Mi cuerpo se relajó en el cómodo sillón, jamás me cansaría de estos placeres de la vida, Eduar fue a la pequeña barra que tenía, servía en la copa la bebida que le había pedido, se veía hermoso con esa camisa a rayas, no quise quitarle ni un segundo la mirada, porque estaba hipnotizada con su figura, giro su vista hacia mí, me sonrió con sus ojos brillantes y sus labios finos, su sonrisa exótica y ese cuerpo tan tallado y esculpido, enloquecían mi mente, quería hacerle muchas cosas, cabalgar mi cuerpo en su masa muscular, morder sus labios, sentir su respirar y tantas otras cosas más.
- Te puse un poco de hielo- me dijo pasándome la copa.
- Gracias- le respondí rozando sus manos con las mías.
- Sos una mujer muy provocadora eh inteligente, tienes algo que me atrae mucho- argumento sentándose a mi lado sin dejar de observarme.
- Esperemos que solo sea atracción sexual, y no otra cosa- le dije tomando el Whisky todo de un solo sorbo.
- ¿Qué pasa si me enamoró?- me preguntó intentando matar su curiosidad.
- ¡Sufrirás!...- le dije sonriendo- No soy de esas mujeres que te hablara bonito eh intentará ser romántica y detallista.
- Quiero correr el riesgo.
No tenía tiempo para muchas explicaciones ni charlas de poca importancia, lo que tenía que hablar con él ya lo habíamos hablado, cuando firmamos esos papeles, ahora lo único que deseaba era sentir su piel junto a la mía, comerme esos labios finos y firmes que tenía, mi debilidad se estaba quebrando de a poco.
No quería escuchar ninguna palabra más de su boca y le tape con los dedos, logre que se callará, lentamente abrí mis piernas y me puse encima de su cuerpo, le abrí la bragueta de su pantalón y empecé a tocarlo, mientras él disfrutaba de ese instante, le acaricie para provocarlo lentamente, cuando logre que su miembro sexual tome otro tamaño, me subí la falda para estar más cómoda y él me bajo la ropa interior, estando más libre me introduje dentro de él, gemí por el dolor, - No creí que lo tendrías tan grande- le dije a sus oídos, entonces él empezó a hacer movimientos más bruscos, no me quedé atrás, yo tenía el control y así sería hasta que termine, ambos intercambiamos sudor y fluidos, la penetración cada vez fue más fuerte eh intensa, como a mí me gustaba, le besé los labios por último y ambos al mismo tiempo logramos terminar. Mi frecuencia cardíaca estaba fuera de lo normal. Me aparté de él, para recuperar el aliento, mientras él seguía acostado en el sofá, satisfecho por lo que había experimentado y mirando mi desnudez. Acomode mi ropa, tome mis cosas y me fui, no me despedí de él, sabía que nos volveríamos a ver pronto, para que decirse adiós.
La puerta del ascensor se abrió, ahí Nicolás esperaba por mí, con su corte perfecto de pelo haciendo juego con su magnífico rostro, clavo sus ojos en los míos, también hice lo mismo, había enojo en su mirada.
-! No puedes irte sin antes decirme que volveremos a vernos!...- me dijo con la voz ronca y con una seriedad erótica.
- Tu cuerpo me atrae y tengo apetito de ti, pero no será hoy, deja que te busque- le dije y salí para tomar un taxi eh irme a mi casa.
Le fue difícil resistirse, sus labios sonrieron y su mirada se quedó con muchas expectativas, mientras buscaba en su bolsillo la tarjeta para volver a su habitación.
Trate de mantener mis pensamientos traumáticos en la valija de los malos recuerdos, pero cuando escuche a una chica gritar pidiendo ayuda le pedí al taxista que pare, y enseguida corrí a su auxilio, un pervertido en frente de un pequeño bar de la avenida Córdoba intentaba subirle a su auto, tomé una roca y le pegué en la cabeza, la chica logró escapar, vi que el hombre sangraba, no sentí nada de miedo, ni tampoco estaba asustada, si por mí fuera le hubiese matado a golpes, pero alguien me detuvo.
- ¡Basta!...- me dijo un hombre apartando mi cuerpo del pervertido.
- ¡Suéltame!- Le grité, no podía ver su rostro porque me tomo de la espalda.
- El hombre ya está inconsciente, ¿qué quieres, matarlo, he ir presa?.- Exclamó a mis oídos.
- Basuras como esté no merecen vivir, y a ti no te di el permiso de tocarme, así que quita tus manos de mi cuerpo, si no quieres que sea otro el que salga herido- dije y quite sus manos de mi cintura, no soportaba que el me tocará ni segundo más.
Cuando lo vi de frente era un hombre alto, tenía el pelo desordenado, le hacía falta un buen corte de pelo para verse mejor, mirada cansada y triste, brazos fuertes, si lo miraba con más atención no tenía nada que me gustase de él, estaba muy fuera de mis gustos, en ese momento desee no volverlo a ver nunca más, su presencia ya me incomodaba, no soportaba más la forma en la que me miraba, si me quedaba unos segundos más ahí, terminaría haciendo otra locura, tome mi bolso para irme, no iba a despedirme de un desconocido al que aborrecía a cada instante, enseguida subí al taxi que me esperaba y me fui a casa.
