PENITENCIARIA DE MAXIMA SEGURIDAD, COLOMBIA
Un hombre guapo de estatura alta y cuerpo bien tallado miraba a través de la reja del patio donde mantenía cada día desde hace tres años, condenado por el hombre que le dio la vida, el motivo lo desconocía todos lo apodaban PANTERA se había ganado ese apodo a pulso, sus actos eran de respeto, se había convertido en el jefe de todo el lugar, todos le temían incluso los mismos guardias
el lugar en el que se encontraba era un sitio de mala muerte, rejas por todas partes era lo único que se podía divisar en aquel lugar, había que cruzar ocho puertas de metal para llegar al interior de este, en las paredes se veía la horrosa realidad que vivían los reclusos, manchas de sangre pintaban el concreto desgastado y sucio, el olor era repugnante, el ambiente del lugar era como caminar con la muerte pisandote los talones, si no tenias la fuerza e inteligencia para sobrevivir ya estabas muerto
la confianza no tenía cavidad, reinaba la hipocresía y la traición, las puñaladas por la espalda eran el jobi de todos los reclusos, cada patio albergaba aproximadamente trescientos sesenta reclusos, cuando la capacidad máxima era de doscientos cincuenta presos, muy pocos eran creyentes de Dios, tardo un año entero en peleas y disputas, además de recibir graves heridas para lograr volverse el jefe, pero aún así su poder no pasaba por encima del de su padre por lo que por un tiempo se había resignado a una condena no merecida
- ey Pantera, conseguí lo que me pediste, fue difícil pero no imposible-
- bien, ¿ el número está alli?- pregunto pantera con una mirada seria
- si, pero solo tienes diez minutos antes de que lo noten- informó Daniel
- eso es más que suficiente-
se que estaré aqui por el resto de mi vida, pero intentar no cuesta nada, si me encerró aquí sin ningún remordimiento debo saber por qué, los tonos pasaban y nadie contestaba, hasta que al fin obtuve respuesta
- ¿ que quieres Ricardo?- hablo Luca enojado
-no soy Ricardo padre- soltó Pantera sin más, la línea se quedo en silencio por varios segundos
-¿ como te atreves a llamarme? matare al inepto de Ricardo-
- tu puedes hacer lo que se te de la gana, solo te advierto que si no me sacas de aquí morirá un guardia por cada día que yo mantenga aquí encerrado- advirtió Pantera furioso
- vete al diablo! las órdenes las doy yo y, hasta que yo no lo quiera te quedaras en esa ratonera- fueron las palabras de Luca antes de colgar
NAPOLES, ITALIA
Lucas arrojo el teléfono furioso, ¿ como pudo conseguir Pantera el teléfono cuando sus ordenes eran claras? en el fondo si había una pizca de remordimiento, pero no podía permitir que Franco se enterara de la verdad si no era necesario, aunque tenía claro que algún día debía decirle que tenía un hermano
- Bernard, ¿ya está todo listo para viajar mañana a Rusia?-
- si señor, todo está listo su yet sale a las ocho de la noche como usted ordenó- contesto
- encárgate de darle una lección a Ricardo y, que quede claro que recibirá una por cada llamada que reciba de mi hijo-
- entendido senor-
EN EL AVION
Irina nuevamente se había quedado dormida en el hombro de Leonid, este miraba las facciones de la mujer con admiración, vio que Franco también dormía así que tomó a Irina en sus brazos, camino hasta la habitación y con cuidado la dejo en la cama, acariciaba su rostro con su dedo, sintiendo la suave piel de la joven que dormía plácidamente, aún faltaban seis horas para aterrizar así que sin dudarlo se acostó a su lado envolviendola con su brazo
