-- Irina--
por la molestia de Franco y la furia en el rostro de Leonid me Di cuenta de que mis ordenes fueron cumplidas al pie de la letra, aun así me encuentro en mi habitacion en la enorme mansión de un mafioso, actualmente convertida en su esposa a pesar de que para mi todo esto es tan solo una farsa no puedo evitar recordar los acontecimientos de la noche anterior, ¿que si hice mal? Realmente no lo sé o simplemente no me aguante, los deliciosos labios de un mafioso recorrieron cada parte de mi cuerpo reclamándolo suyo ¿que si me gusto? Inevitablemente me encanto, la áspera barba de aquel hombre rosando mi intimidad con devoción y devorando mis labios con pasión me cegaron de placer incontables veces, tantas que de tan solo recordarlo mi cuerpo se enciende de deseo, mis manos aún se encontraban tocando mis labios recordando cada tacto cuando alguien llamo a la puerta
- adelante- autorice el paso a los toques que llamaban del otro lado
- señorita, vengo a cumplir las ordenes de nuestro joven Padrino, llevaré sus pertenencias a la habitación que compartirá con este- me informó el ama de llaves sin siquiera mirarme a los ojos
- está bien, puedes hacerlo, daré una vuelta por el jardín- conteste antes de salir
la brisa fresca del atardecer acariciaba la suave piel de mi rostro sacando una sonrisa en mi, me encanta deambular por el hermoso jardín de esta enorme propiedad, me hace sentir libre y a la vez en paz, los pasos a mis espaldas me hicieron salir de mi trance, dándome la vuelta encontré la figura del padre de Leonid, a pesar de tener sus años aun guarda un aura intimidante y sigue siendo un hombre guapo a su edad, sin embargo, Yuri ha sido un hombre amable desde el momento en que pise esta mansión
- ¿ y entonces, el muchacho lo hizo?-
- ¿hacer que?- pregunte intrigada
-¿ te ha convertido en su esposa, no es así?-
mis ojos se abrieron de asombro, se supone que por ahora sería un secreto ¿cómo fue que Yuri se dio cuenta tan rápido?
- ¿cómo es que lo supo? Leonid quería mantenerlo en secreto por ahora-
- el muchacho es igual a mi- sonrió- cuando apenas era también un joven Padrino me enamore de la mujer más hermosa que han visto mis ojos, en el momento en que la vi caminar a través de la calle con su mirada triste y algunas lágrimas en sus mejillas supe que debía convertirla en mi esposa y no me equivoque, pues a pesar de la tristeza que había en su mirada, su belleza era inigualable y aun mas lo era su alma, su inocencia y sencillez me cautivaron de inmediato, mi hijo sería un tonto si no hiciera lo mismo- contesto el hombre sonriente
-¿realmente la amaba no es así?, puedo ver el brillo en sus ojos cuando habla de ella-
- la ame y la sigo Amando aun en su ausencia, tanto que jamás pude siquiera poner mis manos sobre otra mujer- hablo con tristeza
Mi corazón se compadeció de inmediato, pues el dolor que irradiaba el hombre era muy notorio debe ser un calvario para el vivir sin ella
- lo siento mucho, parece que era una gran mujer, me hubiese encantado conocerla- y hable con sinceridad, me hubiera gustado conocer a la madre de Leonid
- y estoy seguro de que ella habría estado muy feliz de que tu seas su nuera y se que lo está, ¿acompañarías a este viejo a tomar una copa?, celebremos que por fin tengo una nuera y está casa tendrá mas que hombres corriendo de un lado a otro-
asentí en respuesta antes de enganchar mi brazo en el de mi ahora suegro y seguirlo hasta la sala de estar donde entre risas compartíamos unas copas mientras me relataba algunos momentos sobre la infancia de Leonid
- sabes? A pesar de ser un desalmado y arrogante cuando tenía seis años le temía a las ardillas-
- no puede ser, jajaja las ardillas son realmente adorables ¿como es que un hombre como Leonid que irradia terror pudo haberles temido?-
