El camino al aeropuerto se hace largo, tal vez por la incomodidad y el ambiente denso. Ambrose y yo no hemos hablado desde que nos despedimos de mis padres.
Me estoy sintiendo triste de no verlos más, en realidad los echaré de menos, pero sé que esto es lo que quiero para mi vida, una vida tranquila sin correr el riesgo de ser asesinada o recibir la noticia de que mataron a mi padre o madre, por lo menos así podré hacer algo que quiero y alejarme de ellos sin herirlos con la verdad.
Pero aún así, no puedo dejar de sentirme triste, es como cuando sabes que alguien debe hacer algo y, cuando lo hace, te sientes triste sin poder evitarlo. Las lágrimas se han estado asomando y, ahora, finalmente una se derrama por mi mejilla.
-¿Estás bien?-- pregunta Ambrose sacándome de mis pensamientos.
-Sí-- respondo y procedo a limpiarme las lágrimas, no sabía que me estaba viendo, hace unos segundos que lo ví estaba mirando por la ventana y yo también hice lo mismo después.
-¿Estás segura?-- pregunta -Puedes decirme cuando te sientas mal o necesites algo, Bella. Después de todo viviremos juntos y debo cuidarte bien, no quiero que te sientas mal y no me digas. Somos amigos ¿o no?-- dice tomando mi mano. Vaya no puedo creer que me diga estas cosas, suena tan sincero, ¿debería decirle lo de mi plan? tal vez sí quiera ayudarme, pero no lo sé, aún siento que debo ocultarlo.
-Está bien, gracias por decirme eso. Lo necesitaba-- digo y sonrío, también necesito que me ayudes, Ambrose, ojalá quieras hacerlo.
Al llegar al aeropuerto de inmediato nos dirigimos a nuestro vuelo, Ambrose lleva el equipaje de él y el mío, el chófer se marchó enseguida, así que ahora solo estamos nosotros dos. Casi amanece, espero que al llegar a los Estados Unidos pueda ver algunas cosas como las maravillas de ahí.
-Por aquí-- me indica Ambrose y luego me guía hacia la puerta de abordaje.
Una vez que estamos en nuestros asientos me empiezo a sentir nerviosa, nunca antes había estado en un avión. Mis padres suelen viajar mucho pero yo nunca los había acompañado, así que esta es mi primera vez en un vuelo y me está entrando algo de pánico.
-Ambrose, quería preguntarte-- empiezo a hablar pero me interrumpe.
-¿Qué? puedes preguntar lo que quieras-- dice rápido pero no me mira su atención está puesta en los broches y cinturones del asiento.
-¿Cómo llevas tu relación con tu padre?-- pregunto un poco intimidada de su respuesta. No es que piense que se vaya a enojar y gritarme, solo que no me gustaría que su padre se metiera en este asunto como sé que haría el mío si viviera cerca de nosotros.
-¿Con mi padre?-- repite la pregunta -Podria decirse que normal. No lo sé-- agrega y yo suspiro, no logré entender si bien o mal. Tal vez trabaje para su padre, e oído que siempre dejan un sucesor cuando se retiran, en el caso de nuestra familia, ya que no tengo hermanos, mi padre elegirá a su sobrino, un primo que casi no he visto. Aunque mi familia es amplia, conozco a pocos, no sé por qué nunca podíamos hacer una parrillada familiar, de esas dónde se reúne toda la familia, o un día de picnic...tal vez sea porque es peligroso que la familia se reúna en un mismo lugar.
Dicen que a veces sus enemigos consiguen la forma de destruir un imperio de esa forma, claro, si todos los miembros de una familia están en el mismo lugar sería muy fácil matarlos y acabar con su linaje. Es aterrador si lo piensas así, de todos modos he escuchado historias donde matan a un jefe para ocupar su lugar pero los miembros de su familia toman venganza y recuperan el territorio, gracias a Dios eso no nos ha pasado. Igual no debería preocuparme más por eso, después de todo voy a empezar una nueva vida.
El avión empieza a despegar y en vez de paniquearme, como pensé que haría, me emociono y me acerco a la ventana, pego mi cara al vidrio.
