LO INMORAL

La tía Ángela adelantó el reloj marcando las cuatro de la tarde, le gustaba oír su música, Evangelina venía de la cocina.

Evangelina: Ángela, deja en paz ese reloj ya estás bastante grandecita para andar haciendo travesuras.

Ángela: ¿Y qué?, me gusta su música.

Evangelina: Las campanadas no son música, las campanadas...

Ángela: Hay no me vayas a dar un discurso.

Evangelina: ¡Niña!, más respeto soy tu hermana mayor, yo estuve casada sí, sé lo que me vas a decir, pero si mi pobre esposo no pudo dejarme ninguna experiencia de casada, me dejó a cambio una larga experiencia de viuda.

Ángela: Total que estamos iguales.

Evangelina: Para la naturaleza sí, pero para la sociedad no; por qué yo, firme unos papelitos.

Olivia bajaba en toalla de baño y una toalla en su cabeza y rascándose sin parar.

Olivia: Señorita Evangelina, ayudeme por favor.

Pablo: ¡Que es ese escándalo!

Olivia: ¡Que horror!, me estaba bañando me vi y estoy llena de bichos por todo el cuerpo.

Evangelina: ¡De bichos!

Evangelina y Ángela se acercaron y la revisaban.

Ángela: Serán chinches o garrapatas el monte está lleno.

Pablo: Sube y encuerate verás que pronto te los quito.

Ángela: ¡Que modo de hablar, no se dice encuérate sino desnudate.

Evangelina: Ángela deja que sea la señorita Rivera la que lo corrija, usted no se preocupe venga, Ángela trae un puro.

Ya en el cuarto Olivia estaba boca abajo y le quitaban los bichos con el puro mientras le informaban de la situación actual de Pablo y por qué debería hacerlo más rápido.

Ángela: ¡Aquí hay una dame, dame!

Olivia: Ayyy, me está quemando.

Ángela: Es que si no las quemó no salen.

Olivia: ¡Cuantas molestias les estoy causando!

Evangelina: Muy poca, comparada con la que usted se toma por nosotros para domesticar al niño.

Olivia: Es mas fácil de lo que creí ¡ayyy!, Pablo es tan puro, tan limpio sin malicia ¿están seguras que hacemos bien sacándole de ese mundo donde vive feliz?

Ángela: Desgraciadamente sí.

Evangelina: La madre murió hace unos meses y dejo una gran fortuna y lo nombró a él heredero universal, convirtiéndose ahora en uno de los hombres mas ricos del mundo.

Olivia: ¿Y él lo sabe?

Evangelina: No.

Ángela: Y lo peor es que los parientes de ella dicen que Pablo es un retrasado mental y lo quieren declarar incompetente para quedarse con todo.

Olivia: Retrasado mental ¡que canallas!

Evangelina: Se basan en la conducta de nuestro difunto hermano y en la nuestra aseguran que estamos locas verdad Ángela.

Ángela: Y no lo estamos no, así qué ambas familias se han unido para arrebatarle lo que le dejaron solo a él los padres.

Olivia: Espero que tendrán un buen abogado.

Evangelina: Naturalmente, el hijo del holgazán de nuestro administrador un muchacho muy inteligente y de toda nuestra confianza.

Era verano y se sentía calor, esa tarde estaban en el lago Olivia leía un libro y Pablo nadaba iba despacio y luego la salpico de agua.

Pablo: Ay va el agua.

Olivia: Majadero, tenías que ser tú, ¿ya hiciste la tarea?

Pablo: No, no tuve tiempo.

Olivia: ¡Bonita contestación!, me prometiste estudiar hasta las doce.

Pablo: Acaban de sonar, conté las campanadas y hasta la última no me levanté.

Olivia: ¡No es cierto!, a menos que tu tía haya adelantado el reloj.

Pablo: Además, apretó el calor y me estaba sofocando en la hacienda, mejor vente a nadar está muy sabrosa el agua.

Olivia: No he traído traje de baño.

Pablo: ¡Traje!, ¿tú te vistes para bañarte?

Olivia: ¡Tú no!

Pablo: No estoy loco sonza ¿y pa' qué te vistes?

Olivia: Pues porqué es la costumbre, no voy a bañarme desnuda.

Pablo: ¿Y por qué no?, eres joven, fuerte, sana.

Olivia: Pero, no se trata de eso.

Pablo: Ah entonces yo tampoco me baño.

Olivia: ¡NO!, si sales me voy.

Pablo: Pos' no entiendo ¿por qué te asustas de qué?...

Olivia: Por qué es inmoral.

Pablo: ¿Y qué quiere decir inmoral?

Olivia: Pues lo deshonesto, lo contrario a las buenas costumbres, la falta de respeto a la sociedad.

Pablo: Pos' yo no entiendo de eso, pero el otro día que mis tías te enseñaron un retrato mío encuerado; digo desnudo bien que te reiste ¡qué si yo era un amor, que sí muy lindo!, jajajaja.

