Tocame

Cap. 19

Lyra

Una conversación larga y tendida con Bruno me hizo entender el porqué de renegar a su pareja destinada, en cierta forma empatizo con él, por otro lado, no estoy de acuerdo con como tomo el asunto.

—No puedes generalizar a todas las mujeres, que tu madre haya sido como fue con tu papá no quiere decir que todas vamos a ser como ella.

Resultó ser que la mamá de Bruno fue una mujer de muchos hombres, pasando por encima de su vínculo. Ver a su padre rogarle una pizca de amor fue traumatizante para él.

—¿crees que ella quiera darme una oportunidad? —

—Conociendo a mi amiga, te tocará trabajar duro para conseguirlo, no es imposible, solo tienes que poner de tu parte —

Mi teléfono comienza a sonar

-Juli: Dile que no llegaré esta noche, me quedaré aquí y le haré guardia a los niños

-Lyra: ¡Ok!

-Juli: obvio no le digas esa última parte, hazlo creer que lo pasaré con un hombre esta noche.

—Es mejor que te vayas, Juli me acaba de avisar que esta noche no llega —

Esta noche Bruno se fue enojado por el hecho de no darle más información sobre dónde se quedaría mi amiga, ¡se lo merece por ser tan idiota!

Recuerdo que tengo esta noche la casa solo para mí

Me dirijo a mi dormitorio y me dejo caer al vacío sobre mi cama.

Al cerrar mis ojos veo la imagen de mi Manu, lo extraño tanto, hace semanas que no tengo tiempo para mí, por lo que en este momento de calma mi mente se llena de recuerdos, recuerdos que me hacen sangrar el corazón.

—Me siento tan sola… Dejaste un vacío que no sé como llenaré — susurro en la oscuridad de mi habitación, mi visión se vuelve borrosa por las lágrimas acumuladas.

De un momento a otro el ventanal frente a mi cama se abre de par en par, provocándome un sobre salto.

Me acerco a la puerta de vidrio abierta, todo está tan tranquilo, observo el cielo que se logra vislumbrar entre las copas de los arboles que rodean mi casa y se eleva una pequeña brisa que trae consigo notas de bosque después del diluvio.

Aquella fragancia masculina y salvaje me provoca un escalofrió que me recorre la nuca y se aloja en mis pechos.

Miro hacia todos lados e inhalo para descifrar desde dónde viene aquel aroma hipnotizante, no logro ver nada, sin embargo, su presencia poderosa me atrae

-Elan: ¡Compañero! Búscalo.

¿Compañero?No… imposible, ¡NO!

Esto es una locura, ¿un nuevo compañero? ¿Qué clase de mala broma es esta? Me negué a ceder a mi loba que gemía y gruñía en protesta.

Dejé de prestarle atención a Elan, me serví una copa de vino y preparé un baño de tina, atrás quedaron los recuerdos de Manuel, y mi mente fue invadida de pensamientos relacionados a otro hombre, otro lobo, con otro aroma, un aroma desconocido y conocido a la vez.

-Elan: él nos ha visitado algunas noches… y esta, estamos solitas

-Lyra: ¿Cómo es posible que pienses en algo así? ¿qué pasa con Manu?

-Elan: él ya no está con nosotras, ni siquiera está en este plano, debería pensar en nosotras

-Lyra: No sé… no creo que pueda, lo de Manuel es tan reciente, todavía me duele el pecho.

-Elan: Es cosa de tiempo, pronto no podrás aguantarte las ganas de salir a buscarlo… si es que él no lo hace primero.

Elan se queda en silencio y tomo por terminada nuestra conversación, no quiero pensar en un nuevo compañero en este momento, por lo que agarro mi copa de vino llena hasta el borde y me recosté en la tina con el agua hasta el cuello.

Lucas

Llegué a la cabaña con Valentina ordené sus cosas, le di de comer y la hice dormir mientras llegaba Bruno, quien llegó unas horas después con una cara de diez metros ya que no pudo hablar con Julieta.

