Por la mañana a las 6 a.m. sonó una alarma en todas las instalaciones, las tres chicas tenían su dormitorio y los chicos el suyo, si Julio o Gene descubrían un intento por reunirse en la noche les advirtieron que pagarían con penalizaciones, en realidad se dieron cuenta que ni ganas o fuerzas tenían ya que el primer día pasaron tres horas trotando a campo traviesa, el terreno contaba con áreas montañosas, unos arroyos y ríos, pequeños bosques, y todo tipo de áreas biológicas, unas tan densas como selvas y otras casi desérticas, alternaban todos los días por los diferentes climas y a veces Luciano sentía que ese lugar era una locura. Para el joven mimado esto era algo que no le agradaba en lo más mínimo, pues, aunque iba a la escuela esto se le figuraba más como una escuela militar.
Al terminar el trote les enseñaban a armar y desarmar un arma, él casi siempre era el último y se burlaban de su bajo desempeño, en principio no había pedido ir así que lo hacía notar tanto como podía, después de esa hora tenían el almuerzo, el desayuno se lo saltaban, les decían que a veces no comerían, y así fue de vez en cuando no recibían alimento en todo el día, pero esto era general, los adultos tampoco probaban alimento mostrando que
era posible, luego estaba una de las actividades que menos le gustaba y esa era combate cuerpo a cuerpo, su madre le había enseñado cuando joven y no era malo, pero carecía de sentido para él. No tenía ímpetu y deseo de ganar por eso casi siempre terminaba perdiendo.
Llegaba la hora de la comida y entonces les daban media hora para reposar y tener una actividad, Joel y Esther aprovechaban para descargar sus tareas ya que en ese tiempo abrían la señal de internet, a veces él le escribía a Rodrigo y Ernesto unas palabras. Y recibía los comentarios de sus amigos, sabía que monitoreaban sus mensajes y en ocasiones se dio cuenta que Gene borraba lo que no le convenía, ni su intelecto era capaz de competir con su experiencia en los sistemas informáticos, aunado al cansancio no podía rivalizar con el genio hacker.
Luego realizaban una variopinta cantidad de actividades ya que a veces les llevaban radios de frecuencia corta o motores de automóviles y debían repararlos enseñaban principios de funcionamiento de calderas, y todo tipo de maquinarias.
En otras recibían clases de manejo en una pista de carreras construida en el sótano un piso más abajo, dos pisos más abajo estaba la piscina, el gimnasio y el mini coliseo, ese lugar era enorme y se enteró que sólo unos pocos lo usaban, es decir, los más dotados.
En las vacaciones de verano se unieron un montón de chicos hijos de los miembros de Atardecer Sangriento que iban desde los siete hasta los veintidós años, ahí se involucraron más maestros, obviamente para los entrenamientos físicos los separaban por grupos, algunas otras actividades se desarrollaban sin importar la edad, sobre todo las que eran después de la comida.
Pronto Luciano que siempre había sido elogiado como un “genio” comprendió que no lo era tanto como su ego se lo decía, ¡estaba teniendo discusiones sobre la construcción de pilas o represas con chicos de 13 años!, era una locura, por lo demás no distaba mucho de su colegio, excepto que en la habilidad de abrir coches y encender motores ganó una niña de 9 años Lorelai tomó sus quinientos dólares de recompensa con una sonrisa. Ese tipo de
competencias le parecían aún más sin sentido, después recordó que este era originalmente un grupo criminal.
Un día Luciano escuchó como dos de los jóvenes que pronto se irían ya que sólo fueron por el verano se burlaban de él porque era un inútil que siempre perdía diciendo que si quedaba como líder Atardecer estaría perdido, estuvo tentado a ir y golpearlos, pero Alana lo detuvo.
