7.1

—El siguiente es Seth Lennox —gruñó, sonriendo el pelinegro. Alzó su lanza y golpeó el suelo con la punta. Una onda atravesó todo el campo, golpeando a los presentes; Thomas cayó sobre sus rodillas, agarrándose el pecho, sentía como si lo hubiesen atravesado el corazón. Respiró con mucha dificultad, pero mantuvo su vista fija en Seth, quien empezaba a mostrar signos de querer despertarse.

El joven abrió los ojos, aún medio dormido, y miró a su alrededor. Al principio todo parecía normal, pero a medida que su vista se enfocaba, se dio cuenta de que algo estaba mal. Estaba en el suelo, su cuerpo seguía adormecido, pero logró voltearse para observar qué sucedía.

Richy yacía en el suelo, rodeado de charcos de sangre. La mirada del joven se abrió con horror al comprender lo que había sucedido. Se agitó violentamente en busca de recuperar el control sobre su cuerpo. Notó a alguien más, parado a un costado. Elevó su vista y se encontró con un chico albino, de ojos violetas, que miraban al mago en el suelo. No parecía mostrar ningún ápice de compasión. No le importaba eso ahora, estaba preocupado por Richy. Y sintió una gran oleada de adrenalina al pensar que podría ya estar muerto.

Corrió hacia el amigo de su padre, desesperado por ayudarlo. Pero era demasiado tarde, la herida de la cuchillada era profunda y fatal. No respondía y Seth no sabía cómo ayudarlo.

El pelinegro estaba sorprendido de que Seth pudiera moverse en ese estado, en un campo que había originado con el objetivo de inmovilizar a sus contrincantes. Así que, con el punto central de su misión, en frente y sin protección, se abalanzó sobre él. Los ojos dorados se abrieron desmesuradamente al verse atacado y casi podía sentir el golpe fatal. Nadie podía ayudarlo, no cuando Thomas estaba sufriendo por ese campo extraño de poder y Richy moría a un costado suyo.

El mago se despertó, estaba mareado, con una herida abierta en su pecho. Su respiración era agitada y cada movimiento le causaba un dolor intenso, pero sabía que no podía darse por vencido. Miró a su alrededor, viendo a su mejor amigo y al pelirrojo. La batalla estaba intensa y parecía que los magos estaban a punto de perder.

Pero Richy se negó a rendirse. Con un grito de determinación, levantó su brazo y generó un poderoso escudo negro, que protegió a Seth de ser asesinado. A pesar del dolor que lo agobiaba, se concentró en la batalla, moviéndose con habilidad y rapidez. De un momento a otro, se encontraba de pie, tambaleándose, pero determinado a acabar con esa batalla.

El par de desconocidos, se sorprendieron ante la ferocidad del mago herido y comenzaron a retroceder, sabiendo que tenían un enemigo poderoso frente a ellos. El moreno continuó luchando, su magia brillando intensamente y rodeándolo como un aura protectora. Juntó sus manos y elevó grandes rocas, formando dos enormes criaturas de piedra que corrieron hacia los enemigos.

Thomas sonrió al ver aquello. Sabía que su amigo era terco, pero esto se lo confirmaba. No podía quedarse atrás, así que, reunió las pocas fuerzas que le quedaban y se puso de pie. La presión que sentía desapareció de un momento a otro y era porque uno de esos monstruos de piedra había volcado al pelinegro, arrojándolo lejos de un solo golpe.

El albino, con un movimiento de su mano, comenzó a convocar una energía sagrada que se manifestó como una luz amatista y pura en su palma. La energía creció en tamaño y luminosidad, hasta que finalmente se materializó como un arma sagrada.

El arma brillaba con una luz divina, y parecía estar viva, latiendo con un poder inmenso. El albino la levantó y sostuvo con ambas manos, mirándola con admiración. Era como si admirase aquella Desert Eagle.

El arma de fuego tenía un poder divino que no podía ser ignorado. Thomas nunca había visto que alguna magia pudiese materializar armas, y si se pudiera, por naturaleza, debían ser armas blancas, no una de fuego. Además, el poder que irradiaba no era normal, parecía que podría acabar con él de un solo disparo. Estaba claro que su oponente no era convencional.

—¡Hazlo! —gritó el pelinegro, dirigiéndose al albino, quien asintió, apuntó y disparó contra Seth. El pelirrojo estaba de espaldas a su atacante, por lo que no tuvo tiempo de reaccionar y la lluvia de proyectiles que no podía ver, se hicieron escuchar.

