CAPITULO 04.
A la mañana siguiente desperté en los brazos de José, era fin de semana y no tenía que trabajar, me trato como reina, preparo el desayuno y me lo trajo a la cama, parecía querer complacerme en todo, después de comer me llevo a la universidad donde estudiaría, me aceptaron sin problemas y entregaron el horario de clases.
El coordinador de la facultad de derecho se mostró muy complaciente y me felicito por las notas que traía, el semestre iba avanzando y me tocaría hacer un empalme y exámenes para estar a la par de los demás, pero me sería muy fácil si me aplicaba a estudiar.
Salimos de la universidad y me llevo a almorzar a un restaurante cerca al mar, era el lugar donde me pidió matrimonio, por lo que me puse feliz de venir, comimos delicioso y para terminar la tarde dimos un paseo por el muelle, la brisa fresca y el sonido de las olas me daba mucha paz, paz que necesitaba a gritos después de tantos problemas.
Seguía sin confiar del todo en José, pero tampoco podía confiar en las palabras de una mujer como Rosmeri que solo quería herirme y me creía menos, volvimos a casa y ya era de noche, prepare algo para cenar y pasamos a ver series juntos, por un momento sentí que nada había pasado y que volvíamos a ser el matrimonio feliz y amoroso de siempre.
Yo escogí una serie romántica y José se quejó porque él quería ver una de misterio, pero para no ser injustos vimos capítulos de ambas, fue una noche muy agradable que cerramos haciendo el amor en la sala y luego en la habitación, me sentí de nuevo segura en sus brazos y mi corazón volvió a caer en su encanto.
El lunes llego muy rápido y me preparé para mis clases, tenía dos en la mañana y dos en la tarde, me daba tiempo de preparar la comida de José y estudiar, el fin de semana pedimos una empleada a una agencia que la enviaría hoy a primera hora, esta se encargaría del aseo de la casa y cualquier cosa que yo necesitara, pero como habíamos acordado yo cocinaría.
A la puerta llego una mujer de unos 50 años, bajita de piel morena y con una cara de seriedad que parece que estuvo en el ejército, le explique lo que tenía que hacer y a la hora que regresaría para preparar la cena, no vendría almorzar así que estaría sola y se podría ir apenas yo llegara.
José lo pensó mejor y prefirió dejarme ir sola a la universidad solo me recogería los días que no pudiera usar mi auto, al ver mi horario se dio cuenta de que tendría que salir dos horas antes del trabajo y salir muy temprano para poder dejarme antes de irse a la empresa, así que después que se fue conduje a la universidad.
Esta era completamente diferente a la pública, sus instalaciones eran muy limpias, me costó un poco encontrar mi aula, pero llegué a tiempo a clases, el profesor me presento con una joven que me ayudaría a poner al corriente, su nombre era Josefa Pérez una chica muy amable, era la mejor de la facultad y estaba becada, al principio se mostró temerosa, pero al ver que no la trataría como sus compañeros me ayudó mucho.
Después de clases me llevo a la cafetería para almorzar y me dio un tour por las instalaciones, era muy parlanchina, pero agradable, nos entendimos muy bien y le sorprendió saber que estaba casada, terminamos las clases sin contratiempos y conduje a casa, me tarde un poco más porque pase por el supermercado, quería preparar algo especial esta noche.
Encontré la casa en orden y a la empleada lista para irse, me disculpé con ella por la tardanza y me puse manos a la obra, José no tardaría en llegar y no quería que me encontrara en la cocina, prepare un menú completo con sopa incluida, no sé cómo, pero lo logre, deje todo listo antes de que llegara, me cambie y baje a recibirlo como de costumbre.
Al entrar lo recibí con un beso apasionado, quería que sintiera lo feliz que estaba por volver a la universidad, le ayude con el maletín y lo guíe a la mesa, en todo el proceso me miro incrédulo, pero era mi manera de agradecerle por ceder en algo tan importante para mí.
UN MES DESPUÉS.
