ÁGAPE: Amor absoluto, entrega total.
Una hacienda próspera llamada LOS ALAZANES, eran conocidos por su cría de caballos pura sangre y de carreras, ganaderos y empresarios, ubicada en las afueras de Guadalajara vivían La Familia Cervantes Murray eran tres hermanos dos mujeres y un hombre, la mayor MATILDE EVANGELINA CERVANTE, el varón PABLO ANDRES CERVANTES, y la menor LUZ ÁNGELA CERVANTES; las hermanas se quedaron solteras el único casado era su hermano con una bella mujer, pero ambiciosa y perversa, le dio un hijo varón antes de abandonarlo para irse con otro hombre dejando una carta infame; a pesar de mucho rogarle y decirle cuánto la amaba lo dejo.
Al leer la carta infame de inicio a fin diciéndole que solo le daba asco, cada palabra, cada línea, llena de odio él solo pensaba en morirse, estaba enloquecido tirando todo a su paso, maldiciendo a esa mujer, arrancaba la hojas de los libros que después mandó sacar y acto seguido los quemo.
Pablo: RUFINO, RUFINO
Rufino: Dígame patrón.
Pablo: Trae hombres para que saquen toda esta basura de aquí, no quiero un solo maldito libro en la hacienda desde hoy, que esperas muévete.
Rufino: Sí patrón enseguida.
Pablo seguía bebiendo y fue al patio para ver como las llamas consumían los libros mientras pensaba para sí Mi hijo no vivirá en esa sociedad podrida y llena de maldad. La biblioteca fue recogida por los empleados no quedó un solo libro en toda la hacienda, cubrieron los pocos muebles que quedaron y la puerta fue cerrada con llave.
Llevaba un mes embriagado, caminaba por toda la hacienda como león enjaulado, por la noche se le escuchaba gritar, maldecir y llorar todos creían que su patrón había perdido la razón; hasta que una noche se bañó, se afeitó, tomó café sin azúcar se cambió de ropa, entró a la recámara de su hijo que dormía profundamente lo miró y le dio gracias a Dios qué el niño se parecía a él, lo tomó en brazos y salió lleno de rabia sus hermanas despertaron e intentaron detenerlo, pero fue inútil su hermano está lleno de oído, ciego de ira y sed de venganza.
Evangelina: Pablo ¿qué vas hacer?
Pablo: Llevarme a mi hijo.
Ángela: ¿A dónde?
Pablo: A la montaña donde no le alcance la mentira y el engaño.
Evangelina: Escucha, estás loco tu no puedes hacer eso.
Pablo: ¿Por qué no?, es hijo mío, mío solo nunca oirá hablar de su madre, vivirá limpio al margen de esa sociedad podrida, sin libros ni ideas falsas.
Evangelina: Eso es absurdo vas a ser de tu hijo un animal salvaje.
Pablo: Sí, pero un animal feliz.
Pablo seguía a cargo de la hacienda, tenía como administrador a Domingo Hernandez, siempre llevaba un trapo para secarse el sudor y mas cuando estaba frente a Pablo pues aunque era joven lo admiraba y respetaba y por un poco de miedo, tenía una hijo al que mando a estudiar a la capital su nombre era Julio Hernández, ere época de cosecha hacían fiesta y Pablo junto a sus hermanas convivían con todos los empleados y jornaleros y a pesar del tiempo y de todo Pablo tenía amigos.
Amigo 1: Tus fiestas de cosechas son las mejores Pablo.
Amigo 2: Y son las más abundantes.
Amigo 3: Y tienen buen pago por su trabajo por eso todos tus trabajadores los quieren mucho.
Amigo 1: Canta algo Pablo, hace mucho que no lo haces y tienes buena voz.
Amigo 2: Una de mucho amor.
Amigo 3: Una de mujeres, uno a veces las quiere matar, pero como se necesitan.
Pablo: No seas idiota el amor no existe, todas las mujeres son basura y aquí no se habla de amor y menos de mujeres.
Amigo 1: Ya olvida lo que hizo.
Amigo 2: Con tantas mujeres que hay en el mundo, y aquí en el pueblo muchas mujeres desean ser la señora Cervantes.
Pablo toma su guitarra y se va molesto; al término de la fiesta Pablo se llevaba a su hijo a la montaña.
Muchas más cosas estaban por pasar muchas vidas se iban a entrelazar en un Mundo de Fieras donde vencería el mas fuerte.
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