Estaba centrada en los proyectos siguientes que tenía que firmar, mucho trabajo acumulado en mi escritorio hacía que mi estrés me genere un cambio de humor, tomé un sorbo de café para soltar un poco la tensión de mis músculos, cuando de pronto veo que Eduar cruza la puerta de mi oficina muy enojado con toda la ropa llena de sangre y con un fuerte olor a alcohol, me levanto de la silla para enfrentarlo.
- Eres una serpiente venenosa que mutila a los demás sin hacer mucha fuerza- gritó desenfrenado tomándome a la fuerza en sus brazos.
- Eduar, ¡suéltame!... le grité también.
- Quiero ser ese con quien despiertes cada mañana, significar algo en tu vida, no te das cuenta de que me estás matando día a día, quiero que me quieras- me abrazo muy fuerte.
- Te prohibí que te enamoraras de mí, si no supiste controlarte no es asunto mío- le empujé y el cayó al suelo.
- ¿Por qué no me dijiste que fuiste tú quien encontró a mi padre muerto?- clavo su mirada en la mía desde el suelo.
Su mirada rabiosa me hizo pensar en muchas cosas, ¿Sabrá algo más?, me pregunte, si quería deshacerme de él, no era el momento, enseguida cambie de actitud, le mostré mi rostro angelical.
- ¡Cuando lo encontré no sabía que era tu padre!... disculpa si no te lo dije antes, ven... déjame ayudarte- le tendí la mano para ayudarlo a levantarse.
Estaba todo dañado físicamente y emocionalmente, no sentí lástima por él, solo sabía que no podía deshacerme de él aún, por mi mente se me cruzó herirlo más y botarlo al olvido, pero sería sospechoso que el muriera como su padre en suelos extranjeros.
Le ayude a sentarse en el sofá y le pedí a mi secretaria que traiga el botiquín, enseguida lo trajo.
- Déjame curarte esas heridas Eduar- le dije pasando una gaza por su rostro, el me miraba con ternura, no se quejaba del ardor que le provocaba el alcohol, porque estaba anestesiado por mi belleza.
- ¿Quién te dijo que yo fui quien encontró a tu padre?- empecé a sacarme las dudas.
- Le llegó un informe a Nicolás y en medio de la discusión que tuvimos me lo dijo.
Nicolás esa noche asecho contra de mi para lograr que Eduar se apartara de mí.
- No quise ocultarte, si lo hubiese sabido te lo hubiera dicho, en esta ciudad la delincuencia crece día a día, ¿como sabría que era tu padre?
- Lo entiendo.
- Eduar, no soy una mujer de sentimientos, el aroma de tu piel me enloquece, pero no lo confundas con algo más, no eres el único con quien quiero descargar mi lívido.- rozando sus labios con el algodón dije.
- Anoche me di cuanta como los hombres te desean, y me sentí afortunado por tenerte unos segundos a mi lado, pero tú me enloqueces, dime, ¿cómo hago para salir del vacío al que me metiste?.
Eduar con su romanticismo quebrado intentaba que capte su atención. La verdad ya se estaba poniendo algo molesto para mi gusto, la fiera que tenía en mi interior quería salir y taparle la boca para que dejara de decir más estupideces. Debía de pensar en algo para quitármelo de encima.
- Tengo una reunión muy importante para ambos, ve al Hotel y saca toda la mierda que llevas encima, por la noche pasaré a verte, te lo prometo- Saliendo de mi oficina le ordené, pero antes le di un beso en sus carnosos labios para calmar sus ansias.
Valeria mi secretaria al ver que me iba entro a mi oficina nuevamente, al notar que salía sola.
- Sus heridas son profundas, déjeme que al menos le desinfecte un poco mas- le dijo a Eduar al verlo sentado.
- Ariana es muy fría, ¿Sabes por qué es así?- intentó averiguar más de mí.
- La señorita nunca habla de ella, de ninguna manera intentes llegar a ella, porque te perderás en el camino, Ariana en cuanto a su trabajo es muy profesional, pero en cuanto a sentimientos ella es más fría que un hielo.- le respondió.
Cuando salí de mi oficina cruce la avenida de la calle y me fui a tomar un trago en el bar de la esquina, tenía que pensar en el siguiente paso que daría, debía alivianar un poco mis pensamientos de mis pesadillas, Eduar y Elián estaban alterando mi vida y la verdad no sabía como quitármelos de encima, de pronto una presencia sentí que se asomaba por mi espalda, giré la vista para ver quien me había seguido cuando escucho la voz de mujer.
- Buenas tardes, Ariana, cuando bajaba del auto vi que te dirigías aquí y te seguí, estaba yendo a tu oficina para hablar de un proyecto- dijo Mía, con mucha elegancia.
- ¡Hola Mía!.. estaba sofocada, necesitaba un trago, ¿quieres uno?- le pregunté algo sorprendida, no la esperaba, ella aceptó y se sentó a mi lado.
