POR HAMBRE

Ella era una chica huérfana de padre y madre, salió del orfanato a los 16 años, buscó trabajo, pero nadie le daba por su edad, barría banquetas de algún negocio, o lavaba platos en algunas fondas de baja categoría, pero los hombres solo la miraban con deseo y sé salio de trabajar en esos lugares, dando tumbos de aquí para allá lo encontró a él quién la usaría solo para su satisfacción.

Belinda: Dios mío ayúdame, tengo hambre.

Hombre: Hola muñeca ¿estás sola?

Belinda caminaba más rápido y el hombre avanzaba en coche.

Belinda: ¡Ay Dios ayúdame!

Hombre: No tengas miedo muñeca, no voy a hacerte daño.

Belinda: Por favor no me moleste.

El hombre se baja y la sostiene del brazo, en cuánto la vio a la cara sabía que era demasiado inocente y sin malicia, era bella y sus ojos hermosos no la dejaría ir la quería para él.

Hombre: ¿Tienes cara de hambre, tienes hambre?

Belinda: Sí señor.

Hombre: Mira no soy rico pero por lo menos comerás tres veces al día.

Belinda: No gracias señor.

Hombre: Vivo en un edificio familiar, hay muchas familias ahí no tengas desconfianza mee puedes ayudar hacer el aseo.

Belinda: ¿Un trabajo?

Hombre: Así es un trabajo.

Belinda: Gracias señor.

Hombre: Vamos entonces yo también tengo hambre.

El hombre se llevó a Belinda y los primeros seis meses fueron un sueño para Belinda, pero después se convirtió en un infierno de constantes abusos y golpes, ella aún recordaba la noche que tuvo su primera vez con aquel hombre, lloró por un mes entero.

Hombre: ¿Ya acabaste de limpiar?

Belinda: Sí voy a preparar la cena.

Hombre: No, ven aquí.

Belinda lo miraba esperando que le dijera que tal vez quería algo especial para cenar.

Belinda: ¿Quieres que haga algo especial para la cena?

Hombre: ¿Algo especial?, sí quiero algo especial ven.

La tomó de la mano y la llevó a la recámara cerro la puerta y puso el candado, la rodeo mirándola con deseo, olía su cabello y ella se puso nerviosa, la tomó de la cintura por la espalda y tocó sus caderas, luego sus senos, la volteó y ella lloraba, no le importó y la beso luego bajo a su cuello y ella se apartó de él.

Belinda: Señor por favor no me gusta lo que hace por favor ya no lo haga.

Hombre: Es hora de que me pagues todo lo que hice por ti muñeca.

Belinda: Déjeme ir, buscaré un trabajo y y pagaré.

Hombre: No cariño quiero que me pagues tú y así lo harás vas a complacerme hasta que yo quiera.

El hombre la empujó a la cama y solo se oyó su grito de dolor, el dolor de los abusos casi desde que llegó.

Belinda: No señor, no por favor, NOOO.

Hombre: Eres mía Belinda y me perteneces, aunque no lo creas yo te quiero de verdad, anda prepárate y prepara la cena.

Un año y medio de abusos y golpes, hasta que huyó de él; después de un mes ya casi no tenía fuerzas, su vestido estaba viejo y roto estaba descalza pues solo salió con lo puesto, tenía mucha hambre y llegó al parque que llamaban hundido por su ubicación camino abajo, era punto para algunas chicas que era mujeres públicas, dos de ellas la miraron cuándo apenas caminaba y luego se desmayó corrieron para ayudarla.

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