El destinó

La patrulla iba a una buena velocidad, sentía como la adrenalina recorría por todo mi cuerpo, era como una montaña rusa, me divertía este momento, cuando llegamos me llevaron a una oficina desagradable, el olor a madera y humedad me daban náuseas, me senté frente a un escritorio color marrón que no hacía juego con nada de lo que había ahí.

Di mi declaración, el detective tenía una sospecha de mí, me maquillé de inocente, sabía muy bien como cambiar la verdad a otra, una y otra vez me interrogaron para ver si cambiaba mi versión, estos juegos psicológicos no eran un problema para mí, al final me dejaron ir, estaba empapada de sangre, mentí cuando me preguntaron por qué en mi vestido llevaba tanta sangre, dije que intente ayudarlo, pero que su peso no me permitió, grité una y otra vez para que alguien me ayude, pero nadie vino.

- Gracias por su declaración señorita Ariana- me dijo el detective Davis después de que sus compañeros me dejaron de hacer el interrogatorio, cuando veía que me iba.

-¿Usted cree en el destino?- intente persuadirlo, porque era la tercera vez que lo veía y esto me inquietaba.

- ¿Piensas que tú y yo estamos destinados?- Respondió con otra pregunta.

- ¡No hablo de nosotros!..., solo le pregunté si creía en el destino.

- Si..., creo en el destinó.

- Déjeme decirle que soy su destino de ahora en adelanté, no me encontré contigo al azar, una fuerza nos atrajo, no seré quien lo busque ni tú me buscaras, simplemente nos volveremos a ver pronto.- Le dije muy segura de lo que decía.

El detective se preguntaba porque le decía eso, algo en su interior le moví, era la tercera vez que nos veíamos, mi intuición femenina me obligo a dar un paso adelante, tenía que sobrevivir y era muy claro lo que se venía adelante.

- Ya es algo tarde señorita Ariana y no es correcto que ande con ese atuendo por las calles, y por lo que veo tomó algo que me pertenece, déjeme que le lleve a su casa- Me dijo sin vacilar.

- Pero antes déjeme de decir señorita, solo dígame Ariana, y disculpé por el atrevimiento de tomar sus cosas, su campera apesta, pero el olor es soportable, ¿usted como se llama?

-Soy Elián.

Esa noche después de empapar mis manos en sangre, y quitarle la vida a ese cerdo, volvía a mi casa tranquila, sin culpa y sin miedo, sabía que había matado a un hombre, esta vez no había nadie a mi lado para detenerme y cometí un crimen. Me subí al auto de Elián y me llevó a mi casa.

- El destino puede hacerte morir o vivir, ¿qué prefieres?- rompiendo el silencio dijo Elián.

Pensé un momento antes de contestar, ya estaba viva, pero no sabia cuando mi destino se cortaría de raíz.

- El destino puede hacerte feliz o triste, ¿qué priorizarías tú?- al final dije.

- Ariana, evades mis preguntas y me sales con otra, sos astuta- pronuncio por último.

Elián se concentró en manejar, intentaba captar algo de él que me atrajera, pero no tenía nada, sus ojos celestes transmitían solo cansancio, su ropa no apestaba, como la campera que traía puesta, pero tenía un olor diferente, me preguntaba si ocultaba algo detrás de su traje de trabajo, si no era hoy, en otra ocasión lo descubriría.

Llegamos a mi casa.

- Es un lindo edificio- dijo Elián al ver la fachada donde vivía.

- Sí, es muy agradable.

Me despedí de él cordialmente porque era parte de la policía, enserio, no queria volver a verlo nunca más, odiaba su presencia, ahora me tocaba lidiar con él.

Nada de lo que había pasado hacía unos minutos antes me había afectado, entre a mi casa y enseguida me saqué la ropa, aún tenía impregnada en mí la sucia sangre de ese cerdo, en casa tenía una chimenea lo tire ahí para luego prenderle fuego y que se queme esa evidencia.

Me fui a la ducha, con agua fría me bañé, veían como el agua arrastraba los fluidos rojos de mi cuerpo, y sonreí sola, no sé si estaba loca o algo se había metido en mí para cometer un homicidio, solo sabía que hice lo correcto, hice lo que mi inconsciente me impulsaba a hacer.

Al día siguiente fui a trabajar sin ningún remordimiento, mi secretaria me trajo las invitaciones que tenían que ser enviadas a todos los interesados, las revisaba cuando volvió a tocar la puerta para decirme que el representante de Eduar había venido, le dije que le haga pasar.

- Te vez más hermosa que otras veces- me dijo Nicolás cerrando la puerta.

- No necesito de tus elogios falsos para sentirme bella, sé perfectamente como soy, deja de lado tu expresión lingüística y mejor juguemos a tocarnos sin palabras al aire.

Me pare frente a él, cerré la puerta con seguro para que nadie me interrumpiera, roce mis labios con los suyos, sentía muy cerca su aliento, su corazón palpitaba al ritmo de su excitación, le baje los pantalones, jugué un poco con su miembro, toque sus pectorales, se pusieron duros y firmes, roce mi lengua por su cuello, Nicolás ya estaba fuera de sí, quería poseerme cuando de repente alguien tocó a mi puerta.

- ¡Señorita Ariana!.. no logré encontrar al cerrajero, intente una vez más abrir por adentro, Eduar vino a verla- gritó mi secretaria.

