Capítulo 10

las semanas pasaban y cada dia Leonid parecia estar mas prendado de Irina que antes, esta no parecia darse cuenta de las atenciones del joven Padrino, a pesar de que si notaba el cambio de actitud de este el cual le parecia mas que agradable, se sentia aun con desconfianza y aunque quisiera dejar cualquier venganza en el pasado no podia olvidarse de la cruel muerte de sus padres por mas merecida que fuera, habia tenido que posponer la tomada de la mansion de sus padres debido a que esta se encontraba bastante custodiada de hecho Yuri habia viajado hace unos dias para cerrar algunos negocios en favor a su hijo y la verdad era que ella no queria lastimar a Yuri, el habia sido muy amable desde el momento en el que lo conoció y a pesar de su desagradable profesion y despiadado mundo, el hombre parecia tener buen corazon y ser bastante considerado puesto que su mafia habia eliminado la trata de blancas y el secuestro de niños dando asi paso unicamente al tráfico de armas y droga sin mencionar la Zona Roja que fue un lugar fundado por su hijo del cual aun tenia muchas intrigas sin resolver

en el despacho de la mansion Leonid hablaba con su hombre de confianza

- ¿Rocco hiciste lo que pedí?- pregunto el hombre con un tono de voz neutro mientras deslizaba su dedo por el borde del vaso

- tal cual ordenaste, pero esto fue lo único que pude encontrar- contestó pasandole la carpeta cuyo contenido tenia la información de la hija de Camflit

- esto no puede ser- elevó su voz con frustración- ¿si esa niña murió quien demonios quiere destruirnos?-

su semblante era serio y en sus ojos se veia enojo, no sabia quien pero mataría a cualquiera que amenazara su imperio

- investiga de que lugar del mundo exactamente vienen las ordenes del atentado hacia mis hombres-

- enseguida, ¿necesitas algo mas?-

- si necesito que localices a Franco, tenemos muchos problemas y nada que aparece por aquí, quiero que lo traigas necesito hablar con el-

- de acuerdo-

luego de eso Rocco se puso en marcha a cumplir las ordenes de su jefe, por otro lado Irina salía de tomar una ducha cuando escucho sonar la puerta de su habitación

- adelante-

Leonid ingreso observando la perfecta figura de la joven quien se encontrada de espaldas envuelta en una toalla mientras pequeñas gotas se deslizaban de su cabello, al no escuchar nada se dio vuelta para encontrarse con la mirada lujuriosa de Leonid

- ¿oye que haces qui?-

- vine a ver si querias acompañarme a almorzar fuera de la mansion- pronunció este con dificultad pues podia sentir el calor acumulandose en su entre pierna

- bueno no estaria nada mal salir de esta prisión- dijo Ia chica con sarcasmo

- no es una prisión y lo sabes- contestó con un poco de molestia en su voz

- tal vez no para ti, pero si para mi, bajare en un momento- hablo mientras con su mirada le indicaba al hombte que debia dalir para que pudiera vestirse

- bien, no tardes sabes que no me gusta esperar- dicho eso se marcho cerrando la puerta tras el

a pesar de que Leonid habia suavizado su actitud a veces parecía bipolar pues por ratos volvía a su antigua aura fria y dominante lo que hacia confundir a Irina y pendaba que definitivamente no podía olvidar sus planes de venganza por los raros momentos de amabilidad de su enemigo y comprador, así que tomando el teléfono que mantenia oculto marco el número de su abuelo no sin antes asegurarse de que Leonid no estuviera cerca

- abuelo ya es hora, hoy es el día perfecto para tomar la mansion de mis padres- informó la joven con determinación

- hasta que por fin niña, no veía la hora en que este plan se llevará a cabo, ya mismo me encargaré de todo-

- perfecto, me encargaré de mantener a Leonid ocupado y de que mantenga su celular apagado hasta la noche, asi nadie podrá comunicarse con el, deberán ser muy precisos en cuanto al tiempo y no dejar a ningun hombre con vida- las órdenes de la chica fueron claras

- así sera mi niña, así sera-

luego de colgar la llamada con su abuelo se dispuso a vestirse para acompañar al hombre a almorzar, se colocó una vestimenta sencilla, llevaba puesto un short de corte alto que hacia resaltar su bien definida cintura, ademas de un top negro con unos zapatos que hacían juego, su cabello lo dejo en una coleta alta y se dispuso a bajar, a pesar de su sencillez la chica no pudo pasar dezapersibida para Leonid, quien al ver a la joven mujer bajar por las escaleras quedó embobado dado que cualquier cosa que usara la hacia ver muy bien

- ¿nos vamos?- pronunció la chica parandose frente al hombre que la miraba sin pestañear

