Reconocía a su padre

Detrás de un escritorio de cristal, vestido con un traje oscuro Eduar esperaba a Nicolás, algo molesto, cuando le vio entrar, se paró de inmediato de la silla y le encaro directamente.

— ¿Por qué decidiste renunciar al proyecto?— dice con los ojos fruncidos y la voz algo ronca golpeando el escritorio.

— Tengo una nueva oferta de trabajo, durante mucho tiempo estuve a tus sombras, es hora de tener una propia, y perdón por dejarte con el trabajo que tanto nos costó conseguir, pero ya tome la decisión— contesta algo sereno.

—¡No puedes dejarlo todo eh irte!, cuando todo estaba a tu cargo.

—Ya me encargue de eso, deje un personal que asumirá con ese trabajo, no te preocupes...

— No me diste tiempo para analizar tu partida, me tomaste de sorpresa.

— Lo siento mucho Eduar, si te lo hubiese dicho antes, hubieses buscado la forma de que desista de mi decisión.

— Dime la verdad, ¿por qué te vas?

— Tengo proyectos personales.

—¿Qué proyectos?, ¡somos amigos y no me has mencionado nada de eso Nicolás!...

— No tuvimos tiempo Eduar, hace poco llegué del proyecto que me has encomendado y lo motivos no te las mencionó porque ambos lo sabemos.

— Tienes mucha razón Nicolás, discúlpame. Lo que pasó con mi padre y Ariana me esta volviendo loco la cabeza. Tal vez este enloqueciendo, pero no dejó de pensar en ella.

Nicolás sintió un poco de incomodidad al escuchar mi nombre, sabía que no era una mujer fácil de olvidar.

—¿Y qué piensas?—preguntó Nicolás.

— Extraño su perfume, ninguna mujer me sacia como ella, quisiera que todo fuera mentira y correr hacia ella y nunca soltarla, la amo mucho. Desde que la conocí se metió dentro de mí pecho, se que tuvo sus razones para hacerlo, no le di la oportunidad de escucharla.

En el corazón de tres hombres me había metido, fue divertido meterme entre sus piernas y gozar de mi sexualidad, a pesar de la malicia que existía en mi no me lo esperaba esto.

Entre nuevamente al baño, marque y llamé a Tobías.

—Hola—contestó al instante, esto aceleraría mi plan.

—Tobías, soy Ariana, mi secretaria por la tarde irá a dejar una bolsa negra al cementerio recoleta, ve por la bolsa y a eso adjunta unos chips y unos teléfonos viejos y tráemelos al hospital, nadie debe saber de esto, estoy segura de que harás un buen trabajo—dije y colgué el teléfono.

Tobías era un tipo que solía hacer algunos trabajos sucios por una buena suma de dinero, lo conocí en un pequeño bar, cuando un hombre ebrio intento sobrepasarse con su hermana menor y yo le ayude a salir de ese problema, desde ese día se sintió agradecido conmigo y me hizo algunos encargos.

Borre la evidencia de la llamada, apague el celular y lo tire por una pequeña ventanilla envuelta en un papel de comida, lo lamentaba por la propietaria pero debía deshacerme de ese aparato.

A los segundos entró Elián, con unas pequeñas bandejas en mano, lo apoyo en la mesita y la acercó hacia la cama.

— Te traje el desayuno—dice acomodando las cosas y sacando una cuchara.

— Ya desayuné... deja de ser tan atento con esta criminal, que en cualquier momento volverá a tomar un cuchillo y te lo clavara en la espalda— se lo dije algo alterada, su olor a bondad y lástima me ponía peor.

— Pero no comiste este flan que yo te preparé— se hizo al que no escucho nada y volvió a insistir.

— Me da náuseas mucha cortesía de tu parte.

—Ariana, llevas un bebé aquí—dice tocando mi vientre plano—y debes alimentarte bien, ¿se te olvida porque estás aquí?.

Cuando tocó mi vientre sentí una pequeña conexión entre los tres, el bebé, ¿será que reconocía a su padre?, enseguida saque su mano, por primera vez después de mucho tiempo tuve miedo, miedo a que él descubra que me robaría a su hijo, si es que era de él, me miró algo aturdido.

