El cisne negro

El teléfono de Giada, suena.

—contesta por favor— ordena Giada y cubre con una manta negra, la información que tiene del mafioso

—¿Si?— Bianca fija su mirada en Giada 

—solicitó la presencia de la asistente Giada— ordena el director de Polizia di Stato.

—si señor.— Bianca le informa a Giada, la cual se dirige de inmediato a la oficina del director

Toca levemente la puerta. —Adelante.— ella ingresa, y se para firme como un soldado

—A sus órdenes señor.

—asistente Giada, han traído al detenido mafioso Luciano

—eso es perfecto señor

—va a colaborar, con tal de rebajar su condena

—deseo que así no sea, ha causado mucho daño

—pero lo necesitamos, asistente Giada, en estos momentos está en el área de transformación, es todo suyo, y espero que no me defraudes, tráeme al mafioso,  Stephen Bernardino Verro, te recalco que si vuelves a fallar, estas despedida

Sabes que si lo logras, este puesto será tuyo; directora de Policía di Stato

—dare hasta mi vida si es necesario señor, pido permiso para retirarme— Giada está con su frente en alto, pero también con una fuerte presión en su pecho, sabe todas las cargas que se está echando encima 

El director le hace señas con su mano de que se marche, y ella sale rápidamente de la oficina, dónde Bianca espera por ella.

—¿Todo bien jefe?

—aquí está Luciano, el va a cooperar

—espero que no se ponga de tarado

Al llegar al área de transformación, ya que tenía muchos años en prisión, y estaba con un aspecto espantoso, lo están dejando como nuevo.

—¡Jefe!— se hace a un lado el oficial encargado de la imagen 

—Luciano, espero que no juegues sucio, porque así como te atrapé una vez, lo puedo volver hacer, y no dejarte ni respirar— lo sentencia Giada, Bianca la admira, porque tiene un carácter firme, con su mirada penetrante, dando a entender que ella tiene el control 

—no soy tan idiota después de todo, si hago esto mi condena bajara, y así puedo salir de ese cochinero donde me metiste— la mira con desprecio

Giada le sonríe siendo maléfica y luego lo agarra del cuello ejerciendo presión, Bianca parpadea varias veces. —Elimina tus putos pensamientos, porque se que me has dicho perra, pues déjame decirte rata asquerosa, que está perra te partirá el trasero.

Ella ejerce un poco de presión y él hace un gesto, de que no puede más, por lo que ella lo suelta y luego lo agarra de la camisa, teniéndolo a centímetros. —un mal paso que des y te vuelo la cabeza— dijo tales palabras con seguridad, ella lo suelta y él retoma aire —vendre en 20 minutos, necesito llevarme a esta rata, para iniciar nuestro trabajo

—¡Cómo ordené, jefe!— responde el oficial de imágen

Giada sale de la habitación. —esa mujer es dinamita— se sincera el mafioso Luciano y Bianca lo fulmina con la mirada.

Es el momento de que Giada Santoni, sea también transformada.

—te escucho Bianca— ordena Giada mientras mira al espejo todo lo que le hacen

—segun, usted es la socia de Luciano, su identidad si es italiana, solo que lo hacía todo en la oscuridad y Luciano era el que ponía el pecho en los negocios, su sobrenombre  es; el cisne negro

—¿Es en serio?— interviene Giada

—Luciano pidió que así fuera, dice que así, el mafioso Verro lo verá más creíble, además, siento que ese sobrenombre es perfecto para usted 

—continua— Giada está inquietante

.

.

.

2 horas después...

—¡Odió cuando tengo que vestirme así!— se queja Giada acomodando sus grandes pechos

—¡Ay, jefe! Pero usted oculta mucho bajo ese uniforme, está guapísima— Bianca traga grueso

—deja de mirarme, quedas a cargo, que todos esos inútiles hagan su trabajo

—pruebe el sonido jefe— le sugiere Bianca y Giada lo hace —la escucho jefe, le deseo mucha suerte y que traiga a ese miserable hombre

Giada camina por todo el departamento de Polizia. Llega justo a dónde está Luciano, para salir por el estacionamiento.

