Capítulo XVI

-Debo irme-- dice Ambrose mientras se levanta y se aleja rápidamente de mí.

Yo lo miro confundida, pero antes de poder decirle algo, ya se ha ido de mi habitación. Mi teléfono sigue sonando y lo tomo solo para desviar la llamada, por alguna razón me siento enojada con mi padre por interrumpirme con Ambrose, pero la gran incógnita aquí es, ¿qué acaba de pasar?

Besé a Ambrose por impulso, porque me sentí atraída, porque quise hacerlo, se sintió muy bien y por alguna razón no se sintió como la primera vez que nos besamos de esa forma.

Toco mis labios, aún siento un cosquilleo en ellos, y quiero más, ¿qué está pasando? tengo días sintiendo esta extraña sensación, ¿será que me estoy enamorando de mi esposo?

......................

-Etimológicamente, la anatomía significa cortar, separando las partes del cuerpo según el objeto a estudiar-- explica el profesor -Pero, hay diferentes subdivisiones o especializaciones-- agrega y empieza a explicar con la pizarra.

Ahora mismo estoy en clase de anatomía, es algo difícil concentrarme, pero me obligo hacerlo.

-Entonces, sabemos que es una anatomía comparada-- dice el profesor mientras nos muestra dos estructuras óseas en la pizarra -Pero, hay tres tipos en total, anatomía sistemática, anatomía especial y la anatomía comparada, cada una de ellas abarca un gran campo-- agrega y continúa con la explicación.

-Oye, Isabella-- susurra Maddison a mi lado -¿Me prestas los apuntes de microbiología?-- pregunta y justo suena la campana, todos empiezan a irse y entonces Martin pasa entre nosotras, lanzando un cuaderno en el escritorio de Maddison.

Yo miro eso extraño, ya que, ninguno de los dos se habla ni nada, Maddison toma el cuaderno y lo guarda entre sus cosas.

-Ash, idiota-- murmura ella.

-Eh, ¿qué está pasando?-- pregunto intrigada y confundida.

-No pasa nada-- responde ella algo irritada -Vayamos a la siguiente clase-- agrega y nos levantamos para irnos.

El día se pasa lento entre explicaciones y más explicaciones, Martin no se nos ha acercado más desde la clase de anatomía y Maddison parece enojada por alguna razón.

Al finalizar me encuentro esperando que vengan por mí. Sí, digo que "vengan" porque ya van dos días que me viene a buscar un hombre llamado Jim, quién me recoje y me deja en el penthouse.

A Ambrose no lo he visto desde la noche en el balcón, ha tenido mucho trabajo y además se ha estado encargando del problema con los paparazzi molestos, eso es bueno, pero, aún así, me siento extraña, como un sentimiento de tristeza y rechazo.

Después de ese beso no hemos podido aclarar las cosas, pero aún recuerdo que él dijo que mi cercanía se sentía agradable. "Agradable" y luego yo me lanzo a besarlo, creo que hice algo que no debía, cuando una persona te dice que es agradable no significa que te lances a besarlo, ni siquiera significa que le gustes, me siento tan tonta y avergonzada de haber hecho eso.

¡Piiii! ¡Piiii!

Escucho el claxon y rápidamente me dirijo hacia el auto y me subo a la parte de atrás.

-Hola, Isabella-- dice Jim.

-Hola-- digo algo incómoda, no porque no me sienta cómoda con él, en realidad me da igual, sino porque me siento una molestia y porque no sé qué pasa con Ambrose.

El camino a casa es igual de lento que estos últimos días porque, Jim conduce cuidadosamente, pero no lo puedo negar, Ambrose conduce mucho mejor y le gusta la velocidad, algo que extraño también.

Al llegar al edificio, Jim aparca enfrente y yo me bajo del auto y entro, saludo al recepcionista y me dirijo hacia el ascensor, ya que abre en el último piso, me dirijo hacia el penthouse.

Cada que llego me quedo mirando un rato el lugar vacío, Bernice a esta hora ya ha cumplido con su horario y antes llegaba con Ambrose y, aunque él hacía sus cosas y yo las mías, se sentía mejor que ahora que sé que estaré sola.

Mi teléfono empieza a sonar sacándome de mis pensamientos, miro la pantalla, son mis padres de nuevo, suspiro y desvio la llamada.

No he hablado con ellos ni he querido hacerlo, yo vine aquí para alejarme de ellos y hacer lo que me gusta, no puedo permitir que sigan adentrándose en mis cosas.

--Ambrose Brown--

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!

-Jefe, ¿puedo pasar?-- pregunta Jim pero pasa de todos modos -Ya llevé a la señorita a casa, la dejé sana y salva-- agrega.

-Muy bien, gracias-- digo pero sigo con mi vista en unos documentos que estoy leyendo, pero siento la vista de Jim -¿Qué?-- pregunto.

-Nada, solo me pregunto ¿qué fue lo que pasó?-- dice él -Hace unos días estabas loco enfurecido por defenderla y ahora la evitas a toda costa-- agrega y siento como me entra la furia, dejo los papeles en el escritorio.

-No te metas en mis asuntos, Jim, mejor ocúpate de tu mujer-- digo irritado pero controlando mi volumen.

-Ay, hoy tengo una cena especial-- dice mientras se levanta rápido -Gracias por recordarme, jefe-- agrega y se va.

