Su piel era tan ardiente como el fuego, sus besos lujuriosos enloquecieron mis deseos, con toda mi lengua explore su cuerpo intentando bajar la temperatura de su tez, pero nada ayudaba, cada vez más nuestros cuerpos se ponían más intensos y bruscos. Las paredes del hotel en el que nos citamos para vernos retumbaban con tanto gemido y movimiento, este hombre despertaba muchas sensaciones de deseo en mi piel.
Necesitaba un suspiro, le estiré del cabello para apartar sus labios de los míos, él me miro más excitado de lo que estaba - Poséeme en todas las formas necesarias, habítame las veces que sea necesario, pero no dejes que esto se acabe- me dijo.
Le regale una pequeña sonrisa pícara, con mis manos tome su músculo genital y lo introduje dentro de mí, empecé a moverme lentamente, quería ver su cara estremecer por el momento, aumente la velocidad de mis movimientos, se sentía bien, mis paredes genitales sentían como sus fluidos se introducían por mis poros, con mis filas uñas desgarre su piel blanca y ahí fue cuando saque todo el estrés que llevaba cargada en el cuerpo, para concluir marque su cuello con mis labios, fue difícil resistirme, con mis dientes lo lastimé, a él parecía gustarle, porque no se quejó del dolor.
Ya faltaba poco para la reunión con Eduar, quería más de él, pero en este momento no era posible, me levanté de la cama y desnuda fui al baño y me bañé, tenía que sacar de mi cuerpo el olor a sexo que llevaba encima, Nicolás vino tras de mí, me tomo de la cintura y quiso tomarme una vez más, pero lo empujé.
- ¡Se terminó, no quiero más!- le dije tomando la toalla para salir.
Nicolás no entendía mis cambios de humor, hace unos segundos el creía que estaba con una mujer cariñosa, pero ahora se topaba con alguien distante.
- Aquí no paso nada, si quieres que se vuelva a repetir, calla esa boca hermosa que tienes- dije antes de irme.
Nicolás quedó flotando en sus ideas y pensamientos, él se había enamorado de mí desde el momento que me vio bajar del taxi, no solo quería sexo, sino que me quería para él, admito que fue el mejor sexo que había tenido después de mucho tiempo, su olor varonil hacían que las células de mi cuerpo cambiarán de función. Llegue a la Reunión con Eduar, acordamos puntos para el lanzamiento del proyecto, que sería la próxima semana, cuando concluyó la reunión, me invito a comer, acepté su invitación, y terminamos en su cama.
- Ariana, eres una mujer excepcional, cuando me tocas no solo mueves mi galaxia, sino que también mi mundo y haces que me desestabilice, es la primera vez que me siento así- me dijo cuando veía que me cambiaba para irme.
- !No seas tonto!, no te causes un dolor- le dije tomando mi bolso para irme.
Él se paró de inmediato para detenerme, se puso donde la puerta para tapar el paso.
- No te vayas, quédate esta noche conmigo, déjame consertirte- me dijo intentando a que me quede.
- No quiero fingir, ni tú tampoco lo hagas, tú eres un hombre de negocios y yo una mujer de placeres, que elige a su víctima para explorar sus carreteras sin fronteras sin que nadie me detenga. Ambos nos complementamos, no tienes que actuar ser cursi conmigo- le dije abriendo la puerta.
- Un día te llevaré a un lugar donde solo nosotros conozcamos, donde tus límites no podrán defenderte- susurro a mis oídos, no entendí muy bien lo que trataba de decirme, me costó descifrarlo, mi demencia volátil estaba en otra órbita.
- Yo nunca duermo con mis víctimas, que no se te olvide- le dije por último y seguí mi camino.
Estaba algo aturdida, necesitaba un trago y me fui a un bar cerca de mi casa, me gustaba ese lugar porque sus luces siempre daban calor a mi mente retorcida, me senté en la barra pequeña y pedí un trago, el mesero era alguien nuevo y atractivo, pero muy joven para mi gusto. A poca distancia veía como un hombre mayor obeso me miraba asquerosamente, no soportaba que hombres así se dirijan a mí, no aguantaba más su repulsiva mirada, no quería cometer un delito, preferí irme. Justo cuando cruzaba la puerta, me tomó de la mano.
- Hola hermosa, ¿te acompaño?- me dijo con su aliento a vómito.
- ¡Saca tus sucias manos de las mías!- le dije estirando mi mano para quitármelo de encima eh irme.
- ¡Eres una maldita zorra barata!... - me grito con su voz ronca y extrajera.
Esas palabras eran un llamado a mis psiquis retorcido, voltee para mirarlo, me acerque seductoramente, con mi mirada capte su atención, con señas le atraje hacia mí, lo llevé a un callejón detrás del bar, un lugar con poca luz y olor a cigarrillo barato, al hombre no parecía importarle el lugar, sino poner su miembro en mi vagina, fingí que me subía la falda, la calentura del tipo lo distrajo y rápidamente se estaba por bajar los pantalones, cuando de pronto sintió algo punzante que le traspasaba el cuerpo, vi como empezó a sangrar, reí sin tanto alboroto, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, mis manos no temblaron cuando introduje el cuchillo en su obeso cuerpo.
