-Ambrose, yo...solo me sentía avergonzada por lo de esta mañana. Eso es todo-- digo un poco tímida y ni siquiera lo veo a los ojos a pesar de que está frente a mí.
-Te dije que lo sentía, no era mi intención quedarme dormido, solo paso. Lo siento ¿sí?-- dice Ambrose con sus cejas fruncidas de nuevo.
-Sí, no te preocupes. Solo fue un malentendido-- digo y ya me siento un poco más aliviada.
-¿Vas a dormir ya?-- pregunta él mirándome fijamente.
-De hecho, iba a comer algo-- digo, incapaz de sostenerle la mirada.
-Quedate ahí, te haré un sándwich-- dice el mientras busca los ingredientes en el refrigerador y hurga entre los cajones de la cocina -No me gusta que te escondas así, debes comunicarme las cosas-- agrega él, y tiene razón, debemos comunicarnos si queremos que esto funcione durante este año.
-Tienes razón, trataré de hablar más contigo-- digo y él asiente.
-Bien, eso me gustaría-- dice mientras termina el sándwich y me lo entrega.
-¿Tienes una compañía?-- pregunto y luego le doy una mordida al pan.
-No tuvimos oportunidad de hablar ¿cierto?-- dice él mientras se sienta en uno de los taburetes, casi frente a mí (yo aún sigo sobre el mesón isla) -Yo soy dueño de una industria automotriz, también tengo otros bienes como edificios y acciones en otras asociaciones-- dice y yo lo miro intrigada.
-Cuando dices que eres un empresario ¿es de verdad? me refiero a que ¿no tienes otras cosas? ¿no haces nada.. ilegal?-- pregunto ansiosa por su respuesta.
-¿Preguntas si no soy un traficante? la verdad es que no, por muy sorprendente que suene, todo lo que tengo es legal y lo trabajé con dinero limpio-- dice mirándome, yo le muerdo a mi pan.
-¿Entonces no eres un mafioso como tu padre o el mío?-- pregunto insistiendo en saber la verdad y estar cien porciento segura de que la dice.
-No-- responde seco.
-¿Cómo es posible?-- pregunto y le doy la última mordida a mi pan.
-Creo que ese es un cuento para otro día, Bella-- dice y luego suspira. Parece que es un tema delicado.
-Está bien-- digo mientras bebo agua de un vaso que él me había servido -Mañana tengo que ir a la universidad-- le recuerdo.
-Lo sé, también recuerdo que necesitas algunas cosas. No lo he olvidado-- dice mientras se levanta, recoge el plato y el vaso y los lleva a lavar.
-¿Quién será mi chófer?-- pregunto mientras me bajo del mesón, noto que él deja de hacer lo que está haciendo y luego reanuda.
-Yo te llevaré a dónde quieras. No necesitas un chófer-- dice mientras deja los utensilios limpios a un lado y luego se voltea a verme -Haré tiempo, no te preocupes.
-Está bien, iré a dormir ya-- digo y me voy alejando -Buenas noches, Ambrose-- agrego y subo las escaleras y me dirijo hacia mi habitación.
Doy vueltas y vueltas en la cama, estoy algo sorprendida por lo que dijo, entonces él no tiene nada que ver con los negocios de su padre, pero ¿cómo lo hizo? tiene que haber algo, tal vez sea una mentira.
Ash, ni siquiera le pregunté si Bernice sabía lo del acuerdo, le preguntaré mañana cuando lo vea, y ya no pensaré más en eso. Mañana tengo que ir a la universidad y debo pensar en eso, ahora que lo recuerdo me siento emocionada.
A la mañana siguiente me despierto más temprano de lo previsto y me arreglo para mi día, no sé cuánto tiempo esté hoy en la universidad pero luego tengo que ir a comprar las cosas que tengo en mi lista. Salgo de la habitación y me dirijo hacia la cocina, dónde veo a Bernice terminando de servir el desayuno.
-Buenos días-- digo mientras me siento en un taburete.
-Buenos días, señorita Isabella-- responde Bernice y luego coloca un plato frente a mí.
-Gracias-- digo mientras empiezo a comer.
-Buenos días-- escucho la voz grave de Ambrose detrás de mí.
-Buenos días, jóven Brown, aquí tiene su desayuno y su café-- dice Bernice mientras acomoda su plato y él se sienta a comer a mi lado.
-Hola-- digo con una sonrisa.
-Hola-- me responde él sonriente, con esa voz grave que me está empezando a hacer sentir cosas.
Comemos en un silencio cómodo y luego Ambrose se levanta y ajusta su corbata para después ponerse el saco de su traje, lleva puesto un traje hecho a la medida, un peinado de lado y un aire de seriedad, parece que cuando usa traje es otra persona.
-Vámonos, se está haciendo tarde-- dice y toma las llaves de un auto, yo tomo mis cosas y me despido de Bernice con la mano y lo sigo.
