El teléfono de Sebastián sonó y se dieron cuenta que era de parte de Andro, Gene de inmediato desvió la llamada haciéndole creer que seguía en Trana y la pusieron en altavoz, le señalaron el micrófono por el que hablaría.
- ¿Qué ha decidido, señor? – Andro le había dado ese par de días sin llamar para ponerlo nervioso, los hombres de negocios a veces eran huesos duros de roer, Sebastián debía fingir preocupación, habían borrado todos los rastros de su llegada a la ciudad
- Haré – dijo con una voz llena de cansancio y consternación – lo que me pida – ahora había impotencia, cielos este hombre podría ser actor, hasta la cara la ponía de acuerdo a la expresión – por favor, devuélvame a mi hijo – repetía las palabras que Gene le escribía en el monitor junto con las emociones que debería mostrar
- Uno de mis hombres lo recogerá en su villa en dos días – Andro sonrió
- No, espere, ¿cómo sé qué, que dejará libre a mi hijo? – interrumpió Sebastián en el mismo tono
- Debe confiar en mí - la voz del hombre era de euforia y mostraba que no cumpliría
- ¿cómo sé qué está con vida? – repitió dejando un silencio
- Trae al imbécil – se escuchó la voz de Andro al otro lado – su ángel le rompió la mandíbula a uno de mis hombres, no espere recibirlo como se fue – Andrea sonrió, estaba entero psicológicamente, como le enseñó, Mateo y los hermanos sonrieron aliviados, Sebastián no entendió porque estaban tan contentos
- Papá – dijo el chico con media voz – dile a mamá que lamento lo que le dije – lo último lo escucharon como si le alejaran el teléfono
- Ya lo escuchó – dijo Andro sintiendo que había ganado, por fin se vengaría
- Espere, la madre del chico quiere hablar con él – pidió Sebastián, Gene le escribió esto último seguramente necesitaban un poco más de tiempo, sólo unos segundos
- El chico no tiene madre – entonces se escuchó la voz de Alejandro a un lado “debe ser mamá Sandra, la niñera”, Andro asintió - ¿la niñera? Qué conmovedor como un drama romántico, de acuerdo póngala al
teléfono, traigan al mocoso
- Luciano – susurró Andrea conteniendo la voz llena de ansiedad – mi niño ¿estás bien?
- Si mamá, lamento lo que dije, lamento haberme ido, yo… te amo – la voz del chico se quebró y Andrea comenzó a llorar, eso no lo podían fingir y todos los hombres supieron que ella era en verdad una madre y él era un hijo
- Le entregaré a la niñera al mocoso, dos días imbécil y tus piernas serán mías – advirtió antes de colgar
- ¿Lo tienes? – preguntó Mateo, Gene contestó con una sonrisa que mostraba su nula humildad
- Sistema de seguridad hackeado, son nuestros – aseguró sonriendo
- Muy bien, nos vamos en una hora, así que todos ¡LISTOS!, iremos por mi hijo – afirmó como si en verdad fuera suyo con la adrenalina llenando su sistema
Como si tuvieran un cronómetro una veintena de hombres y mujeres subieron a unas camionetas negras, Sebastián creyó que esperarían a la noche por que era el medio día, sin embargo, Mateo tenía sus propios planes, no les esperaban, en realidad Andro y Mateo tenían cuentas pendientes la jovencita que había robado secretos lo hacía para este patán y Humberto le había traicionado lo descubrieron en cuanto se limpió de mercancía, se la debía y esta vez las cobraría todas, Andrea ajustó su chaleco antibalas y revisaba las armas que le habían dado.
