Criatura

Cap.7

Lira

Ahora resulta que debo tener un montón de niñeras inútiles, no quería aceptar, y aun así lo hice, ese lobo mañoso seria capaz de retenerme aquí si no aceptaba esta estupidez.

Por otro lado, pienso en como han actuado los niños con respecto a la muerte de su papá y cada hora que pasa más me hacen pensar que algo saben, Manuel debe haber hablado con ellos o no sé, son niños demasiado inteligentes y tampoco quiero que corran peligro.

—si sigues con el ceño fruncido te quedará una arruga eterna entre tus cejas — dijo Juli pasando sus dedos entre mis cejas, no hice más que suspirar.

—Mi Juli… ¿crees que hago bien en no venir a vivir aquí? ¿será seguro volver a casa? — mi amiga tomó aire y contestó

—Los niños estarán bien, no deberías pensar en que algo malo pasará… Por el momento nos queda esperar a ver que dice la investigación, por el momento creo que es la mejor decisión—

—Lucas pondrá guardias a cuidarnos… no estoy segura de que ayude en algo—

—enfoquémonos en los niños, vamos paso a paso. Sabes que ellos estarán de acuerdo con cualquier decisión que tu tomes—

Recosté mi cabeza en el hombro de mi amiga —Vamos a buscar a los niños, es hora de volver a la casa… si no lo hacemos ahora, ese par es capaz de dejar la despensa vacía — me burlé

Nos dispusimos a ir a la cocina, en donde ahora mis pequeños están casi atorados comiendo sándwiches

—Creo que han comido un poco en exceso, dejen de explotar a María—

Alelí y Camilo me miraron con sus mejillas sonrojadas y llenas de comida como si fueran ardillas.

—Mami… perdón, pero es que María cocina riquísimo, ¿podemos llevarla con nosotros? — no alcancé a contestarle a Camilo ya que un gran estruendo se escuchó por todo el lugar

Alelí saltó de su asiento y se resguardó en mi pecho, Camilo al segundo imitó a su hermana, puedo oler su miedo. Acaricio sus cabezas para calmarlos, Julieta se acerca a nosotros en el momento que escuchamos un segundo estruendo.

—Tranquilos… solo son truenos, no pasa nada — traté de tranquilizarlos, me acerqué con los niños entre mis brazos a una ventana para que observaran por ella.

A lo lejos sobre las copas de los arboles se podía observar cómo se avecinan grandes y oscuras nubes.

—Es mejor que nos vayamos, antes de que se largue a llover — nos tomará por lo menos 2 horas en llegar a nuestra casa, por lo que es imperante salir luego de esta casa.

Nos dirigimos con Julieta y los niños hasta la sala de estar donde quedaron las mochilas, ahí mismo nos encontramos con Bruno y Lucas, al parecer no se movieron de ahí desde nuestra conversación.

—Es hora de irnos… antes que llueva — me dirigí a bruno quien se puso de pie —Vamos, antes de que no nos podamos mover de aquí — tomó un manojo de llaves y caminó hasta la salida.

Los niños se acercaron a Lucas para despedirse —Gran jefe, espero que nos volvamos a ver, todavía le quedan historias de papá que contarnos — dijo Camilo acercándose a él para darle un apretón de manos, como si fuera un adulto.

—Camilo tiene razón, sabemos que tiene álbumes de fotografías con papá desde que eran niños, queremos verlas — agregó Alelí repitiendo el actuar de Camilo

—Claro que sí, esta noche comenzaré la búsqueda de esos álbumes para la próxima vez que nos veamos —

—Lira… por favor, si necesitan ayuda o lo que sea llámame o a Bruno, no dudaremos en estar ahí — agregó lucas acercándose a mí, sentí su calor corporal y de repente me sentí embriagada ¿Qué me pasa?

-Elan: ¿Qué es?

-Lira: ¿Qué tienes?

-Elan: su calor… ¿lo sientes?

-Lira: si

-Elan: Aléjate de él

Elan, mi loba me ordenó alejarme unos pasos del cuerpo de Lucas, al instante sentí como su calor abandonó mi cuerpo y un escalofrío me recorrió alojándose en mi nuca.

—Con los niñero que vas a mandar es más que suficiente, gracias — lo corté y caminé hasta la salida sin mirar atrás, no quiero tener nada que ver con esta casa, es suficiente con ser un miembro de la manada.

Nos subimos al gran vehículo, como en la venida, Julieta se fue con los niños en la parte trasera y yo me fui de copiloto de Bruno.