Ambrose abre la puerta del penthouse y luego de yo salir, la cierra para dirigirnos al ascensor, una vez ahí, bajamos hasta un estacionamiento subterráneo y luego caminamos entre varios autos lujosos hasta llegar a un Mercedes Benz GLE Coupé de color blanco. Ambrose me abre la puerta y luego se sube él, enciende el motor y luego de un momento arranca el auto.
Llegamos relativamente rápido, parece que la universidad está bastante cerca del edificio donde vivimos, creo que esta parte de la cuidad es el distrito Manhattan. Al llegar a la universidad Ambrose aparca cerca y nos bajamos del auto, veo a muchos chicos conversando, otros leyendo libros e incluso juegan con un balón de fútbol americano.
-Me gusta-- digo emocionada, pero Ambrose luce serio y apresurado, tal vez tiene algo que hacer.
Llegamos a unas oficinas y él habla con un señor y luego viene hacia mí.
-Él es el director, debes ser cuidadosa y responsable-- dice Ambrose mientras me entrega una hoja con las clases y horarios -Alguien te va a dar un recorrido, yo ya tengo que irme-- dice mientras mira su reloj -Te recogeré en cuanto termines, tienes que avisarme y...creo que eso es todo-- termina y me mira.
-Gracias, no tienes que preocuparte tanto, yo estaré bien y te llamaré cuando acabe-- digo con una sonrisa para calmarlo.
-Bien-- dice y se queda mirándome por un momento, como si esperase que me despidiera de él de otra forma, no lo sé -Te veré más tarde...ah por cierto, te inscribí como Isabella Brown, espero no te moleste, después de todo eres mi esposa-- dice algo nerviosillo.
-Eso está bien, de todos modos te iba a preguntar si podía presentarme con tu apellido porque no quiero que nadie me asocie con... bueno gracias-- digo y trato de sonreír pero me siento incómoda por lo que iba a decir. Nadie en este país conoce el cartel de Londres, no seas tonta Isabella.
-Bien, me voy-- dice Ambrose pero justo antes de poder marcharse llega un chico.
-Hola, buenos días, yo soy Sam y seré tu guía de hoy, es un placer conocerte-- dice mientras me estrecha la mano.
-Yo me llamo Isabella-- digo sonriente.
-Te vendré a recoger más tarde, Bella-- dice Ambrose mientras me sujeta y me da un beso en los labios y, luego de mirar al guía Sam con una mirada que no puedo percibir, se va.
Yo me quedo mirándolo, sorprendida por lo que acaba de hacer y un poco aturdida, pero entonces escucho que alguien carraspea su garganta detrás de mí.
-¿Empezamos?-- pregunta Sam.
-Eh... sí, sí vamos-- respondo y luego empezamos el recorrido.
Pasamos por varios pasillos, aulas, auditorios y los jardines.
-También está el área residencial, pero como no tienes residencia aquí entonces no me molestaré en mostrartela-- dice Sam al terminar el recorrido.
-Está bien, gracias-- digo sonriente -Oye, ¿me podrías explicar un poco más sobre las actividades opcionales?-- pregunto algo confundida.
-Claro, mira-- me empieza a explicar apuntando la hoja de papel -Estas son actividades extracurriculares que puedes hacer, debes elegir por lo menos una y ver que no coincida con tus clases particulares-- termina la explicación.
-Oh, ya entiendo-- digo mirando la hoja, viendo las actividades disponibles.
-Oh, mira, allá está Maddison, ella también está en primer año y están en el mismo curso-- dice mientras sonríe y saluda a la chica -¡Maddison!-- grita para llamarla. La chica nos ve y se acerca.
-Hola, Sam-- saluda la chica al llegar con nosotros.
-Maddison, ella es Isabella y será una de tus compañeras-- dice Sam presentándonos -¿Le podrías mostrar las aulas de sus clases?-- pregunta Sam.
-Claro, mucho gusto Isabella-- dice Maddison mientras toma mi mano -Vamos.
-Bien, vamos-- digo ya siendo arrastrada.
-Oye, ¿de dónde eres? tienes un acento sofisticado-- pregunta Maddison.
-Soy de Londres-- respondo entusiasmada -¿Y tú?-- pregunto devuelta.
-Yo soy de aquí de New York, aunque no de Manhattan sino de Queens-- responde ella con una sonrisa igual a la mía -Oye, no quiero ser metiche ni nada pero...te vi con Ambrose Brown, el multimillonario sexy que solo había visto en revistas de cotilleo, ¿cómo lo conoces?-- pregunta ella igual de entusiasmada que yo, solo que mi entusiasmo se desvanece.
Primero por escuchar de nuevo lo increíble que Ambrose es ante la mayoría de las personas, eso me hace ir confirmando que Ambrose me dice la verdad sobre su vida. Y segundo, ¿cómo le digo que es mi esposo?
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