- Andrea era la más talentosa de todos nosotros – dijo Julio con una sonrisa en los labios
- Es verdad, donde ponías el ojo ahí la bala – recordó Fer nostálgico
- Espero no decepcionarlos chicos – sonrió ella con suficiencia
- Tú no irás al frente – atajó Mateo, ella lo miró furiosa – dije de apoyo y es en serio, Andy, no me provoques o te dejo aquí mismo, me importa un cuerno si estamos en medio de la nada, ella guardó silencio tenía sus propios planes
- Tenemos cincuenta objetivos más o menos, creo que entrar por el callejón detrás de la mansión es nuestra mejor opción, el chico está ahí – Gene mostró una imagen, Luciano estaba de hecho encadenado a una pared y estaba muy golpeado, Andrea maldijo a Andro y juró matarlo, nadie tocaba a su hijo NUNCA – si les hacemos creer que el ataque principal viene por ahí podemos introducir dos pequeños escuadrones, una por la entrada principal el segundo, el nuestro por la de servicio, es el camino más cercano, monitorearé las cámaras y les daré instrucciones a los tres grupos
Así lo decidieron el jefe de seguridad de Sebastián llegaría por la parte de atrás, le respaldarían diez hombres, otros diez irían por el frente y por la entrada lateral de servicio entrarían Mateo, Apolo, Julio, Fer y Sebastián, Gene y Andrea se quedarían en la camioneta que les llevaba, el primer grupo debería aguantar dos minutos para atraer a la mayor cantidad de guardias, el segundo entraría a los dos minutos, y dos minutos después cuando el caos fuera creciendo entraría el grupo de rescate principal. Apostaron dos francotiradores en los edificios vecinos, eso les daría un poco de ventaja, enfrentaban demasiados enemigos.
En cuanto Mateo dio la orden el infierno se desató en la mansión de Andro, al principio no entendía lo que sucedía le dijeron que un grupo desconocido lo estaba atacando pidió apoyo a sus cámaras de seguridad pero no reconoció a ningún hombre, cuando estaba mandando hombres a la parte trasera creyendo que se trataba de un rescate se acercó a la cabaña de torturas como la llamaba, entonces le dijeron que por la puerta principal los hombres de Mateo eran los culpables, frunció el ceño, quizá se trataba por el trato que intentó quitarle una semana atrás, bien entonces se alejó del lugar dejando sólo dos hombres, entonces las explosiones de las bazoocas resonaron en las puertas, esto era exagerado parecía una maldita guerra pidió que sus hombres comenzaran a llegar, le dijeron que estaban a veinte minutos, mandó pedir un helicóptero se llevaría al chico, este llegaría en 5 minutos, Gene pasó la información y siguió dirigiendo a los grupos, era preciso y ecuánime, habían acabado con más de la mitad del bando contrario y ellos sólo tenían una baja un novato mercenario que intentó hacerse el héroe, entró el grupo principal y cuando entraron eso era un verdadero caos, las balas volaban y los proyectiles impactaban a todas partes, esto era un caos planeado.
- ¡A la cabaña! no debemos permitir que ese helicóptero llegue ¿me escuchaste Gene? - ordenó Mateo
- Fuerte y claro – Gene estaba tan concentrado que no se dio cuenta cuando Andrea salió a hurtadillas – maldición, hermano la hermana salió del vehículo
- ¿Qué dijiste? – se mordió los labios después de maldecir repetidas veces, Apolo miró atrás con preocupación – maldición, al volver me darás explicaciones - ¡adelante! – dio la orden y los cinco ahora debían correr para acabar con todo antes que la mujer llegara y fuera herida, Sebastián oró porque estuviera bien en silencio, pidiendo que su hijo también lo estuviera
Corrieron matando todo lo que se moviera en su plano visual, incluso a dos hermosos perros que eran de Andro, daños colaterales pero esos animales fueron entrenados para matar, se lamentaron, avanzaban poco a poco, ganando terreno, llegaron a la cabaña, pero ahí a la entrada se había pertrechado Andro, llevaba al chico y lo puso como escudo, cuando vio a Sebastián entendió que trabajaban juntos ¿cómo logró que trabajara Atardecer con él?, ocho hombres le protegían, los balazos iban disminuyendo y los gritos aumentando, Atardecer ganó era obvio.