- El proyecto del que te quiero hablar seguro va a ser de tu agrado- tomando un trago murmuró.
- No hay apuro Mía, asuntos de trabajo lo hablamos en la oficina, relájate y háblame de ti- le desvié la conversación.
- No soy una mujer tan sensual como tú, mi curriculum en cuanto a pretendientes es de un nivel bajo comparado al tuyo, pero eso ya no me importa mucho, porque conseguí conquistar a Elián, con él soy feliz- murmuro después de tomar un trago.
- Elián no es un hombre muy sensual que digamos, pero con lo que tiene es más que suficiente de seguro para ti- le contesté.
- Anoche vi como admiraba tu belleza, y sentí un poco de celos, tuvimos una pequeña discusión, pero esta mañana nos reconciliamos.
- Lamento que por mi causa hayan tenido una discusión, pero te voy a dar un consejo, si no quieres tener más discusiones con Elián por mi causa, llévatelo lejos.
La copa de Mía se derramó, se desestabilizó al escucharme, enseguida vino el camarero para limpiar el desastre que Mía había hecho.
- ¿Elián y tú tuvieron algo?- me preguntó con una seriedad alarmante.
- Ja, ja, ja... -me eché a reír- Tranquila solo bromeaba, Elián y tú hacen una linda pareja- intenté calmarla, aunque tenía ganas de decirle toda la verdad.
- Anoche Elián estuvo con una mujer, y ahora que lo recuerdo su ropa olía al mismo perfume que traes puesta... ¡¿Anoche Elián estaba contigo?!- Levantó la voz.
Tome un sorbo de whisky, y mire como sus cejas se juntaban y sus párpados se tensaban, estaba muy enojada, tome otro sorbo antes de contestar.
-¡Contesta!...- gritó desenfrenada con ganas de sacarme los ojos.
- Tranquila Mía, no tienes por qué ponerte así, muchas mujeres usan el mismo perfume, pero tienes mi palabra de que yo no estuve con tu prometido. A demás yo estoy empezando una relación con Eduar, observé que se conocen bien, ¡me extraña que no te haya mencionado nada!...
- Disculpa que me haya puesto así Ariana, los celos me hacen salir de mis cabales.
- No te preocupes, lo entiendo.
Ese día sembré una duda en la cabeza de Mía, no volvió más a hablar del proyecto. No era un tema que me importaba, el asunto que me revoleaba ahora era encontrar a la persona quien me vio cometer el crimen de aquel cerdo.
Mía se marchó, con dudas en la cabeza, pero no era de mi interés, cuando vi que cruzo la puerta, tome el celular y marque al detective privado que trabajaba conmigo, Tomás era muy profesional con su trabajo, cobraba muy bien, siempre y cuando su trabajo valiera la pena.
- Tomás, tengo un trabajo para ti- le dije sin valvusear.
- Ariana, ¿que se te ofrece?- me preguntó,
-Nos vemos en el lugar de siempre y te lo explico.
- Bien, 4 estoy ahí.
- OK.
Fui a la cita con Tomás, detalladamente le explique la situación, no especifique quien era el asesino, solo quería saber quien fue quien me había visto, le di algunas intrusiones.
Arranque el auto y fui al Hotel para ver a Eduar, ahora más que nunca debía seguir sus pasos, con el propósito de matar cualquier sospecha que surja, hasta que concluya el convenio laboral.
Apreté el botón del asesor, cuando la puerta se abrió, Nicolás estaba ahí. Quiso besarme a la fuerza, rápidamente me defendí y le di una cachetada.
- ¡No vuelvas a tocarme o harás que me enfadé!...- le grité.
- ¿Qué fue lo que has hecho conmigo?- me preguntó.
- Creí que eras más fuerte e inteligente, si no quieres arruinar tu vida, olvida todo lo que pasó.
Nicolás se contuvo algunas cosas que quería decirme, las puertas del ascensor se abrieron, llegamos al piso de Eduar, me esperaba en la entrada, su aspecto había mejorado, estaba sensual, había sido un largo día, con mi vista le dije a Nicolás que nos deje solos, enojado se fue y me dejó con su jefe, era momento de liberarme del estrés que llevaba encima.
- Ariana, disculpa por mi mal comportamiento- Eduar susurro a mis oídos y me dio un abrazó.
- Está mañana apestabas, pero ahora te deseó- con una voz sensual le dije.
Clave mis labios en los suyos, no había nadie a nuestro alrededor, nos tocamos una y otra vez y terminamos teniendo sexo sin control, amaba su piel blanca sobre la mía, sus músculos me volvían loca, este hombre hacía que mis poros liberen una adrenalina que amaba.
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Comments
rosa magali marin olivero
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2024-02-15
2
rosa magali marin olivero
Muy buena historia y bien narrada.
2024-02-15
0
Karina Vazquez Gonzalez
impresionante historia de verdad que cada vez estoy más fascinada felicidades escritora esperamos tu próxima capítulo..
2024-02-04
1