Capitulo 4

De una patada se abrió la puerta de la habitación de Leonid cerrándose tras de él y, luego sin ninguna delicadeza arrojo a Irina en la cama y se subió encima de ella

- Eres un maldito salvaje, jamás seré tuya, sueltame- le gritaba mientras pataleaba

Leonid aprisiono sus manos sobre su cabeza, mientras que con la otra mano se quitaba la playera que tenía puesta, sus manos bajaban estimulando la parte sensible de Irina mientras su boca se apodero de su busto derecho succionado con fuerza

- sueltame a... animal- decía esta con dificultad, tal vez lo odiaba pero lo que hacía con sus manos y boca era satisfactorio

- ¿realmente quieres que te suelte?- pregunto mientras dejaba huellas de besos húmedos en su cuello

- yo... yo.. aahh- el sonido que salio de su boca fue más que suficiente para que Leonid notará que ella también lo deseaba con urgencia

se saco el resto de la ropa con rapidez y sin piedad la embistió con fuerza una y otra vez, su fragancia a polvora y menta nublaban los sentidos de Irina, se aferro a su espalda

- más.. más por favor- pronunció agitada

la sonrisa en el rostro de Leonid era evidente y sin perder tiempo cumplió los deseos de la mujer que sostenía entre sus brazos marcandola por completo hasta que los cuerpos de ambos temblaron llegando al clímax

Franco quien se dirigía a su habítacion golpeó la pared con frustración al escuchar los gemidos que salían del interior de aquella puerta, tomó su chaqueta y salió de la mansión a grandes zancadas

- al puerto- ordeno furioso

- ¿pasa algo Franco?- pregunto Vitto notando la molestia de su jefe

- nada que yo no pueda solucionar, andando-

en su mente Vitto solo se pudo decir asi mismo el infierno se va desatar por un par de piernas y, arranco el auto

en el puerto Franco se bajo del auto como alma que lleva el diablo, todo el mundo corría de un lado a otro haciendo su trabajo, su jefe traía cara de matar al primero que cometiera un error y sabían que la mano no le temblaria

- ¿ por que demonios las embarcaciones que están cargadas no han salido?- grito enojado

- se... señor, necesitábamos su firma o la del señor Leonid- tartamudeo aterrado

- son unos inutiles, dame eso- le arrebato la orden de las manos y firmo

el muchacho corrió de alli muerto de miedo ante de recibir una bala en la cabeza y casi de inmediato la embarcación comenzó a alejarse del puerto con el cargamento destinado a Japón, Vitto se acerco a su jefe tratando de calmar los ánimos

- señor, ¿ quiere que lo lleve al club?-

- eso estaría bien, andando- contesto

EN LA MANSION

Irina calmaba su respiración después de su agitado encuentro, Leonid sonreía victorioso, la había hecho explotar de placer y ella lo había pedido con desesperación, se estiro en la cama y estiro los brazos, luego dirigió su mirada a la mujer que ocultaba su cara con evidente sonrojo

- y dime, ¿ ya recordaste buenos modales?- pregunto Leonid burlándose

- no se de que hablas, esto no cambia nada- contesto ocultando su cara, se envolvió en una sabana y salió prácticamente corriendo directo a su habitación

Leonid frunció ligeramente su ceño y luego embozo una media sonrisa

- se que te gusto, tanto como a mi-

--Irina--

no puedo creer que fui tan estúpida de dejarme llevar por el calor de su cuerpo, pero es que esos fuertes brazos, su encantadora sonrisa y su voz tan varonil hicieron que se nublara mi mente por completo, me sentí suya completamente, pero nada puede cambiar no puede gustarme él, de hecho ninguno de ellos, me hice fuerte al pasar de los años por un propósito y no permitiré que ningún hombre interfiera con eso, mucho menos ellos, tome el teléfono y marque

- mañana volare a Rusia-

- si, me llevará con el-

- nada de errores, todo a su debido tiempo- y colgué

recordar estrujaba mi corazón, saber que pude irme con ellos pero fui cobarde, cada recuerdo eran como dagas que terminaban clavadas directo en mi pecho, tantas cosas eh vivido para lograr vengar su muerte y cuando creí que en mi vida había una luz de alegría todo se esfumó, como un sueño fugaz que no era mío, sino prestado por el destino para que abriera mis ojos y recordara que cada día debía hacerme más fuerte, cada día debía secar más mi corazón, hasta que no quede ni una sola gota de compasión ni ternura, seré lo que el destino siempre quiso que fuera un alma vacía y sin sentimientos

pero aún así no podía evitar llorar, la herida en mi pecho aún ardía, la puerta de la habitación se abrió y unos fuertes y cálidos brazos me rodearon por completo, levante mi mirada y ahí estaba él

- no se que es lo que te agobia, pero puedes sacarlo todo, yo estaré aqui- fueron las palabras de Leonid

su mirada se veía sincera y por alguna razón el calor de sus brazos me hacían sentir en calma, me deje consolar en ese instante por aquella figura despiadada que en ese momento se había transformado en paz para mi alma, yo lloraba en su pecho y el acariciaba mi cabeza con delicadeza, así estuvimos no se por cuanto tiempo hasta que mi llanto cesó y entre en razón, ¿ que demonios estoy haciendo ? me aleje bruscamente de sus brazos poniéndome de pie

- ya estoy bien gracias, puedes irte- Irina

- bien, ya que estas mejor alistate, en una hora volamos a Rusia, no quiero berrinches- pronunció volviendo a su actitud fría y salió rápidamente