Llegue a casa corriendo y la empleada ya se había marchado, tuve un examen en la última hora que me retraso mucho, tanto que no tenía tiempo para preparar algo decente de cena, sé que José se enojara por hacer lo mismo de ayer, pero realmente no tengo tiempo de otra cosa y me toca preparar unos trabajos para mañana.
En el último mes, he tenido que adelantar todos los temas atrasados y eso me consume mucho tiempo, porque me toca hacer el doble de trabajos, no son difíciles, pero consumen tiempo y si me quiero graduar tengo que hacerlo, entro a la cocina y preparo carne, ensalada y papas, fácil y rápido, cuando estoy por terminar escucho la puerta abrirse y me miro un poco antes de salir.
Estaba aún con el delantal y las manos sucias, me limpie un poco y lave mis manos, cuando llegue al comedor José estaba sentado mirando su reloj con mala cara.
- Esperanza tengo hambre, llegue hace 10 minutos y no te imaginas el día que tuve, por favor sirve, tengo que terminar un trabajo en el estudio.
- Perdona no te sentí llegar, pero ya traigo la cena.
Corro a la cocina y le sirvo la comida para ambos, José miro el plato con desagrado y luego me vio a mí.
- Otra vez lo mismo, no podías hacer algo diferente, si sigo comiendo carne con papas a diario terminaré igual de gordo que tú.
- Disculpa no sabía que te desagradaban las gordas como yo, pero es lo mejor que pude hacer en poco tiempo con mis clases ya no tengo tiempo para cocinar.
- Ahora le salí a deber a la señora que ni siquiera es capaz de hacer una comida decente, creo que fue mala idea dejarte volver a la universidad.
- Ni pienses que lo voy a dejar, solo porque no puedes comer dos días seguidos lo mismo.
- Me bajas ese tono Esperanza en esta casa el que toma las decisiones soy yo, no lo olvides.
- Me importa un pito tus decisiones, no voy a dejar la universidad de nuevo.
José levantó la mano y me propino una fuerte cachetada, me tomo tan desprevenida que me acaricie la mejilla con incredulidad, no podía creer lo que acaba de hacer, no conforme con eso, tiro todos los platos al suelo y salió de la casa hecho una furia y maldiciendo, solo sentí el fuerte golpe que le dio a la puerta al salir.
Me deslicé en el suelo asimilando todo lo que había acabado de pasar, no lloro, pero el ardor en mi mejilla me dice que fue real, se atrevió a golpearme, respiro profundo para calmar mis emociones y me levanto del suelo, todo fue mi culpa, debía hacer otra cosa y no ofenderlo, yo rompí el acuerdo y además me puse a discutir sabiendo que fue mi error, José no es violento, debe tener problemas grabes en la empresa.
Recojo los platos rotos y la comida regada, limpio todo y saco mi celular para llamarlo, salió tan enojado que puede pasarle algo, le marco, pero su celular está apagado, me decido llamar a María su secretaria ella podría saber que le pasa.
- Buenas noches, señora Esperanza, pasa algo.
- No maría, disculpa la hora, pero José llego muy mal a la casa y quiero saber si paso algo en la empresa.
- No es tan grave, pero el señor se enojó porque un cliente rechazo el pedido por un error en la empacadora.
- Entiendo, gracias por contarme y discúlpame de nuevo por llamarte tan tarde.
- No se preocupe señora, tenga buenas noches.
Después de comprender el porqué de su enojo me quede más tranquila, no lo justifico, pero debe ser muy duro lidiar con toda esa presión, dejo la cocina en orden y voy al estudio a terminar mis trabajos pendientes, me concentro tanto en los libros que no me fije la hora hasta que escuche la puerta abrirse.
Miro la hora en mi reloj y es más de media noche, salgo al recibidor y José entra tropezando con todo, callo en mis brazos al enredarse con la alfombra, lo sostengo con mucho esfuerzo y con dificultad lo subo a la habitación, una vez en la cama le quito los zapatos y el saco, el cual tenía un fuerte olor a licor y a un perfume que no era el suyo.
No le doy importancia y termino de quitarle la ropa, balbucea unas disculpas y me jalo con fuerza, le caí en sima sin poder evitarlo, pego nuestras frentes y me dijo.