- si vamos- luego de enganchar el brazo de esta en el suyo se dirigieron al auto

Leonid sería quien conduciría, pues había ordenado a Rocco, quedarse al pendiente de todo, manejo por mas o menos una hora hasta llegar al lujoso restaurante al cual ingresaron, todos miraban a los recién llegados pues para nadie era un secreto el poder que el joven poseia, la chica a su lado era muy hermosa parecia un ángel, pero también desbordada una inmensa seguridad que embobaba a cualquier hombre en cambio las mujeres la veían con envidia, Irina caminaba del brazo de Leonid quien la dirigia a una mesa apartando una silla para que así esta pudiera sentarse, pudo escuchar a la mujer tras ella decir que no sabía como un hombre como el podía estar con alguien como ella, incluso dijo que ella seria mejor compañía

sin embargo a Irina esto le resultó tan gracioso que tomando al hombre del cuello lo acerco para darle un beso feroz de esos que roban el aliento dejando así con la boca abierta a muchos, si su objetivo era tener al hombre distraído por el resto del día pues con ese beso lo habia logrado y no sólo eso, el deseo que le provocaba a Leonid estaba en su limite este se debatia en si almorzar o cerrar el restaurante para tomarla encima de una de las mesas, sólo dos veces había sido suya y las fantasias de tenerla desnuda nuevamente en sus brazos se hacian presentes de muchas formas que para cualquiera seria perversion pero para el era un deseo que lo consumia

- ¿a que estas jugando?- pregunto este tajante

- ¿yo?¿ crees que soy del tipo de persona a la que le gusta jugar?- contestó esta con una contra pregunta

Leonid levanto su ceja divertido pues claramente se habia dado cuenta del juego de la chica, pensando así que la dejaria jugar como quisiera, eso le satisfacía

- bien, ya que no estas jugando entonces actuemos de manera sería- dijo con una media sonrisa, mientras deslizaba su mano por el muslo de la joven

causando que esta se exaltara y abriera sus ojos mientras miraba hacia los lados con verguenza asegurandose de que nadie estuviera viendo, cuando miro al frente decidida a regañar al causante de que su cuerpo se erizara un mesero llegó a tomar las ordenes, justo entonces Leonid introdujo uno de sus dejos sacando un pequeño chillido de Irina

-¿ que pasa cariño, tienes hipo?- pregunto este descarado

- si.. si podrias por favor traerme un vaso de agua- le decia con dificultad al mesero quien mirándola confuso solo asintio antes de marcharse

pues Leonid había aumentado el ritmo alli abajo, Irina no pudo evitar morder su labio con fuerza reprimiendo un gemido pues el restaurante estaba lleno y este hombre no tenia ni la mas minima intencion de detener lo que estaba haciendo, su centro palpitaba y el calor lo sentia en sus mejillas cuando estaba por explotar este detuvo el movimiento y descaradamente se llevó el dedo a la boca sin la mas minima verguenza por el lugar en el que se encontraban, esta sólo pudo mirarlo de forma fulminante pues no sólo habia hecho aquello en público sino que la habia dejado con las ganas de venirse

- eres un idiota- susurro enojada

- ¿que pasa? ¿demasiado calor?- decia el muy cínico riendo- tranquila puedo resolver eso fácilmente, sólo tienes que pedirlo- susurro en su oído para luego morder su oreja

pero Irina no cederia tan fácilmente

- eso suena tentador- contestó la joven y de forma seductora se levantó dirigiéndose al baño de mujeres, justo antes de abrir la puerta dio una última mirada al hombre invitandolo a seguirla el cual cayó de inmediato, entró al baño tras ella y paso el seguro

- eres demasiado traviesa para tener ese rostro tan angelical- pronunció deborando su boca con urgencia

- y tu demasiado iman para traerme a tu infierno- contesto esta desajustando la corbata del hombre, bajo su mano abriendose paso a traves de la fina tela que cubria el enorme bulto el cual ya se encontraba en su maxima dureza

metió la mano masajeando la enorme virilidad de este quien maldijo ante el tacto de la mujer, la mano de Irina se movía despacio, se agacho para lamer la punta de ese grueso y rojo tronco cuando Leonid hecho su cabeza hacia atras por la exitante sensacion esta sonrió de forma maliciosa se levantó acercándose a la puerta y antes de salir le dijo

- ¿que pasa cariño mucho calor?- luego de eso rio y salió de regreso a la mesa dejando al hombre desconcertado

por su parte Leonid maldijo pues ninguna mujer lo habia dejado con las ganas antes y esta estaba jugando con fuego, ¿como se atrevía esta niña a desafiar al padrino? ya se atendria a las consecuencias por su osadia, uso una de sus manos para ayudar a su amigo a desinflamarse y luego de eso ajustó su corbata y salió al encuentro con la mujer quien reia de forma triunfante

- muy chistosa, me gusta tu juego, aunque deberias saber que el castigo sera mi recompensa-

- entonces castigame Padrino, de la manera mas severa que puedas-

la lujuria en los ojos de Leonid era mucha, un fuego se habia encendido en el, pues no habia visto esta parte exitante de la joven americana, sólo sonrió y tomo de su Copa, el almuerzo transcurrió tranquilo despues de esos sucesos subidos de temperatura, al salir de alli el hombre manejaba con gran velocidad pues queria castigar de una vez por todas a esta osada mujer en todas las posisiones que su deprabada mente podía imaginar, media hora despues llegaron a una de las casas del Padrino

Irina camino tras el hombre en silencio, los empleados se asombraron por la repentina aparición de su jefe y mas al ver que por primera vez habia llevado una mujer a ese lugar

- buenas tardes señor- pronunció el ama de llaves

siendo ignorada por el hombre quien de forma salvaje, atrapó los labios de Irina con desesperacion, la cargo enrollando las piernas de esta en su cintura y subio las escaleras arrojandola en la cama de forma brusca mientras aflojaba su corbata y se deshacia de su camisa

- dijiste que era un iman que te atraia a mi infierno, pues bienvenida, ahora conocerás al demonio-

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