- Te topaste con la zorra incorrecta...- dije sonriendo, y una vez más le apunté con el cuchillo, lastimando su sistema digestivo, él intentaba defenderse, pero su debilidad ganaba a su fuerza..
Cerdos como él no tenían derecho a vivir, observé que aún respiraba lentamente, quiso decir algo, pero no se lo permití, no podía dejarlo vivir, mi rabia se apoderó de mi pasado, quería tener en frente al cerdo que me violo y cortarle sus malditas bolas y tirarlo a la misma mierda. Le clavé con todas mis fuerzas una vez más y dejo de respirar, me aseguré de haberlo matado.
No podía perder mucho tiempo, nadie tenía que saber que yo lo había matado, tire el cuchillo a la basura, mis huellas no quedarían en el porqué use unos guantes, llame a la policía, y ellos enseguida vinieron, vi a un detective que bajaba del auto, su rostro se me hacía familiar."¡Maldita sea!, y este ahora que hace aquí", pensé.
-¡Nos volvemos a ver señorita!…- Me dijo clavando sus ojos en los míos, también clave mi mirada en él, intente alborotar su ritmo cardíaco para enloquecerlo y tenerlo a mi merced, mis tácticas con él tenían que ser diferentes, no podía meterme fácil entre sus piernas, porque él era otro tipo de hombre, no de mi gusto para ser franca, pero me obligaba de alguna manera llegar a él.
- ¡No sabía que eras policía!...- dije sin quitarle la mirada y con mucho asombro.
- Soy el detective Davis, ¿puedes decirme que paso?.- enseguida me Interrogó.
-Vine al pequeño bar de la vuelta, cuando salía para irme encontré a este tipo medio muerto, eh intente ayudarlo, pero creo que fue tarde, y llame a la policía para que hagan su trabajo.
- Tú no lo mataste ¿verdad?... - Intento intimidarme con su seriedad, sacando de su bolsillo su celular para empezar a hacer su trabajo.
- Mi rostro asesino ¿te hace pensar eso?, o lo dices ¿por toda la sangre que llevo encima?.
- Te escabullas de tras de ese rostro bonito, se que hay algo más y lo voy a descubrir.
Se acercó al cuerpo sin vida y lo observo con mucha atención, mucha sangre en el suelo le hizo pensar que no había pasado mucho tiempo de su muerte y giro la mirada hacia mí.
- Este hombre hace poco salió en las revistas, ¿no lo reconoces?- mostrándome su identificación me dijo.
Cuando lo vi su apellido me llamo la atención, Ferreira, enseguida vino a mi mente el rostro de Eduar, "no podía ser cierto", hablaba sola.
- Nunca lo vi- respondí y se lo devolví.
- Que raro que no lo conozcas, sos una mujer muy hermosa que trabaja en una constructora importante en el país.
- ¿Piensas que soy hermosa detective Davis?- Le pregunté procurando llevar la conversación a otro ritmo. Pero él no supo que contestar solo me miraba, intentando descifrarme.
Noto algo de frialdad en mi persona, estábamos en frente de un crimen y eso a mí no me afectaba en lo más mínimo, y eso le llamó la atención. Otras personas en mi lugar estarían alborotadas y buscando contención, pero nada de eso me pasaba a mi.
-¿Me llevarás presa?- le pregunté para qué deje de mirarme y terminar de una vez con su silencio que me incomodaba.
- ¡No!..., no te llevaré presa, aún no. Por ahora solo necesitamos una declaración, después podrás volver a tu casa.
Davis se acercó al cuerpo una vez más, se puso unos guantes y exploro la profundidad de las heridas, hacia un informe, vi como todos sus colegas se movilizaban con su trabajo, la prensa llegó, empezaron a preguntar que había pasado y donde estaba el presunto asesino, sacaban fotos y todo se volvía un caos. Yo no debía mostrarme ante los medios, observé a mi alrededor vi que el auto de Davis estaba abierto, tomé una de sus camperas de trabajo y me puse, nadie debía saber que yo era parte de esto, como apestaba esa campera, debía aguantar el olor hasta que termine con esto.
Me subí a una patrulla, le pedí discreción a uno de los policías, ellos necesitaban mi declaración, cuando las cosas estaban más ordenadas me llevaron a la estación de policía para relatar lo que había visto y si podía recordar algo más.
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Comments
Bella Maldonado Beltran
ya estas perdida ,te vas a enamorar del policia . pero lo comido y lo bailado no te lo quita nadíe ,por que has comido buen filete entre Nico y Eduar ./Angry//Angry/
2024-06-04
1
Lucia Feliciano Falcao
Fria, calculista sin ningún problema ni compromiso,es peligrosa y sincera a ver se no es una máquina de matar 😸😸😸, me encantó que Ariana aniquilara al viejo. 🐖🐷😁😁
2024-04-06
2
rosa magali marin olivero
Ella, no tiene idea que va caer fácil ante el detective, es no ningún tonto. Continúe con hermosa historia
2024-02-15
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