cuando los rayos del sol se asomaron por la pequeña ventana Irina abrió sus ojos observando la habitación, noto el fuerte brazo que la envolvía y rápidamente giro su cuerpo quedando muy cerca de Leonid, el aún dormía, se veía aún más guapo con los rayos del sol iluminando el hermoso rostro de este, en su rostro se asomo una pequeña sonrisa y aunque debía salir de su abrazo su cuerpo no le respondía, así que se acerco más a el hundiendo su cara en el pecho de Leonid e impregnando sus fosas nasales con ese peculiar olor a polvora y cuero volvio a cerrar sus ojos
- pensé que saldrías corriendo cuando me vieras a tu lado- hablo este aún sin abrir sus ojos, apretando más su agarre
- yo también pensé que seria así, tal vez debería, pero mi cuerpo me lo impide y la verdad no se por que si debería detestar estar cerca de ti- contesto esta sin moverse
- yo tengo una teoria- dijo Leonid abriendo sus ojos
- ¿ah si?- hablo Irina mirando los profundos ojos que le penetraban el alma
- así es, estuve pensando en que tal vez ya perdiste la cordura o puede que también sientas este iman que me atrae a estar cerca de ti-
- bueno tal vez, puede que tengas razon-
el se acerco lentamente a ella uniendo sus labios por primera vez en un beso cálido, un beso que no era forzado ni robado, un beso correspondido abriendo las puertas a algo que para ambos podía ser su infierno, pero en ese momento no existía nada más a su alrededor sino el calor de los labios unidos por el deseo de aquel tacto electrizante que se iba volviendo cada vez más adictivo
más tarde ambos se había sentado nuevamente en sus respectivos asientos para el aterrizaje, el avión fue decendiendo hasta tocar el suelo firme, luego todos bajaron de este, Franco se subió en su auto con cara de pocos amigos y Leonid en su deportivo negro con Irina
condujo hasta la mansión Zaytseva seguido por sus escoltas, al llegar su padre Yuri salió a recibir a su hijo muy sonriente pues había cumplido la misión, pero se impresionó al ver a la hermosa joven que caminaba al lado de este
- hijo, bienvenido- abrazo a su hijo aun intrigado
- padre, ¿que novedades me tienes?- pregunto
- hay mucho de que hablar, pero primero, cuéntame ¿quién es esta mujer?-
- ella es Irina y desde ahora será mía, Mirra encárgate de llevar su equipaje a la habitación que pedí prepararán para ella luego la alcanzo, padre tenemos que hablar-
Irina camino detrás de la ama de llaves furiosa, que estúpida había sido hace unas horas, Leonid sigue siendo el mismo hombre frío y altivo de siempre, así que definitivamente esta fue una señal de la vida para traerla de vuelta a la realidad, para el era una propiedad y nada más y es mejor así, ella no puede enamorarse de Leonid , tiene que odiarlo con todas sus fuerzas aunque no quiera, su meta era otra y tenía que tenerla muy presente
-- Franco Bennati--
me desperté y note que aquellos dos habían desaparecido de su asiento, me levante y camine directo a la licorera por un trago y pude notar que la puerta de la habítacion se encontraba entre abierta un impulso me hizo caminar hacia allá, tenía que mirar que estaba sucediendo pero una voz me detuvo
- Franco no hagas una locura, no puedes perder la cordura por una mujer, ella le pertenece a Leonid, recuerdalo- hablo Vitto intentando calmar el impulso de su jefe
- no me digas que hacer Vitto, cierra la boca- hable enojado
me acerque a la puerta y allí estaban ellos durmiendo abrazados por un momento tuve el impulso de soltarle un balazo en la cabeza, pero recobre la cordura, ¿ que carajos estoy haciendo? es mi mejor amigo, Vitto tenía razón estoy perdiendo la cabeza por una mujer insignificante para mi, pero aunque quiera negarlo la rabia me consume en este momento no se porque demonios me molesta tanto si puedo tener la mujer que yo quiera
al aterrizar me subí a mi auto y conduje directo a la casa Bennati, se que mi padre llegara hasta mañana así que tendré algo de tranquilidad, pensar con más claridad antes de actuar, estuve a punto de cometer una locura por esa mujer, por esa hermosa mujer que me vuelve loco con tan solo mirarla, recordar el sabor de esos carnosos labios rosados, si sigo así acabaré haciendo quien sabe que, mejor llamare a Victoria esa mujer sirve para matar las ganas
