Episodio 16: Petición

^^^Fanny Hawk.^^^

Pasé el resto del día en piloto automático, dejando nuestras cosas a un lado mientras poníamos en pie nuestras tiendas de campañas.

Tenemos dos, así que dormiremos por separado, cada uno en la suya propia, era lógico que lo hiciéramos, pero aun así no pude evitar sentirme decepcionada.

¿Qué esperabas, Fanny?

¿Dormir acurrucada con tu hermano?

Eso nunca ocurriría, ni aunque el mundo comience a hundirse en lava, nunca ocurrió antes y no lo hará ahora.

Siempre tuvimos habitaciones separadas, por lo que nunca fue necesario, ni aun cuando era una niña y le temía al monstruo debajo de mi cama, ir con mi hermano para sentirme a salvo. No, solo cerraba los ojos y esperaba que el sueño venciera al miedo, lo que eventualmente, después de un largo rato, siempre lo conseguía.

Escupo el agua de mi boca, terminando de quitar los rastros de pasta dental porque acabo de cepillar mis dientes para irme a dormir. Mi celular tiene la batería muerta, y creo que prefiero dejarlo así, mi amiga sabe que no acostumbro a llevarlo siempre conmigo, así que dudo que envíe algún mensaje.

Ella estaba feliz por mí, diciendo que su sueño era vivir en una cabaña rodeada de enormes árboles.

Nuestra familia no lo estaba tanto, disgustados con nosotros por vender la casa, incluso esperando en última instancia recibir una parte del dinero obtenido por la venta.

Matt y yo decidimos ignorarlos, pero desde entonces siguen enviando mensajes, uno de los motivos y el más importante del porqué no estoy interesada en revivir la batería de mi celular.

Camino hacia mi tienda de campaña, es lo suficientemente grande para mí, pero tendría que dormir abrazada a mi hermano si este decidiera unirse a mí.

Otra vez, algo que nunca ocurrirá de todos modos.

—Buenas noches, hermano.—Me giro a verle antes de entrar a la tienda, sintiéndome un poco estafada porque creo que ha olvidado la petición que le hice en el auto.

Le veo asentir con la cabeza, eso es todo.

Entro en la estúpida tienda de campaña con mis ilusiones por los suelos, no iba a recordarle lo que le había pedido, eso me haría ver como si estuviera demasiado interesada en ser besada por él.

Me recuesto por encima del saco de dormir, viendo hacia arriba con una linterna encendida en mis manos. Dudo que pueda dormir pronto, no cuando siento este mal sabor de boca.

No debí esperar que realmente cumpliera con su palabra, pero se trataba de Matt. Mi hermano nunca había faltado a una de sus promesas conmigo.

No es como si lo hubiera prometido, pero se acerca al punto.

—Solo duérmete, Fanny.—Me digo a mí misma.

No puedo quejarme, no puedo hacer absolutamente nada ante esto porque me arriesgaría a mostrar mis verdaderos sentimientos.

Y eso no puede ocurrir, jamás.

Apago mi linterna y cierro mis ojos, no tengo frío y la tienda de campaña me protege de la brisa nocturna por lo que intento dormir sin meterme en el saco de dormir.

No sé cuánto tiempo pasa cuando siento que alguien entra en mi tienda de campaña.

Mi corazón salta, se vuelve loco con sus latidos frenéticos porque solo hay una persona que entraría aquí.

Mantengo mis ojos cerrados porque de todos modos la oscuridad no me permitirá ver nada, pero lo siento sobre mí, encerrando mi cuerpo en esta monstruosa jaula humana, inamovible.

—Conseguirás un resfriado por dormir fuera del saco.—Su aliento golpea mi rostro, sintiendo el aroma de la pasta dental, demasiado fresco y tentador.

—No estaba durmiendo.—Susurro.

—¿Estabas esperando por mí?

Resoplo entre una risa fingida, tal vez un poco tímida también porque su calor corporal enciende mi cuerpo, volviéndome ansiosa y deseosa por su atención.

—¿Este es tu lado narcisista hablando?.—Pregunto con humor.

—Quién sabe, has alimentado demasiado esa parte con tu loca obsesión conmigo.

—No estoy obsesionada contigo.—Rechazo sin durar, aunque obviamente es una pésima mentira de mi parte.

—Eres una mentirosa profesional, casi me haces dudar. La palabra clave aquí es casi.

—Oh, eres un idiota.—Intento moverme para echarlo de aquí, pero otra vez, es como un muro imposible de derribar. Mantiene mi cuerpo cautivo bajo el suyo, sin tocarme, pero soy yo quien lo toca en mi pobre intento de salir.—Eres jodidamente molesto, ¿lo sabías?

—Sí, alguien me lo recuerda siempre.—Dice, no necesito saber de quién habla porque sé que se refiere a mí.

—Bien, porque esa persona tiene razón.—Intento quitármelo de encima, nuevamente sin obtener resultados positivos.

—¿Podrías dejar de retorcerte como un gusano?

—¿Podrías hacerte a un lado y dejar de robarme el aire?—Pregunto casi medio molesta.

—Me voy a marchar una vez que te dé las buenas noches, pero sigues obstaculizando mi objetivo.

—No estoy...—Me quedo sin palabras, o tal vez sus labios no me permiten terminar mi oración.

Me está besando, lo está haciendo como lo habíamos acordado en el auto, pero entonces mi cuerpo se congela porque había esperado un beso inocente, un simple roce en los labios.

Algo que absolutamente no hace, no cuando con demasiada facilidad introduce su lengua y me roba un gemido de los labios.

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Comments

Martha Divas Delgado

Martha Divas Delgado

wooooooooo estoy comiéndome las uñas autoraaaaa

2023-11-22

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