Alcanzamos a avanzar varios kilómetros cuando comenzó a llover de manera tan intensa que era imposible seguir avanzando.

—Creo que no podremos seguir avanzando, seria poner en riesgo a los niños— opinó Bruno, lo miré directo a los ojos, incrédula de lo que estaba sugiriendo, la opción de tener que volver significa que tendríamos que pasar la noche en esa casa —¿No hay otra opción? —

Bruno observó hacia todos lados —¿Ves algún refugio cerca donde puedan pasar la noche acaso? — cuestionó, hice lo mismo que él y claro que no, estamos en un maldito camino en donde solo se observa árboles y más árboles.

—está bien, volvamos, pasaremos la noche en la casa del Alfa, pero mañana a primera hora me debes llevar de regreso — hablé seca.

Bruno dio media vuelta y comenzó a conducir de regreso. La visibilidad era cada vez peor, y los grandes neumáticos del vehículo casi derrapaban en el asfalto, me mantuve en calma a pesar de los nervios que me estaban invadiendo, solo para que mis niños no se preocuparan.

Avanzamos unos metros cuando sentimos que chocamos algo, Bruno frenó tratando de maniobrar para no salir de la carretera hasta que logro detenerse, se bajó a ver que fue lo que golpeó.

Por el parabrisas vi su ojos casi salir de sus cuencas, se agachó y agarró un bulto que no pude diferenciar y lo dejó en la parte trasera de la camioneta y lo cubrió con una lona, volvió a subir y comenzó a conducir rumbo a la casa.

Todo el camino fue silencio, ni Julieta ni los niños dijeron y preguntaron nada durante todo el recorrido, y yo, solo echaba miradas de reojo a Bruno mientras conducía.

Lucas

Al despedirme de Lira, una especie de corriente eléctrica me recorrió el cuerpo, ¿Extraño? Es poco decir para explicar lo que me pasó, creo que me acerqué demasiado, tanto que pude admirar varios rasgos de los que no me había fijado, como por ejemplo las pecas que salpican sus mejillas y nariz, y un lindo lunar en su labio superior, casi en la comisura.

Lira se dio la vuelta y se dirigió a la salida sin decir nada más. Me quedé parado pensando en ella y sus pecas y ese lunar que ahora que lo pienso Camilo lo comparte con ella.

—¿Esa mujer ya se fue? — la voz de Rita me distrajo del rumbo que estaban tomando mis pensamientos —Si, acaban de partir—

Mi compañera me abrazó desde atrás posando su mejilla en mis espalda —Que bueno que se fueron— sus manos comenzaron a descender por mi torso y se situaron sin vergüenza en mi zona sur.

—podríamos ir arriba y pasar el frio de la tormenta juntitos— está tratando de provocarme, por el vínculo no es difícil que pase, es mi compañera, la deseo, pero siento a Damián tratar de ir en contra.

La lluvia afuera azota con fuerza y ráfagas de viento mueven los árboles con violencia.

Giré mi cuerpo hacia Rita y comencé a besarla como hace tiempo no lo hacía, hace meses que entre nosotros no pasa nada, y en serio la necesito, por lo que la comienzo a guiar escaleras arriba hasta nuestro dormitorio.

Una vez dentro, comencé a desvestirla mientras ella me besa descaradamente, sin embargo, no llegamos muy lejos, el llanto y los gritos de Valentina, nos sacaron de nuestra intensa sesión de besos.

—Maldición— exclamó Rita, su molestia me bajó del cielo a la tierra de golpe, incluso más que los mismos llantos de mi cachorrita ¿por qué le molesta tanto? Es su hija, y pareciera que mi bebé le molesta.

—Yo voy a verla, no te preocupes — volví a ponerme ropa y caminé rumbo al dormitorio de mi pequeña lobita.

Una vez en su dormitorio, observo a Valentina de pie en la baranda de la cuna y como si mi presencia fuera mágica ella deja de llorar y gritar y estira sus manitos pidiendo que la cargue.

-Damián: la loba pequeñita nos tiene en la palma de su mano

-Lucas: jajaja, no lo podemos negar, es la luz de nuestros ojos.

-Damián: como debe ser

Me acerco con mi pequeña en brazos hacia la ventana, a lo lejos veo un foco acercarse, me quedé unos segundos más.

Agudicé mi vista solo para descubrir que el vehículo es el de Bruno —¿Qué hace aquí? salió hace menos de media hora — exclamé.