-¡No sabía que tendría una vista así!-- digo emocionada, pero mi emoción se ve interrumpida por unos brazos grandes.
-Bella, ¿qué haces? sientate, por favor-- me dice Ambrose en tono preocupado, hace que me siente de forma correcta (y al decir "hace" me refiero a que lo hace a la fuerza) y me abrocha el cinturón de seguridad. Mi piel se eriza con su toque y me quedo mirándolo, cuando termina de ajustar mi cinturón, levanta la mirada y su cara queda muy cerca de la mía, tanto que nuestros labios casi se tocan y por un instante me apetece su cercanía.
-Así está mejor-- dice cuando termina, reacciono y miro hacia el frente. Aunque pude sentir su aliento embriagador en mis labios, ¿qué está pasando? no puedo dejarme llevar por una simple atracción, no.
No quiero vivir una vida como la de mis padres, quiero una vida tranquila en la que pueda trabajar y hacer lo que me gusta, no hay manera de que él, siendo lo que es, pueda ofrecerme eso y está bien, no se lo estoy pidiendo, solo tengo que controlar lo que siento con su cercanía, yo misma puedo darme esa vida, solo tengo que pasar este año y esquivar a mis padres lo suficiente para que no vengan.
-¿Tu casa es pequeña?-- pregunto para distraerme.
-Es un penthouse, no lo sé. Es más chico que la casa de tus padres si es lo que quieres saber-- responde distraído -¿Por qué preguntas eso?-- agrega.
-Solo quería saber-- digo algo apenada, creo que lo hice sentir incómodo -¿Podría adoptar un perrito?-- agrego y lo miro expectante. Ese ha sido uno de mis anhelos, pero en casa nunca pude, tal vez con Ambrose sí pueda.
-No-- responde contundente. Mi sonrisa se borra.
-¿Por qué no?-- pregunto triste. Él me mira.
-Bella, tú estarás estudiando y yo trabajando, ¿cómo piensas cuidarlo?-- dice obviando la situación. Tiene razón, aún así no evita que me sienta enojada.
-Isabella-- corrijo y me cruzo de brazos.
Después de un rato de vuelo, empiezo a sentirme cansada y somnolienta, sin darme cuenta me apoyo en el hombro de Ambrose y me quedo dormida.
--Ambrose Brown--
Mierda, estoy incómodo en este asiento, pero no quiero moverme porque Isabella se quedó dormida.
-Disculpe, señorita, ¿podría traerme algo de beber?-- le digo a la azafata que estaba pasando.
-Claro, ¿qué le gustaría?-- responde con una sonrisa coqueta. No tengo tiempo para ese tipo de cosas, así que le hablo con seriedad.
-Un Vodka, solo eso-- me adelanto para que no vuelva a preguntarme.
-Enseguida se lo traigo, señor-- responde y luego se va.
Yo suspiro y apoyo mi cabeza al asiento, pero aún así no me siento cómodo. Solo espero que el viaje pase rápido, aún es de madrugada, así que el cansancio puede llegar, pero no me gustaría quedarme dormido y molestarla de alguna manera.
-Aqui tiene, señor-- dice la azafata ofreciendome la bebida.
-Gracias-- respondo al tomarla y la llevo a mis labios para dar el primer trago. Después de eso tomo una revista para distraerme un poco con los chismes, pero al abrir y ver la primera página, veo una fotografía mía titulada "¿Desaparecido por vacaciones?" el millonario Ambrose Brown sale del país por razones desconocidas... ni siquiera puedo hacer una maldita cosa sin salir en estas revistas de cotilleo, debería demandarlos.
Lanzo la revista a un lado y suspiro mientras bebo otro trago, demandarlos solo me hará perder el tiempo y ahora mismo tengo que lidiar con otros asuntos, incluyendo a esta mujer que llevo a un lado. Tengo mucho trabajo por hacer y poco tiempo para encargarme, espero que Jim haya adelantado lo que le pedí o sino me tocará explotar mi cerebro tratando de hacerlo todo yo.
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