--Ambrose Brown--
Voy llegando al trabajo y todos se quedan mirándome.
-María, te veo en mi oficina-- digo mientras entro y cierro la puerta, haciendo un fuerte sonido con esta.
Maldita sea, necesito eliminar esa maldita reseña.
-¿Sí, señor Brown?-- dice María (mi secretaria) al entrar.
-No quiero escuchar ni una maldita palabra sobre la reseña del diario-- hablo con tono autoritario y furioso -Necesito los papeles de los nuevos modelos, rápido. Y cancela mis juntas de hoy, necesito resolver el problema-- agrego. María asiente y sale de mi oficina corriendo.
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
-Jefe, necesito que firmes estos documentos-- dice Jim entrando a mi oficina. Lanza unos papeles en mi escritorio y se sienta en una de las sillas frente a este -¿Qué? ¿por qué me miras así?-- pregunta.
-Necesito que investigues la fuente de las fotos que publicaron en el diario y quiero que eliminen toda esa mierda que inventaron-- digo furioso.
-Sabía que me pedirías eso, así que me adelanté y ya estoy moviendo mis fichas-- dice Jim tan relajado como siempre -Para mañana ya no habrá nada en los diarios ni en las revistas de cotilleo-- agrega.
-Mañana es mucho tiempo, lo quiero desmentir ahora-- digo rotundo, Jim suspira y me mira.
-¿Qué pasa? Nunca habías prestado atención a este tipo de cosas, siempre decías que te daba igual lo que inventan los medios, sabes que solo es para ganar vistas-- dice Jim. Y sí, tiene razón.
Nunca me habían importado estas mentiras, me enojaba algunas veces, pero no hacía nada al respecto. Ahora, ahora es diferente, ahora están hablando de Isabella.
-No solo están hablando de mí, Jim, están hablando de mi esposa-- digo y tomo los documentos que Jim trajo, para empezar a leerlos.
-¿Tu esposa?-- repite Jim -Ambrose, ¿qué pasa? Ella no es tu esposa de verdad-- agrega, mis manos se aprietan alrededor de los papeles por la furia que siento.
-Es mi esposa ante la ley, y no quiero que estén circulando mentiras sobre ella...es más, no quiero siquiera que la prensa la persiga-- digo rápido, estoy empezando a arrepentirme de contarle la verdad a Jim.
-Ya sé cuál es el problema aquí-- dice él -Te gusta la chica, ¿no es así?-- agrega y termina con mi paciencia.
-Ese no es tu maldito problema-- rujo y firmo los documentos -Encargate y sé eficiente-- agrego y le lanzo los papeles, él se ríe y sale de mi oficina.
Ahh, mierda, tengo que calmarme. Esta situación no me gusta, la parte que más odié de la reseña fue la palabra "esposita" refiriendo a Isabella como una niña. Es que no puedo con el maldito coraje, ni siquiera le pregunté si estaba bien con eso, pero es obvio que no estaría bien, es que no quería gritar o hablar mal delante de ella y eso es lo que he estado haciendo desde que llegué aquí, fue duro contenerme con ella, luego de leer eso en la mañana me sentí impotente y luego ella al verlo reaccionó de esa forma y me enojé más, no por el jugo que escupió en mí, sino porque la reacción fue de sorpresa y tal vez vergüenza.
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
-Señor Brown, aquí tiene los documentos con las instrucciones de los nuevos modelos-- dice María mientras coloca los documentos en mi escritorio.
Yo no digo nada, ella solo se retira de manera rápida. Suspiro, tengo que despejar mi mente para poder revisar los nuevos modelos de autos y firmar los que serán lanzados.
......................
#¿Y bien?-- digo al teléfono.
#Ya está, no verás más las fotos publicadas, también dejarán de escribir reseñas sobre tu vida privada-- responde Jim al otro lado de la línea.
#Bien, a la próxima serán demandas legales-- digo furioso -Procura que lo sepan-- agrego y corto la llamada.
Mierda, se me está haciendo tarde para ir por Isabella, hace un rato ya que me envió su mensaje y la llamada de Jim me retuvo.
-María, dejé los papeles en mi escritorio, cuando Jim llegue se los entregas. Ya me voy a casa-- digo mientras camino hacia el ascensor, María solo asiente.
Después que las puertas del ascensor se cierran aflojo el nudo de mi corbata y miro mi reloj, son las 15:45, ya llevo varios minutos de atraso. Mi teléfono empieza a sonar y miro la pantalla.
-Mierda-- digo al ver el nombre en la pantalla, tomo una respiración y contesto.
#¿Sí, qué pasa?-- hablo seco y directo.
#¿Cómo vas con nuestro acuerdo?-- responde mi padre al otro lado de la línea.
#Todo va bien. Creí haberte dicho que después de cumplir mi palabra no me hablaras más-- respondo frío.
#Esa no es forma de hablarle a tu padre, Ambrose, te guste o no, siempre serás mi hijo-- dice él con un tono burlón.