Olivia: Jajaja, pero entonces tenías cuatro meses.

Pablo: ¡Ah es cosa de tiempo!, ¿y ha qué edad uno es inmoral?

Olivia: Algunos empiezan muy jóvenes, tú no has empezado todavía.

Pablo: ¡Pero tú sí!, pos' si no podemos bañarnos juntos, y yo todavía no soy inmoral, es por qué tú sí lo eres ¿a dónde vas?

Olivia avienta el libro y se va hacía otra piedra más grande solo se ve su cabeza y comienza a quitarse la ropa.

Olivia: Es verdad.

Pablo: ¿Y por qué te enojas?

Olivia: No Pablo, no me enojó, en el fondo yo también soy como tú, nacemos desnudos y son los malos pensamientos y las ideas sucias las que nos hacen vestirnos ¡yo también quiero ser como tú siquiera una vez!

Olivia se lanza al agua y comienzan a nadar.

Pablo: Apúrate.

Olivia: ¡Ayyy!, está fría

Pablo: El agua baja de la montaña, nada para que se te quite el frío.

Nadaron y jugaron por una hora y ya vestidos se disponían a irse.

Olivia: Estoy tan feliz.

Pablo: ¡A poco no estuvo padre la nadada!

Olivia: Divina.

Pablo: Pos' todavía tengo que enseñarte más cosas, a cazar, a seguir la huella del coyote, y entender lo que cantan los pájaros.

Olivia: ¿Tú conoces el idioma de los animales?

Pablo: ¡Uy!, es muy fácil solamente tienen cuatro palabras, una pal' peligro, otra pa' tragar, otra pa' atrapar a los machos y otra pa' llamar a la hembra.

Olivia: ¡Ah sí!

Pablo: Sí, y los perros dicen más, ellos ríen, lloran, te dice si está contento, yo los entiendo muy bien por qué me he criado entre ellos.

Olivia: Y aparte de los perros no tuviste otro compañero.

Pablo: Sí, una venada y tenía los ojos con los tuyos, mansita, mansita, hasta que llego el tiempo en que madura la fruta ¿tú sabes lo que pasa en este tiempo allá arriba en el monte, los animales se llenan de fiebre, oliendo el aire, se les pone la mirada como la gente en ese tiempo no se les debe matar?

Olivia: ¿Y la venada?

Pablo: Se iba para el monte sin mirar atrás.

Olivia: Comprendo.

Pablo: ¿Qué vas a comprender?, no más lo qué dicen tus libros, si vieras las noches de luna entre el ruido de los machos y que se pelean hasta hacerse pedazos, se convierte en un verdadero mundo de fieras.

Olivia: ¿Y la venada?

Pablo: Pos, volver con su hijo mansita, mansita, otra vez se pasaba el día echada lamiendo y lamiendo con los ojos fijos en él como recordando ¿cuántos hijos tienes tú?

Olivia se puso triste por recordar su pasado y como aquel hombre la sometía por un plato de comida.

Olivia: Yo, ninguno.

Pablo: ¿Por qué no?, ya eres grande.

Olivia: Las mujeres tenemos que saber esperar si no lo hacemos nos dicen qué somos malas.

Pablo: Jajajajaja, que chistoso la venada tenía hijos todos los años y nadie le dijo que era una mala venada ¿qué te pasa?

Olivia se le rodaron unas lágrimas y Pablo la quiso abrazar.

Olivia: Nada sueltame.

Pablo: Vía ¿estás llorando, qué te hice algo malo?

Olivia Al contrario, que solo soy una pobre maestra estúpida vine a enseñarte y eres tú el que has enseñado que la vida puede ser más hermosa de lo que creía.

Pablo: ¿No era más qué eso?

Pablo sentía una electricidad por el cuerpo que jamás había sentido esas sensaciones eran nuevas para él, pero no le era desagradable.

Olivia: Suéltame Pablo.

Pablo: No, si estás sintiendo lo mismo que yo, está llama que te está quemando por dentro.

Se escucha el cantar de un pájaro en una rama del árbol y ambos voltean.

Olivia: Suéltame te digo.

Pablo: ¿Sabes lo que dice?, está llamando a su hembra.

Pablo la besa de manera salvaje y puesto que no sabía besar todavía ese era su primer beso dado a una mujer y sin querer mordió sus labios, pero él lo disfruto cono algo nuevo.

Olivia: ¡ANIMAL, BRUTO!

Olivia salió corriendo y Pablo solo la vio irse y se regresó a la cabaña con un mar de preguntas y emociones; mientras Olivia llegaba a la hacienda entró por el jardín y estaban ahí las tías de Pablo.

Evangelina: Vía.

Ángela: Señorita ¿qué le ocurre?

Olivia: Nada, ese bruto de Pablo que de pronto me abrazo y de pronto me...

Evangelina: ¡No, me diga que se atrevió a besarla!

Olivia: No, a besar no se ha enseñado todavía... le mordió.

Entró en la hacienda corriendo y las hermanas siguieron conversando.

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