- Vamos Andro, deja de ser un hijo de la gran P ##, deja ir al chico – ordenó Mateo
- Me debe, sangre por sangre – Alejandro había tomado un arma y apuntaba a Luciano, que miró a su padre entre el grupo que le salvaba, nunca imaginó a su padre de ese modo, ahora estaba lleno de polvo, sangre y sabe que más, parecía un maldito héroe de película, no pudo evitar mirar al hombre que estaba hablando, su madre le había enseñado una foto de su esposo, estaba un poco más viejo y grueso, pero definitivamente era el esposo de su “madre”, ¿quién demonios era ese tipo? por que no era una persona normal en lo absoluto
- Me importa un bledo y dos cuartos la pata de tu miserable hermano ese chico no está en discusión – volvió a hablar Mateo, Apolo estaba moviéndose lentamente a la derecha, Julio a la izquierda rodeando el lugar, Fernando y Sebastián lo cubrirían, ambos hombres ya se habían salvado la vida mutuamente así que ya se consideraban “camaradas”
- Mateo vete de aquí, no sé cuánto te pagaron pero te daré diez veces más – solicitó Andro
- No me iré sin el chico - dijo Mateo se estaba enojando demasiado
- Deja de tocarme los c#### es sabes que no debiste interferir – Andro se tocó el cabello nervioso
- No, tú no debiste secuestrar a ese chico, aunque la verdad te estoy agradecido ya que gracias a eso regreso mi mujer – sonrió y Luciano entendió lo que quería decir, el chico volteó hacia todos lados
- No entiendo nada malnacido, ¡lárgate! De mi casa – rugió Andro
- Permití que mandaras a tu pequeña mujerzuela, eso casi me costó mi matrimonio, has estado robando mis entregas por años ¿creías que no lo sabía?, pero secuestrar a ese imbécil muchacho fue tu peor error – Andro seguía sin entender
- “Mamá Sandra” – dijo Mateo explicándole las cosas con calma – es mi mujer – soltó el mafioso sabía que sus hermanos estaban cerca – ella ama a ese mocoso como su hijo, y se lo devolveré de una pieza, así que deja de dar lata y devuélvemelo
- No, no, no puede ser – volteó a ver a Alejandro – maldito ¿por qué no te enteraste? – sabía que ya no había escapatoria, sólo el muchacho era su escape si lo soltaba estaría muerto antes de un parpadeo, lo colocó bloqueando las aberturas – déjame ir
- Ni lo sueñes después de todo esto de aquí no te vas sino con los pies por delante - me debes ya demasiado
- Lo mataré - amenazó acorralado
- Adelante, si quieres averiguar lo que es vivir el infierno en carne propia, total yo ni lo conozco – la voz de Mateo era implacable, Sebastián casi le dispara Fer lo detuvo y negó con la cabeza debían confiar en él, jamás dejaría que le hicieran más daño, el sonido del helicóptero sonó a lo lejos, Andro sonrió esperanzado
- Me marcharé y dejaré al mocoso a unos kilómetros - intentó convencerlos mientras miraba a todas partes
- Ni lo sueñes ese se queda aquí – Andro se sintió acorralado, - deja que suba el helicóptero y me das tres minutos de ventaja, observó la sonrisa de Mateo, Gene le había dicho algo ese tipo estaba muerto y no lo sabía
------------------------------Cuando recién subí los capítulos me faltaron algunos\, así que los anexo aquí que este es su orden correcto\, una disculpa ------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Huida desesperada
- De acuerdo, tres minutos – Mateo estaba sonriendo, Andro, Alejandro y los otros comenzaron a moverse en una especie de círculo, Apolo y Julio abrieron fuego obligando a Andro a avanzar con dificultad ya que llevaba a Luciano casi a rastras
- Cumple el acuerdo - instó Andro sospechando algo
- Siempre y cuando llegues al helicóptero – sonrió Mateo, disparaba cuando veía a alguien acercarse, una bala le dio en el brazo, cambió el arma de mano y siguió avanzando, el jefe de seguridad y Sebastián creyeron que estos hombres serían excelentes soldados o mercenarios
Estaba tan cerca del helicóptero que Andro esbozó una sonrisa empujó a Alejandro al frente, este al principio no
le entendió, pero era claro que le dejaría ahí.
- Tengo un helicóptero que tomar – sonrió de manera malévola, un disparo salió de la pistola de Mateo, impactó la pierna de Luciano, Sebastián casi lo derriba, pero lo detuvo Fernando de nuevo, al mismo tiempo el arma de Andro disparó, le hubiera dado en la cabeza al chico que se agachó por el dolor, el padre entendió lo que había sucedido, apenas estaban procesando esto cuando un tercer disparo impactó en la mano de Andro que sostenía la pistola
El helicóptero se elevó en ese momento. Justo frente a sus ojos, estaba que no podía creerlo.
