Hermosos ojos color miel

Cap.4

Lira

Después de que aquel hombre, el Alfa, se fuera y me haya logrado desahogar un poco, mis niños entraron a la casa, sus caras de preocupación, se me revolvió el estómago, jamás en sus cortas vidas me vieron perder el control de esta manera.

Se acercaron a mi y me envolvieron entre sus brazos. Todo lo que ha pasado en las ultimas horas deber ser abrumador para ellos, mucho más verme en el estado en el que estoy, por lo que dejo a un lado mis sentimientos y los apapacho en mi pecho.

Mi amiga, vuelve a entrar, su cejas están arrugadas y sus brazos cruzados en el pecho, como demostrando enojo, aun así, puedo ver en sus ojitos la pena, hizo un gesto con una de sus manos, indicando que iría a su dormitorio, dejándome con mis niños en la sala de estar.

—Mami ¿te sientes mejor? — cuestiona mi pequeñito acunando mis mejillas en sus manitos —Mamá está mejor, mi amorcito… ¿Cómo te encuentras tu? — quiero saber.

—Estoy muy triste — intentó suprimir un puchero que no pudo controlar —Ahora soy el hombre de la casa… debo ser fuerte mami — exclamó pesaroso y sus ojos cristalinos.

Besé su frente y lo volví a estrechar en mi pecho, aspirando su olor, que me ayuda a calmar un poco el dolor que siente mi corazón.

Alelí no se quedó atrás, siempre tan callada y controlada, en este momento puedo ver la tormenta de tristeza en sus hermosos ojitos color miel… tan iguales a los de… Manuel.

Se sentó a mi lado y posó su cabeza en mis piernas, puedo ver en sus ojos el debate interno que tiene con ella misma, algo me dice que sabe cosas, muchas cosas de las que mi compañero jamás me comentó ¿la harán correr peligro?

La última noche que Manuel estuvo con nosotros, se encerró en la oficina con Alelí, era algo que siempre hacían los tres, sin embargo, esa noche estuvieron solo ellos dos, esta vez fue distinto.

Por la puerta de la cocina apareció otro hombre, supongo que viene acompañando al alfa, es alto y corpulento con un semblante serio, amargo diría yo. Observó hacia todos lados como buscando algo o a alguien.

—Mami, el es Bruno, es el beta y nos estuvo contando algunas historias que tiene con papá — mi pequeño presentó al hombre con emoción.

Me puse de pie para saludar y para ser sincera Manuel siempre hablaba de Bruno y Lucas que supongo es el hombre que salió hace unos minutos de mi casa.

Cuando estuve a un paso de Bruno, se acercó a mi y me dio un fuerte abrazos, de esos que te reconfortan, era algo extraño, me hizo sentir un poco mejor, dejé pasar un extraño gruñido que recorrió la sala de estar, en el pasillo que da a los dormitorios me encontré con los ojos encendidos de Julieta.

Pronto tendré tiempo de preguntarle que sucede, aunque creo saber que es.

—No sabes como lamento lo que ha pasado con manu… quiero que sepas que ya estamos investigando que fue exactamente lo que pasó — se lamentó.

—Gracias, quisiera decir que no es necesario, al parecer ya todo está en marcha y no puedo hacer nada, solo quiero que todo esto termine, no quiero que los niños sufran— aclaré

—Entiendo, sin embargo, es lo que se tiene que hacer… se lo debemos, a él y a ustedes— su tono es bajo y no concuerda con su aspecto —pasaré yo mismo a buscarlos para la ceremonia — puso una de sus manos en mi hombro.

Sin decir nada más respecto a Manuel, se despidió de los niños y luego de mí, pasando por alto a Julieta, que lo miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

Volví a sentarme —Esto es como una pesadilla ahogué un sollozo.

—¿Te sientes bien? te noto pálida otra vez — preguntó Julieta acariciando mi pelo —La verdad es que no, el dolor es persistente en mi pecho, es como si me hubieran arrancado un trozo de carne sin anestesia, siento el dolor lacerante — respondí sincera acercándome a ella para abrazarnos.

—Es mejor que duermas un poco más— demandó

Ahora pienso que, si mis niños no estuvieran, no existiera, estaría agonizando incluso dando mis últimos respiros antes de morir… Debo ser fuerte, por ellos, por Juli por él.

—Es mejor que vayamos todos a descansar, mañana será un día largo y agotador — volvió a ordenar Julieta.

Los niños comieron algo liviano que su tía había preparado no sé en qué momento, los llevamos a la cama y cuando estuvieron dormidos me fui a mi dormitorio. Observé la estancia con un nudo en la garganta, es extraño pero el dormitorio se siente tan frio que me hiela la sangre.

Me recosté con la misma ropa de anoche y a mi cabeza comenzaron a llegar imágenes de nuestra vida, recuerdos desde que nos conocimos cuando apenas éramos unos adolescente.