EN RUSIA

Yuri Zaytseva, se entero de las noticias, su hijo le traía la cabeza de aquel vegete traicionero, pero aún habia preocupación en su rostro, si las órdenes venían de afuera ¿ quien las daba ? ¿ quien era tan estúpido como para amenazar su imperio ?

sea quien sea debía morir lo antes posible y para hacer eso posible era hora de que el heredero en este caso su hijo Leonid, tomará las riendas de todo su imperio, ya era hora de nombrarlo al mando había mucho que organizar debía hacer un evento con todos los altos mandos y políticos importantes

- kiron, en dos días quiero el evento imperial-

- señor, ¿eso quiere decir que le cederá el poder al joven Leonid?- pregunto Kiron

- así es, ya es hora de relajarme ahora tendrán un nuevo jefe, organiza el evento imperial ya sabes que hacer, deben estar presente todas las personas importantes- ordeno

- si señor, ya mismo me ocuparé de eso- luego se marcho

serian días difíciles para los empleados, su joven jefe a pesar de ser despiadado no era malo con los empleados, pero le gustaba las cosas bien hechas y sin errores, la más mínima imprudencia desataba la ira de Leonid y por eso habían personas que lo respetaban aún más que a su padre

Yuri se dispuso a llamar a su amigo y socio Luca Bennati, para darle la noticia y recordarle que en un evento imperial de la mafia no podía faltar nadie

- amigo, tendremos un evento imperial- comunico Yuri

- ¿ y quien es el nuevo jefe y a que mafia pertenece?- pregunto Luca

- a la mía y es Leonid, ya es hora de que tenga el mando, tu deberías hacer lo mismo con Franco- aconsejo

- tal vez, pero creo que a mi hijo aun le falta un poco más, solo un paso más, le daré medio año, si me demuestra lo que quiero lo haré, sino su hermano quedará al mando- informó a su socio

- dime, ¿ ya sabe Franco que tiene un medio hermano, el cual ha estado preso en una cárcel muy lejos de aquí por años, gracias a ti?- pregunto Yuri, no tocaban este tema desde hace algunos años

- aun no, cuando sea el momento lo sabrá-

- esta bien Luca, nos vemos en dos días para el evento, tu hijo llega mañana con Leonid- pronunció antes de colgar

LOS ANGELES, CALIFORNIA

de camino al avión el silencio reinaba dentro del auto de Leonid, sus acciones anteriores hacia Irina lo tenían desconcertado, ¿ podía esta mujer hacerlo ablandar su negro corazon?, ¿ habían sentimientos más allá del odio y el desprecio ? eran esas las preguntas que rondaban en su cabeza, giro su rostro hacia el asiento del copiloto, la mujer a su lado era hermosa sin duda, sus largas pestañas hacían sombras debajo de sus ojos, era testaruda y muy capaz de todo, eso era algo de admirar, incluso para un mafioso o al menos para el lo era

- si sigues mirándome así creeré que de verdad soy un bombón- dijo Irina mirándolo a los ojos, una media sonrisa se dibujo en el rostro de Leonid

- nah, eres más como Fiona- contesto tratando de molestarla

- en eso tienes razón, soy fuerte, valiente y decidida, ningún bombon hecho de plástico posee esas cualidades- respondió con una ceja levantada

- es cierto, como no lo había pensado antes, me agradan más las Fionas en definitiva-

- ¿dijiste que te agrado?- pregunto Irina sonriendo

- dije que ya llegamos al avión, andando- contesto sin mirarla

al subir al avión Franco ya se encontraba allí, en su cara había una sonrisa siniestra, mientras recorría a Irina de pies a cabeza con descaro

Leonid atrajo a Irina al asiento a su lado, había notado la mirada de su amigo lo que le causó molestia, pasaban las horas y los ojos de Irina se fueron cerrando, cuando despertó se alejo rápidamente

- yo... lo siento- dijo al darse cuenta que se había quedado dormida en el hombro de Leonid

- tranquila, me gustó ser la almohada- decía riendo

- iré al baño- se levantó de su asiento entrando al lujoso baño del avión

pero apenas puso un pie dentro de este, una mano cubrió su boca, miró hacia el espejo y se trataba de Franco con brusquedad quito la mano que la mantenía en silencio

-¿ que diablos te pasa idiota?- protesto

- ¿ que no te gusta estar a solas conmigo? por lo visto disfrutas mucho estarlo con mi amigo- enojado

- eso no es de tu incumbencia, yo me acuesto con quien se me de la gana y contigo no lo deseo- escupió dando justo en el ego de Franco

- ya veremos- respondió

la aprisiono contra la pared y estampó su boca con la de ella, Irina mordió el labio de aquel idiota, pero aún así este no se alejo, hundió más su lengua apoderándose de su boca, Irina no había notado que ya hace algunos minutos había dejado de luchar, ridiendose ante aquel beso profundo que la dejo sin aliento

- ¿ ya ves? parece que anhelabas mi boca- reia Franco

- eres una maldita basura- contesto abofeteandolo

- tal vez, pero esta basura no te es indiferente- dijo antes de salir sonriendo

- Dios, estos hombres nublan la mente de cualquier mujer, no debo dejarme llevar por eso-

termine de lavar mi cara y me coloque algo más cómodo, luego regrese a mi asiento, Leonid pidió unos espaguetis con salsa pesto y los debore de inmediato tenia mucha hambre, la sonrisa cínica de Franco no abandonaba su rostro, es un completo idiota

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Comments

maria Garcia

maria Garcia

ya no entiendo nada escritora ella es del otro vando de los malo oque mmm

2024-06-15

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