- Creíste que podrías huir – la risa de Mateo heló la sangre de enemigos y amigos, él observó a la mujer sobre el árbol
Ella bajó de un salto si hubiera amazonas por la faz de la tierra Andrea seguramente sería una de ellas si no la reina, su cabello largo lacio bailaba al viento del helicóptero que tomaba velocidad alejándose con rapidez, Andro intento moverse, sin piedad la mujer disparó dos veces que impactaron en ambas piernas.
- Ella ha vuelto – añadió Apolo embelesado ante su actuar, ella no desviaba sus castaños ojos de Andro, de vez en cuando revisaba a Luciano
- La jefa ha vuelto - corearon los hombres de Mateo, muchos no la habían conocido pero las historias de ella llenaban muchas de sus conversaciones
- Maldito, te odio – Alejandro se había levantado apuntaba a Andro enojado – me usaste – su antiguo jefe reía
- Claro imbécil – le dolían las heridas estaba tratando de encontrar una salida
- Él y tú son nuestros – un arma se colocó en la nuca de Alejandro, Fernando le apuntaba, uno de los hombres de Andro iba a apuntar a la mujer cuando Sebastián le disparó limpiamente en la frente, el hombre cayó sin vida, ella ni siquiera parpadeó, cambió el percutor, se acercó al jefe enemigo y apoyo la pistola contra el hombro y volvió a disparar sin compasión el hombre aulló.
Verla en este modo sin emoción alguna, como si de una máquina de matar se tratara era algo que nunca hubieran sospechado Luciano o Sebastián para ellos siempre había sido amable, dulce, incluso débil, en cambio era impresionante, hermosa y peligrosa.
- Vamos, que aquí no los mataremos – Mateo fue el único que se le acercó a la mujer que parecía en trance – dame el arma – la persuadió, ella dudaba – pronto llegará la policía, debemos llevar al chico al hospital
En cuanto mencionó a Luciano recordó que le hirieron ella miró complicadamente a Mateo con un poco de resentimiento.
- Necesitaba desviar su cabeza de la bala – comentó el hombre levantando los hombros, ella sin decir palabra le entregó el arma y como si se transformara corrió como la “Sandra” de siempre al lado de su hijo abrazándolo.
- Mi pequeño – le beso la frente y las mejillas, Mateo sintió unos celos infernales, vació el cargador en un árbol tratando de contar para calmarse, los labios de su mujer eran sólo suyos
- Llévenselos- ordenó Mateo tratando de hacer la vista gorda y sus hombres tomaron al herido Andro – denle primeros auxilios, morirá cuando y donde yo lo diga – los hombres asintieron, jalaron a Alejandro que intentaba disculparse con Luciano recordándole su amistad, el chico lo vio, luego recordó sus años de amigos, luego las palabras lisonjeras y por último su traición
- Tú no eres mi amigo – sabía que le estaba condenando a muerte Mateo sonrió, el chico era de buena madera, miró al padre que era ahora quien abrazaba a su hijo, Andrea se había hecho a un lado Mateo corrió a abrazarla y asegurarse que no estuviera herida
- Primero revísate el brazo – replicó ella, él sólo sonrió
- Es un rasguño – minimizó el hombre
- ¿Por qué le permitiste ir al helicóptero? – preguntó Sebastián mientras subían a la ambulancia oculta
- Jeje el piloto lo habíamos comprado, no hubiera ido lejos – sonrió Mateo – ese ha estado muerto desde hace dos días, pero nadie le había dicho, les daba escalofríos el modo frío de actuar de este hombre, todos, menos Andrea
2. Hospital
Llegaron a una fábrica abandonada, tomaron un elevador donde entraron incluso las ambulancias, dijeron unas palabras y les dejaron entrar.