- ¿quien te dijo que yo le temo a algo?- la voz gruesa de Leonid se hizo presente tras Irina
- vamos hijo, estamos celebrando, ¿no es así querida nuera?-
- así es- conteste- ¿quieres brindar querido?- Irina empujó una copa hacia el con una sonrisa pícara en su cara pues sabia que él hombre aun seguía furioso por haber perdido la mansión Camflit
tomo la copa de mi mano y se bebió todo el líquido de un solo trago, a pesar de ser muy guapo también era un presumido
- ¿y de que hablaban ustedes dos?- pregunto sentándose a mi lado mientras entrelazaba su mano con la mía
- bueno creo que pronto tendremos una grata celebración hijo, los felicito a ambos por su compromiso- me guiño un ojo y se puso de pie- creo que ya me ire a descansar que disfruten el resto de la noche- dicho eso se marchó con elegancia
- parece que tu encanto también funciona con mi padre-
-¿ de que hablas? -
- no lo veía tratar con amabilidad a una persona desde que murió mi madre-
no se porque pero su cometario me hizo sentir satisfecha
- creo que no es necesario que te diga sobre mi vida, supongo ya debes imaginarte todo con detalle, por favor debes ser cuidosa ahora eres mi esposa, prometida a los ojos de los demas, aun asi eres una amenaza para todos-
- aun no entiendo porque soy una amenaza para algun mafioso, se supone que ustedes estan mucho mas alto que cualquiera- conteste intentando indagar mas de lo que ya se
- aun así, las organizaciones de las mafias tienen tradiciones Irina y deben tomarse muy en serio, por ejemplo, es una tradición y muy bien visto que un Padrino tenga una familia completa y sólida, le da una imagen de mas poder en este mundo y es por eso que para otros padrinos tu justo ahora eres una amenaza-
- ¿crees que vengan por mi ahora que saben que estamos juntos?-
- estoy seguro de que lo harán algunos incluso intentaran llegar a mi a través de ti, por eso debes ser cuidadosa en todo momento, vigilar tu entorno incluso dentro de la mansión-
- quiero aprender a usar un arma y entrenar defensa, quiero estar lista para lo que sea-
la sonrisa de Leonid era grande, de pronto sintió admiración y orgullo de la mujer que tenia a su lado, a pesar de verse frágil queria más, queria ser mucho mas y ese deseo de prepararse lo extasiaba
- arreglaré todo mañana si es lo que quieres, por ahora vayamos a cenar me muero de hambre -
se levantó de su asiento y tomo la mano de Irina encaminándola hacia el comedor, el ama de llaves se hizo presente de inmediato colocando unos deliciosos platillos frente a ellos el olor de la comida era exquisito ademas de que también sirvieron vino
- ¿ya esta lista nuestra habitación?-
- si señor las pertenencias de la señorita ya se encuentran junto a las suyas- contestó esta sin levantar la mirada parecia como si por ver los ojos de Leonid se convertiría en piedra
- vika, a partir de ahora Irina es la señora de esta casa, por lo tanto, deberás dirigirte a ella como tal, también deberás encargarte de que todos sepan que deben cumplir sus ordenes y obedecerla, ¿entendido?-
- si señor, como usted diga- el ama de llaves salió casi que corriendo del comedor como si un fantasma fuese tras ella
mi ceño se frunció ligeramente, todos le temían a Leonid, ni siquiera lo miraban a los ojos es como si estos tuvieran dagas que los matarían al instante y por eso evitaban su mirada, estas personas parecen avestruces a toda hora con la cabeza inclinada hacia el suelo
- ¿ no te gusta la comida?- pregunto mi esposo sacandome de mi cabeza
- ¿por que no habria de gustarme?, todo se ve delicioso-
- pues no has tocado tu plato desde que lo trajeron, se enfriara tu comida, ¿ dime sueles desconectarte del mundo muy seguido?-
