Una orden real

Los días pasaban y poco a poco Derya se fue recuperando, las heridas ocasionadas habían Sido profundas, pero la herida que jamás sanaría era la de su corazón, de eso jamás se repondria.

Enojo, era lo que sentía la joven en ese momento, en su mente solo había una palabra: venganza. Pero primero debía recuperarse, debía ganar poder, y en su mente maquinaba planes para su futuro, así muriera en el intento, pero no se quedaría de brazos cruzados, mientras todos ellos viven cómodamente en sus hogares, es lo único que necesita para estar en paz. Decidida, la chica empieza a recuperarse a pasos agigantados.

Poco a poco va conociendo a las dos personas que sin conocerla le dieron una mano, eso jamás lo olvidará, pero para cobrar venganza, debe alejarse de ellos, no quiere que salgan lastimados en esta lucha de poder, eso jamás se lo perdonaría. Los meses pasan, Derya poco a poco se va adaptando a su entorno, por suerte maneja el idioma escocés a la perfección, al menos sus clases servían para algo.

La señora Moira, sabía que la joven debía ser de alguna familia noble, pues no sabía nada de las labores de una granja, además, de sus manos tan bien cuidadas; sin embargo, no dijo nada, la joven había Sido muy servicial, les pagaba sus cuidados colaborándole con la granja, incluso le ayudo a su marido a administrarla adecuadamente, tanto fue su ayuda que en esos meses habían tenido más de lo que habían obtenido en años, sin lugar a dudas la chica era un genio, ¿Pero por qué alguien tan noble como ella terminó de esa forma? A pesar de tener la curiosidad, la mujer decidió mejor no preguntar, si la joven deseaba contarle, ella estaría al pendiente para escucharla.

Derya ya tenía un plan trazado, y ese plan era dirigirse a stirling, la capital de Escocia, allí empezaría su camino y necesitaba de algunos instrumentos para poder vivir cómodamente en el lugar, por eso empezó a trabajar, ayudando a los hacendados del lugar, los cuales le pagaban muy bien por las labores, con el dinero que pudo juntar, compro joyas traídas del puerto, telas y demás. En stirling colocaría una tienda de moda, durante un tiempo safiye le enseño sobre costura, y a Derya siempre le gustó todo lo relacionado con el estilo.

El momento de partir llegó, con sus cosas montadas en la carreta de viaje, Derya abrazaba a la mujer que le ayudo, y se despedía también de aquel hombre que cargándola en sus hombros la salvó de morir aquella noche. Ya subida en la carreta, Derya suspiro al fin pondría en marcha su plan, y poco a poco estaría cerca de terminar con todo esto.

"Hakon, padre y todos en el palacio, a excepción de los pequeños, todos morirán, el imperio quedará en llamas" pensó la joven, con una mirada de determinación.

Cualquiera que la viera, la desconocería, la dulce jovencita que corría por los jardines de aquel imperio, había quedado en el olvido, la mujer que junto a la carreta de viaje, miraba el horizonte, era un cubo de hielo, sin expresión, ni sentimientos. Esos habían quedado en el mar, dónde casi se ahoga aquella trágica noche.

Al llegar a Stirling, Derya empezó a buscar de inmediato un lugar donde quedarse y empezar su negocio, camino bastante, era muy difícil encontrar un lugar adecuado; sin embargo, no se daría por vencida, si lo hacía con esto, entonces todo lo que planea hacer será una perdida de tiempo, así que se levantó de la plaza y volvió a su búsqueda, al anochecer encontró un lugar adecuado, estaba bien ubicado, tenía un pequeño camarote y una sala de costura, era perfecto, al menos para ella si lo era.

Poco a poco fue acomodando todas sus cosas, en unos días el lugar ya había Sido abierto al público, quienes venían de a pocos, pero se iban encantados con las cosas que encontraban en el lugar, ya que eran de buena calidad, y sus diseños era únicos, poco a poco la voz se fue corriendo y la pequeña tienda de ropa se fue convirtiendo en una de gran prestigio en la capital.