Flash back

Apenas tenia 14 años la primera vez que lo vi, sentado al fondo de la sala, miraba por la ventana hasta que la profesora me presentó como la nueva compañera de la clase.

Delgado y muy alto, su pelo rizado, azabache, sus labios carnosos y color carmín. Sus ojo…esos ojos, eran como dos almendras de color miel.

Nos hicimos amigos, y nunca nos demostramos otro tipo de sentimientos que no fueran pura amistad, él nunca me dio a entender que estuviera interesado en mi de manera sentimental, por lo menos no hasta que cumplí mis 15 años.

Esa semana luego de las vacaciones de invierno que no nos habíamos visto ya que él viajó fuera de la ciudad y no pudo estar en mi cumpleaños número 15, nos reencontramos en el colegio, fue ahí que nos dimos cuenta de que éramos compañeros…Manuel era mi Mate.

—¡eres mía! — Exclamó posesivo, acercándose a mi a grandes zancadas tomándome de la cintura frente a toda la clase, aun recuerdo como mis mejillas se incendiaron con ese primer acercamiento. Con mi corazón a mil por hora acepté el vinculo gustosa, desde ese día no nos volvimos a separar.

Sin embargo, hoy él ya no existe…

Fin del flash back.

Mi corazón se siente aletargado, incluso siento frío, desde mis pies hasta la cabeza, lo único que me mantiene en pie en este momento son mis niños, si ellos no estuvieran…

Me giré un sin numero de veces en mi cama, sin lograr conciliar el sueño

—¿Quieres que me quede contigo esta noche? — La voz de Julieta me sacó de mi letargo —Si… por favor— respondí bajito

Necesito que esta noche alguien me haga compañía, no hay nadie en el mundo a quien necesite más en este momento que a ella. Mañana será el ultimo día para llorar y derrumbarme, después de mañana debo ser fuerte y seguir adelante, por mí, por mis hijos.

Julieta se recostó a mi lado y me rodeó entre sus brazos y acarició mi largo cabello hasta que logré quedarme profundamente dormida.

—Preciosa ¿Dónde estás?... ven conmigo —

Me encontré dando vueltas por el bosque en soledad, un lugar desconocido para mí, sé que nunca he estado aquí.

—¿Quién está ahí? — hablé fuerte, esperando tener alguna respuesta de quién sea que estuviera merodeando a mi alrededor.

—Mi preciosa, solo han pasado horas ¿ya te olvidaste de mí? —

Comencé a girar en mi lugar, buscando desesperada de dónde venía esa voz… su voz.

Reconocí su fragancia, flores de azahar… corrí lo más rápido que mis gruesas piernas me permitieron, hasta que por fin lo encontré.

—Corazón… ¿en serio eres tú? —Cuestioné entre lágrimas acariciando sus mejillas y subiendo mis manos hasta sus oscuros rizos.

—Si mi amor, soy yo… tenemos poco tiempo — habló apresurado, me rodeó entre sus brazos y disfruté por ultima vez su calor y su tacto, sabiendo que seria la ultima vez que lo vería.

—No podía irme sin despedirme de mi gran amor… perdóname, fui un tonto, sabía lo que pasaría y aún así me quedé ahí — besó mi frente.

—No lo quiero saber, déjame estar entre tus brazos, es lo único que necesito ahora, por favor… solo un momento más… —

Luego de unos minutos se separó unos centímetros de mi cuerpo y me tomó por la barbilla inclinando mi cabeza para mirarme fijamente a los ojos

—Tienes que ser fuerte mi amor, por los niños, por Juli… por ti… dejé algunas cosas preparadas para que no les haga falta nada, Lucas o Bruno se harán cargo de todo hasta que estimen conveniente —

Solo pude asentir, no quiero moverme de mi casa con los niños, mucho menos a ese lugar.

—Te amo tanto mi Osa — sus hermosos ojos color miel me miran con tanto amor, como cuando recién descubrimos que éramos compañeros, como me ha mirado todos estos años

—Diles a nuestros cachorros que los amo y recuérdales que ellos saben todo lo que tienen que hacer de ahora en adelante —

Lo pude sentir, eran nuestros últimos segundos juntos, por lo que acerqué mi cuerpo al suyo y nos fundimos en un dulce beso… nuestro último beso.

Esa fue nuestra despedida…

En serio no sé si son las hormonas del embarazo pero uuuyy que me han dado pena estos capitulos :P

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Comments

La 💘😍👑

La 💘😍👑

este capitulo es el más triste que e leído soy nueva leyendo tus novelas pero me están gustando

2024-12-08

0

moon 1

moon 1

pues hormonas de embarazo o las hormonas normales... yo estoy igual/Sob//Sob//Sob//Sob//Whimper//Whimper//Whimper/

2024-11-26

0

Blanca Soliscarrilo

Blanca Soliscarrilo

estoy llorando

2024-12-04

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