Muchos ojos observan nuestros errores, y somos castigados por una sociedad crítica, convirtiendo a sus semejantes en una carga humana, sin saber lo que hay detrás de cada fachada, detrás de cada vivencia y detrás de cada vida oprimida.
Me costaba expresarme, sabía muy bien que mi problema cada día me comía el corazón, no soportaba la idea de compartir mi vida con nadie, quien intentaba estar cerca, siempre terminaba mal. Estar con alguien conllevaba a sentir que una cueva muy negra me devorará.
El calmante perdía su efecto, mi cerebro me obligaba a abrir los ojos y cuando lo hice, lo primero que vi fue el poco brillo en los ojos de Elián, sus labios secos por falta de calidez y su piel lastimada por todos los golpes que le di. Una pequeña pincelada de afecto germinó en mi corazón.
Agarre su mano muy fuerte con la poca energía que aún tenía - Perdón por el arranque que tuve...- dije enfrentando mis miedos.
- Si te dejaras ayudar, sabría entenderte mejor- dice esperando alguna respuesta a todas sus preguntas.
- Cada día uso una máscara diferente, me cuesta mucho usar la misma todos los días.
- Ariana, desde que te conocí sabía que algo ocultabas, y aun así me sentí atraído por vos, tienes algo que me impide estar lejos de ti, déjame ser tu compañero, deja que cuide de vos, deja que te ayude a sacar toda esa tormenta que llevas a todos lados.
- No puedo dejar que des ese paso, porque no voy a parar hasta destruirte por completo.
- Si al final del camino quedó destruido, espero haber al menos subido un escalón contigo- dice muy convencido de lo que haría.
Le sonreí, quería sacarme la coraza que me invadía por todo el cuerpo sin dejarme amar a nadie, pero no podía, no era sencillo de un momento a otro sacar mis alas para volar a otro sitio donde existía otro tipo de felicidad.
La mucama entró con una bandeja de comida, aborrecía ese olor, odiaba la comida del hospital, extrañaba mi copa de whisky, Elián me ayudo a comer con una cuchara, me sentía como una niña, y eso me ponía más mal, no podía perder otra vez los estribos, solo me toco comer sin reclamar nada. No se si prefería que Eduar este conmigo o aguantar al detective que tanto odiaba.
Él me cuidó durante las dos semanas que estuve en el hospital, lo echaba para tenerlo lejos, pero seguía volviendo. Era el único quien se preocupaba por mi recuperación, mi corazón aún emanaba solo oscuridad, pero mi cuerpo estaba bien para retomar a la otra verdad.
El día que me dieron de alta Elián tenía un trabajo muy importante y no pudo venir a buscarme, mi chófer vino para llevarme a casa, pero antes pasé por un supermercado, el día estaba hermoso, con un sol radiante, pero para mi no tenia nada de sentido el clima no tenia ningún valor. Sabía que Elián vendría a casa a verme después de concluir con sus casos, no le hacía falta una invitación él simplemente aparecía, necesitaba saber que más había descubierto del crimen que había cometido y para ello me tocaba engatusarlo para sacarle información.
Le preparé una cena algo romántica, le pedí ayuda a Katina, la señora que se encargaba de la limpieza, era la primera vez que hacía esto por un hombre, no porque sentía algo por él, sino para ayudarle a arruinar su vida, y también por los pequeños gestos que tuvo conmigo, yo no era nada de él, no había nada que nos uniera, pero antes de que las cosas se vengan para abajo quería darle un poco de paz.
En ningún momento de mi vida se me ocurrió prender tantas velas en mi casa, apague todas las luces y solo dejé que las llamas del fuego iluminen nuestro encuentro, me puse un vestido azul, maquille mi rostro para verme mas hermosa, fui a la cocina para ultimar detalles de la cena, me tome un Whisky de repente escuche el timbre, fui a abrir la puerta, él estaba parado ahí.
- ¡Te ves muy hermosa!... Tengo ganas de romperte ese vestido y hacerte mía- dice feliz por verme.