- ¿Cuántos heridos? – preguntó una voz electrónica de mujer
- En este vehículo somos dos – la voz de Mateo resonó – vienen ocho más - él no dejaría que sus hombres o los guardias tuvieran una mala atención
- Diez millones – replicó la voz, Gene que escuchaba hizo la transferencia inmediatamente, la voz sin vida les dio la bienvenida
- ¿Cuesta un millón la atención? – preguntó Sebastián, iba junto al jefe de seguridad, Andrea, Luciano y Mateo
- Eso es sólo la admisión, heridas de bala dos millones por herida, arma blanca un millón, amputación tres millones, varía según el padecimiento, eso es por día, nos sale caro estar heridos, pero no importa, estamos a salvo
- Pagaré los gastos – dijo Sebastián
- No es necesario – dijo Mateo
- Por favor, es lo menos que puedo hacer – aseveró Sebastián
- De acuerdo – resopló Mateo antes de dirigirse a la enfermera que le iba a atender, esa mujer sabía quién era, le dedicó una sonrisa coqueta, Andrea caminó colocándose a su lado, lo tomó por la barbilla y le plantó un beso apasionado, estaba marcando territorio, la enfermera bajó la cabeza y todos se sorprendieron, Mateo Terranova nunca había dejado que se le acercaran las mujeres
- Mi amor me encanta cuando te encelas – ronroneó con voz sedosa en su oído, pero todos la escucharon con claridad
- Tú eres mío, no lo olvides – sentenció
- NUNCA – replicó antes de jalarla y besarla con más fiereza, Luciano no entendía bien la situación, pero le alegró ver así a su mamá en cuanto al hombre no olvidaba que le disparó en la pierna estaba resentido y eso que aún no conocía el trato para su “entrenamiento” – Cuiden al resto o los mato – sentenció antes de perderse, le sonrieron amablemente
El chico entró en cirugía que era bastante sencilla ya que la bala salió limpiamente ni siquiera dañó músculos o
vasos sanguíneos importantes, los tres “padres” esperaron fuera hasta que el chico salió, debieron ponerle anestesia ya que volvió loco al personal con sus gritos, era algo que Mateo pensaba corregir, el chico era muy blando.
Ya en la habitación y después de la breve explicación de su madre había entendido que Mateo lo había rescatado,
lo había aceptado como su “hijo” debido a la relación que tenía con su madre que no se llamaba Sandra si no Andrea, Sebastián sólo aporto algún que otro dato y Mateo lo miraba atentamente, el chico se dio cuenta de dos cosas, Mateo era mucho más rudo que su padre o Andro, por lo que no podría jugarle alguna mala pasada, puede que no lo matara, pero algo le decía que amable no era y la segunda que no había modo de escapar, de alguna manera mórbida no deseaba hacerlo ya que con Alejandro había probado un poco de ese mundo, lo que si
decidió fue alejarse de las drogas porque no le agradaron, lo hicieron sentir estúpido, de haber estado en sus
cabales no lo hubieran secuestrado.
- Usted me disparó – le dijo con resentimiento a Mateo en un momento en el que su madre y padre salieron
- Hijo, si te quisiera muerto hubiera dejado que ese desgraciado te disparara en la sien – le contestó encendiendo un cigarro tranquilamente – o yo mismo te hubiera disparado, necesitaba que te agacharas y esa era la única manera
- Pudo hacer una seña o gritar – arguyó el chico
- ¿Y que Andro se preparara? – soltó la carcajada – me dijeron que no paraste de quejarte por un rasguño – mira le mostro las heridas cerca del corazón y la espalda, sin camisa era imponente, era puro músculo y estaba lleno de cicatrices – esta es una cuchillada, me la dieron cuando tenía 12, perforó el pulmón, en esta – señaló el abdomen- mis tripas salieron – señaló una en el pecho - esta una bala cerca del corazón, me la dio el único
hombre al que he temido, se atrevió a dañar a mi adorada Andrea – sonrió siniestramente – aunque él pagó con su vida, yo le di tres tiros en la frente, Andrea y yo casi morimos ese día y volvimos a nacer – su mirada se oscureció –
por desgracia nunca seremos padres
- Lo siento – el chico era la primera vez que se sentía cercano al hombre y como un idiota quejándose, esas personas habían expuesto sus vidas sin conocerlo
- Imagina la sorpresa que me llevé cuando Andrea llegó diciendo que quería que salvara a su hijo, además cuando observé el video de tus últimas palabras para ella me enfurecieron
- YO… lo siento… me dejé llevar por lo que me dijo Alejandro – el chico tenía lágrimas en sus ojos
- Ese chico te está esperando – sonrió Mateo – no te apures no te ensuciarás las manos aún, debes aprender a manejar las traiciones, en mi mundo, se paga con la vida y en este caso no supieron con quien se metían – se acercó ya que no lo veía tan a la defensiva – en siete meses serás todo un hombre, de eso me encargo yo, además podré ver al hijo de mi adorada Andrea
Estuvieron en silencio por los próximos minutos, el primero en llegar fue Sebastián estaba pagando los honorarios de cada uno de los heridos, llevaba un día ahí y además de los diez millones de admisión, ya había desembolsado 30 más, al menos su hijo y seis más saldrían al día siguiente, pensó que ser criminal y estar herido era una desgracia, luego preguntó a Apolo si todos recibían el mismo tratamiento, este negó le explicó que en Atardecer
Mateo los apreciaba y por lo tanto si pagaba por los heridos, pero que él y algunos otros en sus inicios trataban sus heridas por su cuenta y nunca pisaban un hospital normal, menos uno clandestino, preferían morir.