Antes de que el ataque se concretara, Thomas protegió a Seth con un sello de protección, azulado, que se manifestó en la espalda del muchacho. Tuvo que generar más de esos sellos al notar que los proyectiles los despedazaban. Y, en un descuido por parte del albino, se abalanzó sobre él. Tomó la cabeza del chico y la estrelló contra el suelo. Lo mantuvo allí mientras preparaba una segunda invocación, pero el joven de ojos violetas se enderezó con fuerza y escapó del ataque. Manifestó su rifle nuevamente y apuntó a Thomas.

Richy, por otro lado, al darse cuenta de que sus criaturas habían sido destruidas, atacó al pelinegro. Corrió hacia él mientras se encargaba de mezclar su magia, alineó todas las variantes y dejó solamente la fuerza y pureza de la violencia, manifestada en ese puño que llevaba encendido en un fulgor verdoso opaco.

El pelinegro se repuso con dificultad y observó el ataque frontal del mago. Sus ojos estaban fijos en el ataque, así que, se preparó para contraatacar. Sin embargo, el golpe, que parecía ser dirigido a él, terminó en el suelo.

De repente, el suelo tembló con una fuerza increíble mientras el puño se precipitaba hacia la tierra a una velocidad vertiginosa. Los pájaros huyeron despavoridos, y los animales de los alrededores sintieron la vibración del impacto inminente.

Finalmente, Richy chocó contra la tierra con un estruendo ensordecedor. La fuerza del impacto fue tan intensa que creó una onda expansiva que sacudió todo en un radio de kilómetros. El suelo se abrió y se partió bajo la presión, y un enorme cráter se formó en el lugar del impacto. El humo y el polvo se elevaron en el aire, produciendo una nube que cubrió el cielo. La tierra se estremeció bajo el peso del impacto, y las rocas y el polvo se desprendieron de las paredes del cráter y cayeron al suelo. La tierra tembló por unos momentos más, antes de que la calma volviera a reinar.

Thomas y el albino terminaron el centro de aquel cráter, pero el pelinegro recibió la peor parte al ser arrojado, por la onda expansiva, varios metros lejos del sitio de impacto, quedando bajo unos árboles destrozados. Seth estaba demasiado sorprendido por el ataque, pero también había sentido la fuerza del golpe, lo que lo obligó apoyarse sobre sus rodillas.

Richy se enderezó con una sonrisa enorme en el rostro. Nadie podría llegar a compararse con él en fuerza y violencia pura. Era extremadamente difícil llegar a ese punto de simbiosis con la magia y eso era algo que nadie podía discutirle al mago de tierra. Ni siquiera Thomas Bennett era capaz de enfrenarse a él cuando se trataba de fuerza pura y magia igualmente pura.

Sin embargo, había un problema, el cráter que generó, se convirtió en un domo de magia aislante. Esto significaba que solo el mago creador era capaz de manipular magia dentro de ese lugar. Thomas no podía defenderse del albino que sí podía utilizar su poder.

¿Cómo carajo puede hacerlo?

Sin embargo, el albino no empleaba ninguna de sus armas, simplemente atacaba con sus puños. Aunque ni siquiera llegaba a tocar al rubio, pues unos sellos amatistas se interponían, pero el mago era golpeado igualmente. Richy, quien los observaba desde arriba, estaba incrédulo. Le parecía casi injusto lo que estaba pasando, no obstante, eso pasó a segundo plano cuando vio que el pelinegro empezaba a levantarse.

—Este infeliz es muy resistente —se quejó el moreno al verlo de pie. Se giró para encontrarse a Seth, todavía encorvado sobre sí mismo. Lo meditó y, con duda, deshizo el domo de magia aislante, permitiéndole a Thomas volver a usar su magia—. Todos ustedes me tienen cansado —renegó y materializó otro escudo hecho de magia pura y combinada. El pelinegro volvió a escaparse al ver el escudo y no se acercó.

Mientras Thomas luchaba fervientemente contra el albino, Seth se puso de pie y se mantuvo escondido detrás de Richy. Le atemorizaba el pelinegro, era como un psicópata, un genocida. Pero su miedo se intensificó al ver que el albino se hacía presente y Thomas no. La idea de que a su padre le hubiese pasado algo muy grave lo hizo sudar frío. Miró hacia el cráter y notó al rubio, intentando mantener unos sellos sanadores en sí. Su cuerpo estaba cubierto de tierra y no paraba de brotar sangre de sus heridas.

—Tom… —susurró Richy y estuvo a punto de correr a socorrerlo, pero recibió una dura negativa. Sabía lo que Thomas quería decirle, pues su única preocupación siempre fue Seth. Su objetivo era lograr escapar con Seth, no importaba abandonarlo a él.

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