CAPITULO 11.
La primera semana paso rápido y puede abrir mi despacho sin problemas, ya había adelantado los permisos por correo, contrate una secretaria, una joven llamada Margarita, de todas las que llegaron a la entrevista fue la más acta pues tenía experiencia ya había trabajado en un juzgado.
Mi despacho estaba en un edificio de oficinas de todo tipo y eso me ayudo a tener clientes, son trabajos sencillos y muy rápidos, como revisión de contratos y trámite de aduanas, pero no me quejo pagan muy bien, recibí noticias de la capital y todo marcha bien, José no me esta buscando y eso es bueno, tal parece que vio mi video.
Se que en el fondo es buena persona, solo le deseo el bien, termino mi día de trabajo y me despido de Margarita, es fin de semana y nos veremos hasta el lunes, antes de llegar a la casa pasé por suministros, tenía pensado utilizar el bote, vi varios videos y creo ser capaz de manejarlo.
Me preparo una cena ligera y un café, como todas las noches desde que vivo aquí me siento en la terraza a tomar mi café y a leer un libro antes de dormir, las noches son frías, pero con el tiempo me he acostumbrado, fue una noche tranquila, me desperté temprano y preparé una canasta con bocadillos.
Del sótano saque todo el equipo de pesca, nunca las había usado, pero los videos lo hacen ver fácil, escogí dos cañas de pescar sencillas, acomode todo en la lancha y después de cargarla con gasolina hice mi primer intento de prenderla, sonreí cuando arranco sin problemas.
Emprendí mi viaje contento, no quería alejarme mucho de la casa, pero tenia que encontrar el sitio adecuado para pescar o al menos hacer el intento, con una mano sujetaba la palanca del motor y con la otra mi sombrero, la brisa era muy fuerte, después de unos minutos lo detuve, había otras lanchas cerca y hasta yates, supe que era el lugar indicado.
Lo más difícil fue armar la caña de pescar, le coloque la carnada, pero por alguna razón no me sentía contenta con el resultado, lo intente varias veces hasta que sentí que lo había hecho bien, paso el tiempo, pero no pico nada, no me importo, la deje en el mismo lugar y me acomode en la lancha a comer mi merienda, mire a mi alrededor.
Varias lanchas se habían ido y solo quedan los yates, fue cuando me percate de la hora, era algo tarde y pronto caería la noche, se me fue muy rápido el día, recogí la caña y me causo mucha risa ver que no pesque nada, yo me imaginaba con un enorme pescado para la cena, ya será en otra ocasión.
Encendí el motor para dar la vuelta, sin que me diera cuenta uno de los yates se había acercado mucho a mi lancha dificultando la maniobra, todo paso tan rápido ante mis ojos, el yate quiso esquivarme, pero golpeo la lancha en un costado y este golpe la volteo, caigo al agua con la lancha encima, afortunadamente se nadar muy bien, pero cuando intento salir me doy cuenta que tengo la pierna enredada con el hilo de la caña de pescar.
Me desespere al no poder salir a la superficie, no quería morir de esta forma, intento liberarme, pero parece inútil, no puedo romper el hilo y esta enredado, el aire me empieza a faltar, cierro los ojos sin esperanza alguna, no sé porque el mundo conspiro en mi contra, como en cámara lenta todos mis recuerdos pasan por mi mente, desde mi infancia hasta el día de mi boda.
Narrador.
Fuera del agua los tripulantes del yate entran en pánico, eran un grupo de jóvenes ebrios que celebraban una fiesta y uno de ellos aprovechó el descuido de la tripulación para mover el yate, sin percatarse de la lancha y volteando la misma.
En un bote cercano un hombre que pescaba con amigos presencio la escena y al percatarse que el tripulante no salía y nadie ayudaba que simplemente intentaron llamar a la guardia costera, soltó su caña de pescar y se lanzó al agua, no sabia quien estaba en la lancha, pero su instinto le decía que estaba en problemas.
Nado rápidamente a la lancha, vio a una mujer bajo esta, pero ya estaba inconsciente, intento sacarla, pero se percato de que se encontraba atorada, saco su cuchillo y corto el hilo de pescar sacándola de debajo del agua, al salir a la superficie recibió ayuda de la guardia que había llegado, la pusieron en la plancha del yate para intentar reanimarla.
