¿Dónde estaba el "Alfa?

Cap.3

Lucas

Estamos a pocos metros de la pequeña casa donde vive la pequeña familia de Manuel, Bruno comenzó a actuar extraño, frenó de golpe, y comenzó a respirar de manera irregular, sus nudillos aferrados al volante están blancos.

Salí del vehículo, y me acerque a su ventanilla —¿No piensas bajar? — cuestioné inquisitivo al verlo estático en el asiento del piloto.

Su respiración se volvió errática y sus ojos de color celestes están en negro   —No puedo moverme… no quiero enfrenta a la persona que está al otro lado de la puerta— habló entrecortado.

Me giré hacia la entrada de la pequeña casa y luego volví a mirar a Bruno —¿Me puedes explicar que es lo que te pasa? No puedo dar esta noticia solo, te necesito a mi lado, era nuestro amigo, casi como un hermano.

—Ahí está mi Mate… mi compañera — soltó de un tirón.

¡Mierda! Eso no lo vi venir.

—No lo puedo creer, la diosa en serio te jodió — expresé inquieto —¿Cómo pude unirte a la compañera de nuestro amigo recién fallecido, a penas dejó de existir hace unas horas—

—No puedo entrar ahí, esto es una locura, no puedo— habló entre dientes —Está bien, lo haré yo, quédate aquí, después buscaremos una solución a esta locura—

Me alejé del vehículo y caminé por el corto sendero que lleva hasta la puerta de la casa. Toqué sintiendo un hoyo en mi pecho y a los minutos una mujer alta y delgada, de pelo largo liso y tan rubio que era casi blanco, chocó con mi pecho.

—¡Tú no eres la compañera de Manuel! — gruñí.

En efecto, no conocíamos a Lira, pero Manuel hablaba constantemente de ella y su larga cabellera oscura de su compañera, de sus caderas amplias y su vientre un poco abultado que, según él, lo volvía loco, por lo que era fácil adivinar que la mujer en frente de mí no era ella.

—Ella está indispuesta — fue lo que alcancé a escuchar, ya que comenzó a balbucear algo que no logré comprender.

La casa está sumida en un silencio que me eriza los vellos de la nuca y se puede percibir la tristeza.

—Soy Julieta, amiga de la familia, vivo aquí con Lira y los niños — se presentó, haciéndome entrar y cerrando la puerta detrás de ella.

Caminé hasta la sala de estar y me encontré frente a frente con la copia exacta de los ojos de mi amigo, Manuel, sin embargo, no era él, es una niña de unos 10 y 11 años que me mira desde un pequeño sillón, se encuentra sentada con un computador en sus piernas.

La pequeña se puso de pie rápido, dejando el aparato de lado y inclinando su cabeza en señal de saludo.

—Usted es el Alfa… el amigo de papá — sentí como un nudo subió a mi garganta —Así es pequeña, tu debes ser Alelí— sonreí.

—¿Tú eres el gran jefe? — una vocecita interrumpió nuestra interacción con la niña, desde el umbral de la entrada de la sala de estar. —Papá siempre nos hablaba de ti y de su amigo, el beta… Bruno… ¿él vino contigo? — habló algo rápido y emocionado dentro de la pena que reflejan sus oscuros ojos.

No se parecía en nada a Manuel, seguro se debe parecer a Lira.

—El si vino conmigo, está esperando afuera — respodí, ganándome una gran sonrisa de parte del pequeño —¿puedo ir a buscarlo? — dio un par de saltitos y no esperó a que Julieta o yo dijéramos algo y salió corriendo por la puerta en busca de Bruno.

Bruno

¡Maldición! ¿es en serio? ¿El destino es tan cruel, como para emparejarme con Lira? ¡Diosa no lo puedo creer! Ni siquiera estaba buscándola, no me interesa tener a mi Mate, en este momento seria solo una distracción, ¿Cómo rechazo a alguien que ya siente el dolor recalcitrante de haber perdido de manera tan brutal a su compañero de toda la vida?

Me encuentro renegando de mi destino cuando siento un par de golpes en la ventanilla del automóvil. Dirigí mi mirada hacia el sonido y en la puerta me encontré con un niño de piel clara, pelo y ojos oscuros, muy sonriente.

Bajé la ventanilla y cuando estuvo completamente abierta el pequeño habló.

—Hola soy Camilo ¿por qué no bajaste con el gran jefe? Ven, la tía Juli preparó café — habló tan rápido que no dejó espacio para que yo me negara.

¿Qué le podía decir? No quiero ser grosero con él, por lo que moví mi culo del asiento y salí del auto y caminé detrás del enérgico niño.

Es el hijo menor de Manuel y Lira, debe parecerse a su mamá, no tiene ni un parecido con mi amigo, mucho menos en la forma de ser, Manuel era callado y este niño emana una energía increíble.

Lucas

Alelí volvió a su silla con su computador en sus piernas.

No sé que decir, Julieta está preparando café y logro ver a Camilo caminando con Bruno a regañadientes pisando sus talones, estoy muy seguro de que Bloody, su lobo está arañando las paredes para tomar el control.

Una taza se escuchó romperse en mil pedazos dentro de la cocina, Alelí se acercó veloz hasta allá

—Tía Juli ¿estás bien? — exclamó la niña entrando a la cocina.