—¡Vamos!— ordenó Giada 

—¿No era que la odiosa, de la asistente iba a hacer el papel? quizás se arrepintió— se burla Luciano

Y Giada sin pensarlo le agarra el torso y lo presiona, este hombre se puso pálido. —¡Eres... Eres tú!— exclamó con dificultad y ella lo suelta

—¡Si maldito imbécil! Ahora a trabajar— ordena Giada y todos suben al auto.

—¿Bianca, me escucha?— susurra Giada 

—sí jefe, bendita tecnología avanzada

—no los dejes ni respirar y tú deja de mirarme baboso

Ella roda los ojos, y luego saca su arma de oro con la inicial S.

Llegan a la mansión de Luciano y todo está solo, tendrá hombres infiltrados del departamento, como escoltas, para que Luciano no tenga ni el más mínimo pensamiento de traicionar a Giada.

—lujos, a punta de droga que lo único que hace, es perjudicar la salud del ciudadano

—puedes por favor, dejar de estar atacando a todo momento, hace poco casi me dejas sin bolas

—yo digo lo que se me da la gran puta gana, ahora colócate rápido esas vestimentas payasas que sueles usar

—¡Me ofendes! Es moda, nena 

—¡Muévete!— chasquea ella sus dedos, él no tuvo opción que obedecer, mientras es perseguido por los oficiales

Quizás es la ansiedad que siente Giada, pero ahora, está frente a la mansión del maldito mafioso que ella debe atrapar, el cual ha perseguido por años y ahora no está para atraparlo, si no para relacionarse con él siendo astuta para que nada fallé.

—no lo mires mucho a los ojos, a Verro no le gusta 

—no me digas cómo hacer mi trabajo— tan solo ella dijo esas palabras y varios hombres armados aparecieron de la nada, son los escoltas de Verro, los cuales se percataron de la visita

—¡Soy Luciano! Dile a Verro que estoy de vuelta

Los escoltas infiltrados de Giada, bajan la guardia al estar acorralados.

La mano derecha de Verro, Bartho, llama a través de la radio e informa lo que está pasando.

Giada está impaciente, y su sangre hierve al sentir cómo aquellos hombres la miran, por lo que ella se acerca a Luciano y deja un beso en sus labios, haciéndolo tragar grueso, ella lo toma de la mano.

—pueden pasar, pero primero, hay que revisarlos — Bartho, vuelve a mirar a Giada con deseo

Tanto como Giada y Luciano alzan las manos, como aprobación, pero cuando ella siente que Bartho le mete la mano por debajo del vestido llegando casi a su intimidad, inmediatamente saca su arma de oro y le apunta directamente a la cabeza.

—¿Te quieres morir?— la mirada penetrante de Giada y la forma en que sostiene el arma, trasmite maldad

—¿No será que la que se quiere morir, eres tú?— el mafioso, Stephen Bernardino Verro.

Ella voltea a mirarlo, sin dejar de apuntar a Bartho.

Por fin lo tiene frente a ella, pero Bianca tiene razón, en persona ese maldito mafioso es guapísimo. Ella alza su mentón, para no dejarse, intimidar de él. —¡Baja el arma!— ordena Stephen, pero ella no está dispuesta a hacerlo —¿Quién te crees para desobedecer mis órdenes?— la fulmina Stephen.

—el cisne negro, tu perdición 

.

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Ohhhh hola amadas, este capítulo es un premio, para aquellas que dejaron su voto como apoyo a esta nueva aventura, las quiero, gracias por el apoyo.

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Esta buenísima esta novela quien cedera primero el mafioso ho Giada

2024-07-10

4

Lastenia España

Lastenia España

jajaja jajaja él tiene que bajarle los humos a la cisne jajajaja

2023-12-31

6

Adriana Sanchez

Adriana Sanchez

Ya me atrapó, el cisne negro es lo que le hace falta al mafioso 🤭🤭 sería su reina, la reina del mafioso 🤭

2023-10-27

6

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