^^^Fanny Hawk.^^^
Cuando termino de limpiar los restos de lágrimas y mocos de mi rostro, tomo el café caliente y trago un par de sorbos que lastiman mi lengua.
—Mierda, esto está caliente.—Me quejo.
—Ya no eres una niña, bebe con cuidado.
—Quemarme por café caliente se encuentra en la última fila de mis preocupaciones, Matt.
—No te excusa para ser despistada.
—No soy despistada, solo tengo otra cosa en mi cabeza, ¿por ejemplo? La muerte de papá y mamá.—Más lágrimas vuelve a aparecer cuando lo menciono.—Mierda, esto es un asco.
—Ven aquí.
No necesita que lo diga dos veces para ir con él, me levanto de mi lugar y me siento a su lado. Su brazo rodea mi cintura, acercándome a su cuerpo, apoyando mi cabeza en su pecho mientras suelto un quejido de dolor, lloro en silencio, o al menos lo más bajo que me permito.
Me aferro a su camiseta negra, escondiendo mi rostro en su pecho porque odio que los demás me vean llorar. No lo hago, normalmente no acostumbro a llorar, pero la muerte de nuestros padres supera cualquier tipo de dolor que haya sentido hasta ahora.
—Solo quiero que termine.—Mi voz suena ronca, dolorosa, con el nudo en mi garganta sintiéndose casi asfixiante.
—Pasará, no pronto, pero lo hará.—Acaricia mi espalda, entregándome el consuelo que necesito.
—Se supone que eres un psicópata, no deberías molestarte en intentar hacerme sentir bien.
—Lo hago porque ahora solo me quedas tú. Tal vez no estoy sintiendo el mismo tipo de dolor, pero sigue habiendo cierto tipo de sufrimiento por papá y mamá.—Le escucho decir mientras sigue acariciando mi espalda, sintiéndome pequeña y segura en sus brazos.—Estoy absolutamente seguro de que no quiero volver a pasar por esto, no contigo. Perderte sería lo último que necesito ahora.
—No voy a morir, al menos no pronto. Tú tampoco puedes hacerlo, no puedes dejarme atrás.
Le veo asentir sin necesidad de dar una respuesta verbal, entonces toma el pedazo de queque que había pedido para mi desayuno y me lo entrega en las manos, también acerca mi café para que este quede enfrente de mí, a un lado del suyo.
—Come, después de esto tendremos que llamar a los demás.
—Ok.
Termino en el desayuno en silencio, mi hermano también lo hace. Después de pagar salimos de la cafetería y tomamos un autobús para ir a casa.
Cuando llegamos a nuestro hogar, una ola de recuerdos golpea mi corazón con fuerza, pero me niego llorar en esta ocasión. Intento mantenerme firme cuando Matt toma el teléfono y comienza a esparcir la noticia, dándole aviso a nuestros familiares más cercanos, dejando de lado a la tía Mary.
Luego de llamar al último miembro de la familia, mi hermano deja el teléfono descolgado para evitar las incontables llamadas que nos harían pidiendo los detalles. Ya es horrible hablar sobre la muerte de papá y mamá, ahora sería el colmo dar detalles sobre sus muertes cuando la herida todavía se encuentra fresca.
—Voy a darme un baño y a cambiar mi ropa.—Le aviso sin esperar su respuesta, solo subo a las escaleras y llego al cuarto de baño del segundo piso.
Me encierro en el baño y comienzo a quitar hasta la última prenda de ropa que tengo, luego me quedo en la bañera durante la próxima hora, llorando y gritando hasta que mi cuerpo comienza a doler por estar demasiado tiempo bajo el agua fría.
Salgo de la ducha solo cuando siento que he terminado de llorar todas las lágrimas que mis ojos podían exprimir. Me duele la cabeza y mis manos tiemblan, tal vez por el frío, o por algo más, no quiero encontrar una respuesta ahora.
Voy a mi habitación para ponerme un nuevo conjunto de ropa, uno más formal porque estoy segura de que un par de minutos los demás se encontrarán tocando el timbre de nuestra casa.
Bajo las escaleras cuando estoy lista y me encuentro con mi hermano a mitad de camino.
Matt también se ha cambiado de ropa, ahora con una camisa y unos pantalones negros. Incluso se ha afeitado, pareciendo tan joven como es, como un tipo de 19 años que se encuentra en su segundo año de universidad y que pronto cumplirá los 20.
—Te ves bien.—Le digo.
—Me gustaría decirte lo mismo.
Se me escapa una sonrisa.—He tenido mejores días, hoy no es uno de ellos.
—Lo sé.
—¿Venías a buscarme?
Asiente.—Estabas tardando.
—Me estaba duchado.
—Una hora es demasiado para una simple ducha.
—Lo sé.
Matt entrecierra los ojos, buscando algo en mí, tal vez pensó que podía atentar contra mi propia vida, a fin de cuentas, mis padres lo eran todo para mí y nunca había tenido una relación demasiado cercana con mi hermano. Siempre le había temido por su condición, aunque eso ahora tiene que quedar en el pasado porque ahora es todo lo que tengo.
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Comments
Dannia
Esta bien interesante
2023-12-07
3