#Porque ahora sí eres mi padre, ¿no?. Te recuerdo que tú me echaste de tu casa cuando era un adolescente. No me vuelvas a llamar, ya pagué tu deuda-- digo y corto la llamada.
Mierda, sí que sabe cómo sacarme la maldita paciencia. Las puertas del ascensor se abren y salgo rápidamente.
Al llegar a la universidad veo a Isabella sentada en un banco, rápidamente me bajo y le abro la puerta.
-¿Cómo te fue hoy?-- pregunto, pero ella no dice nada, solo entra al auto y se abrocha el cinturón.
Yo suspiro y cierro la puerta, mierda, sabía que le afectaría la habladuría de la gente. Empiezo a rodear el auto para subirme y noto a un trío de chicas parloteando mientras miran hacia acá, les lanzo una mirada irritada y me termino de subir al auto, enseguida arranco hacia el penthouse.
--Isabella Jones--
Hoy no pude poner atención en las clases por lo que ocurrió en la mañana, Ambrose casi no me habló porque por mi culpa están hablando cosas feas en el diario. Eso me ha puesto triste todo el día, al llegar a casa solo me encerré en mi habitación, y no he querido salir, no creo poder darle la cara a Ambrose.
La brisa fresca choca contra mi cara y cierro mis ojos, ahora mismo estoy sentada en mi balcón, me hace sentir un poco de paz, aunque sé que no habrá paz cuando salga y vea a Ambrose.
Debe estar enojado por todo eso, ¡Dios! me gustaría regresar el tiempo y no haber asistido a esa fiesta. Bueno, es inútil, ya eso pasó, solo me queda ser cuidadosa de ahora en adelante.
Sí, eso haré. Me termino de apoyar en la silla y levanto mis pies y los apoyo en el barandal, necesito relajarme un poco ya.
-Bella, ¿estás bien?-- pregunta Ambrose y yo me sobresalto del susto.
-¡Ambrose!-- digo sorprendida, ¿cuándo llegó?
-Lo siento, no quería asustarte-- dice él mientras se agacha frente a mí -Has estado decaída y no me gusta verte así-- agrega y yo lo miro sin comprender.
-¿No estás enojado conmigo?-- pregunto confundida.
-¿Por qué iba a estar enojado contigo? más bien tú deberías estar enojada conmigo por ponerte en esta situación, de no ser por mí, no estarías en esas revistas-- dice algo triste.
-No, yo...yo no estoy enojada contigo-- digo aliviada, es bueno saber que no me está culpando -Quería decir que lo siento y que no volveré a hacer algo como eso, seré más cuidadosa con mis acciones a partir de ahora-- agrego hablando demasiado rápido, Ambrose sonríe.
-Está bien-- dice mientras toma mis manos entre las suyas, la diferencia de tamaño es grande y se sienten suaves y cálidas -Podemos hacer eso-- agrega. Mi cuerpo siente un gran alivio y me siento mejor ahora.
-Gracias-- digo yo.
-¿Por qué me das las gracias?-- pregunta él confundido.
-Pues por no enojarte y regañarme-- digo y lo abrazo.
No sé por qué, no sé de dónde salió está acción, pero me atreví a hacerlo. Ambrose al principio se tensa, pero luego relaja su cuerpo y me rodea con sus brazos, la sensación es increíble, me siento relajada y se me hace familiar la sensación, sus brazos me cubren casi por completo y me siento tan pequeña, pero, por alguna razón, también me siento protegida.
-Que lindo abrazo-- dice Ambrose mientras se separa y me mira -Se siente muy agradable tu cercanía-- agrega y yo lo miro confundida.
¿Qué se supone que significa "agradable"? No suena nada bien que me diga eso, pero ¿por qué me molesta?
-Eh, sí, gra...¿cias?-- digo completamente confundida.
-¿Quieres cenar algo?-- pregunta él, yo solo miro el movimiento de sus labios y a mi mente llegan los recuerdos de los besos anteriores, los besos que él solo me da en público -Podemos pedir algo...- agrega, pero yo lo interrumpo juntando mis labios con los suyos.
Es un choque de labios, pero lo rodeo con mis brazos y él se pega más a mí (aún sigue de rodillas frente a mí y yo en la silla) sus labios se empiezan a mover y pronto él toma el control del beso, invadiendo así mi boca, sus brazos me rodean de la cintura y me pega aún más a él, quedando mi peso sobre su torso, y sus manos aprietan mis caderas.
-Ah, Bella-- susurra él con voz ronca contra mis labios, pero sigue besándome. Yo me aferro más a él y meto mis dedos entre su cabello, él empieza a mover sus manos y con una de ellas aprieta mis muslos, cosa que me hace soltar un gemido, luego su mano sigue subiendo bajo mi falda y empiezo a sentir un cosquilleo entre mis piernas.
-Ambrose, yo...-- digo, pero el sonido de mi teléfono me interrumpe.
Ambrose se separa de mí y ambos miramos la pantalla, "llamada entrante de papá"
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