Días difíciles, uno tras otro. Cuando finalmente Peter se calmó, mis socios no lo hicieron, incluso los inversionistas comenzaron a mostrar descontentos estúpidos. Quejas que anteriormente nunca existieron. Soy consciente de que no les agrada que yo sea la cabecilla de la empresa, pero esperaba actitudes un poco más profesionales por parte de personas tan experimentadas en el mundo de los negocios.
Actualmente, todas y cada una de mis propuestas han sido declinadas. Los proyectos se han atrasado por culpa de los inversionistas, los cuales al presentar quejas hacen que se retracten todos los proyectos en los que tienen participación. El conjunto de empresas de mi padre colapsaría si las cosas se mantenían así.
Aunque mi sospecha era que alguien más estaba intentando sabotear la empresa. No debía pensar mucho para que un nombre saliera a flote, pero ya era momento de poner en orden al grupo de idiotas que estaban poniendo a prueba mi paciencia. Debía dejarles un poco más claro que no debían menospreciar a una mujer como yo.
-¿Por qué razón estamos aquí reunidos, joven Dalí? -preguntó un hombre mayor, este estaba sentado al otro borde de la sala de juntas. Este me miraba con superioridad, pero no me iba a dejar intimidar fácilmente.
-Tengo mis propias quejas -Exclame con un rostro serio.
-¿¡Quejas!? -Señalo con burla otro socio de apariencia más juvenil.
-Exactamente -Dije con seriedad-. Supuse que ustedes serían más profesionales. Trabajaron por años con mi padre y otros heredaron los lugares de sus familiares para consolidar sus propias empresas o inversiones. Pero, ¿qué es lo que hacen a penas tomo el mandato de esta empresa? Debería darles pena. Han intentado sabotear todo lo que hago y ponen excusas ridículas, ¿eso es ser profesionales? No me hagan reír.
-No puedes decir tales cosas, no es culpa de nadie que no sepas hacer tu trabajo -respondió el mismo hombre mayor que hizo la primera pregunta.
-Señor, con todo el respeto, tengo pruebas físicas de los retazos, al igual que mi padre documento todo, tanto en físico como escrito, en su caso, su asistente mando a hacer de cero en tres ocasiones los envíos de textiles para cambiar el material. ¿Cómo explicará eso?
Todos se quedaron en silencio. Alonso, el cual estaba sentado un poco lejos de mí, sonreía mientras me observaba con los brazos cruzados, no lo veía desde la reunión en la cafetería, pero era grato ver que seguía apoyándome.
-Tiene razón, señorita Dalí, pido perdón en nombre de todos los presentes -dijo Alonso-. Todos sus proyectos son grandes y ambiciosos, esta es una marca exclusiva que se extiende en varios campos y es lamentable ver lo mucho que se ha dificultado su trabajo.
-Gracias Alonso, ahora volviendo al tema. Haré énfasis en un punto. Deben aceptar que llevo el mando de esta empresa, no importa que tantas sedes existan, ni tampoco cuantos problemas se presenten. No dejaré mi puesto, estaré aquí hasta que pueda ganarme su respeto. Pero ya no somos niños, en este punto deberían actuar de mejor manera. Ahora, si van a seguir poniendo piedras en mi camino, les dejaré algo muy claro. De esta forma no los necesito, pueden abandonar todos los negocios con esta empresa y ya.
-Lamento mi actitud anterior, joven Dalí. Admito plenamente que fui un poco tosco, pero tengo una buena relación con su padre y sería una pena acabar esa amistad a causa de malos entendidos -dijo aquel hombre mayor. Era evidente su inconformidad, pero al menos sus palabras se sentían bastante honestas.
-Pues yo no estoy de acuerdo. Como un inversionista, no estoy de acuerdo con recibir órdenes de una mujer -refuto uno de los hombres más jóvenes, este tenía una edad cercana a la mía-. La mayoría comparte mi pensamiento. Ni siquiera deberían tener miedo de decir lo que piensan, esta mujer ya no tiene relación con la familia Saavedra.
-Lo acabo de decir, ¿no? - pregunté con un tono sarcástico-. Si no estás de acuerdo, de la manera más sencilla podemos cortar lazos. Realmente a estas alturas me afecta menos que dejen de apoyarme a que estén retrasando todo.
Aquel hombre mordió su labio y me miro con desdén, sin embargo, mantuve mi postura, al parecer los demás estaban observando atentamente la situación, pero no sé atrevían a opinar. Era insoportable el ver a las personas alimentando la amargura en mi corazón, mostrándose insensatos y poco flexibles. En momentos así debía mostrarme firme.
-Entonces me retiro.
Sin decir nada más, aquel hombre se fue junto a su asistente. Lo vi irse sin cambiar mi expresión, estoy segura de que esperaban que lo detuviera, sin embargo, eso en definitiva no iba a pasar. Fruncí el ceño, debía la mirada a cada uno de los hombres de la habitación y hablé con un tono neutral.
-¿Alguien más desea irse? Todavía tienen la oportunidad de irse. Puedo asegurarles que no voy a retener a nadie, tienen la libertad de hacer lo que deseen sin que los recrimine.
-Supongo que nadie dirá nada más -dijo Alonso después de un largo silencio.
-Bien, asumo que podemos continuar.
Después de aquella incómoda charla pude llegar a acuerdos más sensatos y cerré la mayor parte de propuestas retrasadas. Finalmente, había logrado que las cosas mejorarán, al menos para mí.
Al terminar la reunión, todos los miembros se despidieron de manera más amable que las veces anteriores. Cuando todos salieron, Alonso se acercó a mí.
-Te la luciste -dijo con una sonrisa.
-Estaba muy enojada, más que eso, me desahogué de una forma abismal.
-Era momento de hacerlo, al menos la mayoría decidieron respetar tus propuestas.
-Es un gran alivio, ahora, ¿deses decirme algo más? - pregunté con una sonrisa.
-Bueno, en realidad, quería invitarte a cenar, no te veo desde la vez de la cafetería, por lo que pensé que cenar no esa una opción tan mala.
-Alonso, sé que no he sido muy cortante contigo, en realidad, me agrada mucho tu compañía, pero no tengo tiempo para cenar -dije con severidad-. En este punto todo mi tiempo libre está dirigido a Pete. Después de reflexionarlo bien, no creo que podamos llegar a una relación. Soy una madre soltera, no considero que estés dispuesto a asumir una relación tan pesada como la que llegarías a tener conmigo.
-Si ahora supones eso, está bien, sin embargo, ya dije que no estoy dispuesto a retroceder. Estoy en el mayor conocimiento sobre tu situación. Jamás he convivido con tu hijo, pero dejaré que las cosas pasen de manera natural. Nos veremos en otro momento -dijo con una sonrisa y se retiró junto a Edwin, su asistente.
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Comments
Lucia Feliciano Falcao
Veo Gala tan floja, pensé que después del divorcio y con la inteligencia que tiene ella no fuera tan blandengue 😡😡😡, por que ella no pon un basta a este bastardo de Peter?🤮🤮🤮
2023-10-05
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Betty Saavedra Alvarado
Gala a los hombres no les gusta que una mujer dirija sus inversiones ellos mismos boicotean los proyectos son unos cavernícolas tu les demostraras que si puedes hacerlo con éxito dale la oportunidad de amar y ser amada
2023-09-29
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Alicia Marin Silva
las cosas claras🤔☹️🤔☹️
2023-09-29
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