirve a tu sultán —

La mujer salió de inmediato, dejando a una desconsolada Derya.

Safiye al enterarse corrió hacia el sultán, debía intervenir, su niña no podía ir a ese lugar, ella había escuchado que ese príncipe era un sádico cruel, que le gustaba torturara a sus mujeres, ella no dejaría sufrir más a su pequeña. Al llegar, solo logro que la castigarán y le dieran azotes, Derya al enterarse corrió hacia donde estaba la mujer y llorando vio las marcas causadas por ella.

— No quiero casarme, pero tampoco quiero que vuelvas a ser azotada por mi culpa —

Safiye dolorida y en un hilo de voz, le dijo:

— No es tu culpa, esa gente es la que es cruel contigo, solo te quiero pedir que vivas, y lo hagas para volverte poderosa, cuida de mis pequeños, por favor, no dejes que nadie te diga que hacer —

La mujer estaba casi muerta debido a los golpes, Derya soltó en llanto, cuando la mujer dejo de respirar, el daño causado había Sido muy grave, causando la muerte de la mujer. Los pequeños lloraban abrazados a Derya, quien ni siquiera pudo asegurarle a la mujer de que cuidaría de esos pequeños.

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Comments

Adalgiza Aguilar

Adalgiza Aguilar

que jente tan mala

2025-02-17

1

Ceecee

Ceecee

tez😔

2024-12-25

1

Francisca Miranda Garcia

Francisca Miranda Garcia

va a sufrir pero estoy segura que regresará para vengarse

2024-10-16

2

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