Leonid había llevado a Irina a una de sus villas alejadas de la ciudad, si antes sentía un deseo incontrolable por esta osada mujer, ahora el deseo lo estaba consumiendo inquietantemente, por otro lado, Irina se encontraba tirada en la cama con este Adonis frente a ella el cual ya se había deshecho de su camisa y la mirada lujuriosa que tenía la hacía sentir exitada, la actitud amable y salvaje de Leonid la llevaba al borde de la excitación, este la halo de las piernas con brusquedad y subiendose sobre ella empezó a dejar besos por todo su cuerpo con desesperacion el tacto de los labios y la rasposa barba hacían que una electricidad deliciosa la recorriera de pies a cabeza hundiendose entre las piernas de la joven disfruto del sabor que esta escurria mientras desesperada rogaba por mas lo que hizo que una sonrisa peligrosa se asomara en la boca de Leonid
- eso era justo lo que quería escuchar- pronunció tomando su corbata para atar las manos de Irina
- ¿que estas haciendo?- hablo con dificultad pues su respiracion agitada por las sensaciones que le causaba este hombre le robaban el aliento
- te hare lo que nunca en tu vida te han hecho, te hare perder la razon hasta el punto de no querer que salga de ti jamas-
los pellizcos en los pechos de la joven la hacian jadear de placer, la lengua de Leonid se abría camino en cada centimetro de su cuerpo dominandola por completo, se supone que sería ella la que haria lo que quisiera con el este dia pero las manos y los besos de Leonid siempre terminaban por nublar su cordura y transportarla a un mundo de sensaciones que nunca antes habia experimentado, no queria salir de sus brazos, no queria que se borraran sus besos, sus caricias, el deseo y el tacto quemaban su piel y encendian un fuego en su interior que no se extinguia pues por mas que tuviera de esto más aumentaba el deseo y la pasion desenfrenada de ser suya incansablemente
Cada estocada era mas placentera que la anterior, sus manos atadas la hacian sentir suya y, como si pudiera leer su mente la giro en un movimiento hábil y con fuerza la embistió hasta que su interir apreto con fuerza toda su longitud mientras descargaba su clímax haciendola gritar para luego escurrirse en su interior, la habitacion parecia que hubiera sido testigo de una fuerte pelea entre sus ropas desparramadas por todo el lugar
- creo que jamas me cansare de esto- Leonid
- podemos hacer un trato de sólo sexo, yo estaria mas que encantada pero nada mas- pronunció
- se mi esposa Irina, si te casas conmigo tendremos esto y nada mas si es lo que quieres, pero te advierto que no habran manos que tengan permitido tocarte- advirtió
- no puedo ser tu esposa- refuto esta
- pues aunque no quieras tendras que serlo por que yo lo ordenó, ya eres mia me perteneces, toda tu me perteneces tu cuerpo no miente-
- si aceptó tendré condiciones y exigencias- hablo con la intención de negociar
- ¿crees que puedes ponerle condiciones al Padrino?-
- es mi cuerpo y pondre las condiciones que quiera-
- a ver, ¿y cuales son esas condiciones?- pregunto en tono burlón
- mientras estemos casados no podrás llevar mujeres a la mansión, ni mucho menos acostarte con alguna que no sea yo-
- ¿celosa?- pregunto riendo
- no! sólo no quiero ninguna enfermedad por tus aventuras callejeras-
la sonrisa de Leonid se desvaneció asomando una en los labios de Irina
- bien, creo que puedo acceder a eso, ¿y la segunda?
- la segunda, es que quiero ser parte del imperio zaytseva, no quiero ser la esposa obediente que se quedara en casa a esperar a su espeso dormida en el sofá a mitad de la noche, quiero trabajar contigo- explicó
-¿ estas loca? ni pienses que eso pasara, sea como sea seras mi esposa y al entrar en esto te regalarias en bandeja de plata a mis enemigos- protesto molesto
- al casarme contigo ya estare en el ojo de tus enemigos, creo que te serviría mas una esposa que pudiera defenderse, ademas siendo tu esposa puedo atraer a cualquiera que amenace tu imperio para que puedas derrotarlo¿ no crees?-
Aunque a Leonid no le agradaba para nada la idea, la mujer tenia razón, su belleza era capaz de hacer caer a cualquier hombre
- esta bien, acepto, pero sera a mi manera- acentuó lo último
Irina sonrió victoriosa, pues Leonid sin darse cuenta había caído en su juego fácilmente, lo que ella no sabía era que un hombre como Leonid no era fácil de engañar
MIENTRAS TANTO, EN LOS ÁNGELES
la mansión que antes perteneció a Camflit estaba a punto de ser recuperada, los hombres de Irina se movían entre las sombras de la noche sin ser vistos por los hombres de su ahora prometido, este seria un golpe duro para el Padrino Ruso, todo parecia estar en calma como lo esta normalmente, los hombres de Leonid jugaban cartas y tomaban algunas cervezas, mientras otros iban en grupos de tres haciendo guardia alrededor de la propiedad, no se podia negar que la seguridad era respetable, pero en algo si llevaban la delantera y era la distraccion en la que se encontraban actualmente los hombres
