Seré directa

Dondequiera que haya belleza humana para calmar mis ansias y abrir mis deseos, yo estaba a la sombra esperando el momento para atacar. Pasó por mi lado la cara más tenebrosa y seria, desprendiendo sus feromonas para provocarme, capte la señal y le seguí, sin importar el riesgo, nadie lograría frenar mi voluntad, fui tras de él, Eduar tomó mi mano para obstaculizar mi fin.

- ¡No vayas!... - dijo muy serio sin quitarme la mirada.

- Sé que a veces soy difícil de entender, que puedo lastimarte sin querer, intente protegerte, pero tú aceptaste ser parte de esto, aún estás a tiempo, solo tienes que salir por esa puerta- solté esas palabras a sus oídos, desprendí mi mano de su atadura y me fui.

Eduar me llevó al evento inaugural de una nueva sociedad, era la fiesta más grande de la ciudad de Madrid, estábamos en su país, yo no conocía nada de sus costumbres ni mucho menos de su cultura, de algo si estaba segura, que había mucha carne para probar. Mucha gente adinerada y con poder vestían sus mejores trajes, para él era un sueño estar ahí, en cambio, para mi era como estar en el infierno para escoger a mi nuevo demonio y jugar a los juegos turbios y sabrosos que mucho me gustaban para calmar mis pesadillas.

Tome una copa de whisky de la bandeja que el mercero me ofreció, mi carnada se perdió en la multitud, Eduar me distrajo y lo perdí de vista, mire de un lado a otro para ver si lo encontraba, cuando lo ubique me dirigí hacia él, era una noche hermosa para cometer algunas travesuras, con intención tropecé mi cuerpo con el suyo.

- ¡Perdón!... - dije cuando el sujetó tomo de mi mano para no caer.

- Hubiese sido terrible que cayeras al piso- dijo aún sosteniendo mi mano.

- Me salvaste de estar en ridículo en estos momentos, gracias por evitar un desastre.

- Soy Esteban- Dijo, dándome una vez más la mano.

- Ariana...- murmure rechazando su saludo, y me atreví a darle un beso en su rostro, como nosotros acostumbramos a saludar.

- No me esperaba eso...

- De dónde vengo nos saludamos y presentamos así, pero no vine desde lejos para hablar de las costumbres, seré directa...

- !Me gusta tu franqueza!...

- ¡Sígueme y sabrás más de mí franqueza!...

Él vino tras de mí, sentía como sus pasos me seguían a través de la sombra, nos metimos en cuarto oscuro, con poca luz- Quiero que me cojas- Le dije y con el filo de mis labios corte los suyos, sin parar me besó, el no sabía nada de mi, ni yo de él, pero que importaba, solo quería que no me soltará sin antes arder de pasión, rápidamente le quite los pantalones y sentía como me hacía suya, me tomó en sus brazos fuertes y me sentó en un escritorio, me abrió las piernas, sentí como una corriente de energía que me recargaba cuando me penetro, como amaba este momento, donde todo mi remordimiento moría y hacía que surgiera una vez más de las calamidades que guardaba y reparar el dolor que nadie veía.

Eduar me esperaba en la salida, en esa puerta inmensa apoyaba su figura varonil con la mirada perdida, había tomado unos tragos de más, el peso de su cuerpo solo le hacía tambalear, su olor a alcohol era evidente a su desesperación por causa a mi ausencia.

Tome de su mano-! Vámonos!...- le dije, nos subimos a un taxi para volver al hotel, donde nos hospedábamos.

Él apoyó su cabeza en mi hombro, buscado algo de consuelo.

- ¿Siempre será así?- me preguntó.

- Eduar, estas son las pesadillas de las que te hablé, no quiero que los entiendas, solo te pido que te alejes.

- Eres como una droga, solo tus labios logran encenderme, quiero parar, pero es difícil.

- Ya lo hablamos muchas veces, no me obligues a tomar otras decisiones.

- Ariana, solo quiero ser yo con quien te fundas cada que lo desees, quiero ser ese esclavo que utilices para calmar con todo lo que vives.