El se quedó parado observando como desaparecía en la distancia.
Cuando llegue a mi casa quise llamar a mi mamá, tome el bolso para sacar el celular, pero no estaba. "Maldita sea, ¿dónde lo habré olvidado?", me cuestione, volviendo a revisar mis cosas.
El individuo a quien le grité para qué me soltará, para que no matará a ese maldito desgraciado, fue quien encontró mi celular, cuando tome la piedra del suelo ahi fue cuando se me callo, lo encontró por casualidad, cuando algo empezó a sonar y le llamó la atención, Nicolás me estaba llamando, él se tomó el atrevimiento de contestar.
- Hola- contestó
- ¿Ariana?- Pregunto al escuchar una voz de hombre del otro lado.
"Con que Ariana es tu nombre", pensó.
- Ariana perdió el celular y ahora lo tengo en mi poder, ¿usted sabe donde puedo ubicarla para devolvérselo?- le interrogó.
Nicolás le dio la dirección de mi oficina, y al día siguiente fue a buscarme, cuando llego a la dirección se econtraba en frente de un gran edificio, jamas imagino encotrarme ahi, mi secretaria le atendió con mucha cordialidad, sus ojos celestes intensos le llamo mucho la atención, estaba acostumbrada a ver a muchos hombres sensuales que venían a buscarme, pero como esté no, nunca había venido, sus labios con grosor medio la enloquecieron cuando empezó a hablarle, Sin ningún inconveniente le dejo pasar.
Yo estaba concentrada en la pantalla de la computadora, finalizando unos trabajos cuando alguien llamó a mi puerta y le dije que pasará, cuando lo vi entrar, casi no pude controlar mi enojo, lo menos que deseaba era ver a este tipo otra vez en frente de mi, su apariencia no había cambiado en nada, era el mismo que había visto el día anterior, "¿y este que hace aquí?", me pregunté.
Pero solo resoplé fríamente, -¡Mira!..., vino nuestro Santo, gracias por salvar la vida de ese maldito cabrón.- lo miré con desprecio.
Levantó las cejas y caminó hacia mí como si no le importara. -No sabía que trataba con una asesina- Me dijo entregándome mi celular.
Tome mi celular, su comentario me dejo callada por unos minutos, no supe qué decir, su mirada tan profunda me desestabilizó.
- Muchas gracias por el favor, si quieres salvar tu vida, es mejor que te apartes lo más pronto posible de esta asesina- dije abriendo la puerta.
- ¿Por qué querías matar a ese señor?- pregunto antes de salir sin quitarme la mirada.
-Odio a los hombres que creen que pueden poseer el cuerpo de una mujer como si fueran un objeto sexual, cuando veo esas situaciones me transformó en una fiera y no puedo controlarme, quizás en este momento no estás frente a una asesina, pero que va encaminada en ello.
- Puedo percibir que tienes un pasado que te persigue, no dejes que te arrastre a hacer cosas fuera de lo ético.
- No te pedí tu opinión, tengo mucho trabajo, te agradezco mucho que te hayas tomado de tu tiempo para venir hasta aquí.
- Tu amabilidad acorta mis deseos de haber venido.
- Por el bien de ambos espero que sea la ultima vez que nos veamos.
- También pienso lo mismo- fue lo último que dijo y se fue.
Ese día me olvidé preguntarle como se llamaba, no creía que volvería a verlo, es más no quería volver a verlo nunca más, porque no cumplía con mis expectativas, pero no voy a negar que la longitud de su barbilla era perfecta, sus músculos marcados sobresalían, era un hombre como cualquier otro en la sociedad sin importancia para mi gusto, pero lo que más me llamaba la atención era la forma en como me miraba, no le di mucha importancia, tome mi celular para contestar los mensajes y las llamadas, revise algunos asuntos del trabajo, por la tarde tenía una reunión con Eduar, él si era perfecto, toda mujer desearía estar con él, y eso a mí no me importaba, lo único que quería de él era sentir su miembro entre mis piernas y sentir el roce de sus labios sobre mi cuerpo.
El amor no existe en mi corazón, no permito que nadie toque fondo, mi madre sueña con verme casada y que le dé nietos, pero eso está fuera de mi paranoia, así como los hombres ven a las mujeres como objetos, de la misma manera veo yo a los hombres. Mi coraza no me permite acecharme al vacío y perder tiempo en sentimentalismos.
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Comments
yuli
es una historia.. si el hombre es mujeriego no hay problemas
2024-08-01
2
Alicia Pichuante
demasiado promiscua, no usa protección y si no conoce a los hombres con los que tiene sexo, terminará mínimo con un herpes
2024-06-06
2
Bella Maldonado Beltran
estan invertidos los papeles está actuando como esos hombres que solo buscan mujeres para pagar sus ganas .seguro se va a enamorar del que le dio el celular .
2024-06-04
0