Apenas regresaron al castillo, el rey demonio dejó a Azalea en su cama.
— no sé nada sobre las heridas de humanos así que voy a ver si alguna de las humanas sabe algo de medicina. — dijo el rey demonio saliendo de la habitación pasando por encima de la puerta destruida
El comportamiento del rey demonio seguía desconcertando a Azalea, aunque fuera raro y aterrador no podía negar que estaba siendo amable y atento con ella.
Normalmente, esperaría un castigo por haberse escapado como cortarle las piernas para que nunca más volvería a escapar, en lugar de eso, quiere curar su torcedura.
Mury salto a la cama y acurrucó sobre las piernas de su querida dueña.
— oh Mury, no sé que será de nosotros — dijo Azalea acariciando la cabeza del grifo. — si las cosas se ponen peligrosas tienes que escapar
El bebé grifo la miro inclinando su cabeza sin entender.
Al mismo tiempo el rey demonio se hallaba caminando por los empedrados pasillos de las mazmorras donde se quedaban las mujeres que capturo. A cada paso que daba podía notar el terror en sus miradas, sus agudos oídos le permitían escuchar cada murmullo de las humanas.
— ¿qué va a hacer?—
— ¿viene a matarnos? —
— tengo miedo...—
Realmente le parecía divertido sus reacciones, no podía evitar sentirse como un gran lobo acechando a un rebaño de ovejas asustadas. Aunque le hiciera gracia y quisiera avivar más su miedo no debía olvidar su propósito en ese lugar.
Una vez llegó a un punto de la mazmorra donde su voz llegaría a todas las celdas
— ¡ESTOY BUSCANDO A ALGUIEN QUE SEPA DE MEDICINA! — grito el rey demonio haciendo que su voz retumbara por cada muro llegando a cada humana
Todas las chicas estaban confundidas preguntándose por qué el rey de los demonios quería encontrar un médico.
Al ver que nadie respondía, el rey demonio nuevamente alzó su voz.
— ¡AQUELLA QUE CONOZCA LA FORMA DE CURAR UN TOBILLO ROTO SERÁ BIEN RECOMPENSADA!— dicto él
Las jóvenes empezaron a murmurar entre ellas hasta que una joven habló.
— yo tengo conocimientos en medicina. —
El rey demonio agudizó su visión logrando ver a una joven de cabello largo púrpura oscuro de ojos grises que usaba un vestido desgastado con corsé. Al verla a detalle, no pudo evitar sisear con desagrado, rápidamente fue al frente de su celda y abrió la reja para sacarla con brusquedad antes de volver a cerrar la reja.
— más te vale no intentar engañarme si aprecias tu cuello.— amenazó el rey demonio
La joven asintió, sorprendentemente no se hallaba asustada, en su lugar había una expresión indiferente.
— no tengo intención de desafiar al gran rey de los demonios. — dijo la chica
El rey demonio soltó un leve gruñido de desagrado. Levantó a la chica sujetándolo del cuello y la acercó a él.
— a mí no me puedes engañar igual que los otros humanos o demonios inferiores — le susurro al oído
Un rato después, el rey demonio regreso con aquella chica a la habitación donde ella comenzó a revisar el tobillo de Azalea.
— realmente se ve muy mal... ¿Cómo se torció el tobillo? — le pregunto la chica a Azalea
En respuesta, Azalea río nerviosamente.
< no sé si deba decir que me lastimé intentando escapar. >
— no necesitas saber esos detalles. — gruño el rey demonio
— de acuerdo. — ella empezó a examinar el tobillo. — necesitaré unas hierbas para crear una pasta que ayude a curar la torcedura, por ahora necesita hielo para aliviar la inflamación y quedar reposada por un tiempo.
— ¿lo entendiste verdad?— pregunto el rey demonio volteando a ver a Azalea fijamente
— si, si, lo entiendo — respondió ella evitando verlo a los ojos
Sabía qué a partir de ahora el rey demonio tendría un ojo encima de ella vigilando cada movimiento de ella.
Días más tarde, el rey demonio ordenó reparar la puerta y colocar una reja en la ventana también recompenso al demonio que trajo un gran bloque de hielo.
Por el lado de Azalea...
— ¿esto no es una exageración? — pregunto Azalea al rey demonio
— aún no puedes caminar y con lo inquieta que eres es mejor ser precavido. — respondió él
La habitación estaba llena de cojines, Azalea estaba envuelta en mantas y rodeadas de cojines. Hasta Mury se estaba hundiendo, por todos los cojines.
— no voy a escapar... — le dijo Azalea frustrada
— no podrías— se burló el rey demonio agarrando la barbilla de Azalea y acercándola a su cara.
<¿qué intenta hacer conmigo? > pensó Azalea alterada mientras Mury chillaba molesto.
Entonces alguien tocó la puerta interrumpiendolos.
— su majestad rey demonio, vine a revisar el tobillo de la señorita —
Inmediatamente ambos se separaron.
Azalea suspiró aliviada mientras que el rey demonio soltó un leve siseo de disgusto.
— puedes entrar — autorizó el rey demonio
La chica entró, cada día ella venía a revisar el tobillo de Azalea.
— ya va mejorando...— dijo mientras analizaba el tobillo. — ya puedes caminar pero no correr.
— eso es una mejoría — dijo el rey demonio — ahora puedes irte
— espera. — intervino Azalea antes de que la chica se fuera
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Comments
Luciana Hurtado
hola es enserió que los autores crean un capítulo por día semana o mes cual es la lógica de empezar una novela sin tene ni tan siquiera la mitad ya pensada y plasmada en papel al final a veces ni las terminan
2023-05-01
4
𝐌𝐓 𝐙𝐞𝐫𝐨
hola y para cuando el 10
2023-05-01
1