ADRIÁN
Vine a la cena que Lucia me pidió para conocer a su madre y la verdad me parecieron mujeres bastante sencillas y amables. Su madre no ha dejado de verme y analizarme, de por sí suelo ser transparente, pero hoy me sentí especialmente nervioso por esa mirada de ella, no pude sentir ese déjà vu a cuando Lucia me mira con sus penetrantes e hipnóticos ojos azules como el océano
Justo cuando creí que todo iba bien, la madre de Lucia me dio una condición, en cuanto me habló de dinero mi moral cayó al suelo… Después de todo tenía razón, a las mujeres solo les importa el dinero. Ya había prometido que haría lo que estuviera a mi alcance, así que sonreí y espere a ver cuál era la cifra que iba a pedir, pero me pidió algo que me dejó más atónito aún
Me pidió que protegiera y cuidara siempre a Lucia. No entendí por qué. Generalmente, debería pedir que la amara y respetara y la cuidara, pero protegerla de la manera en la que me lo pidió y el cómo Lucia se colocó nerviosa solo me dejaba lleno de preguntas sin respuestas. Asentí y estuve de acuerdo
Realmente fue difícil decir que lo haría toda la vida, me sentía mal por mentirle a su madre. Pero no había razón ni posibilidad de que lo hiciera toda la vida porque todo era una farsa. Tal vez lo único que haga sea en secreto dejarle seguridad siempre sin que ella lo sepa cuando esto se halla acabado
Su amiga le pidió ir a comprar una botella de vino, pero me extrañé porque Lucia dijo que ay había, vi a mi alrededor y efectivamente se veía vino en un estante, pero al ver la mirada que me dio su madre entendí que lo que quería era hablar conmigo así que le dije a Lucia que fuera tranquila. Después de todo soy el hombre y es mi deber hablar con su madre seriamente, aunque todo sea una farsa, debo cumplir mi papel bien
—Ahora si estamos solo Adrián – El tono en el que doña Martha me habló me recordó a lo autoritaria que suele colocarse Lucia a veces
—Si señora. Creo que tiene algunas cosas que hablar conmigo ¿O me equivoco?
—Está en lo correcto… No tiene que fingir conmigo, sé que lo de ustedes es una farsa
—¿Qué? No-no entiendo
—No se ofenda, pero se nota a leguas la incomodidad de ustedes… aunque a decir verdad se nota por mi hija, ella odia que la toquen los hombres y odia a los hombres y es imposible que de la noche a la mañana haya aceptado casarse con uno porque supuestamente se enamoró a primera vista
—Comprendo… Si lo sabe entonces por qué aceptó nuestro compromiso y matrimonio
—… Porque voy a morir pronto y aunque no lo haga tampoco me quedan muchos años de vida. No sé por qué motivos mi hija aceptó casarse con usted, pero sea lo que sea, aunque lo odie, sé que también algo en usted le da un poco de seguridad, de otra manera jamás habría aceptado hacerlo
—¿Seguridad? ¿Yo a ella?… Ella me odia
—Lo sé. Pero también le importa, de otra mera no me hubiera detenido en cuanto le hablé de dinero y por lo que vi es un tema sensible para usted, ¿o me equivoco?
—¿Cómo se dio cuenta?
—Porque se tensó y Lucia intervino
—La admiro señora Martha, es muy buena analizando a las personas
—… — La vi guardar silencio como si se sumiera en sus pensamientos, su mirada pasó a ser triste y opaca— Ojalá lo hubiera sabido hacer en el pasado— Su voz cambió a una nostálgica y agacho su mirada algo avergonzada— Tal vez habría evitado tantas desgracias en la vida de mi hija si hubiera sabido analizarlo a él
—¿A quién? ¿De quién habla?
—… Por lo que veo lucía no te ha contado nada sobre eso
—¿Sobre qué? La verdad de Lucia sé muy poco, ella siempre deja las incógnitas en el aire o se calla o responde con golpes —irónicamente al recordar nuestros encuentros o mejor dicho, peleas, sonreí
—¿Te ha golpeado?— Metí la pata al mencionarle eso, no respondí, pero mi sonrisa avergonzada me delató
—Lamento eso, no se justifica
—En realidad… Me golpeó porque no la respete, ella me había dicho que no la tocara, pero la tomé del brazo, así que se puede decir que me lo merecía
—¿Y solo te dejaste golpear y ya? ¿No sentiste ganas de devolvérselo? —Me desconcertó totalmente esa pregunta. ¿Acaso tenía cara de abusador?
—Discúlpeme señora Martha pero eso jamás… No sería capaz de pegarle a una mujer jamás, Dios me libre
—Me alegra saberlo. Mi hija actúa así porque… alguien la lastimó en el pasado
—¿De qué manera?
—Eso debe decírtelo ella, no me corresponde a mí hacerlo, aunque dudo que te lo diga. Aun así me arriesgaré a pedirle algo. Por lo que veo usted es un hombre de palabra, así que dejando de lado el motivo por el cual ustedes se van a casar le quiero pedir que me jure que va a proteger a mi hija
—¿Proteger de qué? Debo saberlo para poder hacerlo— No entendía nada, ¿acaso la querían vender o qué?