Yo suspiro, este idiota me ha estado haciendo enfurecer desde que le dije que fuera por Isabella a la universidad.

La he estado evitando, esa noche en el balcón perdí el control por un momento, no pude resistirme a ella, pero luego recobré la cordura cuando ví el nombre de su padre en la pantalla de su teléfono.

Esto es un acuerdo y no puedo olvidarlo, no debo tocarla, no debo besarla, no debo estar con ella. Así que decidí alejarme de ella, tal vez así me olvide de este sentimiento que siento en mi pecho, pero más bien sigue ahí y hay uno nuevo de tristeza. No me gusta estar alejado de ella, en las noches no puedo dormir y tengo que salir de casa antes de que ella despierte, he estado excusandome con el trabajo, pero son puras mentiras.

Lo único que ahora me da un poco de calma, es recibir sus mensajes, mensajes cortos y directos sobre cosas que necesita, pero mensajes de ella al fin.

Pasa un rato y ya el sol no está, miro mi reloj, son las 20:15, debo irme ya. Salgo de mi oficina y el lugar ya está solo, me dirijo al ascensor y justo cuando las puertas se cierran, mi teléfono empieza a vibrar.

-¿Qué demonios pasa cuando entro al ascensor?-- digo al ver el nombre del señor Jones en mi pantalla, suspiro y contesto.

#Señor Jones, ¿a qué se debe su llamada?-- digo directo al grano.

#Escuchame bien, maldita escoria, ¿dónde está Isabella y por qué no contesta mis llamadas?-- pregunta él gritándome.

#Ella está en casa, señor Jones-- digo un tanto confundido -No entiendo a qué se refiere, ella habló con usted el martes por la noche-- agrego.

#Ella no ha hablado conmigo, ¿qué está pasando allá? ¿la lastimaste? Te dije claramente que no la tocaras ni te acercaras a ella-- grita él al teléfono.

#Le aseguro que su hija está bien y no le he faltado el respeto de ninguna manera-- digo ya irritado -Pero si ella no quiere responder a sus llamadas no hay nada que yo pueda hacer-- agrego.

#Maldito, pásamela, la estás escondiendo-- grita de nuevo.

#Ahora mismo no estoy con ella y...-- digo pero él me interrumpe.

#Llegaré allá antes de que puedas hacer algo-- dice y corta la llamada. Yo me quedo mirando el teléfono ¿pero qué carajo?

Las puertas del ascensor se abren y yo aún sigo mirando mi pantalla, luego reacciono y salgo rápidamente hacia mi auto.

Al llegar al penthouse, voy directo hacia la habitación de Isabella y justo antes de tocar la puerta ella la abre.

-Ay... hola, me asustaste-- dice ella colocándose una mano en el pecho. Yo solo la miro, lleva puesta una pijama de tirantes que llega hasta el inicio de sus muslos -¿Ambrose?-- dice y yo reacciono.

-Tenemos que hablar-- digo mientras la tomo de la mano y bajamos.

-Espera un segundo-- dice ella y se suelta de mi agarre -Yo no quiero hablar contigo-- dice y se aleja de mí, yéndose a la cocina.

-¿Qué? ¿por qué?-- pregunto confundido.

-Porque no. Tú has estado evitandome desde lo que pasó en el balcón-- responde ella en un tono elevado.

-Yo no...-- respondo pero me interrumpo a mi mismo y tomo una respiración para calmarme -Yo no te estaba evitando, solo quería cuidarte-- agrego.

-¿Cuidarme? ¿de qué?-- pregunta ella con una expresión de enojo que nunca había visto.

-De...de todo-- respondo yo.

-Ash, solo... déjame en paz-- dice ella y empieza a servir un vaso con agua.

-Solo explícame por qué no has hablado con tus padres-- digo y ella se paraliza, luego me mira.

-¿Cómo sabes eso?-- pregunta ella.

-Tu padre me llamó-- respondo y ella se sienta en uno de los taburetes, de repente se pone pálida y sus ojos se cristalizan.

-No-- susurra ella.

-¿Qué te pasa?-- pregunto preocupado, al verla así de mal.

-¿Qué te dijo mi padre?-- pregunta intrigada y asustada.

-Espera un momento, ¿por qué te pones así?-- pregunto aún preocupado.

-Ambrose, no es...-- responde ella, pero deja de hablar y al intentar bajar del taburete casi se derrumba hacia el suelo, yo la sostengo.

-Bella, ¿estás bien?-- pregunto, pero ella no responde. Su cuerpo cede y se deja caer por completo, yo la levanto cuál novia -Por el amor de Dios, ¿qué sucede?-- digo más preocupado aún.

-¿Él... él te...te amenazó?-- pregunta ella, su voz se escucha débil.

Rápidamente, la subo y la llevo hacia su habitación y la dejo en la cama.

-Ambrose-- susurra ella.

-No hables, Bella, déjame buscar algo para...-- digo, pero ella se aferra a mi mano.

-¿Lo hizo?-- pregunta de nuevo, su mirada se ve perturbada.

-No, no, claro que no-- miento. Ella empieza a respirar lento y parece más calmada.

-Por favor, no respondas a sus llamadas-- dice preocupada. Yo simplemente no entiendo el motivo de su reacción.

-Creo que tenemos que hablar-- digo y ella solo me mira.

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