TIEMPO PRESENTE 4

Las semanas pasaban y entre salidas y regalos para cortejar a Luna, Dante estaba más que seguro de haberse enamorado y que ella era la indicada, salían del restaurante, iban abrazados y caminaban lento hacía el auto.

Dante: Amor, estoy tan feliz contigo.

Luna: Yo igual amor.

Dante: Aunque te hiciste la difícil, me costó trabajo conquistarte.

Luna: Eras un sinvergüenza y un fresco, además usaste a un pequeño niño.

Dante: Jajajajaja te amo Luna, oye amor le he hablado a mi familia de ti y quisiera que los conocieras.

Luna: Pero Dante, es muy prematuro apenas llevamos seis meses.

Dante: Amor yo ya no soy un niño y se perfectamente lo que quiero y tu tampoco eres una niña te amo cariño.

Luna: No se Dante ¿y si no les caigo bien?

Dante: Mi familia es buena y te van a querer como yo y si no lo hacen pues no es suficiente mi amor.

Luna: No quiero que te disgustes con tu familia por mi.

Dante: Eso no pasará te lo juro.

Luna: ¿Y cuando sería?

Dante: Esta semana salgo en viaje de negocios a Canadá y luego España regreso en quince días, te parece a mi regreso.

Luna: Si está bien.

Dante: Quita esa cara amor.

Luna: No me gusta tener que dejar de verte tanto tiempo.

Dante: ¿Qué quieres que te traiga?

Luna: Nada, lo que no quiero es que te vayas pero sé que es tu trabajo.

Dante: Venga acá señorita.

Dante la toma de la cintura y la recarga en el auto y la besa y van intensificando el beso y Dante comienza a besar el cuello de Luna, pero ella para.

Luna: Dante.

Dante: Disculpa, pero Luna yo...

Luna: Entiendo Dante mira yo también te deseo, pero no así, no ahora que sea solo por un momento como esté.

Dante: Si tienes razón será cuando te sientas lista amor te amo.

Luna: Y yo a ti mi vida.

Dante le abre la puerta a Luna y la va a dejar a su casa... VIERNES 6:30 EN LAS OFICINAS DE FERNANDO... él ya estaba listo y llamó a Perla para que se vistiera pies tenían una cena de negocios y la llevaría a ella como asistente, Perla toca la puerta pues Fernando la mando llamar y se levanta no sin antes apagar el computador y se acomoda el saco.

Fernando: Adelante.

Perla: Si señor dígame.

Fernando: Ya son las 6:30 necesito que se vaya a cambiar para la cena de esta noche es a las ocho y no debo recordarle que soy puntal.

Perla: Bien señor deme unos minutos estaré lista.

Fernando la rodea mirándola de arriba hacia abajo.

Fernando: No quiero que se ponga algo con escote, ni atrevido y mucho menos vulgar, póngase algo decente espero que tenga un poco sentido de la moda para una cena de negocios pues vamos a un hotel de prestigio y no a un prostíbulo.

Perla: Disculpe me llamo prostituta.

Fernando: No tengo la culpa de lo que tu diminuto cerebro entienda, ahora ve a vestirte ¡ah!, otra cosa no vayas con la idea de que te presentaré como mi pareja no te hagas ilusiones vas como asistente.

Perla: Lo entiendo perfectamente señor, con permiso.

Sale Perla y llora en el baño particular que ella tiene comienza a vestirse y retoca su maquillaje sin poder creer que a pesar de todo el dinero que tiene sea tan patán y cretino con ella, ya se había hecho a la idea que la odiaba, pero lo soportaba por el pago y ella tenía un departamento que tenía que pagar mes tras mes la renta del mismo junto con Luna.

Fernando: No sé porqué tarda tanto.

Perla entró en un pantalón negro de vestir, una blusa color café clara de manga larga y con el cuello semi cruzado con el botón negro con dorado alrededor muy discreto, los zapatos de tacón no muy altos y del color de la blusa con la punta negra y un bolso negro sencillo y discreto y de joyería solo unos pendientes sencillos.