La puerta nunca se trabó, Valeria sabía muy bien que tenía encuentros sexuales en mi oficina y para zafar teníamos algunos códigos.

- Vístete rápido, ¿No pretenderás que tu jefe te encuentre tentado y excitado, o si?- Le dije.

A mí me importaba poco, pero aún tenía un informe por firmar con él, y estábamos a unos días de la gala y el lanzamiento. Nicolás se acomodó la ropa lo más rápido posible, a él no le convenía perder su trabajo por involucrarse con un cuerpo ajeno, el sabía que su jefe estaba también interesado en mí. Pero a mí ninguno me importaba, solo me interesaba sacar beneficios de sus cuerpos, sus sentimientos no significaban nada para mí.

Abrí la puerta, Eduar estaba frente a mí, mis cachetes colorados le atrajeron como un imán, con sus grandes manos acarició mi rostro.

- No sé que tienes, pero ya no puedo huir de tus besos, quiero tumbarte en mi cama y bajo mis sábanas navegar en tu piel.- murmuro Eduar a mis oídos y luego me dio un beso muy corto en mis labios.

No dije nada, la mirada de Eduar giro y se encontró con Nicolás.

-¡¿Qué haces tú aquí?!...- le preguntó desconcertado y asombrado.

- Vine por las invitaciones, ayer me dijiste que lo necitabas con urgencia- le contestó sin vacilar.

- ¡Se me olvido!, déjame dos y el resto ya sabes a quienes dárselo- Eduar le dijo poniendo autoridad.

- Me retiro, hasta luego señorita Ariana- Se dependió de mí y de su jefe y se marchó, lamentaba mucho irse sin haberme tomado antes.

Eduar no estaba tranquilo, se preguntaba porque estábamos encerrados los dos en mi oficina, no le gustaba la idea de que yo tenga algo con su secretario.

- ¿Nicolás te atrae como hombre?- me preguntó tomando mi mano.

Le empujé al pequeño sofá que tenía, mi cuerpo ardía estaba fogosa, no me importaba sus estúpidas preguntas, solo quería que me penetre y sentir un orgasmo, me subí la falda, me puse entre sus piernas y acaricie su miembro con mi vagina hasta que lograron unirse y ponerse en ritmo, ambos perdimos el control de sí, el golpeaba su miembro contra mis paredes vaginales, mis gemidos aumentaban cada vez más hasta que sentí como sus fluidos y los míos explotaban, y ahí fue cuando me sentí liberada, frotar mi cuerpo con el suyo era el deporte más placentero para liberar mis tensiones, ambos estábamos intentando recuperar el aliento.

Una llamada interrumpió el silencio.

- Hola Nicolás, si me llamas debe ser urgente- contestó al teléfono.

- Eduar, lo siento mucho, pero la policía llamó y necesitan que vallas a reconocer el cuerpo de tu padre- le dijo Nicolás, deshecho por la situación.

- ¡Que!...- asombrado grito Eduar.

- Anoche alguien tomó su vida.

- ¿Pero qué estás diciendo?...

Eduar en segundos cambio su rostro excitado a un rostro deprimente, se tomó de la cabeza y se puso a llorar, no sentí lástima por él, era momento de ponerme una nueva máscara, tomé de sus manos y el enseguida apoyó su cabeza en mi hombro y lloró más.

- ¿Qué paso?- le pregunté.

- Mi papá murió- respondió muy triste.

-¡Murió!..., ¿cuándo?, ¿cómo?

- Alguien creo que lo mato, no entendí muy bien lo que dijo Nicolás.

"Ese cerdo que mate anoche será el padre Eduar", pensé en ese momento.

- Tengo que irme, debo ir a reconocer el cuerpo- expresó angustiado apartándose de mi.

- Te acompaño- le dije y salí con él.

La angustia en el rostro bonito de Eduar era muy notorio, no me salía ninguna palabra de consuelo, solo le tocaba el hombro para trasmitirle mi apoyó.

Cuando llegamos, vi a Elián entrar a la comisaría, no quise arriesgarme, si yo había matado al padre de Eduar tenía que averiguarlo, por otro lado.

- Eduar me gustaría entrar contigo, pero estos lugares no me hacen bien, pero sabes que puedes contar conmigo para lo que desees- le dije.

- No te preocupes hermosa, este es asunto mío, Nicolás esta adentro no estaré solo.

Antes de que se fuera le di un abrazo de consuelo y un beso en sus labios, le hice sentir que lo que quería y que me importaba, después me fui.

Una taza de café se tomó Elián antes de recibir a Eduar y Nicolás, se presentaron. El detective les dio todo el informe y luego les llevó a la morgue a reconocer el cuerpo, efectivamente era el padre de Eduar, al contemplar su rostro se derrumbó en llantos, se preguntaba que hacía su padre en este país, tan lejos de su casa y ahora muerto.

Nicolás también se llevó una sorpresa, calmo a Elián y se fueron juntos, tenían muchas cosas que hacer.

Por la tarde me llamó, fui al hotel a verlo, estaba destruido, esa noche me toco consolarlo toda la noche.

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Comments

Lucia Feliciano Falcao

Lucia Feliciano Falcao

El peor es que Ariana por arrastrar a Elian a su vida en el futuro,lo matan. 😏😏😏

2024-04-06

4

rosa magali marin olivero

rosa magali marin olivero

Ay, Díos, a dónde la llevará esa locura o venganza

2024-02-15

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