—De mi hermano… Su tío…-Empezó a sollozar y me tomó de la mano suplicantemente
— Un hombre muy peligroso que la odia y la quiere solo para él… Po-por eso nosotras vinimos acá a Francia… tra-tra-empezó a toser y se cubrió con un trapo la boca por lo que la ayude a sentarse y ella respiró un poco más tranquila, el quitarse el trapo noté que había un poco de sangre en él y me alarme
—Voy a morir pronto y ella quedará sola peleando contra él. Él es su verdugo, él es malo y él… él la quiere lastimar de nuevo. Por favor-por favor prométame que la-la
— Espere, señora Martha, tome un poco de agua— Fui por un poco de agua a la cocina, pero ella se negó a beberla— Usted debe tratarse lo más pronto posible, la llevaré al hospital— La iba a cargar, pero ella no me dejó hacerlo
—Adrián, promételo, por favor. Sé que es mucho pedir y sé que es de alguien desvergonzado, pedirte que gastes tu dinero, el cual has ganado con tu esfuerzo protegiendo a mi hija si no hay amor pe-pero por favor… Pr-pr-pro pomete…— Vi como su aire empezó a irse
—Lo prometo, lo prometo. Por favor respire, tome un poco de agua— Le ofrecí al vaso de agua y ella lo bebió lentamente
—¿Lo promete de verdad? —Me miró con una súplica y dolor que jamás me habría podido negar y sin importar si ella y yo nos odiáramos, eso no significaba que me alegraría verla en peligro y mucho menos que no haría nada para impedirlo así que asentí
—Lo prometo, sin importar que suceda, siempre la cuidaré… Pero usted, debe tratarse
—Olvídate de mí. Somos extranjeras aquí, vinimos sin nada de dinero y no tenemos seguro. Mi hija trabaja muy duro y me ayuda con los gastos, pero pagar el hospital es realmente costoso y mi tratamiento aún más… Yo ya lo cancelé
—¿Qué? ¿Canceló su tratamiento?
—La vida se va en un abrir y cerrar de ojos, esto es lo mínimo que puedo hacer por mi hija. Tome, sé-sé que no es mucho, pero lo he ahorrado mucho tiempo y guardado como mi más grande tesoro, es la paga por cuidar a mi hija— Me pasó una tarjeta de crédito y traté de negarme, pero ella insistió así que no tuve de otra que tomarla, ella se recostó en la cama y le coloqué la manta
—Por favor, si necesitas más dinero… So-solo
—No se preocupe por el dinero, doña Martha, eso es lo de menos, el dinero va y viene. El dinero no significa nada al lado de una vida o la seguridad de alguien y menos de su salud. Tomaré este dinero porque tiene más un valor emocional para usted y lo usaré solo de ser necesario para Lucí. En cuanto a usted no se preocupe por su tratamiento, aún no es demasiado tarde
—Lo es… Solo me quedan tres meses de vida —¿¡Tres meses!? ¿Y aun así canceló su tratamiento?
—No importa, eso puede multiplicarse si se tiene fe y las herramientas necesarias. Ahora mismo coordinaré todo en el hospital y mañana a primera hora vendré con un equipo para llevarla a la mejor residencia del hospital y darle prioridad a su tratamiento
—No, no es necesario, en serio yo
—Si lo es.
—Pero lo que hay entre tú y mi hija no es…— No importa si no es amor o si es conveniencia. Con la vida no se juega y si yo tengo las herramientas para ayudarla lo haré. Ahora solo descanse, en cuanto esté más recuperada y pueda salir del hospital, hablaré con Lucia para llevarla a mi casa, hay suficientes habitaciones y la servidumbre se encargará de cuidarla también— La vi empezar a derramar lágrimas y tomó mi mano con sus tibias y delgadas manos
—¿Por qué eres tan bueno? No lo merezco, esto es lo mínimo que merezco por haberle fallado a mi hija —Iba a darse golpes de pecho, se veía demacrada como si quisiera seguir enferma por un crimen que cometió, como si la culpa fuera la que la tuviera enferma, me rompió el corazón verla de esa manera
—No sé de qué manera le falló a su hija, pero puedo estar seguro de que usted es lo más importante en la vida de ella, así que solo concéntrese en mejorar y acompañarla muchos años más— Escuché la puerta abrirse, así que le sonreí a la señora Martha y ella sintió
—¿Mamá? ¿Adrián? ¿Dónde están?— Salí de la habitación y Lucia se sorprendió al verme, incluso se veía asustada y se acercó corriendo a su madre
—¿Mamá estás bien? ¿Qué te pasó? —Me miró algo desconfiada e incluso enojada
—¡¿Qué le pasó a mi madre?!
No sabía cómo explicarle o que decirle y luego la señora Martha tomó la mano de Lucia y le sonrió con amor acariciando su mejilla
—Hija… estoy bien, él solo me vino a ayudar a acostar porque estaba muy cansada, no puedes culpar a esta vieja por no soportar estar mucho tiempo despierta ¿O sí? —Lucia se tornó completamente roja en sus mejillas y sonreí… Pero el modo en que actuó me hace pensar lo peor, voy a averiguar esto hasta el fondo
—¿Lucia, mi amor, nos vamos?
—¡¿Ah?! Eh, ella miró a su madre y ella asintió. Karen estaba en el marco de la puerta junto a mí y no dejaba de mirarme de manera analizadora, me alejé un poco porque resultaba intimidante ¡Todas estas mujeres parece que van a una batalla cada que uno las mira!
Salí a esperar en la sala y Karen me siguió
—¿Tienes algo que decirme?— Le pregunté y ella asintió— Entonces dilo, no me gusta que me vean como a un criminal
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Comments
Alba Hurtado
dios el destino los junto se necesitan el podra ser multimillonario pero no es feliz😎👀👁♥️🥰🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
2024-09-30
1
Lorena Larios
Adrian es un buen hombre que también lo lastimaron
2024-09-02
1
Rosa María Corrales Pèrez
Esa señora quiere su hija este bien y que le cuidé Adrian del desgraciado del río que le dañó su vida a hija
2024-07-28
3