Fernando: Acaso eres estúpida ¿qué maldita parte no entendiste que es una cena de negocios, mírate eres una ridícula te confundirán con una camarera?

Perla: Estoy vestida como su asistente señor y no tengo vestidos para esa clase de cenas.

Fernando: ¿No tienes boca para decirme que no tenías un atuendo decente idiota?

Perla: Es de lo que dispongo para ser la asistente y ya son las 7:15 debería dejar de insultarme si quiere llegar a tiempo y si no me quiere llevar me haría un favor.

Fernando: Camina inútil.

Entre con ella al elevador y desde que salió vestida lo único que pasaba por mi mente era subirla al escritorio y hacerle el amor, ese pantalón se le veía increíble ajustado que hacía ver su diminuta cintura y sus caderas perfectas, pero la hice sentir mal soy tan idiota tengo miedo de enamorarme esa es la verdad, después de lo de Mildred no quería saber más del amor hasta que llegó Perla me odié pues de reojo vi que se limpiaba unas lágrimas.

Maldito patán, cretino es un imbécil, pero mañana cuando llegué lo único que verá será mi renuncia redactada en su correo la paga es buena, pero no vale más que mi dignidad y ese miserable poco hombre sabrá que a mí no me volverá a insultar.

Llegaron al hotel los dos con los sentimientos encontrados por el choque entre ambos el reloj marcaba un minuto para las ocho cuando llegaron ya en la mesa estaba en punto de las ocho con los inversionistas esperando.

Hostes: Señor Barbarac bienvenido ya lo están esperando por aquí por favor.

Fernando: Buenas noches, señores.

Hombre 1: Buenas noches, mi esposa Emma.

Fernando: Mucho gusto, señora.

Hombre 2: Bienvenido mi esposa Deborah

Fernando: Señora.

Hombre 3: Mucho gusto señor Barbarac mi prometida Regina.

Fernando: Buenas noches.

Hombre 1: ¿Ella viene con usted?

Fernando: Es mi asistente.

Perla: Buenas noches a todos.

Hombre 2: Siéntese por favor.

Perla: No señor muchas gracias yo solo soy una empleada del señor Barbarac y no creo conveniente sentarme con tan distinguidas personas como ustedes no se preocupen procuraré ser invisible en la reunión así que hablen con todo confianza.

Fernando la estaba acuchillando con la mirada y le dio la estocada final.

Fernando: No se preocupe señorita soy perfectamente capaz e inteligente para conducirme solo en la reunión retírese y la veo mañana en la oficina buenas noches.

Perla: Señores, señoras buenas noches, con su permiso señor Barbarac.

Todos se quedaron atónitos ante la actitud del magnate, su padre jamás se comportó así, pero no se atrevían a decirle nada y en un ambiente tenso se realizó la cena.

Perla por su parte tomo un taxi y al llegar al departamento le dio gracias a dios estar sola pues Luna aún no llegaba y se tiró en la cama a llorar hasta que se quedó dormida... 9 de la mañana y nadie estaba en el escritorio y sonrió pues pensó que tenía motivos suficientes para seguir molestando, al abrir la computadora el primer correo que abrió fue el de Perla y se quedó sorprendido, era su carta de renuncia con un archivo adjunto de la agenda de los próximos seis meses y en el escritorio los pendientes que se quedaron anoche ordenados y perfectamente terminados.

En la empresa de Pablo Cervantes, llegaba con una sonrisa de oreja a oreja mientras Pablo le redactaba una carta a sus tías.

Dante: Muy buenos días ¿qué escribes con tanto esmero?

Pablo: Una carta para mis tías, las extraño mucho.

Dante: Ve a verlas.

Pablo: Muy gracioso.

Dante: Me caen muy bien sobre todo tu tía Angelina.

Pablo: Mi tía Angelina, si ella es muy especial.

Pablo recordaba a sus tías y le dolia no verlas como el quisiera, sobre todo a su tia Angelina.

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