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Stirling, Escocia 1444:

La reina acababa de fallecer, al parecer había enfermado, los médicos no sabían la causa de su enfermedad, el rey Robert un hombre de unos 45 años se encontraba enterrando a su esposa, aquella reina que siempre le acompaño en sus momentos más bajos, pero que el ignoro por tonto, con tristeza caminaba junto a sus guardias por las calles de Stirling, hasta que el rostro de un ángel apareció frente a el, la joven era muy hermosa, una albina, con ojos azules, su corazón se encaprichó por tenerla, así que lo haría, si era necesario la haría su reina.

Cuando llegó al palacio, mando de inmediato a investigar a la joven, al poco tiempo le trajeron la información.

— Su Majestad, la mujer es una costurera que hace dos años arribo a Stirling, viene del norte, pero su manera de hacer negocios ha cautivado al lugar, haciéndose un hueco entre todos los comerciantes del lugar — El hombre hablaba con la cabeza baja.

Luego de saber está información, el rey empieza a salir más del palacio, poco a poco su obsesión se convierte enfermiza, a tal punto que envía a llamar a la corte imperial para exponer el caso, muchos de los nobles están en contra sobre todo el duque Angus Montreal, pues si el rey se casa con una chica tan joven, si el muere ella heredaría la corona, y eso no sería adecuado, su hija entonces no podría ser reina de inmediato, tendría que esperar, pero y si esa mujer se vuelve a casar y tener hijos, estos serían los herederos y no el príncipe Kieran Mackenna.

— Majestad creo que esto es una decisión apresurada, ¿Qué dirá su pueblo? — El duque volvió al ataque.

— Duque Montreal, Lo que mi pueblo dirá es que me volví a casar, pero mi futura esposa la escojo yo, no ustedes, solo los llame para avisarles de mi edicto —

El duque solo se mordió la lengua, todo esto era una locura, una venida de menos se quedaría con la corona que tanto había anulado para su hija.

El rey empezó a hablar para que el escribano, redactará la orden, que sería presentada ante su pueblo.

"A todos los súbditos de Escocia,

Por la presente, hago saber mi decisión de desposarme con la joven Derya, quien ha cautivado mi corazón con su belleza y encanto. Es mi deseo que ella se convierta en mi reina y compañera en el trono de Escocia.

Convoco a Derya ante mí de inmediato, para que podamos formalizar nuestra unión ante la corte y el pueblo.

Que esta decisión sea acatada sin objeciones, pues está en interés de la corona y el reino de Escocia.

Dado bajo mi mano y sello real,

Robert Mackenna"

Luego de la orden Dada, ningún otro noble tenía nada que objetar, solo debían acatar la orden de su rey, aunque está fuera una locura.

— Mándela a buscar, que venga a mi palacio, la quiero conocer más de cerca —

Uno de los guardias de inmediato partió al local de la joven, dónde la encontró atendiendo a algunos clientes, el hombre espero a que estos salieran, y ya solos le entrego la carta que su señor le llevo, Derya solo miraba intrigada, y solo asintió y siguió al hombre, era una orden real no podía negarse.

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Nota:

Hace unos días, escuché una canción de cazzu que siento que va con mi nueva historia, así que si pueden pasen a escucharla, está en mi perfil, en momentos. Y si no la encuentran les daré el nombre.

Canción: Sobre mi tumba

Cantante: Cazzu

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Comments

Ceecee

Ceecee

anhelado. deberías revisar seguro el auto corrector pone disparates

2024-12-25

1

Vanessa Ibáñez Fernández

Vanessa Ibáñez Fernández

poco le duro la tristeza al desgraciado

2024-12-16

3

Nan Nancy quinones

Nan Nancy quinones

Que tremenda la historia hasta ahora, en ese época que poco valor por la vida de la mujer, escuche la canción, como va con la historia, que ganas de llorar.🥰🥰🥰😭😭😭😭♥️♥️♥️♥️♥️♥️

2024-10-21

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