^^^Fanny Hawk.^^^
Me estoy muriendo por dentro, no puede saber que lo siento, me niego a creer que ha descubierto mi amor cuando he intentado esconderlo del mundo, de él, sobre todo de él.
Matt se ríe.—Estás pálida, hermana.
Trago la saliva que se ha reunido en mi boca, buscando una respuesta, necesito responder, de otro lado estaré afirmando sus acusaciones.
—¿Te has vuelto loco?.—Mi voz suena burlona, como siempre, o eso intento hacerle creer ahora porque me estoy ahogando en lo más profundo de mi alma.—En serio debes estarlo si crees que puedo en algún momento verte, o considerarte mi dios. Eres importante en mi vida, sí, pero solo porque eres mi hermano, si no lo fueras estaría alejada a más de 200 metros de ti, pero bueno, no puedo culparte por este lado narcisista tuyo, porque otra vez, no eres normal, estás enfermo.—Señalo mi cabeza, dándole a entender mi punto.
—Es impresionante lo rápido que puedes recomponerte, luciendo bastante natural y creíble, aunque...
—¿Qué?.—Estoy prácticamente gruñéndole a estas alturas, cabreada por ser arrinconada de esta forma por la única persona que puede desmoronar mi farsa.
—Aunque no soy nuestros padres, ellos creían tus mentiras, yo no.
—¿Qué te hace creer que estoy mintiendo?
—Siempre mientes, sin apartar la mirada del otro, sin sonrisas y con el ceño fruncido como ahora.—Alza su mano para que sus dedos toquen mi ceño.—Lo haces porque en algún punto escuchaste que las personas acostumbran a reírse cuando mienten, se ponen nerviosas o tartamudean. Así que tú no cometerías ese error, no les darías a nadie la posibilidad de leerte, el problema, Fanny, es que yo estaba contigo cuando empezaste a decir mentiras ocultando este tipo de conductas, estaba contigo cuando aprendiste a manipular a nuestros padres para que todo estuviera a tu favor.
—Yo nunca hice eso, eran mis padres.—Es una mentira a medias, porque manipular es una palabra demasiado drástica para las pequeñas mentiras que le decía a papá y a mamá para que estos no me castigaran por una que otra travesura.
Su dedo todavía se encuentra en mi ceño, acariciando este, el movimiento y su toque me confunden, sé lo que siento por él, solo no quiero pensarlo ahora. Así que intento relajar mi expresión para que aleje su mano de mí.
—No estés enfadada, no por Carla.—Pide, llevando su mano hacia mi mejilla, un solo dedo roza mi piel en el más suave recorrido y pone mis pelos de punta.—No me gusta que estés enojada conmigo.
—¿Por qué?
—¿Tiene que haber un motivo?
—Quiero un motivo.
—Eres demasiado exigente, abejita. No serás popular con los chicos.
—Soy lo suficientemente popular con ellos, no necesito más atención.—Mi respuesta le hace fruncir el ceño.—¿Eso te molesta?
—No debería, pero lo hace.
—¿Por qué?
—¿Por qué quieres un motivo?
—Porque sí.
—Esa no es una verdadera respuesta.
—Lástima por ti, es todo lo que tendrás.
—También eres muy injusta.
—La vida nunca ha sido justa, no voy a cambiar sus reglas.
Siento su dedo bajar, deslizándose desde mi rostro hacia mi cuello, deteniéndose en mi pulso.
—¿Qué estás haciendo?.—Pregunto.
—No quiero que estés molesta conmigo.
—Otra vez, ¿por qué?
—Porque no me gusta.
—No es una respuesta convincente.
—Es la única que tengo para ti.
—Matt, déjame ir. Quiero entrar a mi habitación.
—Ven a dormir conmigo esta noche.—Dice como si estuviéramos hablando del clima, demasiado natural.
—¿Disculpa?.—Mi corazón se agita.
—Acepto tus disculpas, ahora ven conmigo, todavía debemos escribir el discurso de despedida para papá y mamá.
Así que era eso, por eso me quiere en su habitación, para escribir todo lo bueno que hicieron nuestros padres en vida. Obviamente, quiero hacerlo, solo nosotros fuimos testigos de primera fila en sus vidas, papá y mamá eran verdaderos ángeles, siempre intentando ayudar al prójimo y la familia, nuestra familia debe saberlo.
Tienen que saber que Freddie y Jaida Hawk eran las personas más maravillosas que han pisado esta tierra. No solo eran un matrimonio feliz y amoroso, también fueron los mejores padres que alguien podría llegar a desear.
—Escribiré mi discurso en mi habitación, tú puedes hacer el tuyo por separado.—Le digo, todavía levemente resentida por el asunto de Carla.—Si eso es todo...
—No lo es.
—¿Qué quieres ahora?
—Quiero que lo hagas conmigo.
No puedo evitar sonrojarme porque tus palabras fueron malinterpretadas con demasiada facilidad por mi sucia imaginación.
—¿Por qué?
—Porque quiero hacerlo bien, y como bien sabrás, carezco de emociones. Ayúdame a escribir mi discurso para mañana, por papá y mamá, ellos merecen que sus hijos los despidan como corresponde.
Suspiro, aunque no me molesta la idea de ayudarle.—Bien, vamos a tu habitación.
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Comments
Aralctoon
El tipo la conoce muy bien
2023-11-18
4