Con Valentina en brazos fui hasta la puerta de entrada para saber que estaba sucediendo, esperé que el grupo de personas entrara, Bruno venía ¿nervioso?

—¿Qué pasó? — lo cuestioné, pero no él no contestó

—Gran jefe, chocamos algo en el camino, y era tan poco lo que se veía en la carretera por la lluvia que tuvimos que volver— habló Camilo con sus ojos saltones.

Me agaché a su altura —¿Están bien? ¿se hicieron daño? — di unas palmaditas en uno de sus hombros —Estamos bien, un poco nerviosos, pero beta Bruno nos aconsejó pasar la noche aquí, dice que es muy peligroso el temporal que hay afuera— sonrió.

Valentina sigue en mis brazos, y al momento de hacer contacto visual con Lira, comenzó a chillar emocionada, movía sus piecitos y manitos en su dirección.

Dirigí mi mirada a Lira, ella no está contenta, con volver, pero al percatarse de la actitud de mi cachorra, dejó de fruncir las cejas y sonrió en la dirección de mi niña.

Valentina siguió con sus grititos hasta que comenzó a impacientarse por lo que Lira se acercó a nosotros —¿puedo cargarla? — la cercanía volvió loca a Valentina que prácticamente se lanzó a los brazos provocando las risas de Camilo y Alelí.

—Es una hermosa bebé — exclamó Camilo

Caminó junto a Lira y Valentina en dirección a la sala de estar y se quedaron ahí mientras me dediqué a interrogar a Bruno que tiene cara de preocupación.

Julieta que cargaba con una mochila entró a la casa —Hola de nuevo alfa Lucas ¿dónde está Lira? — preguntó sin dirigirle ni una sola mirada a mi amigo.

—Están en la sala… Julieta, dile a Lira que enviaré a alguien de servicio para que los acomode en sus dormitorios— asintió con su cabeza y desapareció.

Cuando estuve a solas con Bruno lo interrogué

—¿Cómo es que chocaron con algo? ¿Qué fue? ¿Por qué estás así? Tan pensativo y preocupado —

Mi amigo pasó sus manos por su nuca y desordenó aún más su pelo.

—Es un lobo, no es de nuestra manada, y tiene algo particular, necesito que lo veas, lo tengo amarrado y cubierto, lo maté con el impacto —

Su respuesta me causó curiosidad, hemos tenido avistamientos de otros lobos, que sin duda no son de nuestra manada.

Bruno me llevó al lugar donde guardaron el vehículo y estaba resguardado por algunos de nuestros guardias, el choque provocó que uno de los focos explotara y tiene algunas abolladuras, nada grave, por algo llegaron de vuelta sanos.

—debemos llamar a Lucio, y que lleven a la criatura para ser estudiada— expuso mi amigo antes de sacar la lona y dejar al animal expuesto ante mis ojos.

En realidad, era un lobo, olía asqueroso, como a carne descompuesta, lo que llama la atención es las condiciones en las que se encuentra, podría decirse que sufrió algún tipo de enfermedad extraña, muy extraña, ya que los cambiantes raramente enfermamos.

Sus ojos estaban tan inflamados que casi salían de sus cuencas, la parte superior de su cabeza estaba tan calva que brillaba por la falta de pelaje, sus garras destrozadas, y algún tipo de sarpullido cubría gran parte de su pecho y espalda.

Todo eso aparte de los huesos quebrados por el impacto.

—Hay que mantenerlo en un lugar aislado, si es una enfermedad contagiosa, no quiero que ustedes o cualquier miembro de la manada que se acerque se contagie — indiqué.

—Así lo haremos, Lucio ya viene en camino — contestó y afirmó mi beta.

—Voy a volver a la casa, no puedo dejar a Valentina tanto tiempo con Lira, no quiero que Rita se irrite, más de lo que se enojará por saber que tuvieron que volver y pasaran la noche aquí—

Me despedí de mis guardias y de Bruno y volví a la casa en busca de mi cachorrita para llevarla a su cuna nuevamente.

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Comments

Alexa Ortiz de la cruz

Alexa Ortiz de la cruz

yo digo q Lucas es la segunda oportunidad de lira y lira la verdadera mate de lucas. x lo q leí en la portada de la novela, algo así entendí.

2023-05-30

8

Laura Aguado

Laura Aguado

cada vez interesante ❤️

2023-05-29

1

Viviana Maldonado

Viviana Maldonado

se pone cada capítulo más linda .más x favor haz maraton

2023-05-29

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