- Perdón amor, no sé qué me paso, te juro que no vuelve a pasar.
- No te preocupes, ya te perdone, pero duerme ya.
- No quiero, ven dame un beso.
- Por favor duérmete ya, mañana tienes que trabajar.
- Después de besarte, solo será uno.
- Está bien, solo uno.
No pude negarme más y terminé cediendo, el beso fuesuavee, pero no se detuvo, quise zafarme, me desagradaba el sabor a licor que tenía, pero él no me soltó, se dio la vuelta conmigo en sima y termine bajo él, me quito la ropa con desespero y sin darme tiempo a nada, me mordió el cuello y bajo a mis pechos, no tenía ganas de esto, pero me dejé llevar por sus caricias.
Sus besos húmedos pronto lograron su objetivo, hacerme bajar la guardia, termine desnuda entre sus brazos, me hizo el amor salvajemente, mordió y chupo mi cuerpo a su antojo, a pesar de que también lo estaba disfrutando no veía la hora porque acabara.
Desperté por la alarma de mi celular y José seguía dormido como tronco, me levante con cuidado y entre al baño para alistarme, pero al verme en el espejo note un pequeño moretón en mi mejilla y un chupetón en el cuello, maldigo a José por esto, tendré que cubrirlo todo con maquillaje, es la primera vez que me deja marcas en la intimidad y ese moretón en mi mejilla es el recordatorio de lo que paso ayer.
Me siento mal conmigo mista más miserable por aceptar algo como esto, pero sé que no fue su culpa, desecho mis pensamientos y corro a terminar de alistarme o no tendré tiempo de preparar el desayuno, lo desperté antes de salir de la habitación y corrí a la cocina, le preparé un caldo de pollo para su resaca y unos huevos picantes.
Al terminar regreso a la habitación, por fortuna ya se había vestido o llegaría tarde a la empresa.
- Te espero para desayunar, es tarde.
- Ya bajo estoy listo, has visto mis cosas, no encuentro mi teléfono.
- No lo vi cuando llegaste, solo tenías tu billetera y un fuerte olor a perfume de mujer callejera.
Lo vi rascarse y negar con la cabeza, fue tanta la borrachera que olvido donde dejo el teléfono, bajamos juntos a la mesa.
- Que buen desayuno, voy a tener que pegarte más seguido para que cocines así.
- Que, es en serio José.
- No te enojes amor solo era una broma, sabes que eso jamás volverá a pasar, te pedí disculpas, por favor no te enojes, déjame disfrutar de esta delicia.
No dije más, pero su broma de mal gusto me enojo muchísimo, lo despedí en la puerta y espere a la empleada, quería conversar con ella antes de irme y todavía tenía tiempo, unos minutos después llegó puntual como siempre y la invite a la cocina para conversar un momento.
- Iré al grano porque no tengo mucho tiempo, le voy a aumentar el sueldo para que cocine por mí.
- De cuanto estamos hablando y que clase de comida haré.
- El aumento será de un 20% de su sueldo solo será la cena y yo le dejaré el menú diario, pero debe seguir la receta tal cual se la dejé, no puede cambiar ingredientes o mi esposo lo notará.
- Está bien, para cuando llegue tendrá la cena lista.
- Perfecto, le dejo en la mesa lo que toca hoy con la lista de ingredientes y la forma en la que yo lo preparo, cabe recalcar que de esto ni una palabra a mi marido si este llega a venir a casa sin que yo este.
- No se preocupe señora soy muy discreta.
Con un problema menos me voy más tranquila a la universidad, solo espero que José no lo note al menos hasta que acabe la universidad.
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Comments
Andrea Barrionuevo
Que estúpida es al justificar el golpe encima es verbal y físico.
2025-02-13
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Emperatriz Reales
Q mujer mas estupida, todo lo justifica, no lo estpy justificando, solo un mal dia, quien va dando cachetadas por un mal día lo peor q estudia derecho,
2023-11-18
5
Ana Leticia
ay es tam estupida cae mal
2023-11-18
0