SOLO LOS DOS.

CAPITULO 19.

Una semana paso en un abrir y cerrar de ojos, tengo tanto trabajo que casi no pude acompañar a mis amigos, Deivis decidió hacer la boda en el muelle de la casa, para él era el lugar ideal, no tendrían muchos invitados, Margarita les estaba ayudando con todo, ella conocía mejor que nosotros la isla y consiguió la comida, sillas y flores.

Saúl su novio llega en una semana, Deivis visito varios apartamentos para mudarse una vez lleguen, vamos a hacer socios y eso me ayudara con la carga de trabajo, pero va a empezar después de la boda y luna de miel, pues ellos pasaran una semana de crucero.

La única dicha que tengo en medio de todo el trabajo son los detalles de Bruno, me envía flores, chocolates y poemas, consiguió la dirección de mi despacho y me envía un detalle a diario, es la primera vez que conozco a un hombre tan detallista y atento, desgraciadamente no hemos podido vernos en toda la semana, sus horarios no coinciden con los míos, pero estamos en contacto todo el tiempo.

Dejo el último contrato en la mesa de mi escritorio y me levanto para estirar las piernas, estoy cansada, pero ya mañana es fin de semana y podre dormir hasta tarde, estaba recogiendo mis cosas cuando llamaron a mi puerta, es extraño, ya que Margarita se fue hace media hora y no tengo citas pendientes, pase digo volviendo a mi silla.

- Disculpe doctora, pero podría ayudarme con una demanda.

- Sonrió al ver a Bruno entrar y le sigo el juego, primero dígame por qué quiere demandar.

- Quiero demandar a la mujer que me robo el corazón.

- Entonces no necesita una demanda, solo ponga una denuncia para que esta mujer le devuelva su corazón.

- Pero doctora ese es el problema yo no quiero que me lo devuelva, solo deseo que ella me entre el suyo a cambio.

- Entonces señor tenemos que hacer una conciliación para beneficio de ambas partes, páseme los datos de la mujer y yo hablo con ella.

Acorto la distancia entre ambos y le doy un beso corto, mis fosas nasales se inundan de su perfume, huele muy bien, está usando una camisa blanca y pantalones negros, dos botones sueltos, que te alientan a imaginar lo que podría estar de bajo.

- Porque no me avisaste que vendrías.

- No sería sorpresa, vengo a secuestrar te quiero que pasemos la noche solo los dos.

- Eso parece una propuesta indecente.

- No señora, yo no hago nada indecente, lo que le voy a hacer es con amor y amor del bueno.

- Siendo así vamos, me muero por sentir ese amor.

Dejamos mi despacho y por fortuna no que daba mucha gente en el edificio de oficinas, solo empleados de aseo, subimos a su auto yo vendría por el mío mañana, fue corto el trayecto en auto, seguíamos en el centro de la ciudad cuando entramos al sótano de un edificio, lo mire intrigada, no sabía por qué estábamos en un edificio de apartamentos ni que tenía planeado, subimos por un ascensor privado que abrió con su huella.

Estando en el ascensor vendo mis ojos, mientras me susurraba al oído, no podrás ver hasta que yo diga, me estaba muriendo de los nervios, intente imaginar lo que vería al quitarme la venda, me sudaban las manos y mi corazón latía muy rápido, escuche las puertas abrirse y Bruno me tomo por la cintura para guiarme, dimos cinco pasos cuando me detuvo.

- Quédate quieta, no puedes quitarte la venda hasta que yo regrese.

- Adonde vas, me muero por ver.

- Paciencia, todo a su debido tiempo.

Escuche sus pasos alejarse, tenía mariposas en el estómago y unas ganas horribles de quitarme la venda, era la primera vez que pasaba por algo semejante, escuche el sonido de una botella de champán siendo destapada, teniendo los ojos vendados se agudiza el oído, volví a escuchar sus pasos, podía sentir su aroma cada vez más cerca.

Se posó detrás de mí y apoyo su cabeza en mi hombro, te quitaré la venda, solo espero que te guste la sorpresa, retiró la venda y abrí los ojos despacio, me puse las manos en la boca, esto era increíble, parecía la escena romántica de una película, un camino de pétalos de rosa alumbrado con velas que llevaban a un colchón rodeado de estas mismas.

Del techo colgaban sábanas blancas que cubrían aquel colchón simulando un dosel, sus manos sujetaron mi cintura, me entrego la copa de champán, me volteo para poder mirarlo, estaba tan emocionada que una lágrima traicionera se deslizó por mi mejilla, lo abrazo y beso, estaba sin palabras, de verdad me sorprendió, no me esperaba algo tan bello.

- No llores, quiero la reacción contraria, compre este lugar solo para los dos, quiero que sea nuestro, como puedes ver aún no tiene muebles, solo ese colchón, quiero que lo decores a tu gusto.

- No crees que es demasiado, digo tomando un sorbo de champaña.

- No, al contrario, pienso que es poco comparado con lo que tú mereces, pero desgraciadamente por el momento solo puedo ofrecerte este lugar, que será a partir de ahora nuestro refugio.

- Me encanta, digo volviendo a besarlo.

Me dio un recorrido por el apartamento, era un pent-house de dos habitaciones, sala, comedor y cocina de lujo, la terraza tenía una vista panorámica de la isla increíble, estaba completamente vacío, pero es lo que menos me importa, con su compañía es suficiente para mí.

Volvimos a la sala donde estaba colchón, se agachó frente a mí y me quito los zapatos, subió sus manos despacio por mis piernas y la sensación me hizo estremecer, me quito la falda que tenía junto a mi ropa interior de encaje la cual se llevó a la nariz.

Lo sentí suspirar al hacerlo, beso mi zona privada y un gemido escapo de mis labios, se levantó con cuidado y procedió a quitarme la camisa, se tomó su tiempo al soltar cada botón, también me quito el sostén y que completamente desnuda ante su atenta mirada, acaricio mis senos me erizo la piel, sus manos estaban frías.

- Voy a volver a vendar tus ojos, quiero que me dejes explorar tu cuerpo, prometo que te gustara.

Asentí con la cabeza, lo dejaría hacerme cualquier cosa, me vendo de nuevo, seguía desnuda en medio de la sala y a su completa merced, trate de descifrar lo que así, pero solo escuche el ruido que hizo al quitarse los zapatos, una música de fondo empezó a sonar, era suave, nunca antes la había escuchado, pero la letra era muy linda.

Seguía esperando lo que haría al parecer quería jugar con mis emociones, volví a sentir su perfume cerca y supe que venía, sentí su miembro caliente en mis glúteos, estaba detrás de mí, podía sentir lo respirar en mi nuca, dejo caer algo en mis pechos y abdomen, sentí un olor a chocolate, esparció aquel liquido caliente por todo mi cuerpo con sus manos, me sentía en el séptimo cielo, mi intimidad palpitaba de una forma que nunca nates había sentido.

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Comments

Madeiraquijada Quijada

Madeiraquijada Quijada

demasiado bueno

2024-01-15

4

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Updated 74 Episodes

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