- señor estamos listos- informó el hombre 1 del batallon de Irina quien estaba a cargo de su abuelo el cual por teléfono daba ordenes sin parar
- esto no puede salir mal, recuerden que no sólo le devolverán honor y respeto a nuestra familia sino que tambien serán bien recompensados- Freddy
- todo esta muy bien calculado señor, y la noche esta a favor de nosotros, haremos surgir el apellido Camflit esta noche-
- bien recuerden que el tiempo es oro, apenas tomen la mansión la mitad de los hombres deberán ir a tomar el club mas concurrido, maten a todo aquel que se atraviese en el camino, no importa quienes sean-
aunque Irina no habia dado ordenes de matar a personas inocentes Freddy sabía que si creaba pánico en las personas seria mayor el poder de su nieta
los hombres iniciaron con una fuerte explosion que hizo volar a toda la seguridad que se divertia en frente de la mansion, las balas y la sangre no se hicieron esperar hombres caían como aves desplumadas haciendo un rio de sangre en el hermoso lugar, los estruendos se escuchaban a distancia, el helicóptero que era parte del plan era de mucha ayuda pues desde el aire les disparaba a todo aquel que saliera en el camino, hombres seguían cayendo tando de Irina como de Leonid el plan iba saliendo bien la bandera negra que era levantada en el techo de la mansion indicaba que la mansión había sido tomada y la mision estaba hecha, ahora los hombres corrian de un lugar a otro cargando los autos con armas y bombas rumbo al club mientras los otros hacian anillos de seguridad al lugar que en este momento era su mas grande trofeo
- señor misión cumplida, la mansion Camflit esta de vuelta- hombre 1
- bien hecho, apenas tomen el club quiero al jefe de seguridad colgado en la entrada como señal de que Los Ángeles esta volviendo a quien pertenece-
- si señor-
Rusia 2: 45 am
Franco se encontraba dormido cuando Vitto llegó y empezó a tocar la puerta anunciando que habían serios problemas, el Italiano saltó de la cama abriendo con enojo
- ¿que demonios pasa, porque tocas así?-
- Franco llegaron noticias de L.A perdimos la mansion Camflit y el club mas importantes, la mayoria de nuestros hombres estan muertos-
- ¿que carajos pasa con esos ineptos? menos mal estan muertos o sino yo mismo los cortaría en pedazos por inutiles, necesito que llames a Leonid de inmediato, prepara el auto vamos con los Zaytseva-
- ya me comunique con Rocco, pero Leonid no contesta el celular-
-¿ y en donde se encuentra el imbecil de Leonid? iremos por el-
- se llevo a la señorita Irina y no han regresado llevan todo el dia juntos Franco- informo Vitto
- perfecto mientras yo lidio con toda esta mierda el esta cogiendo con la mujer que debería ser Mia, andando-
se subio a su auto furioso, la ira de saber que Leonid se encontraba en algun lugar con Irina entre sus brazos lo enfurecia mas que cualquier propiedad que perdieran, ahora si habia llegado el momento, se llevaría a Irina asi fuera a rastras directo a Italia pero de que seria suya seria suya, después de todo no le era indiferente a la mujer
- papa tenemos serios problemas- decia Franco tratando de calmar su enojo
- para que me llames a esta hora es obvio que hay problemas, habla ya-
- perdimos negocios importantes en L.A y también la mansion Camflit-
- maldicion creí que tus hombres estaban aptos para una tarea tan simple como custodiar, ya mismo salgo para alla nos vemos en la mansion Zaytseva, y no pierdas nada mas- Grito enojado Luca desde el otro lado del telefono
no podían dejar que quien sea que este jugando con ellos ganara de una forma tan simple y lo peor de todo es que estaban en blanco, no sabían de donde ni quienes daban las ordenes, Rocco marcaba el numero de su jefe pero solo obtenía respuesta del buzon, sabia que esa mujer seria la perdicion de su jefe solo que no creia que fuese tan pronto
mientras el caos se desataba para los Zaytseva y los Bennati, Irina dormia plácidamente en los brazos de su ahora prometido el cual no la habia dejado descansar desde que llegaron a la villa, pero no podia quejarse pues estaba complacida con el trabajo del Mafioso que la tenia acorralada en sus brazos, habia apagado el telefono de Leonid por lo que estaba segura que apenas amaneciera se desataria la furia del Padrino al ser informado de las perdidas de lo que ahora le pertenecía a ella como debió ser siempre, el legado de sus padres se estaba haciendo presente para acabar con aquellos cuyos un dia le arrebataron el alma, apenas se casara con Leinid tendria accesibilidad a toda informacion sobre sus negocios y si lograba que Franco cayera ante sus encantos haria que ambos se destruyeran no pensó que fuera tan facil
pero aún lo facil es destructivo, lo que Irina desconocia era la cantidad de verdugos que hacian parte de la Zona Roja y cuando el Padrino le ponia precio a la cabeza de alguien eran como perros entrenados para rastrear hasta el ricon mas desolado del mundo si era posible para así cumplir las ordenes de su despiadado jefe, si antes era desalmado no le pesaria la mano para apretar el gatillo contra quien sea
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