--Ambrose Brown--
-Debes saber que si llegas a tocarla, si llego a notar algo extraño no dudaré en enfrentarte-- dice el señor Jones en tono de advertencia. Sé que esto lo hace porque su hija quiere ir a Estados Unidos, pero no entiendo la situación a sus ojos.
Lo único que quiero es ya saldar esta deuda y que mi padre me deje de molestar por ello. Será un año, un año puede pasar rápido como lento, así que lo mejor sería tratar de llevarme bien con Isabella.
-No haré algo que ella no quiera, si eso es lo que le preocupa-- respondo con seriedad.
-Si algo llega a pasarle-
-No le pasará nada, yo me encargaré de cuidarla-- respondo en el acto cortando sus palabras que venían en forma de amenaza. Él me mira por unos segundos con esa expresión característica de un jefe mafioso apuntando a un moribundo golpeado a punto de jalar el gatillo para terminar con su vida.
-Ella te espera en el jardín-- dice calmando su absurdo temperamento.
-Entonces iré con ella-- digo levantándome de la silla -Lo veo en la boda, señor Jones-- continuó y salgo de la oficina, camino por el largo pasillo y miro un montón de cuadros en las paredes, son representaciones de hombres sentados en mesas o en sofás elegantes, fumando o bebiendo alcohol y jugando con naipes.
Cosas absurdas que solía ver en mi antigua casa, en la que vivía con mis padres, pero un cuadro en particular, llama mi atención y me detengo por unos segundos. Es una niña ofreciendo una flor hacia el que esté mirando el retrato, se ve tierna y adorable.
Sonrío y sigo mi camino hasta llegar al jardín y ver a Isabella sentada esperando por mí.
-Buenos días, Bella-- digo al llegar y sentarme frente a ella en la mesa.
La conversación dió entorno a acoplarnos a lo que suponemos que tendremos que hacer una vez que nos casemos, pero hay algo en ella que me atrae, a parte de su belleza, claro está.
Al final la veo irse y no puedo evitar mirarla de más, tengo que controlarme o armaré un gran lío aquí. Así que me levanto y me dirijo hacia afuera donde uno de los hombres del señor Jones me espera para hacer de mi chófer.
-Llevame al hotel-- digo al entrar al auto y el hombre enciende el motor y arranca el auto sin decir nada.
Pasan dos días hasta que vuelvo a ver a Isabella, decidimos reunirnos para conversar y conocernos más. Si me lo preguntan no le veo lo necesario, pero estar con ella me agrada, me gusta conversar con ella y verla sonreír. Voy a recalcar, y es que ya lo admití, ella es una chica hermosa, ojos verdes, cabello rubio, piel blanca y delicada, tiene un cuerpo atractivo y su cara, allí se acumula gran parte de ternura mezclada con un toque de perspicacia, pero mis ojos solo se han estado fijando en sus lindos labios rosas.
¿Sabrán tan dulces como se ven? no, no, ¿qué rayos estoy diciendo? mierda, tengo que dejar de lado estos pensamientos peligrosos.
-Tengo un favor que pedirte-- dice ella sacándome de mis pensamientos.
-¿Favor?-- digo rápido y ladeo mi cabeza confundido.
-Sí, me dijiste que viviremos en New York, así que estuve buscando universidades allí-- dice y saca su teléfono para buscar algo. En el proceso logro captar el retrato que ví en la pared, lo tiene en su pantalla de bloqueo.
-¿Eres tú?-- pregunto rápidamente, pero ella desbloquea el teléfono y sale otra información -¿Qué elegiste?-- digo rápido para desviar la pregunta, ella me mira confundida pero luego vuelve su vista al teléfono.
-Me gustó la universidad de Columbia, ¿qué opinas?-- dice ella y me mira.
-Si es lo que quieres, está bien-- respondo con una sonrisa.
-Bien, allí será-- dice y se aleja para enfocarse en su teléfono. Tenía toda su atención y ahora su atención se dirige a un aparato móvil, bueno creo que así será todo en este tiempo, un día podremos conversar y otros no podremos ni vernos.
Hay algo que aún no comprendo cuando estoy con ella, solo han sido un par de encuentros y no son del sentido romántico, pero algo en mí se siente bien, podría decir que feliz, cuando estoy con ella. No sé qué es ese sentimiento y aunque quiera averiguarlo, no puedo hacerlo.
Lo mejor será convertirnos en amigos para pasar el año en tranquilidad, de esa forma yo podré concentrarme en mi trabajo y ella en sus estudios.
-Oye, ¿quieres algo de comer?-- pregunta y yo levanto mi mirada.
-Eso me gustaría, Bella-- digo con una sonrisa, pero noto en su expresión la misma seriedad de hace unos días.
-Isabella-- corrige y me mira algo irritada. Yo solo puedo sonreír, acabo de descubrir algo con lo que molestarla y eso me servirá para después.
-De acuerdo, Isabella-- digo saboreando cada letra de su nombre, ella hace un gesto y luego se levanta.
-Iré por la merienda-- dice y se va, mis ojos se clavan en ella como la última vez y luego reacciono. Esto se está convirtiendo en un problema.
Al final regresa con una bandeja con emparedados y jugo, pasamos otros treinta minutos charlando y luego ya me tengo que ir. De regreso a ese hotel que no me agrada para nada, y no sé por qué, pero siento que me gustaría pasar más tiempo con ella.
--Isabella Jones--
Me encuentro en mi habitación caminando de un lado a otro, me siento nerviosa, ansiosa, feliz y asustada. Tengo una mezcla de emociones que no me dejan estar quieta. Falta poco para poder irme a Estados Unidos, es el principio de mi plan y creo que era el paso más difícil de todos, eso me hace sentir felíz, pero siento miedo de que algo salga mal y se arruine todo, eso me tiene ansiosa y también pensar en la boda me pone nerviosa, he estado con mi madre haciendo unos arreglos, comprar el vestido y todo lo necesario. Será una boda pequeña e íntima, pero igual debe parecer legítima y por ello mi madre y yo nos hemos esforzado por hacer las pequeñas cosas.
A Ambrose no lo he visto desde hace un par de días, después de pasar esa agradable tarde, él se marchó y no he querido molestarlo ya que, al igual que mi padre, debe estar ocupado con el trabajo. He descubierto que él me agrada, podría decir que el tiempo que estaremos juntos lo pasaremos en paz, y lo único que yo quiero es enfocarme en mis estudios y en mi vida en Estados Unidos, no puede haber algo que salga mal en mi plan.
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
Mi madre entra en la habitación.
-¿Necesitas algo?-- me pregunta y yo suspiro y me siento en la cama.
-Nada, solo estoy nerviosa-- digo para distraerla de lo que en verdad tengo -Te quiero mucho, mamá-- la abrazo y ella a mí. Estoy empezando a sentir que no podré vivir sin ellos, pero no puedo dejar que eso pase, tengo que permanecer firme en mi decisión. Esto es lo que siempre he querido, pero igual los extrañaré mucho.
-Ay, que lindo abrazo-- dice mi madre estrujandome y yo me río y luego me separo de ella.
-Te extrañaré, mamá, y a mi papá también.
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