Al parecer había llegado el momento en el que Peter había empezado a caer en cuenta de su rol como padre, pues, después de aquel encuentro desagradable en la fiesta de Pete, él había comenzado a visitarlo una vez por semana, aunque yo había decidido evitar la presencia de este en cada visita.
Al menos en ninguna ocasión se atrevió a traer consigo a su nueva y hermosa novia, no había nada por lo que quejarse a excepción de las veces en las que tuve que soportar la presencia de Patricia.
Por lo menos en estos momentos no tengo ni un momento libre para preocuparme por Peter o Patricia, pues, para mi pesar, tuve que asumir el mando de la empresa, no por la empresa en sí, sino por el hecho de que debo pasar menos tiempo con Pete y es un poco preocupante. Pete todavía es un bebe y está en un momento en el que mi presencia es una de las cosas más importantes para su crecimiento.
De un lado otro, mis ojos se pasaban de socio a socio, estaba en medio de una poco relevante, pero tediosa reunión, simplemente estaba presentándome ante los socios como la nueva directora ejecutiva, sin embargo, un rostro en específico destacaba de los demás.
Un hombre de ojos grisáceos, cabello oscuro como la noche y piel clara, este hombre tenía una presencia sobresaliente, esto sin haber dicho siquiera media palabra en toda la reunión, pero mi atención iba dirigida hacia él porque su rostro me parecía familiar, mucho más al recordar su nombre, Alonso Hoffmann, en algún lugar lo había escuchado antes.
Deje que aquella duda se quedará en mí, debía concentrarme, estaba pasando por una de mis peores rachas y no debía dejar que mis pensamientos me sobrepasarán, otra cosa para resaltar era que aquellos socios sentían cierto desagrado hacia mí, esto porque esperaban que mi hermano ascendiera a ser jefe y no yo. No debían decirlo, yo lo sabía, ellos creían que él era más apto que yo para ser director y en especial por ser hombre, el que yo fuese mujer fue una gran decepción para todos los socios.
La mirada discriminatoria de aquellos hombres frente a mí comenzaba a inquietarme, estaba sumamente incómoda, mi espalda estaba erguida como un poste, aunque al fijar mi mirada en aquel hombre de ojos grisáceos, la mirada tranquila de este me transmitió cierta tranquilidad, más que nada porque este no parecía estar juzgándome. Cuando llego mi momento de hablar me levante con determinación, intente conservar una mirada seria y tras aclarar mi garganta me dispuse a hablar.
-Soy Gala Dalí, pero esto ya lo saben, estoy segura de que no esperaban que yo fuese la que tomara el lugar de mi padre, puesto que jamás me había involucrado directamente con la empresa, pero quiero llevarme bien con todos y quiero aclarar que daré lo mejor de mí, prometo estar a la par de mi padre.
Aquellos hombres se miraron entre sí y después me miraron, hubo un largo silencio y me sentí sumamente incómoda, ¿realmente era tan difícil darme el visto bueno?.
-Confió en usted, señorita Gala, por mi parte intentaré ayudarle en todo lo que pueda -dijo Alonso con una sonrisa amable.
-Gracias señor Hoffmann.
Seguido de eso, los demás suavizaron un poco sus rostros, el apoyo de Alfonso hizo que estos se abrieran levemente a la idea de que yo asumiera el mando, por lo que el resto de la reunión paso con bastante naturalidad.
Todos comenzaron a salir uno por uno de la sala de juntas, mi asistente estaba despidiendo a todos, por mi parte, seguí en mi asiento mientras revisaba mi teléfono, estaba comenzando a desarrollar cierta paranoia, no estaba ni un poco acostumbrada a pasar tan poco tiempo con Pete.
Una voz grave, pero tranquila, me saco de mis pensamientos e instintivamente bajé mi teléfono y alce mi mirada, Alfonso estaba frente a mí con una carismática sonrisa.
-Señorita Gala… -Alonso carraspeo levemente en un intento de llamar mi atención.