El motor del taxi paró, era un viaje corto, pague la cuenta y entramos a nuestra habitación como dos amantes que se necesitaban, le ayude a acostarse, le quite los zapatos, se acomodó bajo las sábanas de la cama y quedó dormido.

Me saqué toda la ropa y me dirigí al baño, aún tenía el aroma de aquel desconocido en mi cuerpo, no soportaba su olor a hospitalidad, tome el jabón y limpie todo mi cuerpo, quité su fragancia y sus marcas calcadas de mis tejidos. Cuando termine de bañarme me acosté a lado Eduar, él sintió mi presencia y me abrazo, era despreciable ese momento, no quería sentir sus manos sobre mi cuerpo, porque hacía que mi corazón oscuro giré en otra órbita, no lo soportaba más y me levante.

Quería protegerlo para no lastimarlo más, pero él se negaba a tomar distancia, estaba en el balcón viendo como las estrellas iluminaban la noche, veía como la gente disfrutaba de las calles oscuras, no soportaba ver como la felicidad me daba una cachetada, en mi interior una pequeña voz me llamaba, estaba dispuesta a terminar con mis pesadillas y dejarme llevar, intenté reflexionar, pero todo se bloqueó en mi pensamiento, di un paso para caer al vacío, cuando de pronto siento su esencia tras de mí tomando de mi mano para no caer.

- Sé que no estás en todos tus cávales, pero ¡Quédate a mi lado!... - susurro a mis oídos con una voz calmada para sacarme del trance en el que me encontraba y luego me estiro de la mano para no caer.

- No quería suicidarme, solo tomaba un poco de aire, no te pongas meloso- mentí y luego me aparte de él.

- Ariana, me gustaría saber ¿qué es lo que tienes en la cabeza?, estabas por saltar, si no me despertaba en estos momentos estaría lamentando una tragedia... - me grito.

- No soy una mujer normal, porque simplemente no te alejas, mi corazón no tiene luz, solo maldad.

Eduar veía como mis ojos contenían las lágrimas, lentamente se acercó y me cubrió en sus brazos.

- ¡Déjame ayudarte!...- escuché su voz de modo pacífica.

Su calor me daba miedo, no quería más sentir su respirar muy cerca del mío, le empujé muy fuerte que cayó y salí corriendo de la habitación, él vino tras de mí, pero fui más rápida que él y me escondí en una muchedumbre de gente, le perdí de vista, luego me fui a caminar por el mar, las olas golpeaban con mis píes, nunca había sentido una sensación de paz, me senté en la arena y llore como una niña perdida, la brisa y el frío solo eran mi consuelo esa madrugada, podía llorar en miles de rincones, pero no permitía que nadie me viera en este estado, por primera vez después de mucho tiempo había culpa en mí, ya no podía soportar más, mi pecho llevaba muchas espinas y no sabía como sacarlas.

Él me busco por todos los rincones de la ciudad por donde habíamos recorrido, pero no me encontró, volvió al hotel muy preocupado, llamó a sus hombres para qué me buscarán, pero tampoco dieron con mi paradero, cuando el sol estaba por salir llegue al hotel, fui directo a la cama repose mi cuerpo, intente dormir un poco, Eduar vio que entraba, traía la mente distorsionada, los ojos cansados y rojos, y los píes lastimados, no dijo ninguna palabra, solo sentía alivio por mi regresó, quería curar mis heridas, traerme algo para desayunar, estaba desesperado por hacer algo por mí, pero sabía que nada de eso quería, sabía que enloquecería una vez más, tomó algo de sus cosas y me dejó, tenía trabajo que hacer, sabía que necesitaba descansar, apagó todas las luces, cerró las cortinas y se fue.

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Comments

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

que trauma tiene está pobre chica ,lleva un dolor muy grande en su alma .

2024-06-07

0

Adry Cuéllar

Adry Cuéllar

Pobrecita

2024-06-02

0

Lucia Feliciano Falcao

Lucia Feliciano Falcao

Lo que no hace una maldita violación y aún hay mujeres que se enamoran de su violador,es inconcebible.😡😡😡

2024-04-14

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