Unos momentos después, Azalea cayó profundamente dormida y al poco rato Mury se echa a su lado acurrucándose y durmiendo al lado de su querida dueña.
El rey demonio al ver a sí querida tan tranquila e indefensa durmiendo no pudo resistir a acariciar su cabeza con suavidad y cariño.
— ojalá sintieras lo mismo que yo...— murmuró el rey demonio con tristeza
En vez de dormir al lado de la humana, él salió de su alcoba y camino en dirección a una puerta en lo más profundo del pasillo más bien lo más alejado de su alcoba.
Al llegar, en vez de tocar la puerta simplemente la abre con brusquedad.
— tu consejo fallo. — dijo el rey demonio
La habitación era un dormitorio pequeño que apenas tenía muebles como cama y escritorio. En el centro de la habitación se hallaba Juliana echada en su cama a punto de dormir hasta que el rey demonio irrumpió en su habitación.
— depende ¿cómo es que la cortejaste?— preguntó Juliana aunque su voz era más grave
El rey demonio le contó todo lo que él le dijo a Azalea durante la cena y como ella había reaccionado.
Al escuchar toda la historia, Juliana se frotó la sien con frustración.
— su reacción era normal. Primero, no debiste decir que la "saborearías" ya sea en un sentido o en el otro ella lo tomaría mal. — le recrimino Juliana. — Segundo, es bueno que aclararas el malentendido sobre... su ya sabes..., pero no puedes ir diciendo que podrías quitársela en cualquier momento
— estás exagerando — le respondió el rey demonio
— Azalea es una humana y también es una Santa, es normal que siempre esté en guardia contigo porque eres un demonio o más bien el rey de todos los demonios, te considera su enemigo natural — le explico Juliana esperando que el rey demonio la comprendiera.
— por eso te pedí consejos para agradarle a Azalea, no quiero ser odiado por ella...— dijo el rey demonio frustrado
— el corazón de una dama es difícil de comprender así que requiere tiempo, pero puedo ayudarle, es lo mínimo por acceder a darme un escritorio —
Aquel dormitorio solía ser antes un cuarto vacío lleno únicamente de polvo y ratas, pero ahora le pertenecía a Juliana por haber ayudado a Azalea a curar su torcedura en el tobillo.
— ¿y qué sabrías tú del corazón de una mujer si ni siquiera eres una? — le pregunto el rey demonio juzgando a Juliana — sabes que no es necesario que sigas pretendiendo ser una mujer cuando estamos los dos solos
Juliana se río, sabía desde un principio que jamás podría engañar al rey demonio.
— es la costumbre — dijo Juliana pero hablando como un chico
Desde la primera vez que el rey demonio vio a Juliana supo que en verdad él no era una mujer, fue sorprendente como fue capaz de engañar a los demonios para que creyeran que era una mujer.
— en fin, a pesar de ser un hombre he vivido la mayor parte de mi vida como mujer y no es que lo quisiera pero es así. — dijo Juliana cruzando sus brazos. — así que entre nosotros dos yo soy el que conoce mejor a las mujeres
— no tengo más remedio que escuchar tus sugerencias — suspiro el rey demonio
La mañana llegó, Azalea despertó aún somnolienta y se estiró para espabilar un poco.
Mury también despertó junto a ella y soltó un bostezo.
— buenos días, Mury —
Ya después de estirarse y estar más despierta, Azalea se percató de que el rey demonio no estaba en la habitación
Ya era normal para Azalea despertar la mayoría de días y no encontrar al rey demonio en la alcoba. Unos días antes, cuando aún tenía su tobillo torcido, pensó en escapar con Mury aprovechando que el rey demonio no estaba, pero afuera de la habitación había un gran demonio de aspecto aterrador vigilando la entrada por lo cual no podía escapar.
Aun así, prefería esta clase de mañanas en lugar de las mañanas donde recibía demasiado afecto de parte del rey demonio.
En eso vio que en una silla había tres vestidos que a pesar de ser sencillos eran bonitos.
< ¿de dónde sacaría un demonio unos vestidos?... No se siquiera saberlo? > pensó Azalea mirando de reojo los tres vestidos
*toc* *toc*
Ese toquido de seguro era la chica que se encargaba de traerle el desayuno, llegó justo cuando terminó de cambiarse del pijama a uno de los vestidos que era de color verde.
Al abrir la puerta, Azalea noto que era la misma chica de ayer que le había servido la cena la noche anterior.
Aquella chica tendría más o menos la misma edad que ella; su cabello era violeta pálido, largo y greñudo; sus ojos eran celestes pálidos y tenía muchas pecas en sus mejillas.
La chica miró de reojo a Azalea hasta que se detuvo al ver el nuevo vestido que ella traía puesto, algo que hizo que frunciera el ceño.
— vine a traerle el desayuno— dijo la chica cortantemente sin siquiera mirar a Azalea
Ella empujó bruscamente el carrito del desayuno en la habitación, la cual estuvo examinando a detalle.
— que zorra...— murmuró aquella chica
Lo que dijo fue escuchado por Azalea, pero no le dio mucha importancia esperando que haya escuchado mal.
— te vi anoche, fuiste tú quien me trajo la comida ¿no es así? Me gustaría hablar contigo, ya que quiero saber de la situación de las otras chicas, si es que el rey demonio cumplió con lo de ser más cuidadoso con ellas. — le pregunto Azalea
— ¿Así que te preocupas por nosotras, Santa?— le cuestiono aquella chica agarrando un tazón de avena.— que gracioso, tú que eres la consentida del rey demonio te preocupas por sus prisioneras, ¿acaso eres una santa o una zorra?
Azalea no pudo evitar sentirse enojada con esas palabras.
— no soy la zorra de nadie. —
Pero aquella chica mostró una sonrisa burlona e inmediatamente le arrojo el contenido del tazón de avena sobre el vestido de Azalea, como la avena estaba caliente Azalea soltó un grito y tropezó cayendo al suelo.
— ¿esta caliente? — le pregunto burlonamente la chica.— fue hecho por las mismas prisioneras, pero no se nos permite dar ni un solo bocado... todo por tu culpa
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Comments
Modesta Almaraz Barcena
Y ahora porque esta chica se porta tan mal con Azalea serán celos mmmm
2023-06-23
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