Mientras tanto Andrea fue a visitar a los ocho heridos en realidad sólo dos estaban graves y al menos necesitarían una semana, Mateo ya se movía con naturalidad y el chico lo miraba con admiración, decidió que le llamaría tío ya que llamarlo padre teniendo el suyo propio no le parecía correcto, esto no le pareció ya que podría prestarse a malas interpretaciones en caso de estar los tres así que acordaron que en público el chico también llamaría tía a Andrea y en privado la llamaría mamá.
Para Andrea y Sebastián les pareció un trato justo, aunque la mujer sentía un poco de resentimiento entendía que ya estaba estirando las riendas demasiado a Mateo y que si se rompían podía volverse impredecible así
que concedió un poco.
Al día siguiente prepararon la celebración del aniversario, más de una semana después, pero en realidad era una excusa ya que oficialmente el hijo de Sebastián sería admitido por siete meses después de este periodo se
decidiría su futuro en la organización, le explicaron que no necesariamente debería dedicarse de lleno, tenían abogados, empresarios, ingenieros de software, logistas, etc. Es decir, podría llevar una vida “honesta” si así lo
deseaba, eso dejó un poco más tranquilo a Sebastián que aún no estaba seguro de confiarles la vida de su único hijo y heredero a esos dos.
3. Celebración
Estaban a la mitad de las celebraciones en el club la Luciérnaga que ese día estaba cerrado los brindis internos y las bromas se escuchaban, hombres y mujeres reían alegremente celebrando la victoria, cuando Mateo en la sala privada donde había muy pocos invitados, hicieron sonar las copas, inició con un brindis de aniversario, donde elogió a su esposa y le recordó que la amaba, ella devolvió el brindis a su marido, luego hicieron un brindis por los cuatro hermanos de la pareja Apolo, Julio, Fer y Gene, los tres primeros estaban casados y sus hijos tenían entre 16 y 20 años así que habían sido invitados el grupo compuesto por tres chicas y tres chicos se acercó a Luciano, al principio se burlaban de él, le dijeron que debería ponerse pronto a la par de ellos, de hecho el mayor estudiaba Administración de empresas internacional, otro de ellos leyes y los demás le dijeron sus carreras soñadas, Luciano se sorprendió ya que no imaginaba que tuvieran carreras.