- No hagas eso, antes del postre viene la cena- murmuré en sus oídos mientras le saludaba con un beso en la mejilla.
- ¿Qué te parece si antes me como el postre?
- No quiero que la cena se enfríe...
- Está bien, vamos a comer, esta noche quiero complacerte en todo lo que digas.
Elián me tomó de la mano como si fuera su novia y juntos fuimos al comedor, serví la comida, nos sentamos y disfrutamos de ese momento, la comida estaba deliciosa. Elián por un momento tenía la mente en otro lugar, no quise preguntarle mucho, temas de su trabajo seguro lo tenían así. Se dio cuenta de que note su distracción, me miró y me sonrió.
El avión de Nicolás aterrizaba en el aeropuerto Ezeiza, regresaba de Noruega a Capital, Eduar estaba tan interesado en mí que no iba a permitir que me involucrará con nadie y menos con él, por ese motivo le mando fuera del país para manejar algunas empresas. Después de la fiesta no volví a verlo más, pero pronto nos íbamos a volver a ver, el desliz que tuve con el no significó nada en absoluto, era una más de las tantas que tuve, pero él no imaginaba ni una milésima parte de eso. Sus ganas de volverme a ver le tenían ansioso, ningún momento dejó de pensar en mí, se propuso no volver a buscarme, pero la memoria de su piel no olvidaba la mía.
Quedaron en verse con Eduar en un pequeño restaurante de la ciudad, para ponerse al tanto y ver como seguirían con su trabajo. Nicolás tenía muchas ganas de preguntarle por mí, pero sabía que esto no era lo correcto, tomaron asiento, y pudieron algo para cenar, una inquietud desbordaba en la mente de Eduar.
- Te noto intranquilo, ¿paso algo?- Nicolás le preguntó.
- Hace unos días el detective que contrate para investigar la muerte de mi padre me dio un informe, ya se quien mato a mi padre- dice algo desconcertado y triste.
- ¡¿Quién es?!...- asombrado pregunta, dejado de lado el vaso con agua que tenía en su mano.
- No se si créelo o no, porque no hay evidencias muy claras, todo está basado en testimonios, y todo apunta a una mujer, y esa mujer es Ariana.- soltó por fin lo que guardaba hace unos días.
- ¿Estás seguro de lo que estás diciendo?
- El detective de la policía tiene los archivos más claros, pero no se ¿por qué aún no me ha dicho nada ni tampoco aún la detuvo?
- Seguro esta esperando una orden de arresto.
- Estoy enamorado de la asesina de mi padre, ¿puedes créelo?
Nicolás no sabía que contestar, porque él se sentía igual que él, también estaba enamorado de mí, una revuelta de preguntas se hacía.
- ¿Qué piensas hacer ahora?- después de una pausa preguntó Nicolás.
- Quiero verla y decirle muchas cosas, pero aún no puedo asimilar todo esto, hace unos días quiso suicidarse, estaba en un estado deprimente, no pude hacer mucho por ella, también me enteré de que estaba internada, no tuve el valor de ir a verla, estoy confundido.
- Después de la noticia no puedes estar con ella.
- Ese es problema, ya no puedo estar lejos de ella.
Procure que la verdad no saliera a la luz, me gustaría no sentir estas sensaciones raras y tan fuertes que me hacen actuar de una forma destructiva, pero no pude impedirlo, justo ese día tuve un accidenté y jamás llegue a la cita que tenía con el detective para ponerle fin a ese caso, ahora si las cosas cambiaban de sintonía.
Eduar durante ese tiempo se ponía a pensar en mi actitud, porque actuaba de esa manera alocada, tenía muchas incógnitas que estallaban en su cabeza, todo el tiempo estaba a lado de una asesina y esa era yo.
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Comments
Karina Vazquez Gonzalez
hay mujer te estas haciendo mucho daño tienes que abrir tu corazón y dejarte ayudar porque estss mal...
2024-03-03
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