en cuanto sonó el timbre no espere más y al abrir la puerta me lance sobre ella como un lobo hambriento que engancha las garras en su presa, rasgando su vestido y tirandola sobre el sofá salvajemente
- parece que me extrañaste cariño-
- callate Victoria y montame sabes que eso me encanta- ordenó
- como tu quieras-
MANCION ZAYTSEVA
Leonid escuchaba las nuevas y buenas noticias de su padre, había esperado por muchos años el momento de convertirse oficialmente en el Padrino de la mafia Rusa, había sido criado y entrenado especialmente para ello y, finalmente el momento había llegado, el evento imperial sería dentro de un día y todo estaba saliendo a la perfección, incluso tenía una acompañante muy apta para el evento, su belleza e inteligencia eran inigualables y lo hacía sentir dichoso tenerla para el
- hijo, ¿ puedo hacerte una pregunta ?-
- por supuesto- respondió mirando a su padre
- esa joven, ¿ realmente es importante para ti no es asi?- pregunto Yuri
- ¿por qué lo dices padre, eso te molestaría?-
- por supuesto que no hijo, yo ame a tu madre desde el primer momento en que la vi hasta el día en el que me la arrebataron-
- ¿por que me dices eso? parece una advertencia-
- y lo es hijo, note como la mirabas, en tus ojos habia algo que no ha habido en tu vida en muchísimo tiempo de hecho prácticamente nunca-
- ¿y que es lo que habia?- pregunto Leonid atento
- anhelo hijo, es como si tu mirada anhelara la suya con desesperación y debes tener presente que si la eliges como tu esposa, será el centro de atención de tus enemigos por que será tu mayor debilidad- respondió Yuri palmeando ligeramente el hombro de su hijo, luego salió del despacho
Leonid pensaba y las palabras de su padre no dejaban de repetirse una y otra vez en su cabeza, por que tenía toda la razón, no podía arrastrarla a su mundo tan despiadado, eso sería como arrancarle el alma a una mujer tan hermosa como ella, pero aunque quisiera alejarse no podía, tal vez su egoísmo era algo que más adelante pagaría muy caro, pero no estaba dispuesto a dejarla ir, se ganaría su amor cueste lo que le cueste y ahora que será el Padrino todo marcha a su favor
se dirigió a su habítacion que quedaba justo en frente a la de Irina, se ducho y coloco algo comodo, luego abrió su puerta y tocó la de ella, unos segundos después irina abrió mirando de arriba abajo al hombre frente a ella que Lucía extremadamente sexi con esa ropa que marcaba su cuerpo, Leonid la miró por unos segundos se veía realmente hermosa sin duda era una mujer bellisima
tan sencilla sus labios rosados me llamaban cada vez que astabamos uno frente al otro, ella intentaba doblar una enorme cortina, mientras que yo me apodere de su boca din dejarla respirar hasta que sentí sus manos alejarme
- ¿esta todo bien?- pregunte ante su gesto
- ¿por que no lo estaria? sigo siendo tu prisionera, tu propiedad, ¿quieres que te reciba con los brazos abiertos y una gran sonrisa?- hablo Irina con su antigua actitud déspota hacia el
- hace unas horas estabas muy bien con esto, deja ya de hacer berrinches, me deseas tanto como yo a ti y eso no puedes negarlo-
- tal vez, pero escúchame bien Leonid jamás tendrás mi amor y, como entenderás hay una brecha muy larga en eso, así que no me vuelvas a besar y vete tengo que dormir-
- pues te guste o no ahora me perteneces y tendrás que comportarte, ya veras como suplicaras mis manos, como anhelaras mi boca-
- yo no le pertenezco a nadie, mucho menos a un hombre como tu-
- eso ya lo veremos!- Leonid salió furioso de aquella habitación
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