—¿Viste a Lyra? — dejo de refunfuñar y me sonrió de lado.

—Si, estuve con ella desde que los niños se fueron… por cierto, quedó sola en su casa —

No lo pensé dos veces, tomé un pasamontaña, me puse una chaqueta y me acerqué a la puerta

—Cuida de Valentina, ella está dormida… voy y vuelvo—

—si claro cómo no— se burló.

No estoy muy lejos, por lo que me fui lento y calmado, pensando en como abordarla, sé que no puedo llegar de improvisto y decirle que somos compañeros, desde que nos vimos por primera vez ella ha sido dura conmigo y debo confesar que sus puños golpean fuerte.

-Damián: Ahí está

Está en su dormitorio, moviéndose de aquí para allá, buscando cosas en los cajones y dejándolas en su cama.

Una ráfaga de viento abre estas de par en par provocando que Lyra salga al balcón, mira hacia todos lados hasta que su mirada se posa en mi dirección.

Otra ráfaga de viento sopla, ella alza su cabeza olisqueando el aire que acaricia su pelo y la observo ponerse en alerta.

-Damián: Ella lo sabe.

Esperaba que ella saliera en nuestra búsqueda, sin embargo, no lo hizo, cerró la gran ventana y se adentró en su dormitorio, sin voltear otra vez en mi dirección.

Avancé con la idea de meterme en su casa, como lo he hecho otras veces, escalé las ramas de un árbol cercano y salté hasta su balcón, el ventanal está sin seguro por lo que se me hace fácil entrar.

Como cada vez que entro aquí, olisqueo sus cosas, todo huele tan dulce como ella.

La escucho chapotear en la tina y comienzo a sentir como se eleva la temperatura de mi cuerpo.

-Damián: ponte el pasamontaña y entra a ese baño ¡Ahora!

Como si estuviera en transe le hago caso a mi bestia y me dirijo al baño de manera silenciosa.

Al entrar me encuentro con la escena más excitante de mi vida, Lyra recostada en la tina, con su pelo amarrado en un moño desordenado, con los ojos cerrados y la copa vacía a un lado.

Al sentir mi presencia dentro su respiración pasó de ser acompasada a agitada, inhaló el aire dentro del pequeño espacio, y soltó el aire acumulado en sus pulmones lentamente.

Sin decir nada y como en piloto automático, casi hipnotizado por la imagen que proyecta Lyra, acerqué, de manera lenta para evitar que se asustara.

—¿quién eres? — No respondí y me arrodillé en el suelo quedando detrás de ella. Acerqué mi nariz a su cuello que ella dejó al descubierto solo para mí.

Acaricié su cuello con mi nariz, provocando un dulce jadeo, Damián está vuelto loco, nunca, nunca reaccionó así a Rita.

—¿No me lo vas a decir? — suspiró.

—Todavía no es el momento — dejé que hablara mi lobo ya que existe la posibilidad que me reconozca por medio de mi voz.

—Déjame tocarte, sentirte — mis manos acariciaron sus hombros y su cuello, bajé por sus brazos, las burbujas se estaban disgregando por el paso del tiempo y desde mi ángulo, pude visualizar sus pronunciadas curvas, sus carosas piernas y su monte de Venus.

—¿puedo? Di que sí — su cabeza descansa sobre el borde de la tina

—Tócame… —

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Comments

Mildred Leal

Mildred Leal

autora una maratón porfis está buenísima tu novela y esos son uñas por saber q pasa con esos cuatro y también la bruja de rita

2024-11-11

5

Julia Bazán

Julia Bazán

ya se me estaba olvidando, por favor ya no más tardanza

2024-11-16

0

Milagros Rodriguez

Milagros Rodriguez

ese misterio de que se dejamos ver o se esconde de Lyra, parece juego del gato y el ratón

2024-11-12

1

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