Deria estaba enojada, como su padre podía tratarla de esa forma. La mujer a la cual amaba como si fuera su madre, se encontraba tendida en aquella cama, ensangrentada por los fuertes latigazos, que le habían propinado en su delicado cuerpo, los pequeños niños, lloraban la muerte de su madre. En la soledad de aquella habitación, el ruido del llanto, era lo único que los acompañaba, nadie más sentía el dolor de estas tres almas errantes, nadie más podía sentir rabia, dolor, tristeza, por la muerte de Safiye, solo aquellos tres, que la amaron de corazón.
Los concejos y enseñanzas, junto a los recuerdos llegaron a la mente de Derya como un vendaval, recordó cada que la defendía y cada cosa que hizo para protegerla, así que, en ese momento, tomo la mano de Safiye y juro proteger a esos dos pequeños y no dejarse pisotear por nadie, luego de besar y cerrar los ojos de la mujer acostada en la cama sin vida, Derya tomo a los pequeños, empaco algunas de sus pertenencias y decidió huir. Nunca más dejaría que tomaran decisiones por ella, eso ya había quedado en el pasado.
Salió con cautela del lugar, tratando de que nadie la notara, llego hasta el lago que estaba cerca del oscuro bosque, y con los pequeños empezó a correr, debían huir lo más rápido posible. Cuando al fin veían la salida del bosque al otro lado, Derya vio a unos caballeros esperándolos, su padre, ya sabía que escaparía y solo los esperaban para atraparlos y hacer morir sus esperanzas de poder huir, los guardias tomaron a Derya con brusquedad, separándola de los pequeños que pataleaban intentando volver con la joven.
- Derya, por favor, no nos dejes – el pequeño Mehmet gritaba.
Pero los guardias avanzaban llevándolos hasta un carruaje donde subieron a los dos pequeños.
— Suéltenme, se los ordeno, soy la princesa de este imperio, no pueden tratarme de esta forma —
— Lo sentimos princesita, pero el sultán es quien da las ordenes — el hombre la empujo con maldad.
Derya cayo al suelo, se sentía humillada y maltratada, todos esos guardias empezaron a burlarse de la joven, ninguno de ellos sentía respeto por ella, ellos solo servían a su señor, al sultán y a su señora, la sultana. Nadie más merecía ningún tipo de respeto de su parte, menos una princesa sin poder como ella.
— Camine y deje ya de hacer nuestro trabajo más difícil — le dijo otro de los guardias.
El otro que había hablado de primero, la tomo del cabello y acercando su rostro al oído de la chica dijo:
— Una sabandija inmunda como tú, solo sirve para satisfacer a un hombre y es lo que harás, te casaras y criaras niños fuera de estas tierras, ya no tendremos que ver su asquerosa cara, entienda que como mujer no vale nada —
Derya miro con odio a el hombre frente a ella
— Dígame su nombre soldado —
El hombre la miro con arrogancia
— ¿Mi nombre?, ya que lo quiere saber, se lo diré, soy alif, princesita. —
Derya se levanto y limpio su vestido, levanto el rostro y examino el rostro de cada uno de aquellos soldados que estaban frente a ella.
— Jamás olvidare sus rostros, y mucho menos sus insultos, especialmente a ti es a quien siempre recordare, y te aseguro que pagaras, tu falta —
Los hombres solo miraron a la chica un momento, para luego echarse a reír, les causaba demasiada gracia la jovencita, ellos desde hoy, no la tendrían que ver.
— Mire, deje de hacerse la fuerte, que no le queda, desde mañana se ira de este imperio y no la veremos más, esa corona que hoy lleva, mañana no le servirá de nada —
El hombre la tomo del brazo y la metió en el otro carruaje que habían llevado, Derya iba sentada, humillada y sucia. El carruaje se detuvo y sacaron a la joven para luego llevarla frente al sultán, quien la miraba con desprecio y enojo.
— No solo estorbas en mi palacio, sino que te niegas a cumplir con mi orden, te sentenciaría a cien latigazos, pero tu prometido no quiere que tengas ninguna marca durante la ceremonia —
— Padre, por una vez en tu vida, no me obligues a casarme con ese hombre, por favor —
El sultán se levanto y de manera amenazante la tomo y la levanto mirándola al rostro con desprecio, apretó la mandíbula de la joven antes de soltar todo su desprecio.
— Solo eres una obligación, durante años aguante tu presencia en mi palacio, hoy puedo velar por la seguridad de mi imperio, sacrificarte será recompensada con la gloria del mismo… pero yo gano más, al fin puedo deshacerme de ti, y obtener la paz en un solo paquete, ¿no es magnífico querida hija? —
Derya lo miro con enojo, sabia que su padre no la quería, pero no que la odiara tanto, y menos de esa forma.
— Bien padre, pero te juro que volveré y te arrepentirás de haberme despreciado —
El hombre solo sonrió y luego levanto su mano, propinándole una cachetada que lanzo a la joven al suelo, donde solo pudo colocar su mano en su mejilla, luego levanto la mirada y miro por ultima vez a su padre con verdadero odio, Derya se levanto dispuesta a marcharse de ese lugar, pero antes de desaparecer, el sultán la detuvo.
— En cuanto a esos niños, mi hijo Mehmet seguirá con sus estudios y la niña, crecerá para ser utilizada para fines políticos, en mi palacio no hay mujeres sin oficio, ahora ve a tu habitación y no saldrás, mañana mismo se llevará acabo la boda con el príncipe Haconk. —
Derya quería pelear, pero fue sacada de inmediato de la presencia del sultán, en su habitación rompió todo lo que estaba a su paso, se miro en el espejo y se odio. Odio, no ser fuerte, no ser poderosa, odio ser tan tonta, odio que durante toda su vida solo se la pasara buscando la aprobación de su padre, como una niñita tonta, que ahora se daba cuenta de su error.
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Comments
Adalgiza Aguilar
pobre muchacha 😭😭😭😭
2025-02-17
1
Ivon Caraballo
espero que logré poner a todo el imperio de rodillas
2024-03-28
4