LUCIA
Después de la espléndida cita a ciegas… Bueno, fue horrible pero funcionó. Mi madre se convenció pero… Solo por tres días. Me ha estado acosando para ir de nuevo a otra y se niega a comer, pero decidí no ceder y la tengo en el hospital hospitalizada para que le inyecten suero y su salud no se deteriore. Solo que las facturas son caras porque no somos de este país
Yo no tengo un trabajo formal porque… no sabía qué hacer con mi vida y sinceramente no sé si seré buena para algo en la vida. Así que suelo ayudar a mi mejor amiga Karen a cuidar los niños en un colegio infantil privado, son unas linduras y a veces cuando veo que está por colapsar intervengo y los cuido yo. Son niños de 4 a seis años los que cuidamos, así que hay de todo. Prácticamente, así me ganó la vida junto a Karen, ella si tiene un doctorado y una maestría en cuidado infantil, yo lo tengo, pero en primeros auxilios y es solo un técnico. Gano más dinero vendiendo mis bocetos de ropa. Me encanta diseñar y ayudar a las personas a sentirse cómodas con lo que usen sin dejarse de ver elegante y bonitas… Algo similar a lo que hacía mi padre junto a mi madre, pero en la casa, yo lo hago en la ropa. Vendo mis bocetos a precios buenos, Karen dice que son muy baratos, pero creo que es lo justo, con eso me sirve para vivir
Hoy me pidió ir a casa de un pequeño que es bastante introvertido. Me dijo que el niño se llamaba Lukas Evans… Evans… No pude evitar pensar en el desgraciado de la cita a ciegas y en como… me protegió… Aunque seguramente lo hizo por interés o porque quería mostrarse bueno y luego aprovecharse.
Al llegar a un área bastante exclusiva y grande había un señor y una señora adultos en un gran portón y les habían abierto la puerta, así que me acerque a ellos
—Buenas noches… Disculpen. ¿Alguno de ustedes saben si aquí vive el pequeño Lukas Evans? Vengo del colegio infantil de niños privados a donde él asiste. Tengo algunas cosas que hablar con la familia del pequeño
Una señora adulta me miro de arriba abajo como si me evaluara
—¿Por qué quieres ver a mi nieto? —La mujer se veía bastante a la defensiva
—¿Es su nieto?… A bueno… A decir verdad es que quería hablar sobre la situación del pequeño. Es que es bastante introvertido y callado, además de tímido y cerrado. Por eso quería hacerles algunas preguntas a los padres y plantearles algunas soluciones para ayudar a la salud del pequeño
—¿Tú?… Espera tú no eres… ¿Lucia Morales? —Me preguntó con una sonrisa abundante que no entendí. ¿Cómo rayos me conocía esa señora?
—Sí, soy yo… ¿Acaso me conoce? —Respondí con una amable sonrisa tratando de no tener miedo del porqué una desconocida completa se sabía mi nombre y mi apellido. Sí, lo sé… Soy paranoica
—Yo no veo que esté loca— Dijo el señor a su lado y no entendí. La mujer me miró con una sonrisa nerviosa y luego me volvió a mirar de arriba abajo
—Ignóralo, él es el que está loco, querida— Me dijo sonriendo y el hombre se tornó rojo. Eran bastante guapos, parecían gente acomodada y amable
— Mi hijo está con mi nieto en casa. Entra, nosotros ya íbamos de salida
—¿Pero… no estaban a punto de entrar?— Le pregunté confundida
—No, no es que… surgió un imprevisto y nos tenemos que ir. Pero mi hijo; el padre del Lukas está adentro. Habla con él— Me dijo antes de irse y yo entre confundida
—Bueno… Muchas gracias, tengan una bonita noche— Les dije sonriendo
—La tendremos querida, o al menos yo— Comentó feliz y yo asistí sonriendo, se veía bastante simpática
Entre y al acercarme a la puerta principal que era muy grande, golpee la puerta y abrieron rápido como si hubieran venido corriendo, sonreí, pero al ver quién era, quede sorprendida, era Adrián, el de la cita a ciegas
—¿Lucia? ¿Qué haces en mi casa?
—¿Adrián? Ahh ah… Yo…
—Mami, mami… Mamá— Escuché el llanto de un niño llamando a su madre cerca y Adrián corrió a donde el niño que estaba envuelto en un sofá, yo entre preocupada. Seguramente era el pequeño Lukas
—Hijo, hijo… Soy yo, papá, aquí estoy— Le susurro Adrián arrodillándose y el niño no abría los ojos-Hijo despierta por favor, mírame, soy papá
El niño se veía bastante sudado y me preocupé, así que dejé la careta que tenía a un lado y me arrodillé al lado de él
—Primero quítale esas cobijas, solo lo hacen sudar más
—Pero está muy fría la noche
—Pero él no. Solo confía en mí, dame permiso— Lo hice a un lado y se levantó preocupado, sentí su mirada sobre mí, así que me levanté
—Señor, hoy no vine por lo de la otra vez, vine como cuidadora de este pequeño en el colegio. Ahora lo que importa es la salud de su hijo. Sé dar primeros auxilios y quiero examinarlo ¿Bien?— Le dije algo enojada y el alzo sus manos
—Bueno, pero no tienes que gritarme
—Entonces no invadas mi espacio personal tonto —Respondí mientras le quitaba la cobija y el saco al pequeño
—¿Espacio personal? ¿Tú?… Loca, te recuerdo que estás en mi mansión, que por cierto no sé cómo lograste entrar.