El mismo hombre que la salvo le brindo los primeros auxilios, lograndolo después del segundo intento, esperanza vomitó el agua que se le había acumulado en los pulmones y volvió a respirar.
- Se encuentra bien señorita.
- Dentro de lo que cabe, gracias por salvarme, pensé que moriría, dijo tosiendo.
- No fue nada, soy capitán de la guardia costera y hoy estaba en mi día libre, no fue nada.
Los hombres de la guardia se acercaron a ellos y saludaron al hombre con respeto, un enfermero la reviso y quisieron trasladarla a un hospital, pero ella se negó, solo quería irse a descansar a su casa, el capitán se ofreció a llevarla en su bote y los jóvenes del yate prometieron pagar los daños y pagar la lancha.
Con ayuda del capitán que se presento como Bruno Castilla, la subieron a su bote y con sus indicaciones la llevaron a su casa, ella no quería, pero Bruno insistió en dejarla dentro y aun con sus quejas la acompaño hasta que la dejo dentro, prometiendo volver al día siguiente para cerciorarse que siguiera viva, logrando hacerla reír.
Sus amigos rieron al verlo salir, traía una cara muy risueña y era raro verlo de esa forma, pues era un hombre serio de pocas palabras.
- Como dejaste a la mujer, no lo niegues te gusto esa belleza, viste sus curvas, dios mío que mujer: dijo Víctor uno de sus amigos.
- No digas tonterías y respeta es una mujer sola, además es nuestro deber velar por los habitantes de isla escondida.
- Si, si, pero no podemos negar que es hermosa: siguió diciendo Víctor y los demás estuvieron de acuerdo.
Estos eran, Félix y Alfonso los otros dos amigos y compañeros de trabajo, regresaron en su bote, no volvieron a pescar y cada uno se regreso a casa con lo que habían recolectado en el día, que no era poco, pues eran expertos en el arte, en el trayecto de regreso Bruno no dejaba de pensar en la mujer que rescato hoy, no lo podía ocultar lo había flechado su belleza.
Él era un hombre que media 1.90 de estatura, cabello castaño con algunas canas pues estaba en sus 50 años, pero muy bien conservados, unos ojos marrones y se caracterizaba por no tener vicios y ser muy hogareño, después de dejar a sus amigos llevo el vote al puerto y volvió a su casa en su auto que tenía estacionado cerca al puerto.
Al día siguiente al ser domingo el puerto no tenia mucho personal, Bruno recibió turno de un compañero y organizo a sus hombres para patrullar el lugar y sus alrededores, como era su costumbre entro a su oficina para revisar sus pendientes, mientras lo hacía recordó a la mujer que había saldado y intrigado por esta tomo sus llaves y dejo la oficina.
En el puerto encontró a una de las patrullas marítimas y les pidió llevarlo, sin preguntar nada lo llevaron a la ubicación que pedía el capitán, dejándolo en el pequeño muelle de una casa a minutos del puerto, les pidió discreción y les dijo que les avisaría por radio cuando podían volver por él, la lancha regreso a puerto y el se encamino a la casa.
No sabia porque había regresado, después de estar en la puerta se lo pregunto, se debatía si tocar o no, sintió pena y quiso dar la vuelta, pero era tarde, el sonido de la lancha despertó a esperanza que salió a ver de quien se trataba y al abrir la puerta lo vio despalda dudoso y al parecer se iría, cosa que le pareció extraña.
- Seba tan rápido capitán, pensé que venía a visitarme.
Al verse descubierto seda la vuelta y sonríe nervioso.
- Pensé que dormía y quise volver en otro momento, pero me alegra verla bien y recuperada.
- Gracias gusta pasar, puedo hacer café.
Ella no le dio tiempo a responder y entro a cambiarse, seguía en pijama y no se sentía cómoda.
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Comments
Andrea Barrionuevo
Por favor que molesta es esta gente que se cree experta para molestar kn la escritura y la ortografía
2025-02-14
0
Ivonne Aguilar (Lale Eagle)
Se va tan rápido
2024-06-07
1
Ivonne Aguilar (Lale Eagle)
Salvado
2024-06-07
0