Sentí un poco de vergüenza, estaba claro que Alonso me había llamado más de una vez, a veces podía llegar a odiar la forma en la que me hundía en mi mente e ignoraba todo a mi alrededor, los nervios por dejar a Pete con mi padre tampoco aportaba mucho a mi nivel de distracción.
-Oh, lamento ignorarlo, señor Alonso -me disculpé con vergüenza.
Mire hasta la salida de la sala de juntas y todos ya se habían ido, solo estaba mi asistente en la puerta, la mire y tras asentir un poco esta se fue y cerro la puerta.
-Gracias por apoyarme frente a todos -agradecí sinceramente.
-No hay nada para agradecer -señalo este mientras tomaba asiento en una silla vacía junto a mí-. Puedes decirme simplemente Alonso, después de todo tenemos la misma edad.
Mire a Alonso con cierta confusión, desde el principio de la reunión sentí que había visto su rostro en algún otro lugar, sin embargo, nada venía a mi mente, algo extraño, puesto que siempre me destaque por poseer una memoria fotográfica.
-¡Oh! - exclamé con cierta confusión y sorpresa-. Creí que eras mayor, no por tu apariencia, sino por tu puesto.
-Gala, ¿no me recuerdas? -pregunto Alonso un poco ofendido-. Estuvimos en la misma universidad, nos conocimos el mismo año en el que te comprometiste, ¿lo olvidaste?.
En ese momento una chispa se encendió en mi mente, claro que lo recordaba, Alonso estaba en la misma universidad que yo, incluso vimos una gran parte de materias juntos, solo que después de mi graduación deje de revivir noticias sobre la mayoría de mis compañeros.
Aunque Alonso siempre destacó, no solo por su apariencia, este destacaba en todos los ámbitos académicos, pero no todo era bueno, la universidad estaba llena de rumores sobre los negocios de la familia de Alonso, incluso existiendo rumores sobre “crímenes organizados”, protagonizados por Alonso y su familia.
-Ya te recuerdo, lamento olvidarte, desde hace años no te veía, aunque no has cambiado mucho.
-Es bueno escuchar algo así… Bueno, -Alonso titubeó un poco y rasco su nuca un poco, me miro fijamente y prosiguió con sus palabras- escuché rumores sobre tu Divorcio, honestamente pensé que te llegarías a divorciar antes.
Era humillante recordar aquel tema, más al ver la forma en la que Alonso preguntaba y aseguraba otras cosas sobre el tema, todos sabían sobre mi fallida amorosa, por lo menos nadie pudo presenciar los maltratos que soporte, aquel matrimonio me había destruido totalmente por dentro.
Ahora debía soportar la presencia de Peter, aquel hombre estaba dispuesto a seguir haciéndome miserable cada segundo de mi vida, cuando le pedí hacerse presente en la vida de Pete no espere que sus visitas de duplicarán, ahora debía soportar su presencia y la de su madre.
-Fue una buena decisión, no había nada que hacer por mi matrimonio -respondí con una sonrisa amarga.
Alonso sonrió levemente y tras una corta charla, este me ofreció su teléfono personal, estaba dispuesto a darme consejos, era un hombre amable y caballeroso, al menos mi día no había transcurrido de forma tan tortuosa.
Mi mayor deseo era simplemente regresar a casa y descansar junto a mi querido Pete, a ese paso las cosas tomarían cada vez un mejor rumbo.
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Comments
Mercedez Peréz
la verdad que por ahora pinta buena pero mi opinión es que yo no lo ubiera dejado que ellos vieran al niño no lo quiso y ahora se le antojo verlo les apuesto que no es bueno algo se traen así como así no le IVA a surgir el ❤️❤️❤️ maternal seguro que algo malo traman
2025-02-21
0
María del Carmen González
muy buen comienzo de la novela me gusta
2024-02-19
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Lucia Feliciano Falcao
Que mujer idiota poné el nombre del cabrón en la pobre criatura , era yo firmar el divorcio y cambiaría el nombre del niño ya llega con el apellido de esta familia 😡😡😡.
2023-10-04
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