- Ellos tienen razón, no te esfuerzas – dijo ella poniendo el punto sobre la i
- Ni quería venir en primer lugar – Lana le dio una bofetada ya estaba harta de su actitud definitivamente era demasiado para ella, todos los días se quejaba, ponía una cara de hastío, ella sabía que por su culpa no podía llevar su vida normal, no era el único que perdió muchas cosas
- Mateo y Andrea te salvaron la vida – espetó la chica - ¿sabes el sacrificio que ella hizo por ti? Da gracias que Mateo había cambiado o tu padre y tú estarían muertos, ella pudo haber sido entregada a ser violada por todos los miembros de la organización – Luciano abrió los ojos como platos, pensando en esa posibilidad - ¿de qué te quejas? De enterarte que vas a ser el maldito amo del mundo, ¿ah? Qué harías si él seguía restregando a sus
amantes, de humillarla – la chica ya no podía callar aunque los otros habían hecho un pacto de silencio, no le importaba – dejarla encerrada en una habitación toda la vida como una miserable prisionera y ella estaba dispuesta – las lágrimas escaparon de sus ojos – todo por ti
El chico intentó acercarse para tratar de calmarla, sin embargo, los gritos alertaron a los chicos que estaban en ese piso, por supuesto el primero en aparecer era su hermano.
- ¡Lárgate! – exigió Clark al ver a su hermana en ese estado – no quiero que te acerques a mi hermana – y se la llevó muy enfadado.
Dos días enteros el chico de intensos ojos obscuros se debatió consigo mismo, estaba molesto y no daba con la respuesta de porque estaba en este estado de confusión por lo que estaba mucho más concentrarse, ese día decidió discutir el asunto con su padre, le contó todo lo que sentía, lo que percibía, cómo estaba fuera de lugar, Sebastián le escuchó pacientemente, un año atrás habría ido por su hijo corriendo, pero ahora entendía que su hijo debía madurar entendiendo las palabras de Mateo, quizá no era del modo que a él le hubiera gustado pero ya no podía cambiar nada. Hasta él se molestó por la actitud.
- ¿Qué piensas de tu madre? – preguntó Sebastián, mientras en la sala de control Mateo sostenía a Andrea firmemente de la cintura contenía el aire
- ¿Andrea?, - preguntó el chico – la quiero papá ¿sabes que un día que estaba triste escuche una frase? “madre no sólo es aquella que da el ser, si no quien sabe serlo”, tenía catorce pero me di cuenta que era nuestra situación, ella no me parió y tampoco era tu pareja, papá eso no importa porque ella es mi madre, eso es lo que siento por ella
- Muy bien, lo primero sensato que me dices esta noche - reconoció el padre pacientemente
- ¿Cuándo fuiste al instituto te arrepentiste? – siguió su interrogatorio tratando de guiar a su hijo a la distancia
- Al principio sí, pero después me gustó – el chico respondió con honestidad – hice muchos amigos y sobre todo a Rodrigo y Andrés
- ¿Cuándo tu madre te hizo ir a ese campamento de artes plásticas, te arrepentiste? – continuó su padre
- Al principio sí después aprendí un montón de cosas y me gustó, jamás creí que me gustaría expresarme con la pintura y la música – el chico sonrió
- ¿Te arrepientes de estar en dónde estás? – el chico se quedó callado, tratando de asimilar lo que su padre intentaba decirle, aún dudaba, así que el padre añadió – si es tan insoportable haré que te saquen pero te advierto si no puedes soportar que un montón de palurdos sean mejores que tú desde ya voy poniendo un administrador porque no podrás sobrevivir en el mundo de los negocios
Tras escuchar las palabras de su padre, sorprendido ante esta amenaza trató de entender que era lo que le molestaba, era lógico que perder su vida lo molestaría, aunque estaba claro él mismo tomó la decisión que le llevó a este final, el padre, y Andrea estaban muertos de miedo porque por esta decisión determinaría el carácter del chico, Mateo le susurró “tú le educaste, confía en él”, ella lo miró asombrada porque no esperaba que Mateo lo
considerara de una buena manera o tuviera buena imagen del chico. Al terminar su deliberación el chico habló.
- Papá, creo que no me arrepiento de venir – contestó porque no escuchó lo último muy bien, cuando le preguntó el padre si se arrepentía recordó todo lo que había aprendido y aunque no le agradaba del todo aprendió muchísimas cosas, su mente por fin estaba en concordancia con su cuerpo y crecían a la par – dame otra oportunidad, me esforzaré
- Ese es mi hijo – alabó Sebastián un poco más tranquilo en la sala Mateo, Andrea y Gene dejaron escapar un suspiro porque Mateo casi le rompe el hombro a Gene mientras trataba de consolar y detener a su esposa alterada, fingió su confianza en el joven.
**** Disculpen que no pude publicar\, espero poder compensar un poco con estos capítulos\, mi trabajo a veces no me permite hacerlo a diario ***
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