- Mi padre, Apolo – señaló el chico de veinte años – tiene un doctorado en leyes, quería que yo también estudiara eso, pero me gusta más la administración
- Joel eso es … - Luciano no supo cómo decir que no se imaginaba a ese gigante de cabello rizado y aspecto amenazador como un erudito en leyes
- Increíble – dijo una chica pequeñita de estatura con una sonrisa pícara de hecho la de 19 que estudiaba leyes y se llamaba Esther – mmm mi padre- señaló a Fer – quería que fuera ingeniero en robótica, pero me negué, eso no es lo mío
- Ese es mi sueño – comentó el menor de ellos tenía 16 años cumplidos – haré un montón de micrófonos y cámaras potentes, también drones y …
- Jajaja – Alana una chica de 17 años – eso sólo si logras superarme, aún no respondes a mi último acertijo
- ¡Aún tengo dos días! – se quejó el chico Octavio y Alana eran hermanos y estaban chiflados por la ciencia, por ello aunque eran hijos de Julio se llevaban mejor con Gene
- Pues nosotros queremos ser ecónomos – dijeron al unísono los mellizos un chico y una chica de 18 años como Luciano, se llamaban Lana y Clark, sus padres eran fan de Superman y eran los hermanos menores de
Esther, ella los ignoró, siempre eran muy ruidosos y a veces la excluían de su mundo, al menos a ella no le pusieron Kara o Luisa, supergirl era demasiado ¿no? una vez le preguntó su madre y ella se horrorizó
Debido que no era muy cercano a ellos en realidad Luciano estaba un poco cohibido, además era prácticamente un extraño, Joel lo abrazó por encima de los hombros y le dijo:
- Desde ahora eres nuestro hermano y nosotros tus hermanos – tenía el rostro serio, era intimidante con sus casi dos metros de altura, Luciano medía 1.83 en ese momento y se sentía bajo, los otros gritaron con entusiasmo y como si algo se quebrara en el corazón de Luciano supo que ya no estaba solo, había charlado con Rodrigo y Ernesto, pero no podría arrastrarlos a este mundo, él ya no pertenecía del todo a Trana, estaba construyendo una familia en Mirra.
- Los chicos se llevarán bien – sonrió Mateo que los había estado observando – tu hijo es inteligente – le dijo a Sebastián cuando Andrea se retiró al baño por un momento
- Es un gran chico – dijo Sebastián – a pesar de todo
- Háblame de tu ex – pidió Mateo, el otro hombre se inquietó, pero no tenía nada que ocultar los motivos de Mateo no eran simples durante la investigación de Gene algo le llamó la atención
- Lucía se llama, ella nos abandonó cuando tenía siete años, pensé que teníamos un buen matrimonio, no lo vi venir – no sabía si era, el alcohol, el ambiente o que un sonriente Mateo parecía interesado, pero necesitaba sacar del pecho la herida que once años estaba cargando – esa infeliz, desgraciada no sólo me engañó, me rompió el corazón, se llevó una gran fortuna, sino que además la muy – y aquí la cantidad de insultos lograron
impresionar a Mateo, no sólo le dedicó las palabras más conocidas, sino que para algunas el mafioso sacó su celular y en el buscador encontró los significados más extraños, pero si, eran insultos, al fin y al cabo – ella le
destrozó el corazón le confesó su aventura y por si fuera poco le dijo que lo odiaba, lo detestaba y nunca más que una vez volvió a buscarnos
- ¿Qué quería? – Sebastián ya no se contuvo
- Dinero, qué más necesitaría una golfa como ella – sonrió impotente por fin podía hablar con alguien que no le criticaría su forma de hablar con quién podía abrirse de forma natural, pues su educación le impedía hablar así incluso con Sandra – me amenazó con llevárselo – no notó el brillo en los ojos de Mateo, el hombre volvió a sacar su celular y escribió al mensaje que había recibido “síguela, si la pierdes me respondes con la vida”
- El chico, ¿conoce la historia?