Caminé en su dirección, al entrar vi a Julita recogiendo nerviosa los trozos de cerámica esparcidos por el suelo de la cocina.

—Tía, se que estás nerviosa por mamá, ella va a estar bien, ya vas a ver que pronto despertará, por favor ve a sentarte, yo terminaré de llevar las cosas con Camilo —

Agarró a su tía de la mano y la llevó a la sala de estar dónde Bruno quedó paralizado al ver a la mujer.

-Damián: Al parecer Lira no es la compañera del estúpido

-Lucas: Así es, aunque eso no quiere decir que el estúpido esté muy contento

-Damián: en fin… es un estúpido ¿Qué más se le puede pedir?

—Tú no eres Lira— gruñó mi amigo

—Claro que no, ella es nuestra tía Julieta — intervino camilo sentándose junto a la rubia.

Bruno no dijo nada más y solo se limitó a mirar de manera fría a quién ahora confirmo es su real compañera destinada.

Ayudé a Alelí con las tazas y el café.

Dejamos pasar unos minutos hasta que tomé el valor para hablarles.

—Niños… ¿ustedes saben por qué estamos aquí? — comencé preguntando.

Ambos niños se miraron, y sus ojos se cristalizaron al instante

—Papá ya no está… no volverá — respondió Camilo

—¿Nos llevarán con ustedes? — cuestionó Alelí a punto de largarse a llorar.

Antes de lograr contestar, una mujer apareció de la nada lanzando en contra de mi cuerpo y comenzó a golpearme

—Dime que todo esto es un sueño, una pesadilla, dime que él todavía está vivo que ustedes lo trajeron con vida— exclamaba entre llantos.

Miré a Julieta y luego a Bruno, era necesario que los niños no vieran a Lira en este estado por lo que los sacaron de la sala de estar.

—¿Dónde mierda estabas? ¿Por qué no lo protegiste? — la tristeza fue suplantada por la ira y el enojo y esta vez golpeaba mi pecho aún más fuerte.

—¿Qué voy a hacer sin él? — lloró con amargura en mi pecho, después de dejarla desahogarse la rodee con mis brazos permitiéndole llorar sin decir nada ¿qué podría decirle? Por mucha tristeza que sienta en este momento, sé que jamás lograré sentir el dolor que ella está experimentando en este momento.

Se alejó bruscamente de mi abrazo, pasó sus manos por su cara para secar las lagrimas y luego se sentó y esperé en silencio a que volviera a hablar.

—¿Dónde está su cuerpo? Supongo que lo trajeron con ustedes — espetó

—No… estamos investigando, no lo trajimos con nosotros— respondí

—¡No quiero que ustedes tengan su cuerpo!, lo quiero aquí, conmigo — se puso de pie nuevamente para arremeter contra mí otra vez

—Lamentablemente no podemos hacerlo, en un par de días Bruno los vendrá a buscar para que se despidan de Manuel— esta vez la tomé de sus muñecas apartándola de mi y no me siguiera golpeando, sin querer utilizando mi tono de mando, provocando que bajara su cabeza y asintiera. Me sentí estúpido por lograr ese efecto en ella.

Sin embargo, no quiero que ella vea en el estado que quedó el cuerpo de su compañero.

—Quiero que sepa “Alfa” — hizo comillas con sus dedos— que nosotros nos quedaremos aquí, no quiero exponer a mis niños a toda su mierda — escupió,

—Es lamentable Lira ¡también es tu mierda! Y ahí deberás estar en algún momento — alcé la voz un poco más, mis manos están tensas, así como mi mandíbula.

-Damián: es una mujer insolente.

—Yo no quiero ser parte de ustedes, quienes no fueron capaces de cuidar a mi compañero ¿Dónde estaba el “Alfa” mientras asesinaban a Manuel? — exclamó con veneno

—Yo le voy a decir donde estaba… se encontraba en su linda casa, con su linda mujer e hija, teniendo tiempo de calidad en familia, ¡MIENTRAS MI COMPAÑERO ESTABA SIENDO ASESINADO! — gruñó tan fuerte que Bruno entró a la sala de estar, en posición de defensa, nos observó y abrió el enlace

-Bruno: Tienes que calmarte, Damián está a punto de tomar el control

-Lucas: Esta mujer es una insolente, incluso en esta situación.

—Creo que no llegaré a ni una parte contigo, ya estás avisada, en unos días más enviaré a alguien a buscarte junto con los niños.

Dicho eso, me di la media vuelta y salí de la casa dejando a Lira enfurecida y un par de niños preocupados.

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Comments

la_alfa_reina

la_alfa_reina

jajaja ese lobo se parece a mi. 😅

2023-09-16

1

Maria Hernandez

Maria Hernandez

Que valor la de ese Lobo Alfa majadero venir a tratarla así claro que va a saber el de dolor xq no fue a el al que le mataron su compañera más bien debería respetar su decisión, pero no siempre el macho cabrío tomando decisiones donde nadie le ha preguntado y donde no le incumbe más metido que una panty de púas 👿👿👿👿👿

2023-05-07

3

Anna Luna

Anna Luna

mmm peroque perrolobo este y lo que dijo y gritó esta bien dicho yo también se lo hubiera dicho o que pretende que le den palmaditas o que de 10 el capítulo me gusto mucho😤😤😤😤👍🐺👏👏👏

2023-05-07

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