Los escoltas de Giada, no tuvieron opción que dejar entrar a Stephen Verro, porque los amenazó con que si no los dejaba entrar, se iba a armar una guerra.
Giada coloca su arma en sus piernas, mientras desayuna con tranquilidad.
Verro entra como perro por su casa, y la observa. —¡Estaba esperando por ti, pero resulta, que mi socia está desayunando muy tranquila
—lo único que me queda claro, Verro, es que no pudiste aguantar las ganas de verme— bebió ella un sorbo de café
Stephen se sienta a su lado. Y luego coloca su arma en la mesa. Agarra el desayuno de Giada, sin pedir permiso —desayunas, saludable, eso responde mi pregunta, del porque tienes un cuerpo que incita a pecar.
Giada agarra un trozo de manzana y lo lleva a su boca, pero de manera sensual, para luego morder educadamente. —¿Me estás tentando? ¿Por qué no admites que te gustó?
—¡Eres demasiado... Presumido! ¿A qué has venido?— le quita ella el desayuno y Verro sonríe
—primero, dime ¿Por qué estas viviendo en la mansión de Luciano?
—ya que el imbécil ha muerto, estoy tomando su propiedad ¿Algún problema?— pregunta ella llevando un bocado de huevos revueltos a su boca
—¿Alguien vive contigo?
—solo la sirvienta, pero ya la despache ¿Algo más que quieras saber?
—solo te digo, preciosa, que si me juegas sucio, te hago pedacitos y luego, le daré de comer a mis cocodrilos
—si crees, que me iba a dar miedo, déjame decirte que yo tengo una mente más mierda que tú, por ejemplo yo te amarraría de extremo a extremo, te corto las bolas, y luego te chuzo por cualquier parte, te hago pedacitos, y luego lanzó tu porquería de cuerpo, al mar, para que los tiburones lo coman— sonríe ella colocándose de pie, ella rápidamente agarra el plato y coloca su arma encima de la mesa
—estas bien equipada
—sí, porque no confío en nadie— le guiña ella el ojo y camina hacia la cocina
Coloca el plato en el lavaplatos, ella retoma aire, se le hace difícil tenerlo frente a frente, y no porque mueva cada parte de su ser, si no porque siente ganas de matarlo.
Al llegar nuevamente al comedor, Stephen está mirando el arma de Giada.
—¿Qué significa esa inicial?— ella se tensa un poco
—eres muy entrometido— le quita el arma —me voy a bañar, más te vale que te quedes aquí, porque si no, abra problemas— lo sentencia Giada, y se marcha a la habitación que Bianca acomodo para ella
—Bartho, ¿Ya están todos?— pregunta Stephen impaciente
—si señor, solo falta usted ¿Qué quiere qué haga?
—distraerlos— ordena Stephen y no pudo aguantar más, las ganas de ir por Giada
Camina muy cauteloso.
—¡Jefe, se está acercando!— informa Bianca al verlo por la cámara de seguridad
Cómo Giada ya se había bañado, se coloca rápidamente una sexi lencería color negra, y luego empieza a rocíar el perfume por su cuerpo.
Él Mafioso llega a su habitación, y como la puerta está medio abierta, traga grueso, al verla, definitivamente se enloquece por completo, pasa su mano por su cabeza por él desespero, al saber que ella no es una mujer fácil, y la quiere domar en este momento.
—¿Se te perdió algo?— pregunta Giada, y él abre la puerta.
—por algo te haces llamar el cisne negro, porque el color negro te favorece— Stephen siente que se le hace agua la boca
—mira bien este cuerpo— se señala a sí misma
Él la mira de pies a cabeza. Se acerca un poco a Giada. —¡Jamás sere tuya!— se apresura a decir, al ver su acercamiento
Algo que tiene a Giada sacada de nota, es que Stephen no tiene el diente de oro, piensa que quizás es un adorno que usa a veces.
—lo veo un poco difícil, preciosa
—¿Qué estas dispuesto a hacer por mí?— pregunta ella pasando su mano por sus pechos
Stephen pasa su mano por su torso, acomodando su pantalón, porque le estorba, Giada puede ver su gran bulto.
—te puedo hacer mi mujer, y tendrás todo el dinero que quieras, te puedo hacer mi reina
—no eres el único que me ha ofrecido eso, Verro
Él está perdido por el deseo.
—me queda más claro, que no eres mi tipo— Giada camina hacia él armario y busca la ropa que se va a poner
Stephen pasa su mano por su boca, pero muy enojado porque ella lo rechaza y lo hace sentir menos.
Giada se apresura a vestirse, jeans negros, camisa negra, chaqueta negra, y tacón alto color negro.
Ella se acerca al tocador y pinta sus labios de rojo.
—¿Le pasa algo al señor Verro?— pregunta ella burlona, ni tan siquiera él comprende, como es que no puede obligarla, como le han enseñado
—¡Vamos!— responde indiferente
Giada lo sigue. ¿A dónde vamos?— pregunta ella guardando su arma
—tengo una reunión con las cabezas de la mafia, así que espero que te comportes a la altura y otra cosa, tus putos hombres no vendrán, con los míos con más que suficientes
—te puedo asegurar que mis hombres son más entrenados que los miserables que tienes de escoltas, que no sirven para nada
—obedeces, o no te llevo a ningún lado— ordena Stephen, la verdad es que está enojado
—vaya tranquila jefe, le seguiremos el paso— habló Bianca, para que Giada aceptará
—entonces no me lleves a ningún lado— Giada lo mira fijamente —ya te puede ir— señala Giada la salida
Stephen se volvió el mismísimo demonio, pues agarra a Giada del cuello y la atrae a él.
Están a escasos milímetros, ella lo provoca con la mirada, mirando sus ojos fijamente y luego bajando a sus labios.
—¿Acaso me quieres enloquecer?
Giada sonríe maliciosa— ya lo hice, en este momento estás loquito por mi
—¡Maldición!— él la suelta y la agarra de la cintura. Giada, aprovecha para enrollar sus piernas en la cintura de Stephen
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Updated 39 Episodes
Comments
Zoila Betty
me gusta, seguiré
2024-12-11
1
Jesus Castro Montero
Hay Giada tienes que ser mas inteligente que ese Verro y ver si fue el que mato a Rogelio tu novio ho otro excelente capitulo
2024-07-10
4
Nanes
si no tiene el diente, es posible que el no sea el que busca Giada!!!! 🤷♀️
2024-05-13
1