— Está mañana hable con un buen abogado que tomará tu caso, como aún no tenemos pruebas concretas tratará de agilizar los trámites—dice intentando a que pruebe el flan.

— Tú fuiste quien me metió en este hoyo, ¿ahora crees que necesito de tu ayuda para salir?

— Solo hacia mí trabajo.

— Elián, deja de actuar como si te importará, tu trabajo es investigar y agarrar a los que no cumplan con la ley de este maldito país, hiciste muy bien tu trabajo, te felicito, siéntete orgulloso, atrapaste a la asesina de una persona muy importante, y por ello recibirás muchas condecoraciones, ahora vete y déjame en paz—dije tirando la cuchara con el flan que me ofrecía.

Clavo su mirada en la mía sin parpadear y argumenta algo nervioso — Abandone el caso, porque me enamoré de una mujer fría y despiadada, ¿Dime que hago ahora?...

— Lástima que esa mujer no sienta lo mismo que vos.

— Eres difícil, fría, brusca y muchas otras cosas más, pero me enamoré de tu cálida piel, de esa manera loca de ser, se que dentro de ese pecho hay un corazón tierno dispuesto a dar amor, ¿cómo hago yo para sacarte del mío? cuando te amo —dice tocando su pecho.

Con mis manos le empuje para que se vaya, no quería sentir mas su presencia —¡vete!...—Le grité una y otra vez, hasta que perdí el control, el tomo de mis manos y me abrazo intentando calmarme, no sabía cuál era el sentimiento que sentía por él, pero tenía que batallar con mi destino. Sentí su perfume muy cerca de mi, y me hacía desearle lo odiaba por eso, sabía que no tendría otra oportunidad, y lo besé con tanta pasión, esta vez fueron besos con sentimientos y no solo con deseo, Elián al fin y al cabo logró mover cosas en mí, y esto me asustaba, era más fácil sentir la sangre caliente de un muerto que se enfriaba, que sentir la sangre de un vivo.

Ya todo había acabado para nosotros, estaba decidido, si quería proteger a la pequeña luz que llevaba en mi vientre tenía que a alejarme de él. La era de hielo de mi corazón se estaba derritiendo de a poco, tal vez me volvería más sensible o me deformaría para ir en contra de todo, el desorden que la vida me mostraba.

No quise encariñarme más con sus besos, el refugio que necitaba estaba a kilómetros de él, aparte su pecho de mi cuerpo, me miró.

— ¿Por qué me apartas así bruscamente de tus labios?— pregunta.

— Tus besos son amargos, no tienen la misma dulzura del primer día, ya no me apetece besarlos más —dije, para distraerlo.

—¡Mientes!... se que me deseas tanto como yo.

—Si.... te deseo, pero te deseo a kilómetros de mi.Tu ex vino a verme, estaba muy feliz por verme aquí, ahora que estaré encerrada por mucho tiempo, tendrás con quien pasarla bien— dije para cambiar el rumbo de la conversación.

— ¡¿Mía?!... ¿qué quería?

—Está dolida porque cree que me robe al amor de su vida.

—¿Acaso no es cierto?— dijo con sarcasmo.

—Yo no le robe nada, solo tome un juguete prestado, pero ya se lo devolví.

—¿Crees que soy un juguete que solo se puede usar cuando te de la gana?— dijo algo alterado.

Un doctor llamó a la puerta, no me dio tiempo para contestarle y le pidió a Elián que nos deje, solos. Él se despidió de mi algo furioso, porque después tenía que ir a su trabajo.

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Comments

Lucia Feliciano Falcao

Lucia Feliciano Falcao

Este hombre no tiene autoestima,es tan humillado y continua como se nada.😏😏😏

2024-04-14

1

Sorany Quintero Bernal

Sorany Quintero Bernal

cuando va escribir más capítulos me tiene sufriendo

2024-03-22

1

Lili

Lili

Hola Vicky, ¿que crees que le falta para que sea buena?

2024-03-20

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