CAPITULO 16.
Llegue cansada a casa, Ester se quedó muy tranquila después de haber ganado el Juicio, un baño y calenté comida que tenía en la nevera, no estaba de ánimos para cocinar, afortunadamente ese pescado al horno seguía guardado, mientras comía timbro mi teléfono, era un mensaje de Bruno.
- Estoy cerca de tu casa, puedo pasar a saludarte.
- Claro, tengo pescado al horno.
- Llego en 15 minutos.
Mi cansancio desapareció al leer ese mensaje, corrí a la cocina y saque más pescado, también una botella de vino blanco que tenía guardada y coloque un asiento más en la mesa, pase a mi habitación y me cambien el pijama por un jean y camiseta, no lo recibiría con mi pijama de ositos.
Escuché el timbre mientras me peinaba el cabello, le abrí la puerta y traía unas bolsas en las manos.
- Que es todo esto, dije que tenía pescado al horno.
- Hola Esperanza, como estás, yo muy bien, quería verte y te compre unos postres, no me digas que no te gustan los postres.
- Claro que me gustan, pero traes muchos.
- No los comeremos todos, lo que sobre los puedes guardar, no me gusta llegar con las manos vacias.
Deje los postres en la cocina y pasamos al comedor, él no dejaba de mirarme, lo observe mejor y se veía algo rudo, tenía unos jeans negros, camisa de cuadros y una chaqueta del mismo color del pantalón, solo le falta la motocicleta, me rei al imaginarlo sobre una moto.
- De que te ríes, cuéntame el chiste para también reírme.
- No es nada, solo recordé algo gracioso.
Me sentí como tonta, me descubrió mirándolo, terminamos de comer y traje varios postres, lo invite a comer a la terraza, era una noche fría, pero agradable, nos sentamos y le entregue un postre de tres leches mientras yo comía un flan de melocotón, lo probé y era muy rico, termine comiendo dos, no podía parar de comer, me encantan los postres y estos estaban muy ricos.
- Come despacio, nadie te los quitará, no sabía que eras tan glotona, dijo riendo.
- Es tu culpa, me gustan mucho los postres y parece que adivinas mis gustos, trajiste mis favoritos.
- Solo los escogí al azar, es bueno que sean tus favoritos, una cosa más que sé dé ti y la verdad me gusta más esta faceta tuya de niña glotona.
- No me digas niña glotona, digo sacándole la lengua.
Pongo los ojos en blanco, al verlo reír a carcajadas, se divierte burlándose de mí, me comí dos postres, y guarde los demás, regrese a la terraza con algo de jugo para los dos, nos miramos por un segundo, se me acerco tanto que podía sentir su respiración, me quede hechizada con la fuerza de su mirada, con una servilleta me limpio la mejilla, mientras lo hacía no dejo de mirarme.
- Me gustas Esperanza, es mejor pedir perdón que permiso.
- Porque dices eso, no termine de hablar.
Me beso muy despacio y pausado, parecía deleitarse con el sabor de mis labios, cerré los ojos y me dejé llevar, mi mente me gritaba que lo apartara, pero mi corazón acelerado me pedía lo contrario, me sujeto por la cintura para profundizar el beso, abrí ligeramente la boca y me introdujo la lengua, el beso se volvió apasionado, pose mis manos en su cabeza y acariciaba su pelo sedoso mientras me dejaba llevar.
Me se pare de él por falta de aire, sus ojos brillaban de deseo al igual que los mios, pero esto no podía seguir, era un error.
- Me volveré adicto a tus labios Esperanza.
- No podemos seguir, por favor Bruno, esto es imposible.
- No me rechaces, te lo pido por favor.
- Esto está mal, estás casado.
- Lo sé, pero que hago con estos sentimientos que me están consumiendo, que hago si te quiero Esperanza.
No le dije nada más, me volvió a besar, mis fuerzas flaquearon, no podía negar mis sentimientos, pero tampoco podía disfrutar de algo que no es mío, como si dios hubiera escuchado mis súplicas tocaron el timbre, no sé quien vino a verme a esta hora, pero le estaré eternamente agradecido.
Bruno me soltó a regañadientes, antes de abrir traté de ajustar un poco mis emociones, sorpresa gritaron mis amigos, no podía creer que estuvieran aquí.
- Porque no me avisaron que vendrían, pude ir por ustedes al aeropuerto.
- Estás loca, queríamos encontrarte con las manos en la masa, dijo Josefa riendo y me sentí incomoda.
- Es cierto, solo queríamos verte y contarte las buenas noticias, pero nos dejarás pasar o tienes un hombre oculto dentro, dijo Deivis con la ceja levantada.
Me rasqué la cabeza y me hice aún lado para que pudieran entrar, Bruno estaba sentado en la sala de estar.
- Les presento a Bruno, Bruno ellos son mis amigos, Josefa y Deivis.
Es un placer contestaron ellos, mientras se sentaban en un sofá sin dejar de verme, Deivis me pica el ojo, sé lo que se han de estar imaginando.
- Me disculpo, pero me retiro, gracias por la cena Esperanza. Dijo Bruno caminando a la puerta.
Lo seguí para despedirme, pero no sabia que decirle, todo paso tan rápido entre nosotros que aún lo sigo asimilando.
- No digas nada ahora, te daré unos días para que pienses las cosas, en este momento no tengo nada que ofrecerte, solo un corazón enamorado, pero solo tú decides si me aceptas.
Medio un beso en la boca y se fue, mi cabeza era un caos, sentía mis manos sudar, ahora debía enfrentar el interrogatorio que me esperaba dentro, ese par no me dejarían hasta que le contara todo con detalles, me alegra que estén aquí, no sabría como manejar todo esto sola.
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Comments
Andrea Barrionuevo
Ya no me gusta la actitud de ella esta haciendo lo mismo el ex le hizo a ella.
Se la daba deuy ofendida kn el engaño de su ex y ella es igual.
Romper un matrimonio de 25 años se pasa ya
y no salgan que la culpa es de él solo pq ella también participa en el engaño.
Ya mi admiración por ella se esfumó kn esta actitud una lastima
2025-02-14
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