—Como sea. ¿Quieres salvar a tu hijo o no?— Él se calló y revisé al pequeño, estaba muy profundo, casi delirando, pero su salud estaba bien. Parecía más a esos casos donde a los niños les da fiebre por algo emocional. Así que le quite su ropa y le pedí a su padre que me ayudara a llenar de agua la bañera de él con agua ambiente y le di un baño con mucho cuidado y después le coloque roa fresca. Ya había despertado y en cuanto me vio sus ojitos se llenaron de miedo
—¿Hijo? ¿Cómo te sientes amor?— Le preguntó Adrián al pequeño arrodillándose porque el pequeño estaba acostado en la cama
—Pa-pi… ¿Ella quién es? —Se veía bastante tímido y su mirada triste me rompió el corazón, así que le sonreí amablemente
—Hola Lukas… ¿Cómo te sientes?… Yo soy Lucia, pero puedes llamarte Lucí, vine porque me enteré de que estabas un poco enfermo, así que vine a cuidarte
—¿Viniste por mí?-Pareció totalmente extrañado de eso —Pero las mujeres solo buscan a mi papá, no a mí— Su mirada triste no pasó desapercibida por mí y miré a Adrián, se veía un poco avergonzado por lo que dijo su hijo
—Pero como ves… Yo si vine por ti pequeño, dime ¿Te sientes mejor?
Asintió con un poco más de confianza y le pedí a Adrián que trajera agua para hacerle pañitos al pequeño, eso le ayudaría a bajar la fiebre por completo porque era emocional, no se necesitaban medicamentos.
Adrián llegó el poco tiempo corriendo con el agua y algunos trapos… eso me conmovió, lo admito. Sí que le preocupaba su hijo
—Toma— Me pasó el agua y me senté al lado de la cama del pequeño para limpiar su sudor y hacerla pañitos con mucho cuidado, era un pequeño muy hermoso, sus largas pestañas, sus labios tiernecitos, sus ojos grandes
—Eres muy guapo Lukas ¿Te lo han dicho?
—Si… Mi maestra Karen me lo dice seguido.
—¿Conoces a Karen?… Ella es mi mejor amiga y mi roomie
—¿En serio?— Sus ojitos brillaron y se sentó en la cama— La maestra es genial, pero casi nunca me acerco a ella porque siempre está jugando con los otros niños… A ti te he visto ¿No me recuerdas?
—Bueno, te recuerdo… Pero tú siempre estás leyendo o sentado en algún lugar un poco apartado de los demás y no suelo ir seguido al colegio infantil ¿Qué te parece si de ahora en adelante voy más seguido y jugamos juntos?
—¿En serio? ¿Jugar los dos? Sí— Me rodeó felizmente con sus dos brazos, lo cual me sorprendió. Era un niño falto de amor… Me extrañó que su madre no hubiera llegado aún ¿Acaso no tenía? Levante mi mirada y me percaté de que Adrián nos observaba en silencio con sus brazos cruzados recostado en el marco de la puerta
—¿Lukas tienes hambre? —Asintió con media sonrisa, por lo que miré a Adrián y este sonrió
—Bien campeón, entonces calentaré tu comida —Lukas asintió y cuando me dispuse a salir del cuarto tomó mi mano
—Ven aquí— Lo cargué para bajar las escaleras, después de todo hace poco tenía fiebre, debía estar débil. Al llegar al comedor miré al alrededor de la casa ¡Era enorme y lujosa, aunque también cómoda por los colores que tenía! No me importaría tener que vivir en un lugar así toda mi vida, el piso era de marfil blanco con algunas raíces doradas en los costados, tenis grandes ventanales con vista a un patio que supongo que era un jardín porque al ser de noche no podía apreciar bien. Me acerqué a la barra y vi lo que Adrián estaba calentando ¿Le iba a dar eso a un pequeño que acababa de recuperarse de fiebre?
—¿Le vas a dar eso?— Pregunté con una ceja enarcada
—Si ¿Algún problema?— Su tono de voz irónico y despectivo jamás lo dejaba a un lado
—No, al menos de que quieras que le dé soltura de estómago. Eso es dulce y carbohidrato puro. Él necesita vitaminas y sustancias líquidas, algo ligero
—Me miró como si le hablara en otro idioma por lo que negué con mi cabeza ¡Que alguien me diga que este hombre no era padre soltero o si no me podría imaginar la vida del pequeño!
—Dame permiso— Se hizo a un lado y me remangué la blusa que tenía
—¿Tienes avena?— Alzó sus hombros señalándome la alacena de comida y me dispuse a revisar. Definitivamente era una casa de ricos, parecía un minisupermercado, había de todo. Saque la avena, algo de azúcar, canela y otras cositas, incluso frutas para hacerle un platillo de frutas especiales con formas de animales
—¿Lukas es alérgico a algo?— Debía asegurarme de no meter la pata dándole algo malo de comer al pequeño
—Solo al maní
—Oh. Perfecto ¿Y tú eres alérgico a algo? —Él negó así que también le serví un plato de avena a él, me gustaría no haberlo hecho, pero me habría visto muy descortés y debía cuidar mi imagen
—¿Y tú eres alérgica a algo?… Digo, aparte del maracuyá —Casi le lanzó el zumo de naranja que había hecho en ese traje lindo para arruinarlo por el tono en el que lo dijo, pero referí ignorarlo
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Updated 102 Episodes
Comments
Esperanza Cardenas
a mi me encantan los personajes, me han hecho reír mucho
2024-08-02
2
Rosa María Corrales Pèrez
Espero que se quede con el niño Lucia
2024-07-27
2
Maria Fuenmayor
Ella también sufrió un desengaño, también se está cubriendo con una coraza.
2024-05-31
3