El rey demonio no sabía como responder, ni siquiera se le había pasado la idea de que Azalea creyera que la situación de todas las humanas aprisionadas era su culpa.
Verla tratando de no llorar, verla aguantando sus emociones para no mostrar debilidad frente a él. Pero si sabía una para consolarla.
Antes de que se diera cuenta, Azalea ya estaba envuelta en el abrazo del rey demonio con su cabeza tocando el pelaje de su pecho, que a diferencia de los primeros abrazos que ella recibió de él, estos eran más delicados. Podía sentir mejor la suavidad de aquel pelaje oscuro.
— me dijeron que a veces los humanos necesitan desahogarse y que un abrazo siempre ayuda. — dijo el rey demonio hablando en voz baja y tranquila.
Azalea lo miro algo sorprendida.
— puedes llorar todo lo que quieras, es bueno para ti. —
Al escuchar eso, Azalea continúa llorando mientras se aferraba al cuerpo del rey demonio.
Un rato después, Azalea ya se había tranquilizado, pero tenía sus ojos hinchados por el llanto.
— ¿ya te sientes mejor? — le pregunto el rey demonio sentado en la cama al lado de Azalea
— si — asintió Azalea también con la cabeza
— sobre lo que dijo esa humana... nada de esto fue tu culpa, si hay un culpable entonces ese sería yo— le explico el rey demonio. — yo fui quien ordenó traerte aquí al igual que todas las demás, el trato que ellas reciben es el mejor que pueden recibir... Es lo mejor que puedo darles desde mi posición. A pesar de ser el rey, debo darle privilegios a mis subordinados para mantener su obediencia, pero haré lo posible para mejorar sus condiciones de vida pero no puedo prometer nada.
— ¿con qué ser rey tiene sus limitaciones? —
— desgraciadamente, sí...— suspiro el rey demonio
Azalea lo observo.
< él suena como si no quisiera ser rey...> pensó Azalea.
Sin embargo, un rugido proveniente del estómago de Azalea quebró el silencio y el momento. Azalea estaba avergonzada, pero a diferencia de ella, el rey demonio empezó a reírse.
Al principio Azalea estaba al principio molesta, pero al ver al rey demonio riendo, no pudo evitar sonreír un poco.
< realmente no deja de sorprenderme, a veces me pregunto si así siempre ha sido así cada rey demonio. > pensó Azalea
— debes estar hambrienta. —
— con lo que acaba de pasar se me olvido que no comí desayuno. —
— más bien lo usas como un accesorio — dijo el rey demonio señalando su vestido con la avena embarrada en la tela.
— es cierto — dijo Azalea apenada mientras Mury lamia su vestido tratando de quitar la mancha sin éxito.— gracias por el esfuerzo Mury
— tendré el resto de la mañana libre, así que podría acompañarte y traerte algo para comer — sugirió el rey demonio
Y antes de que Azalea pudiera responder, el rey demonio ya se había ido.
— se ve que está impaciente por estar todo el tiempo posible conmigo... esa personalidad no es la que esperarías de un rey demonio — dijo Azalea hablando con Mury
Mury se paro sobre las piernas de Azalea y extendió sus alas mientras chillaba tratando de decirle: "Sigue siendo un demonio, uno malo"
— lo siento Mury, ojalá pudiera entenderte. — dijo Azalea
Por otro lado, aquella chica que había hecho escándalo en la habitación del soberano de los demonios, se hallaba ya dentro de su celda murmurando maldiciones, a diferencia de las demás ella se hallaba sola en la celda.
— maldición... maldición... maldición. ¿por qué el rey demonio la consiente a ella? —
Se halla sentada en una esquina agarrando su cabeza mientras seguía escupiendo insultos dirigidos a Azalea. Hasta que vio una sombra que apareció en su piso, era Juliana.
— ¿sigues maldiciendo, Erica?— preguntó Juliana
— tú ya no duermes aquí, entonces ¿viniste a burlarte de mí? — le pregunto Erica
Juliana suspiro cansada de la actitud de la chica.
— solo vine a darte una sugerencia —
— ¿sugerencia? —
— ¿sabes por qué yo tengo mi propia habitación lejos de aquí? — le pregunto Juliana
— por ser otro juguete del rey demonio —
— juguete puedo ser, pero a diferencia de ti yo si demuestro tener utilidad —
Erica lo miro algo confunda
— ¿a qué te refieres? — pregunto Erica
— yo tengo conocimientos en medicina por lo que yo puedo ayudar a Azalea cuando su salud empeore, pero tú lo único que has hecho fue ocasionar problemas — le explico Juliana — si quieres tener mejores condiciones de vida, te sugiero que empieces a demostrarle al rey demonio que de verdad vales algo
— si le cause tantos problemas a esa Santa, dime entonces ¿por qué me quieres ayudar?— le cuestiono Erica
— lo hago porque sé que a pesar de todo lo que le hiciste, ella no querría que murieras— le respondió Juliana antes de lanzarle una hogaza de pan a través de los barrotes. — necesitas comer antes de hacer algo
Dicho eso, Juliana se fue dejando pensativa a Erica.
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Comments
yesy
me encanta mucho tu historia y más como se va desarrollando sigue adelante tienes un talento único /Smile//Smile//Smile//Smile/
2024-03-04
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Eliana Yanez
buenas tardes excelente me gusta lo que e leído
2023-06-16
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