- Claro, aunque creo que se siente mal por el rechazo de su propia madre, lo cierto es que conocer a Sandra, bueno Andrea y lo dedicada que fue con él le ayudó bastante, el primer mes ni siquiera dejó que se le acercara una mujer, ella fue la primera
- Mi Andrea es la mejor- coincidió Mateo orgulloso
- Si – respondió Sebastián en una ensoñación y enseguida se dio cuenta de su error
- No te preocupes, yo sé que te gusta mi mujer, dejaría de ser yo si no lo notara, sin embargo, ella me es fiel de no ser así hubieras dejado de respirar hace tiempo
- ¿Y tú le eres fiel? – respondió con una pregunta arriesgándose los hombres se miraron por un segundo a los ojos, Sebastián retiró la mirada y Mateo miró entonces su copa
- Admito que fui un c*****n con ella\, no\, la verdad le fui infiel a mi mujer hece muchos años – su voz estaba llena de remordimiento – mis líos de faldas hicieron que la perdiera la última tenía 18 años soñaba con ser una zorra y obtener dinero\, Andro la plantó por eso agradezco la oportunidad para vengarme; en fin –suspiró - yo estaba perdido\, incluso la obligué a ver a cada una de mis amantes – Sebastián tenía ganas de romperle la cara\, ¿lo dejarían vivo después de eso? – probé de todo – hizo señas con las manos haciendo alusión a caderas y pechos pequeños y grandes – y todas las razas\, al final sólo ella me satisfacía\, creía que me volvía loco porque en ese entonces el poder me corrompió\, al igual que tu hijo me dejé seducir por una víbora que un enemigo metió en la organización\, Humberto fue capaz de meterme la estúpida idea que para mostrarme a la altura de los otros “socios” necesitaba mostrar mi “hombría”\, tomaba mucho y en algunas ocasiones consumí – Sebastián no sabía que decir\, Andrea movió la cabeza para que no delatara su presencia\, necesitaba escuchar esto – me arrepentí cuando se fue\, comprendí que mi luz se marchó por mi estupidez\, sólo yo era responsable\, estuve muy mal\, una bala abrió una arteria de la pierna\, de no ser por Apolo y mis hermanos\, yo hubiera muerto – levantó la copa – no pude tocar otra mujer\, era como si otros labios me dieran repulsión y entendí que hice esas estupideces por la edad\, los malos consejos y por estúpido\, merecía haberla perdido y la busqué en todos lados\, inclusive acudí a una iglesia pidiendo que si hay un Dios me la regresara\, supongo que debo ir a hacer una donación porque me dieron una segunda oportunidad – luego lo miró con seriedad – gracias\, por cuidar de ella\, por mantenerla a salvo\, por darle el hijo que nunca pude – y dos lágrimas cayeron por su rostro
Una mano acarició su espalda y miró a Andrea que sin decir nada le abrazó, ambos necesitaban este reencuentro, Sebastián se dio cuenta que para ella nunca había sido un hombre de interés, Mateo era un hombre impresionante, eso le dio cierto consuelo lo lastimó un poco, pero pensó que debería superarla y pensar en rehacer su vida. También este momento fue esclarecedor para él un momento catártico.
- He comprado una casa cerca del club - anunció Sebastián para romper ese silencio incómodo
- ¿Por qué? – preguntó Mateo confundido
- Para mi hijo y para mí estos siete meses que vienen
- No era necesario - dijo Mateo muy serio
- No es molestia, así no duraremos mucho en el viaje hasta aquí todos los días
- Ay, como te lo digo pues, que no era necesario porque decidí que lo entrenaré en la Granja – Sebastián lo miró confundido – tengo un terrenito donde entrenamos a los chicos, ahí irá tu hijo, y bueno si te les unes pues tú, aunque estas bastante viejo – la carcajada de Mateo resonó por el lugar – estará aislado y no hay mucha cobertura, nos acompañarán Julio y Gene, Andrea también volverá como instructora esta vez – chasqueó la lengua – esos niños no saben lo que les espera – sentó a la mujer en su regazo – mi mujer es una leona, lo viste por ti mismo, será como en los viejos tiempos, - después de pensar un poco añadió - ya sé, puedes acompañarlos a dejarlo pero te regresas con Apolo y no sabrás la ubicación, en verdad en siete meses no verás a tu hijo
A Sebastián se le encogió el corazón de dolor, era el verdadero precio que accedió a pagar por su hijo, no tenía derecho a decir nada, Andrea le dijo que le mandaría fotos y avances y al final acordaron que le permitirían al chico y al padre hacer una videollamada a la semana era eso o recluirse también siete meses, Sebastián no podía permitirse dejar desatendidos sus negocios por tanto tiempo, acordaron decir que lo inscribieron en un plan de autoayuda y desintoxicación a sus amigos y un campamento de sanación, estaban tan de moda que nadie sospecharía, además le aseguraron que el chico continuaría con su educación normal, esto no le preocupaba mucho ya que Luciano era un verdadero genio y prodigio así que de haberlo permitido Andrea ya estaría en la universidad dos años atrás, ella se negó diciendo que eso lo estropearía emocionalmente.
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