tras sus palabras mi rostro se torno un poco rojo por la vergüenza, pues en efecto me habia quedado mucho tiempo mirando hacia la nada sumergida en mis pensamientos, pues hasta se me habia olvidado que estabamos cenando
- lo siento- conteste sonrojada y me dispuse a terminar mi cena
en la mansion de los Bennati, Franco desbarataba todo a su paso, pues además del enojo por haber perdido la mansion Camflit que para el era como un trofeo y el ver llegar a aquellos dos tomados de la mano, cuando salía de la mansion Zaytseva pudo escuchar a algunos de los custodios decir que al fin su jefe habia conseguido la aceptación de la joven y que muy pronto planeaban casarse, no podía permitir aquello el realmente sentia la necesidad de tener a la mujer a su lado a toda costa
- Vitto! - grito
el estruendo de la grave voz de Franco retumbo por todos lados y de inmediato Vitto apareció frente a el con cautela, pues su jefe estaba rojo de la ira
- ¿como van los arreglos en Italia?, quiero a Irina solo para mi lo antes posible-
- señor esto es una locura, sabe que todos podriamos terminar muer..-
- si no obedeces en lo que te digo, yo mismo te matare para calmar tu angustia, soy tu jefe maldita sea sólo haz lo que te digo- el cuerpo de Vitto tembló ante el grito
- esta bien Franco, ¿ cuando quieres que se haga la extracción?-
- tienes una semana para hacerlo, si no logro persuadir a Irina para irse conmigo por voluntad propia, quiero que la duerman y la amarren si es posible, pero quiero tenerla en Nápoles fuera de las garras de mi mejor amigo lo antes posible, quiero a esa mujer tanto como el y sera mia-
dos días habían pasado desde las ordenes de Franco, Leonid habia viajado a una ciudad cercana en Rusia y Irina se encontraba sola en su habitacion, a pesar de que todo iba marchando segun lo planeado se sentía asfixiada en esa enorme mansión, ya habia hecho de todo y se sentia algo aburrida de estar encerrada allí, quiso salir de la mansion pero al recordar las palabras de Leonid decidio enviarle un mensaje, pues a pesar de querer destruirlo tambien estaba aprendiendo mucho de el acerca de este horrible mundo
<< Hola, ¿ crees que puedas prestarme a algunos de tus hombres, siento que envejezco cada segundo que pasó en este enorme lugar sin hacer nada, me gustaria salir>>
no tardo mucho en contestar
<< puedes llevarte los hombres que necesites despues de todo eres su señora ahora y por lo tanto también te deben lealtad, lo arreglare con una llamada solo mantenme informado>>
<< vaya parece que mi querido esposo se ha vuelto muy complaciente- hable con sarcasmo- te mantendre informado Padrino>>
<< comportate mientras no estoy ¿quieres? no me hagas castigarte cuando regrese, te vere pronto>>
Luego de finalizar los mensajes me sumergí en la bañera y me di un relajante baño, sali y seque mi cabello opte por usar algo sencillo
ya lista me dirigi a la entrada de la mansion donde ocho hombres esperaban en fila, mi ceño se fruncio de inmediato mi ahora esposo es un tanto exagerado, se supone que me dijo no llamará la atencion ¿y que se supone que hare con estos enormes gorilas?
- ¿son necesarios tantos custodios?- pregunte
- son ordenes del Padrino señora, la llevaremos a donde necesite, ¿nos vamos? - dijo aquel enorme hombre abriéndome la puerta de la camioneta
- pues vamos- conteste claramente indignada
pero aun así si no cumplo las peticiones del fastidioso de mi esposo no habria manera de que saliera de este lugar, el auto salió de la mansion seguido de una camioneta, las personas miraban los autos como si se tratara del presidente y se apartaban de inmediato al verlo pasar como si de sólo respirar cerca de ellos les traeria la muerte y tal vez así era
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