LA LLEGADA DE LA MAESTRA

Evangelina esta nerviosa sale al balcón que da a las caballerizas en la Hacienda de Los Alazanes al llamar a Margarito el hijo de Rufino recien fallecido un año atrás, se quita el sombrero y luego le cae una maceta en la cabeza y se cae al suelo sobando su cabeza.

Evangelina: Margarito, Margarito dónde se meterá ese flojo MARGARITOOO.

Margarito: Aquí estoy niña.

Evangelina: ¡Cómo!, el camión estará llegando al pueblo y ti ahí acostado ya sabes que no me gustan los flojos.

Margarito: Pero niña es qué yo...

Evangelina: No quiero disculpas, vete ahora mismo ¡y límpiate un poco cochino!, que dirá la señorita si te ve así anda.

Evangelina se mete y Margarito se levanta y se sacude y luego se pone el sombrero.

Rufino: Sí niña, debía decirle que del cielo están cayendo macetas.

Evangelina está en la planta alta llamando a Jacinta en voz alta está aparece atariada y con escoba y sacudidor en mano.

Evangelina: Jacinta, Jacinta.

Jacinta: Pues ¿qué pasa, qué sucede?

Evangelina va bajando por las escaleras para hablar con Jacinta.

Evangelina: Hay no te había visto, es que estoy de unos nervios que parece que tengo hormigas por todo el cuerpo.

Jacinta: Pos pa' qué le cuento como esta la niña Angelina, ¡tiene un día!

Evangelina: Sí.

Jacinta: ¡Uy!, hoy la trae con el vals de Alejandra, desde que amaneció puritita Alejandra.

Evangelina: No puede ser.

Jacinta: Cómo cuando se hecho encima aquel reloj y el otro día que le hecho polvora a la chimenea creyendo que era carbón, lo oye, Alejandra.

Se oye un estruendo y es que se le cayó ha Ángela la vajilla y responde en voz alta desde el comedor.

Evangelina: ¡Ay dios mío!, Ángela ¿qué haces?

Ángela: Estoy preparando la vajilla antigua.

Evangelina: ¡La Isabelina!, virgen santísima, déjala Angelina.

Jacinta: No puede ser.

Evangelina: Esta niña me va a matar, esta criatura no tiene enmienda, ¡válgame dios!, se ha salvado algo niña.

Angela esta en el suelo recogiendo la vajilla.

Ángela: Cálmate, era la de plata voy a guardarla.

Evangelina: NO, deja que la guarde Jacinta tú tienes manos de mantequilla.

Ángela se levanta molesta y da un zapatazo en el suelo.

Ângela: No me dejas hacer nada.

Evangelina: ¡Mira mejor vete, pero manos arriba!

Jacinta: Voy a recoger.

Evangelina apenas escucha que arranca el carro.

Evangelina: Hay este Margarito, va a llegar tarde ¡qué día señor, qué día!

Llega Olivia bajando del camión un maestro la espera y Margarito se acerca.

Margarito: Disculpe, ¿usted es la señorita Rivera?

Olivia: Sí, Olivia Rivera.

Margarito: Me mando la señora a buscarla por allá tengo el carro ¿cuáles son sus maletas?

Olivia: Solo es una, la café.

Margarito va por la maleta y el maestro se acerca para hablar con ella.

Maestro: Señorita, permítame presentarme soy Humberto Solís maestro de la Primaria del pueblo.

Olivia: Encantada colega yo también soy maestra de escuela.

Maestro: Me lo temía, ¿la contrató la señora Cervantes supongo?

Olivia: En efecto gracias a unos amigos.

Maestro: No vaya señorita, no vaya, ay no vaya todas esas personas están locas, a mi me costo que me rompieran está pierna.

Margarito: Ya parele maestro, no se meta donde no lo llaman, venga señorita no le haga caso.

Caminan rumbo al carro y el maestro los va siguiendo.

Maestro: Señorita Rivera no vaya, yo se lo digo por experiencia, eso no es para usted, no hay nada que hacer ahí.

Margarito: Callese la boca ya maestro, sigame señorita.

Maestro: Por favor hágame caso no vaya.

Margarito: Mira no más parece perico que bárbaro.

Se detiene el maestro y le sigue hablando ellos van al carro y el Maestro le grita.

Maestro: A mi me rompieron la pierna a usted quién sabe que le vaya a pasar, EN ESA CASA HAY MUCHOS LOCOS, OIGAME SEÑORITA, ACUERDESE QUE EL QUE NO OYE CONSEJO NO LLEGA A VIEJO SEÑORITA.

Margarito pone las maletas en el Jeep y le ayuda a Olivia a subir.

Olivia: ¿Por qué dice eso?

Margarito: No le haga caso ese maestro está bien loco, la señora y la señorita son dos almas de dios.

Olivia: Y dígame ¿es joven la señorita?

Margarito: Todavía no cumple los 65.

Olivia: ¡Ah yo creí que era hija de la señora!

Margarito: ¡Cómo va a ser hija de la señora, si la señora también es señorita!

Olivia: Cómo esta eso ¿qué no es viuda?

Margarito: Pues si, parece que tenía su novio allá en España y se caso por correspondencia.

Olivia: ¡Ah ya entiendo!, por poderes.

Margarito: ¡Andele!, y quién sabe qué paso, pero cuando venía para acá se murio todotito.

Olivia: Pobre señora, como se quedaría.

Margarito: Pos como novia de pueblo, vestida y alborotada.

Ambos se ríen y Margarito arranca el carro.

Olivia: Jajaja, sabe me cae usted muy bien ¿cómo se llama?

Margarito: Pos Margarito para servirle, y ya verá la hacienda es muy bonita.

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